Por qué apoya Felipe González el pacto del PSOE con el PP

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  • Alberto Sotillos, hijo de Eduardo, explica en La Nueva España por qué apoya Felipe González el pacto del PSOE con el PP

Por Juan Vega

Eduardo Sotillos, que presentaba Para vosotros jóvenes en Radio Nacional de España y los Telediarios de la Transición en los tiempos terminales del régimen de Francisco Franco, se convirtió, con su voz melosa y su aspecto mimosón como patrimonio, en el portavoz del primer gobierno de Felipe González, de donde volvió otra vez a RNE y TVE. En los últimos años venía conspirando dentro del PSOE madrileño. Sotillos, criatura del franquismo, se pasó al felipismo sin solución de continuidad, y conoce bien el negocio de la política, que enseñó a su hijo bien amado, aunque de un tiempo a esta parte parecen haber perdido pie.

Eduardo y Alberto Sotillos, en una imagen reciente
Eduardo y Alberto Sotillos, en una imagen reciente

Eduardo, colocó a su hijo Alberto Sotillos, en el PSM (Partido Socialista Madrileño). Padre e hijo tomaron parte en la campaña de un personaje que parece liquidado, ni más ni menos que Tomás Gómez, a las primarias socialistas de la Capital de España en el 2011. El hijo de Sotillos, Alberto, que tiene toda la pinta de ser, como su padre, un conspirador de tercera, intentó erigirse en contrincante de Pedro Sánchez, actual secretario general  del PSOE, en las primarias en las que éste inició su inestable reinado.

Alberto vino estos días por Asturias a dar una charla en la Cultural Gijonesa, lo que sirve, a La Nueva España de este viernes, como percha para dar rienda suelta a su obsesión de un tiempo a esta parte: el futuro del bipartidismo del que parece depender de manera desesperada su cuenta de resultados, cada vez más comprometidos con el decrépito régimen que se desmorona.

Eso es lo que demuestran con su rabioso sectarismo, danzando como posesos en medio del apocalipsis en marcha del régimen en el que sustentó hasta ahora su línea editorial y el trabajo de sus columnistas de opinión. El titular de la entrevista, espectacular: “No son pocos los que dentro del Partido Socialista defienden la unión con el Partido Popular”. ¡Menudo resumen de una entrevista en la que se descubren cosas muy sabrosas!

Vean qué responde Sotillos a la pregunta del periodista: “¿Cree usted que se podrá llegar a esa gran coalición entre el Partido Popular y el Partido Socialista?”. Respuesta: “Pues sí, no son pocos los que en el Partido Socialista defienden esa unión. Ahora el PSOE está fraccionado en dos mitades: una que abiertamente quiere formar parte de alianzas con los otros partidos de izquierda, manteniendo las siglas, pero posteriormente haciendo los pactos necesarios para que sea la izquierda, y otra mitad que tiene clarísimo que lo que tiene que haber es un pacto con la derecha para la estabilidad, entendiendo, por ejemplo, que Podemos es una amenaza”.

Vuelve a preguntar el periodista: “¿Quiénes están en esa clave, Felipe González, por ejemplo?”. Respuesta: “Sí y otras voces también que trabajan en esa línea por “el bien de España”, pero es, en mi opinión, una posición complicada de entender. Es definitiva, lo que pretenden es mantener este sistema, pero en realidad lo que buscan es mantener su sistema particular. ¿Quién saldría perjudicado si las cosas cambian?, ¿por qué Felipe González quiere mantener este sistema?, ¿cuánto perdería Felipe González si las cosas cambiaran? Pues mucho: los consejos de administración, la capacidad de control del partido estando desde fuera… Veremos qué ocurre”.

Es normal que entre dos titulares posibles, uno que explica la polémica que divide al Partido Socialista, y otro que da cuenta del interés de Felipe González en el pacto con el PP de Mariano Rajoy, La Nueva España, como Felipe, apueste por lo que más le conviene, aunque sin recorrido ni utilidad real, puesto que los lectores no se chupan el dedo, y ese loco respaldo a un régimen podrido, también va a pasar una costosa factura a los medios que lo apoyan.

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Susana Díaz no es Javier Fernández, el hijo político de José Ángel Fernández Villa

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Por Juan Vega

El personal que manifiesta su opinión a diario en nuestros periódicos, reflejando hoy en unas pocas líneas la obligada reflexión sobre la lectura local de los resultados de las elecciones andaluzas, anda no poco perplejo. Leo con interés a Juan Neira en El Comercio y a Alberto Menéndez en La Nueva España. Mientras Neira se distancia del PSOE y de sus magros ideólogos, subrayando la enorme distancia entre Susana Díaz y Javier Fernández, veo algo que me sorprende en Alberto: evita la obligada comparación entre las figuras de la presidenta andaluza y el asturiano. ¿Sabe que no resisten la comparación y por eso protege a nuestro Javier? Lo cierto es que Menéndez ha perdido el entusiasmo con el que no hace tanto se le daban intensas sesiones de botafumeiro al funcionario de minas del Principado, que renegó de Mieres para residir, a día de hoy, cómodamente instalado en su flamante residencia gijonesa de Somió.

Ya nadie insiste en vendernos desde el periódico de la ovetense calle de Calvo Sotelo, como no ha mucho hacían, la inexistente influencia de Fernández en el PSOE español. Así lo intentaron hacer hasta el congreso del pasado año, que elevó a los altares a Pedro Sánchez, dejando a Javier para vestir santos en Asturias. Susana Díez le quitó el Consejo de Política Territorial y tuvieron que crearle el llamado “Comité para la Transición Industrial y Energética” ante la enorme perreta que se pilló. Por las mismas podían haberle regalado un sonajero. Ni siquiera intentan colocarnos esa gastada imagen creada por José Manuel Piñeiro, el asesor áulico del anodino presidente astur, al que intentó colocarnos durante estos años, como un intelectual, que aunque no se le ocurriese nada, leía libros muy gordos.

El derrumbamiento del Partido Popular en Andalucía convierte en una gran victoria el resultado de Susana Díaz, que no del Partido Socialista. La lideresa andaluza, que evitó en todo momento las siglas y los símbolos de su partido, utilizó como lema de campaña el hashtag #TodosConSusana, una aparente manera de potenciar su imagen, vinculándola a la fuerza de las redes sociales. Se trataba en realidad de borrar cualquier pista de su relación con un partido que no vive sus mejores momentos.

La indisoluble vinculación entre Andalucía y el PSOE va más allá de las lecturas sobre la marea de corrupción que pudre los fundamentos de aquella comunidad autónoma con el caso de los ERE, y convierte el partido de Pablo Iglesias, el impresor, en el partido nacionalista de aquella comunidad, a base de gobernar con el trabuco en ristre de José Ulloa, “Tragabuches”, y sus Siete Niños de Écija. El trabuco elevó al PSOE andaluz a la misma categoría que ostenta el PP en Galicia o el PNV en el País Vasco.

Aquí la identificación entre el PSOE y su electorado pasaba por José Ángel Fernández Villa, la chequera minera y la parafernalia de Rodiezmo. La diferencia esencial entre Susana Díaz y Javier Fernández, más allá del sexo, la edad o la religión, está por definir públicamente, y por eso algunos huyen de lo evidente: mientras la andaluza llegó como cortafuegos entre el PSOE andaluz y el caso de los ERE, Javier Fernández es el hijo político de Villa, que le hizo director general, consejero y secretario general del PSOE asturiano. Susana Díez saltó a la Presidencia de Andalucía para pasar página con los ERE, mientras que Fernández chapotea como un hipopótamo en el barrizal de Villa y el SOMA-UGT, y ya se pueden poner como quieran, que mientras Javier no se retire a su mansión de Somió, el PSOE de Asturias estará metido hasta atrás en el barro.

Uno de Barcelona que nos explica cómo pulirse 300.000 al año en la Fábrica de Gas de Oviedo

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Por Xoaca Bobela

Nada sabemos sobre cómo ha sido el contrato del catalán Xavier Fina y la consultoría Interpreta para elaborar un documento público lleno de gas, pero no del que se fabricaba aquí, en la antigua fábrica ovetense, sino del que el Ayuntamiento de Oviedo importa de Cataluña, con soberano desprecio de los expertos e intelectuales de nuestra Asturias del alma, en la que toda tomadura de pelo para papanatas encuentra acomodo facilón.

Agustín Iglesias Caunedo cuenta con una complaciente oposición que no pide información ni la divulga, pues sería digno de ver el contrato firmado con quien puso por escrito, en cuatro folios mal organizados, tanto topicazo y frase hecha para al final no llegar a nada que no se deshaga entre las manos como espuma. Estos palos ya no se justifican ni con el socorrido “yo no entiendo de eso”, cuando ya es imposible no ver que detrás de esos cuatro folios no hay otra cosa que palabrería barata.

¿Se imaginan ustedes al Ayuntamiento de Barcelona contratando un experto en logorrea de Oviedo o Avilés para hacer un bodrío así, para presentarlo como plan de uso y gestión de un equipamiento artístico de la Ciudad? Y no es una cuestión de chauvinismo, sino de papanatismo y desvergüenza, porque al final, en el contrato de estos consultores que se van a buscar por ahí, que cobran una pasta por escribir cuatro chorradas mal enhebradas, siempre hay un adjudicatario preparado y puestos inútiles para enchufados.

¿Y para eso traemos al señor de Barcelona, para que cobre por dar cobertura al dedazo, y no lo cuente, que es de lo que se trata? ¡No podemos ser más impresentables!

El Comercio: Gas para iluminar la escena artística

A Cherines no le gustan los pactos contra natura

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Por Juan Vega

A Mercedes Fernández no le gustan los pactos contra natura, sino los naturales, eso le dice a Juan A. Ardura, de La Nueva España, que le publica esta bonita entrevista en domingo, en página impar, y por delante de Foro, segundo partido en la Junta General del Principado, que pasa a un tercer plano, por detrás del PSOE y el PP, a pesar de haber celebrado su segundo congreso regional con importantes novedades, que se recogen -eso hay que reconocerlo- en la siguiente página del diario de la ovetense calle de Calvo Sotelo.

El pacto natural debe ser el que ha consagrado su partido, el de Cherines, durante años y años de ensayo, con acuerdos con el PSOE del tipo de “tú das la licencia y las modificaciones urbanísticas para el Calatrava, y yo compro los edificios de las consejerías para el Principado”. Ése es un pacto natural, por lo que se ve. Lo que natura no da y Salamanca tampoco presta, lo da el Banco de Santander que ahora le pide a todos los ovetenses cien kilos de indemnización por tan natural acuerdo. Sic transit gloria mundi. Pacta sunt servanda, decían también los romanos que eran muy, pero que muy sabios.

El pacto entre Vicente Álvarez Areces y Gabino de Lorenzo, para dejar sin efecto las previsiones urbanísticas de El Cristo, para evitar el colapso del tráfico en la zona, y así impedir que los enfermos llegasen a tiempo a la mesa de operaciones en las ambulancias, impulsando la ruina de la sanidad asturiana con el traslado del HUCA, también debió ser un pacto muy natural. Y de no poco estómago por parte de sus protagonistas. Los cientos y cientos de millones euros que hemos dilapidado en tan natural asalto a la cosa común, son ahora la causa del incremento de las listas de espera y de la reducción de las prestaciones sanitarias para las que no queda dinero.

Qué decir de lo natural que fue el apoyo del PP al Niemeyer de Natalio Grueso y tantos otros pillajes del procomún cargados de naturalidad. Naturalidad ante todo. La Naturalidad es el distintivo, la marca de la casa. En Cherines y en el PP de Asturias todo es natural.

He ahí los pactos que son naturales para Cherines, como el pacto presupuestario con el  PSOE de Asturias, suscrito, entre otras cosas, a cambio de dejar la TPA sin consejo de administración, gracias a la ley de punto final que pactaron ambos partidos, para meter en la trituradora de documentos los escandalosos negocietes impulsados por los directivos de esta cadena durante años y años. Y de paso se aseguran el control ilegal de una televisión pública de cara a las elecciones, además de repartirse los contratos a dedo con las productoras de los amiguinos de unos y de otros. Naturalidad a tope. Supernatural.

Por lo demás, hay que reconocer que la foto que le publica La Nueva España, que se marca esa entrevista contraprogamando el congreso de Foro en Gijón, es buena, no tanto por la calidad de la instantánea, sino por el gesto de la candidata pepera, que con esa mirada entre picaruela y sadicona, parece invitar no ya a un pacto contra natura, sino con el Diablo en persona. Y si no miren cómo tiene las manos preparadas en esos dos talegos, en los que debe llevar alpiste para los canarios o pienso para los pececitos de su acuario de pirañas.

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Asturias sobrada de pactos y huérfana de proyectos

lorenzojavier
Los pactos entre PP y PSOE han sido parte esencial de la historia reciente de Asturias

Por Juan Vega

El análisis sobre la situación por la que atraviesa Asturias ha de ser compartido, por su evidencia, por más que siempre habrá discrepancias sobre las causas, aunque pocos podrán sostener -sin arriesgarse a carecer de credibilidad- que esas causas tienen que ver con el mal gobierno, puesto que de los gobiernos es misión pilotar el destino de las comunidades. Si las cosas van mal, muy mal, será porque los que gobernaron lo hicieron mal. Dicen algunos que los males se arreglan pactando, y que aquí todo se reduce a pactar. La evidencia demuestra que esa idea es falsa, pues cada vez vamos peor, y siempre hay algún pacto detrás de nuestros desastres.

En el caso concreto de nuestro Principado, bien claro está quién fue el piloto que distrajo recursos sin cuento en inversiones inútiles, chiringuitos despilfarradores y sobrecostes injustificables: la entente cordial entre el PP y el PSOE, de la que salieron todo tipo de anomalías, a base de entendimientos injustificables como los que hicieron posible el bluff del Calatrava, el timo del Niemeyer, la quiebra de SEDES, los oscuros contratos de la TPA, las inversiones de fondos extraordinarios en inventos del TBO, el oscuro mundo de las mareas de suministros públicos, las subvenciones inexplicables e inexplicadas, la formación no reglada y las tramas jamoneras. Ésa es la historia de nuestros pactos entre partidos políticos, en los que se partía y se repartía.

El Oviedo de Gabino de Lorenzo y Agustín Iglesias Caunedo, siempre repartió el pastel a la perfección con el Principado de Vicente Álvarez Areces y Javier Fernández, y éste último sigue gozando ahora del asombroso beneplácito de la misma Mercedes Fernández que puso su nombre por delante de cualquier pacto de programas y principios con Foro, para expulsar del ejecutivo asturiano, a cualquier precio, a Francisco Álvarez-Cascos. PSOE y PP se pusieron de acuerdo, incluso, para presentar como normal el golpe de estado que Mariano Rajoy dio en Asturias, amenazando con los “hombres de negro” para impedir un gobierno de Foro.

Por eso, cuando se analiza el informe que acaba de divulgar la agencia Fitch sobre el comportamiento de la economía española en el período 2008-2013, y se comprueba que Asturias es la comunidad autónoma española que más ha visto deteriorarse su economía en esos años, el asunto debería llevarnos a meditar y cambiar el chip. El problema de Asturias no es un problema de acuerdos, sino como digo, de mal gobierno, como consecuencia de malos pactos en los que se reparte el pastel de lo público de manera indecente, sin atender a las responsabilidades propias de quienes han de regir nuestro destino colectivo.

De acuerdo con el informe de Fitch, “Asturias es la CCAA en la que la economía más se contrajo en los citados seis años. En concreto, la caída del Producto Interior Bruto asturiano superó el 9%, muy por encima, por lo tanto, del 5,96% que, según Fitch, cayó en ese año el PIB del conjunto de la nación. Inmediatamente por detrás del Principado se encuentran todas las regiones del sur de España”.

La lección de la expulsión de Foro del Gobierno de Asturias, a costa de añadir más sufrimiento y más decadencia de la que ya teníamos, para impulsar nuevamente un acuerdo PPSOE que se ha revelado como inútil para sacarnos del agujero, debería estimular a nuestros ideólogos para comprender que la cuestión no estriba en poner el acento sobre los pactos, sino sobre los programas y las recetas que llevan en su ideario los diferentes partidos. Es ese ideario lo que hay que analizar, para saber a dónde vamos, porque el pacto por el pacto ya sabemos a dónde nos conduce: a la nada en la que ya nos encontramos.

asturias

Somos se suma a la denuncia de Foro contra Caunedo y le lleva ante la Fiscalía por el caso “Ovetense del Año”

caunedomanjón
Somos Oviedo se suma a la denuncia de Foro y lleva el caso a la Fiscalía

Somos Oviedo, candidatura ovetense impulsada por los responsables de Podemos en la Ciudad, ha denunciado, siguiendo la estela de Foro, ante la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Asturias, al actual alcalde de Oviedo, Agustín Iglesias Caunedo, por lo que consideran un “presunto delito de malversación de caudales públicos, instando a la Fiscalía a la investigación de los hechos denunciados”. Se refieren a la supuesta utilización de fondos públicos para subvencionar a la revista Vivir Oviedo, “la misma que le concedió el premio ‘Ovetense del Año’, para el patrocinio de su campaña electoral, y en beneficio propio”, afirma Somos en una nota de prensa.

La Nueva España se lamenta de la falta de inversiones ferroviarias, pero oculta que Foro es el único partido que las exige

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Por Juan Vega

No hay tópico más repetido y facilón en la política al uso, que hablar de las grandes virtudes del diálogo y del acuerdo, como si fuesen fines en si mismos, y no medios para conseguir objetivos de interés general. Cierto es que la capacidad de diálogo, cuando hay con quién, puede contribuir a conseguir acuerdos ventajosos para los ciudadanos, pero el diálogo por el diálogo, no es más que hablar por no callar.

Los socialistas astures dialogaron y acordaron muchas cosas, durante años. Quién no recuerda los espectáculos de los gobiernos de Areces, dialogando y acordando locuras y chanchullos con los llamados “agentes sociales”, que sirvieron para despilfarrar dinero público en fantasías, formación no reglada, sobrecostes, subvenciones inútiles y engañifas varias.

Se alarma este domingo Alberto Menéndez, subdirector de La Nueva España, ante un panorama político como el que se avecina en las próximas elecciones, en el que a la previsible falta de mayorías absolutas se suma un fraccionamiento al que pocas componendas se pueden vaticinar, puesto que parece inevitable el desastre de lo que durante años se ha venido apoyando desde la línea editorial de ese periódico.

Dice Menéndez: “que nadie quiere hablar de pactos en estos momentos. Lógico, es muy pronto para enseñar las cartas. Pero, tal como están las cosas, o hay negociación y acuerdos entre las diferentes fuerzas políticas o lo que queda es la nada, el desgobierno autonómico y municipal, si es que lo que se impone es la estrategia del no a todo al que tan dado ha sido, por ejemplo, el partido casquista”.

Se nota cierto agotamiento intelectual en Menéndez, y en general, en los estrategas de su diario. Hasta él mismo tendrá que reconocer que la situación en la que estamos, la que su mismo periódico refleja este domingo en un buen reportaje sobre el desastre ferroviario en Asturias, nada tiene que ver con la estrategia de Foro, que ha denunciado por activa y por pasiva esa misma situción, sino con el desastre de la política sucursalista que ellos alientan, precisamente, con el inútil pacto PP-PSOE.

¿No será más bien, la estregia seguida hasta ahora por La Nueva España, apoyando la perezosa e inútil política de los sucursalistas asturianos, la que ha creado ese desastre ferroviario, que no es sino una pequeña parte del enorme desastre que es la Asturias que ellos mismos han contribuido a destrozar con el sectarismo del que hicieron gala bajo la dirección del hoy jubilado José Manuel Vaquero?

La prueba la tenemos en ese mismo ejemplo que ellos nos brindan hoy. El pasado viernes, Francisco Álvarez-Cascos preguntó a Javier Fernández cómo es posible que Asturias renuncie a pedir inversiones para nuestras infraestructuras con cargo al Plan Juncker. Los vascos, los catalanes, los castellanoleoneses, han presentado propuestas. Asturias no, y ni Alberto Menéndez, ni La Nueva España critican esa enorme pereza, esa incomprensible falta de responsabilidad, pero en cambio se lamentan de sus resultados.