Sargadelos, la primera revolución anticapitalista de España

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Vajilla mesocrática del Sargadelos galleguista

Por J. V.

Sargadelos, durante muchos años timbre de gloria del orgullo patrio galaico, es sinónimo de vajilla mesocrática para las bodas de la pequeña burguesía finistérrica, producto de éxito que se extendió allende las fronteras de la Galaecia contemporánea. Es también símbolo de permanente fracaso empresarial y de hambre inagotable de fondos públicos. Sin embargo, no es tan sabido que en sus orígenes, que se remontan a las postrimerías del siglo XVIII, el complejo fabril de Sargadelos fue el escenario de lo que se puede calificar como la primera revolución anticapitalista que tuvo lugar en España.

Esas vajillas y objetos cerámicos mayoritariamente de color azulón cobalto, alcanzaron gran popularidad, gracias a la promoción de la que se beneficiaron a lo largo de los años gloriosos asociados a la Transición española y al desarrollo autonómico de Galicia, en un proyecto privado generosamente subvencionado por su innegable impacto político para la comunidad. Inyectarle dinero a Sargadelos era apostar por la identidad gallega. Manuel Fraga, uno de los puntales de la consolidación de esa identidad, no dudaba en regalar figuras de la fábrica renovada de A Mariña a sus visitantes ilustres, entre ellos Fidel Castro

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Conjunto histórico de Sargadelos

Pero los inventores de este conglomerado que acompañó la singladura de la naciente nación gallega que contribuyó a configurar la tríada confederal de la asimétrica España autonómica, no lo sacaron de la nada. Había mucha historia detrás. La operación, aparentemente una obra maestra de ingeniería social identitaria, se construyó sobre los restos ocultos por la maleza de una antigua siderurgia y fábrica de loza y porcelana que incluye sus piezas supervivientes en las agendas de los mejores anticuarios.

Resulta muy digno de un pormenorizado estudio el contraste estilístico de la evolución entre las piezas del viejo y del nuevo Sargadelos, entre una gran industria que se movía en el cosmopolitismo de las formas y de los motivos decorativos con una visible influencia británica, líder por entonces de las manufacturas cerámicas en Europa, en una empresa capitalista pionera, el estilo de tópica raíz celta que empapó un proyecto de “recuperación” que estaba destinado a terminar como el rosario de la aurora, a cuenta del conflicto entre los intereses particulares de sus promotores y su discurso nacionalista, pues con él se justificaron ilusiones colectivas y esos ríos de dinero público que se escurrieron entre los mimbres de una cesta que llevaron su polémica gestión, una y otra vez, a los titulares de prensa.

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La vieja fábrica de Sargadelos producía piezas hoy enormemente cotizadas en el mercado de las antigüedades

Las apasionantes reliquias que ahí están a disposición del curioso visitante del antiguo conglomerado fabril que se pueden contemplar hoy en el Museo Histórico de Sargadelos, forman un conjunto de primera magnitud de la arqueología industrial de finales del siglo XVIII español, pues en su origen estuvo la primera siderurgia gallega levantada en 1790, a la que se añadió la fábrica de loza en 1806. De todo ello quedan restos dignos de conocer con una detenida visita al conjunto monumental situado a corta distancia del caótico recinto fabril que aún hoy en día intenta explotar esa marca.

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Dependencias en ruinas del abandonado conjunto fabril de Sargadelos

La red de tiendas de la moderna fábrica de Sargadelos se extendió a Madrid, Barcelona y hasta la glamurosa ciudad de Milán, y popularizó la marca fuera de Galicia con todo tipo de bibelós y objetos con pretensiones célticas y gallegistas, marcadas por un estilo común que encuentra la raíz de su estética en la asociación de varios intelectuales galleguistas y antifranquistas. Y es que detrás de tan peculiar industria, había todo un proyecto a lo Bauhaus, creado desde el Laboratorio de Formas de Galicia, montado en el exilio, en Argentina, entre el ceramista Isaac Díaz Pardo y el pintor, escritor y ensayista Luis Seoane con la colaboración del arquitecto Andrés Fernández Albalat, autor del proyecto de la nueva fábrica de Sargadelos.

Esa operación de largo recorrido terminó como el rosario de la aurora y entre los ERE, las disputas accionariales, concursos de acreedores y conspiraciones de todo tipo, el emporio del Sargadelos contemporáneo se fue a tomar vientos cuando todos ellos se tiraron los platos a la cabeza, para acabar bajo el control de Segismundo García, un empresario de Ribadeo, que en estos momentos intenta reflotar la empresa, encargando mantelerías en Portugal, bolsos en Ubrique y diseños de cerámica de Pepa Poch y Ágatha Ruíz de la Prada.

Pero la historia de Sargadelos da para mucho más que para una visita a la actual fábrica situada en Santiago de Sargadelos, municipio de Cervo, en la costa lucense de Galicia.

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Antonio Raimundo Ibáñez, marqués de Sargadelos

Según Pegerto Saavedra, catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Santiago de Compostela, cuando el asturiano de Santalla de Oscos, Antonio Raimundo Ibáñez, marqués de Sargadelos y fundador, entre otras muchas cosas, de una primera fábrica de loza murió asesinado el 2 de febrero de 1809, no lo fue, como suele decirse, en calidad de “afrancesado”, sino que fue el odio del pueblo de A Mariña de Lugo, el que terminó con su vida, como culminación de un motín revolucionario que había tenido lugar en 1798, el primer alzamiento popular con esas características tan modernas, en la historia de España (1):

…, lo que entonces no habían conseguido sus numerosos enemigos hallaron ocasión de llevarlo a término en las circunstancias turbulentas de comienzos de febrero de 1809: el ensañamiento con su cuerpo en la “agras” de la aldea de Dompiñor, el anonimato de un crimen cometido a plena luz del día y la frialdad de la partida de defunción redactada por el rector de la parroquia Ribadeo dan idea de que había unas ansias de venganza que venían de muy atrás .

Así pues, Ibáñez fue un raro representante de un capitalismo emergente que concitó el resentimiento de unos, la envidia de otros, y el odio de casi todos, y que llegó a protagonizar un motín sorprendente que puede y debe calificarse como revolución anticapitalista. El marqués, un hombre humilde de la remota comarca de los Oscos, se hizo asombrosamente rico comerciando con el capital de la familia Arango y Mon, de Ribadeo, utilizó ese capital para desarrollar un gran proyecto industrial que chocó con las inercias del Antiguo Régimen.

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Acequia del conjunto que discurre por el denominado “paseo de los enamorados

En Sargadelos se explotaban los recursos naturales, caolín, hierro, agua a raudales, montes de los que obtener la madera para transformarla en carbón vegetal y puertos como el de San Cibrao donde todavía se puede ver hoy los restos de la fábrica de porcelana. A Ibáñez se le acusaba de pagar poco, de obtener cargas de leña mediante mecanismos feudales abusivos y vejatorios, al imponer su acarreo a los campesinos y el uso de sus montes comunales, de importar el lino y arruinar las cosechas autóctonas, de disponer de cárcel y guardia propia, etcétera, etcétera (2):

El 30 de abril de 1798, hace 219 años, 4.000 vecinos de 17 parroquias A Mariña se concentraron con sus carros y aperos en Cordido y Trasbar y se dirigieron al complejo industrial de Antonio Ibáñez en Sargadelos. Los estaban esperando y fueron recibidos a tiros. Se apoderaron del almacén de pólvora, asaltaron e incendiaron la fábrica y atacaron a los operarios y a los 30 soldados que protegían las instalaciones.

revosrgaIbáñez se recuperó de aquel desastre y aunque en el proceso judicial se pusieron en tela de juicio sus abusos, los tribunales justificaron a los amotinados. En 1800 la Corona sobreseyó la causa a cambio de indemnizar al Marqués con 700.000 reales que le sirvieron para la nueva fábrica de loza que puso en marcha en 1806, y que no llegó a explotar, porque su asesinato en 1809 le impidió ver funcionando lo que acabaría siendo ese icono del galleguismo que ahora agoniza convertido ya directamente en una industria de “pijaditas”.

(1) “Más que un ilustrado, el marqués de Sargadelos era un hombre de acción“. Faro de Vigo 2-II-2009

(2) “Sargadelos acogió la primera huelga revolucionaria de España hace 219 años“. La Voz de Galicia 30-IV.2017

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“Yendo a la piscina de Valencia”, Artículo de Ángel Aznárez en La Nueva España

Ángel Aznárez, juez de lo penal del TSJA, se despacha a gusto sobre la casta asturiana que con mucha pena y poca gloria empieza a arrastrar las cadenas de su amplio historial delictivo por los tribunales asturianos. Por su especial interés reproducimos una semana después, el artículo que publicó La Nueva España en “cerrado”, el pasado domingo 9 de julio de 2017:

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Antes de que los ladrones, proclamándose del progreso y de otros camelos políticos, acabaran con instituciones muy queridas por sus meritadas funciones para la ciudadanía, muchos asturianos, apretados los cinturones, subían por los empinados vericuetos del Puerto de Pajares, para lo que se llamó “secarse” en tierras de León, de cuentos cazurros y filandones. Lo hacían, subiendo, a trancas y barrancas, en “cochecitos lerés” de entonces, de tracción trasera, los Renaults 4/4 o 5/5 (Dauphine), que vendía, por concesión, don Abundio Gascón, el de la calle Campomanes (Oviedo), al precio de casi cien mil pesetas la unidad.

Ya en lo alto, en Arbás, a escasos metros del Restaurante “Casa Quico”, insuperable en lentejas estofadas y carnes guisadas, que fue arte de la esposa y cuñada de Quico, con prestigio de gallardo y calavera, Sedes tuvo allí una fábrica de cementos, que hubo que cerrar por culpa de otra cementera, de más abajo, asturiana, que exigió la competencia perfecta: no tener competidor. Y es que Sedes, señoras y señores, tuvo cementera allí y cerámica aquí, en La Argañosa (Oviedo). Fue rica y poderosa; sobrevivió a los caciques del franquismo, que son los mismos que ahora, pero que no resistió a lo del Calatrava de Oviedo y a los “calatraveños”, plenitud de mamones y babosos. Y es que lo que acabó con Sedes, hace unos años, pocos, fue “la caraba” o “el acabose”, según dicen los que saben.

Una pregunta: ¿quién o quiénes deberían dar explicaciones por lo de Sedes?

Más arriba de la cementera, ya en montaña, había una residencia para Ingenieros de Minas, y por allí corría Victorino Alonso, hijo de ingeniero, y más tarde, ingeniero él y empresario minero, mareante y “cachondeista” de fiscales, abogados del Estado e inspectores del Fisco.

Entre Santa Lucía y La Robla, antes de llegar a León, hay que pasar junto a la llamada “Casa Infantil Covadonga”, en Pola de Gordón, que allí, blanca y azul, milagrosamente sigue en pié, mirando a la montaña leonesa de enfrente. Una denominada “Asociación pro Gregorio Marañón-Casa Infantil Covadonga” organiza un reencuentro, en el mes de julio, de los niños y niñas que por allí pasaron (muchos de la Cuenca minera), para solucionar problemas respiratorios, en tandas y estancias trimestrales (lo último se pudo leer en LA NUEVA ESPAÑA, el lunes 3 de Julio).

De esa Asociación llama la atención lo de “pro Gregorio Marañón”. Está muy bien acordarse del doctor Marañón, sobre el que palabrean y hacen homenajes; en realidad, a don Gregorio Marañón lo que realmente preocupaba era El Cigarral de Toledo; ni la Casa-Infantil ni siquiera el Conde-Duque de Olivares que llegó a biografiar. Y de esa Asociación también llama la atención, con asombro, que olviden en los últimos reencuentros a la extinta, muerta, asesinada o asesinadita Caja de Ahorros de Asturias, que, con sus dineros –que salieron de ahorros asturianos, de nosotros– se hizo, entre otras (Fundación Vinjoy, las Policlínicas), la obra social de la Casa-Infantil Covadonga para desatascar bronquios y pulmones. Y esto, señores y señoras de la Asociación, deberían ustedes recordarlo, para así no parecer que pecan de ingratitud hacia la Caja o acreditar ser unos desmemoriados.

Y la misma pregunta procede hacer: ¿quién o quiénes deberían dar explicaciones por lo de la Caja, que fue otro “la caraba” y “acabose”, según dicen los que saben? ¿Qué responderá el hombre nuevo de Pedro que ha de venir, nuevo de la vieja Cuenca, cuando le pregunten por eso?

Como los de la Asociación parece que no recuerdan, recordemos nosotros que durante muchos años fue director de aquella Casa-Infantil un maestro, natural de Orense, que se llamó Souto, que no obstante ser y estar muy escaso de pelo no paraba de tirar los tejos a doña Manolita, siempre soltera, aficionada a juegos de mesa en el Automóvil Club (La Jirafa). Manolita era empleada muy eficiente, para asuntos sociales, de la Caja de Ahorros, que hasta allí, Pola de Gordón, se desplazaba con frecuencia; fue lo que los italianos llaman una donna angelicata. Y Souto, en la Casa-Infantil, tenía un despacho inmenso, con una balconada azul, justo encima de la entrada principal, y allí arriba organizaba, con su escasa cabellera, zafarranchos “peluqueriles”, tan absurdos y ridículos como eso del llamado pelobus, organizado por esa especie de santa trinidad, laica, una y trina, que es el Padre Ángel.

Las atenciones religiosas de la Casa-Infantil estaban dirigidas por el entonces obispo de León, don Luis Almarcha, que allí iba con frecuencia y siempre colgándole un enjoyado pectoral con joya de piedra amatista, y que, manu militari, nombraba y quitaba capellanes, curas de La Pola, a sus ojos y antojos. Don Luís, obispo, mandaba mucho; armaba con facilidad la de Dios es Cristo, siendo además político nacional-católico, del Régimen. “Por Dios y por España al cincuenta por ciento” decía en la intimidad según sus íntimos.

Unas monjas, media docena, de las “Hijas de la Caridad de San Vicente Paúl”, dirigían las funciones propias de atención y cuidado a las niñas y niños allí hospedados en estancias trimestrales. La Superiora era una mujer de carácter, entre madre abadesa e infanzona, burgalesa y muy ancha de todo; ella y el resto de monjas, “vicentinas” o “vicencianas”, cubrían su cabeza con tocados muy aparatosos, almidonados y alados, que, por los anchos pasillos de la Casa Infantil y sus escaleras estrechas, al moverse tanto, parecían blancas mariposas en busca de flor y blancas como las nubes. No es extraño que a estas monjas de tan fácil pintura, los ingleses llamasen butterfly nums. Y un grave conflicto surgió cuando una de las monjas, sor Dolores, se enamoró y encontró novio. Sor Concepción, que era casi albina, aguantó hasta el final.

Y los de la Asociación tampoco recuerdan a Agustín de Saralegui, director general de la Caja de Ahorros, que por allí pasaba para mirar, ver y, de paso, comer unos filetes de carne con patatas fritas y pimientos colorados exquisitos. Por supuesto que los manteles de la mesa larga y rectangular estaban zurcidos, y afuera, Rodrigo, el chofer, sacaba brillo al importado vehículo Vauxhall. Tampoco recordarán al médico Tascón que los atendía, cuya especialidad más destacada estaba en tener recluida en La Pola, en un chalet gótico, a su brillante esposa, natural de San Sebastián y apellidada Astiagarraga.

Es cosa de seguir nuestro camino en dirección a Valencia de Don Juan y su piscina. Paramos antes en León y vemos a la llamada Pulchra leonina, que así llamó un clérigo escritor, don José González, en el año 1913, a la Catedral de León, tan majestuosa por triforios y vidrieras. Y don José González, cura, llegó a ser profesor del prestigioso Seminario de Valderas, el de San Mateo, y de él, del escritor, llegaron a decir que su brillante pluma “galopaba por el papel”, siendo prueba de tal galope frases como las siguientes: “El relojero andaba a brincos como los conejos”; también esta otra: “El sol besaba, no calentaba”.

La Pulchra leonina nos recuerda a la cercana Pulchra maragata de Astorga y de la mozárabe Tebaida berciana, siendo ahora su Obispo el asturiano Juan Antonio Menéndez, excelentísimo y reverendísimo, del que el Papa Francisco –según leímos en LA NUEVA ESPAÑA, viernes 7 de junio de 2013, página 25– dijo que “estaba fresquito como una lechuga”, y que nosotros, ahora, decimos –enterados de los terribles episodios ocurridos en el Seminario de La Bañeza–, que el bueno de Juan Antonio seguirá verde, pero más como un repollo o una berza que como una lechuga; y eso que, como los mejores de Grado, es roxiu y de color azafranado o bermejil.

Y no podemos salir de León sin recordar a su celebre escritor y vate, don Julio Llamazares, el cual, en “El entierro de Genarín”, empieza con la angustia de la terrible y espantosa muerte de Nuestro Padre Genarín y de los portentosos signos que la rodearon y termina poéticamente con el florilegio de varios y silva de romances funerarios. ¡Cosas de los escritores leoneses! ¡Qué sería de León sin Llamazares y sin Genarín!

Ya casi en el destino, atravesamos Villamañán, donde en el invierno tantos incendios se producen por culpa de tantos braseros descontrolados, y donde un Grossi, allá por los años sesenta del pasado siglo, compraba garbanzos y vinos, que traía a Asturias, pagando en el fielato de Olloniego. A la derecha, bajando, en Villamañán, vemos un magnífico solar que fue cementerio, habiendo terminado hace poco tiempo de retirar los restos de los allí enterrados, que los de la zona llaman a ese lúgubre retirar “las labores de monda”. Hoy ese solar es zona verde, color muy apropiado por ser color de muertos, el verde, antes de pasar a ser incoloros e insípidos.

Y de Villamañán, en recta y no circular, llegamos a Valencia de Don Juan. Si a esta Villa accediéramos como los antiguos, en tren, en el tren Burra, del que dicen que “nació pájaro y murió Burra”, no lo haríamos desde Villamañán, sino desde Gigosos de los Oteros, muy cerca de Palanquinos.

Javier Fernández ya hizo alcalde a Gabino

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Gabino de Lorenzo obtuvo la alcaldía de Oviedo en 1991 para el Partido Popular, y repitió, con mayoría absoluta, en las elecciones de 1995, 1999, 2003 y 2007. Sin embargo, el 22 de mayo de 2011 perdió esa  mayoría ante la tumultuosa llegada de Foro Asturias, y el PP bajó de diecisiete a once concejales, por siete del partido recién creado por Francisco Álvarez-Cascos, que se convirtió en la segunda fuerza política, por delante del PSOE. Toda una proeza que da cuenta del enorme cabreo que embargaba a la ciudadanía, ante la corrupción y estancamiento político de Asturias.

El de Benia de Onís, tocado de muerte en su orgullo, comenzaba a desangrarse y amenazaba ruina política, ante la creciente conciencia entre sus conciudadanos de las barbaridades en las que se había incurrido con la Operación de los Palacios, la compra de Villa Magdalena o la desastrosa operación especulativa de traslado del HUCA, del barrio del Cristo a la Cadellada, para adjudicar así desde Asturias una obra que perdía la financiación del Estado, pero que aseguraba grandes alegrías para los adjudicadores, que además ponían en el mercado un  montón de terreno, aunque para ello tuviesen que matar la vida de un populoso barrio ovetense y endeudar la administración asturiana hasta el día del Juicio Final.

¿Cómo se las arregló Gabino para seguir de alcalde a pesar de su catastrófico resultado?, ¿cómo ganó tiempo para preparar la fuga que acabó consumándose hacia la Delegación del Gobierno y escapar así de la inminente ruina de Jovellanos XXI y la no menos inmediata explosión de Villa Magdalena?

El Pactu del Duernu tiene un amplio recorrido

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Fernández y Areces, dos leyendas del Duernu

Vicente Álvarez Areces acudió al socorro de Gabino (que ya se entendía perfectamente con José Ángel Fernández Villa, en lo que entonces se llamó Pacto SOMA-PP), cuando puso encima de la mesa la quiebra de SEDES con la compra ilegal de las oficinas del Calatrava. Pero aquel escándalo no había sido la primera trapisonda al alimón. Gabino y Areces tenían un camino de la colaboración abierto desde que se pusieron de acuerdo para trasladar el HUCA a La Cadellada y dar así un sonoro pelotazo en la zona conocida como Prado de La Vega con un montón de terreno que la entidad pública SOGEPSA compró a la familia del general Francisco Franco Bahamonde a través de una sociedad durmiente que pasó el precio del suelo de 24 € metro a 120 €.

Así pues, y vistos los antecedentes, nadie debería extrañarse ante el nuevo entendimiento que se produjo, cuando desaparecido Areces por el inevitable estallido de Caso Musel (sin duda la bomba de mayor carga destructiva de la profusa nómina de casos de corrupción que han convertido la administración asturiana en una fétida cloaca), tuvo lugar un célebre almuerzo celebrado en el Hotel de la Zoreda, en el que Antonio Trevín, interlocutor habitual de Gabino en el PSOE, hizo de embajador para iniciar la nueva era de entendimiento entre éste y el entonces candidato a la presidencia, Javier Fernández.

El Pactu del Duernu, pimero conocido como Pacto de la Zoreda, salió de aquella famosa reunión celebrada en el hotel que los hermanos Iglesias habían levantado en La Manjoya, como símbolo de la burbuja y de la nueva clase social emergente al calor del régimen astur basado en el reparto de Oviedo y Asturias entre el PP y el PSOE, era donde Contratas Iglesias invitaba anualmente a cientos de políticos y funcionarios a sus célebres pitanzas multitudinarias.

Así se puso en circulación, ante la evidencia creciente de los entendimientos del PSOE y el PP, en los asuntos más siniestros de la historia reciente de Asturias, esa idea del Pacto del Duernu, que caló profundamente entre la ciudadanía asturiana, gracias a las denuncias y a la movilización de Foro, cuando Cascos era aún una esperanza para las buenas gentes de Asturias, que le votaron en masa creyendo que era el único capaz de romper el comedero asturiano, en vez de lanzarse sobre él, como finalmente hizo, al convertirse en otra bestezuela más a gozar de la esllava de dinero público.

De cómo Fernández impuso a Gabino de Lorenzo como alcalde

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Paloma Sainz , llorosa, el 30 de mayo del 2011, día que abandonó su trayectoria politica, para dejar la Alcaldía de Oviedo en manos de Gabino de Lorenzo, del PP, presionada por Javier Fernández

Fernández, hoy presidente de la Gestora del PSOE, había situado a dos personas de su total confianza al frente de la lista municipal socialista en Oviedo, Paloma Sáinz y Alfredo Carreño. Arturo González de Mesa, cabeza de lista de Foro, entonces primer partido de la oposición, no tenía posibilidad alguna de obtener los votos del PSOE, por eso a Cascos se le ocurrió proponer a Roberto Sánchez Ramos, de IU, que presentara su candidatura, y ante la negativa de éste, Sáinz vio su oportunidad, hasta que Fernández acabó con sus ilusiones y le prohibió romper el Pactu del Duernu. Paloma dimitió, y al frente del PSOE de Oviedo quedó Carreño, cuyos servicios a la causa lorenciana, siguiendo instrucciones de Fernández, son bien conocidos.

No deja de ser una paradoja histórica que el hombre que entregó la Alcaldía de Oviedo a Gabino de Lorenzo, dándole respiración asistida cuando ya era un cadáver, dentro del permanente entendimiento entre PSOE y PP para repartirse el poder en Asturias, se haya situado ahora al frente de una operación urdida desde los poderes fácticos para entregar la Presidencia del Gobierno de España a Mariano Rajoy, aunque para ello hayan tenido que pasar los tanques por encima de Pedro Sánchez, un secretario general del PSOE elegido en Primarias y políticamente asesinado en golpe de estado.

Fernández, elegido a dedo contra un secretario general que representaba a las bases, tiene la desvergüenza de reivindicar su inexistente representación, para poder ungir nuevamente a Rajoy con la más relevante magistratura democrática. A nadie podrá extrañar que le hayan elegido para hacer este sucio trabajo, la consagración de un Duernu de estado, después de tantos años de experiencia regional en este tipo de cambalaches, convertido en el digno sucesor de Areces, al que ahora rehabilita públicamente al otorgarle la portavocía del PSOE en el Senado, buscando así masa crítica de apoyo interno, en el mismo momento en el que el Caso Musel, cuya responsabilidad política conduce inevitablemente a Areces, estalla con toda su fuerza en la Audiencia Nacional.

El segundo asesinato de Melquiades Álvarez

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El político gijonés Melquíades Álvarez fue asesinado, tras una farsa judicial, en el asalto a la Cárcel Modelo de Madrid en la noche del 22 al 23 de agosto de 1936, hace ahora 80 años. Asturias se enorgullece del personaje, al menos de manera retórica, ya que podemos leer estos días en los medios numerosos artículos, oportunistas la mayoría, interesante alguno, sobre su poderosa figura, siempre una puerta abierta al pensamiento político ajeno al gregarismo y la mediocridad que marcan nuestra vida política.

Melquiades es una referencia a la hora de reflexionar sobre nuestros desastres, pero lo que no todo el mundo sabe es que a su asesinato en la Guerra Civil, hay que unir un segundo asesinato, perpetrado contra su figura por el conservadurismo asturiano encarnado en la alianza entre PP y Foro. Todo parece indicar que sus dirigentes utilizaron durante muchos años la figura de Melquiades, de forma indebida, generando financiación opaca, a través de una fundación que llevaba su nombre, y que espera un fogonazo de luz sobre lo ocurrido, y más ahora que se habla de transparencia a la hora de formar gobierno en España.

A día de hoy deberíamos saber ya qué armaron algunos con la Fundación que explotaba, para ordeñarlo, el nombre del prócer, de cuya situación lo ignoramos todo, pues nada se publica al respecto, desde que su familia denunciase que sus patronos, todos ellos vinculados al PP, sin conocimientos que avalen su papel como directivos de una fundación que se supone tendría que cultivar la memoria de Melquiades y el melquiadismo, que junto con la hoy presidenta de Foro, el partido organizado por Francisco Álvarez-Cascos para montar su particular chiringuito financiero, utilizaron como pretexto la figura del padre del reformismo español para llenar arcas y bolsillos, de manera tan vergonzosa como opaca.

El 17 de noviembre de 2011, Manuel Álvarez-Buylla, bisnieto del político, denunciaba alto y claro lo ocurrido, en La Nueva España:

En el 2010 recibimos un fax de la gerente del PP en Asturias, María Millán, adjuntándonos un acuerdo del patronato de la Fundación Melquíades Álvarez celebrado en diciembre de 2009 en el que se acordaba la extinción y liquidación, dando cuenta al registro de fundaciones; pero a día de hoy no tenemos noticia del cumplimiento efectivo de dicho acuerdo.

Los responsables del desaguisado que intentaban borrar pistas de sus actividades, y que al parecer no han podido disolver la fundación de manera efectiva, porque no hay quien justifique sus cuentas, eran, hace cinco años, de acuerdo con los datos únicos datos que se conocen y que dio la familia, Ovidio Sánchez, como presidente, Reinerio Álvarez como secretario, Salvador Garriga, Cristina Coto, Felipe Díaz y Pedro Gorriz, todos ellos gente de aparato, y no precisamente intelectuales interesados en la figura del político asturiano.

El bisnieto de Melquiades pidió explicaciones que nunca se le dieron:

¿Se han concedido subvenciones a la Fundación Melquíades Álvarez todos estos años? Si ha sido así, ¿por qué se ha hecho de manera irregular, ya que la Fundación nunca presentó las cuentas de la misma en el registro de actividades? ¿Quién ha cobrado las ayudas públicas? ¿Sigue sin disolverse la Fundación? ¿Por qué los órganos oficiales del Principado no dan información? ¿Por qué tapó el Gobierno de Álvarez Areces todas estas supuestas irregularidades?

Es sabido que las fundaciones controladas por los partidos carecen en realidad de fines propiamente culturales, y el ejemplo del segundo asesinato de Melquiades Álvarez a cargo del rancio aparato del PP asturiano, trae causa en una Ley de Financiación de Partidos que permite que fundaciones controladas por burócratas sin escrúpulos reciban donaciones de empresas concesionarias de contratos públicos, con cuantías muy laxas, así como elevadas subvenciones procedentes del Ministerio de Cultura y de la Comunidad Autónoma, de cuyo destino nada sabemos, salvo que se utiliza para cualquier cosa menos para un fin cultural o altruista.

Flaco favor hace Hevia a Villa, aparentemente, al compararle con Bárcenas

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Los lideres de los sindicatos mineros, Antonio Hevia (CC.OO) y José Ángel Villa (SOMA-FIA-UGT), en 1991 (encierro del Pozo Barredo en Mieres)

En un artículo publicado este domingo 21 de un abrasador mes de agosto, con el titular Villa aparece visiblemente envejecido, con dificultades para caminar y el pelo largo, el diario La Nueva España agita una interesantísima serpiente de verano, montada sobre lo que el diario más difundido de Asturias dice que es “la primera imagen publicada de José Ángel Fernández Villa“, tras dos años de aparente reclusión en su ático del barrio de la Florida de Oviedo.

la primera imagen publicada de José Ángel Fernández Villa

Para que un ofidio veraniego tenga sustancia, necesita una bonita piel, un envoltorio destacable, y así junto a la foto “casual”, y el consiguiente bla-bla-bla asociado a la misma, se difunde también un confuso artículo firmado por su antigua pareja de baile sindical, el ex secretario general de CCOO de la minería, Antonio Hevia, que con el título El linchamiento moral de Villa, publica un extraño artículo en el que sostiene que lo que denomina “demonización” del exlíder del SOMA, sin explicar en qué consiste tal cosa, hace daño al agonizante sindicalismo minero.

A Villa no lo demoniza nadie, a Villa lo fusilaron al amanecer desde el Gobierno de Mariano Rajoy, difundiendo su nombre, en diferentes momentos y operaciones políticas, junto con los de Rodrigo Rato, Luis Bárcenas, Diego Torres (ex socio de Iñaki Urdangarín) Oleger y Josep Pujol Ferrusola, así como el del hombre bomba de Martinsa Fadesa, Fernando Martín, en una operación de libro de las que se suelen organizar desde las cloacas del Estado, al publicar unos pocos nombres seleccionados de una lista secreta de 30.000 evasores que se acogieron a la amnistía fiscal del 2012. En aquel fusilamiento de Villa, cooperó, puede que más cogido por los cataplines que otra cosa, el presidente socialista asturiano Javier Fernández, que en este asunto vive sin vivir en él, y no le llega la camisa al cuerpo.

De esto, Hevia, de lo interesante, del fusilamiento de Villa, no dice nada, porque él está en otra operación, denominada por Antón Saavedra, que le conoce de cine,”Operación Doy Pena”, utilizando la foto primicia de La Nueva España, y su propio artículo, en lo que parece una campaña encaminada a evitar que Villa tenga que declarar, ante la inminente respuesta de la Audiencia Provincial de Oviedo, al recurso de la representación procesal de Villa, contra la decisión de la juez María Simonet Quelle Coto, que decidió que debe comparecer en calidad de imputado.

En su artículo, Hevia dice algo, no sé si con toda la intención, de manera inocente, o por torpeza: “desconozco las razones que puede tener Villa para permanecer en silencio, cuestión que nos sorprende a los que le conocimos más de cerca, aunque desde posiciones políticas diferenciadas, pero solamente faltaría para terminar de cuadrar el círculo que alguien le hubiera enviado un SMS diciéndole: José Ángel, sé fuerte”.

Es evidente que si Hevia, gran amigo y colaborador de Villa, y único que parece salir a dar tímidamente la cara por él ante su fusilamiento político, desconoce las razones por las que el ex líder del SOMA permanece en silencio, no hay forense ni picapleitos que pueda defender que lo hace por razones de salud que le impidan decir la verdad. Eso sí, flaco favor le hace también al compararle con Bárcenas, para que todos veamos a continuación al presidente Javier enviándole un SMS como el que Rajoy envió a su antiguo tesorero y hombre de confianza.

Aparentemente, su amigo Hevia le está haciendo un flaco favor a Villa, al reconocer públicamente que éste permanece en silencio de manera deliberada, cuando la Audiencia está a punto de decidir si tiene que declarar o no amparándose en razones médicas, salvo que en realidad esta foto y este artículo sean más retorcidos de lo que parece a primera vista, y en vez de estar en la “Operación Dar Pena”, estén en la “Operación ¡Javier Fernández Átate los Machos!”. De lo que nadie que conozca el percal puede tener duda alguna es de que si Hevia dice lo que dice, lo dice con pleno consentimiento y conocimiento de Villa.

La asamblea de IU anuncia el imparable relevo de Llamazares y Orviz

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Por Porompompón Porompompero

Cuenta Vicente Montes, en un artículo de opinión que publica en La Nueva España de este domingo con el título La semana que sacudió a IU de Asturias, que la asamblea celebrada ayer en Gijón por ese grupo político, debatió una resolución en la que se exige “un cambio en la estrategia política de Asturias” para realizar una “oposición clara” y estar a disposición de “consensuar con todas las fuerzas políticas” cambios en la actuación del gobierno de Javier Fernández. “IU aparece como un aliado permanente de este gobierno (del PSOE) sin poder imponer cambios relevantes”, señala el documento.

Gaspar Llamazares, que se pegó con Manuel González Orviz para seguir remando en la piragua de la política desde su último refugio asturiano, donde tiene el apoyo de La Nueva España y los poderes fácticos, como muleta de Javier Fernández contra la marea de Podemos que viene levantando las alfombras que a los supercicutas horrorizan, se encontró totalmente solo, cuando Orviz se apuntó a la convergencia con los de Pablo Iglesias.

Orviz, miembro del consejo de administración de SEDES que Vicente Álvarez Areces utilizó como testaferro para comprar las oficinas del Calatrava, para echarse una mano a si mismo y al hoy desaparecido José Cosmen, y de rebote al vergonzante jefe de la Policía Gabino de Lorenzo, quería seguir sacando pecho en las listas de lo que va a ser Unidos Podemos.

Demasiado para el cuerpo del más bragado tragador. Si IU aporta a Unidos Podemos a los viejos rockeros que durante los años horribles del PPSOE astur facilitaron los grandes chanchullos de Areces y Gabino, IU de Asturias no sólo no llevará más votos, sino que los restará, a las candidaturas de los del de la coleta.

El tímido pero imparable rechazo de la asamblea de IU de este sábado a la gerontocracia colaboracionista con el PPSOE anuncia un inevitable relevo de dirigentes sin alma en la decrépita chalupa que pilotan Orviz y Llamazares. Tienen demasiados muertos en los armarios.

Gabino de Lorenzo se prepara para dejar de ser jefe de la Policía

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Por Juan Vega

Gabino de Lorenzo nunca se cortó ni un pelo, y acaba de realizar unas escandalosas declaraciones de autodefensa, al hacerse pública la faena de aliño de la Fiscalía en el Juzgado número dos de Oviedo, recomendando el archivo de las diligencias del Caso Palacios.

Gabino está a punto de abandonar la jefatura de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en Asturias, y se nota en su llamativo nerviosismo. Desde sus últimos días de influencia en la Justicia del Gobierno, con su principal quebradero de cabeza a punto de ser neutralizado, se atreve a realizar una acalorada e imprudente defensa de su escandaloso negocio con la empresa Jovellanos XXI, en el que contó con la ayuda de dos influyentes familias de la plutocracia.

Utiliza Gabino las páginas de LNE para desviar la atención sobre el asalto a la caja pública que perpetró en comandita con esas dos conocidos clanes de empresarios, poniendo el acento sobre la falta de aprovechamiento, por parte del gobierno tripartito de Oviedo, de un edificio difícil, como es el Calatrava, aquejado de un pésimo diseño funcional.

Hay que reconocer que el actual gobierno municipal todavía no ha invertido la tendencia equivocada a organizar reuniones en el Auditorio, edificio de vocación musical, que fue utilizado durante años como palacio de congresos, cuando Oviedo carecía de un equipamiento de esa naturaleza.

Lo normal sería llevar tiempo ya organizando todas las reuniones públicas en Buenavista, pues aunque se trate de un edificio bueno, malo, o peor para esa finalidad, es el que hay, y los ovetenses vamos a tener que abonar su coste. ¡Nos lo comemos con patatas, queramos o no! ¡Este jeta nos lo colocó!

Eso sí, Gabino, responsable de la construcción y el despilfarro que supuso esa porquería de edificio, se atreve a decir que si, al final, el complejo de Buenavista no se convierte en el motor de actividad y atracción turística para el que fue concebido: “eso no será culpa de quienes políticamente decidieron la construcción de este Palacio de Congresos que, hasta ahora, no ha costado un euro al Ayuntamiento”. ¡Qué morrazo que tiene el tío!

El traslado del Carlos Tartiere de Buenavista a su actual emplazamiento, y la construcción del nuevo estadio desorientado y fracasado, la pérdida del solar del Vasco, el regalo de las edificabilidades del Vasco y Buenavista, la propiedad de dos grandes aparcamientos subterráneos, las licencia de gran superficie otorgadas a ambos complejos, según Gabino, no cuestan dinero. Es tan mentiroso que resulta imposible superarle.

Las buenas gentes de Asturias esperan anhelantes que un galopín, que es capaz de afirmar que tales despilfarros, por no decir malversaciones, no son dinero, debe ser urgentemente apartado de cualquier cargo público, y más de la dirección de la Policía, la Guardia Civil y de cualquier influencia sobre los funcionarios del Ministerio de Justicia. Y no creo necesario explicar por qué es tan urgente apartarlo de ahí.

Él, mientras tanto, se prepara para intentar asaltar el PP, pues tiene que seguir protegiendo su retirada después de tan monumental atraco, ya que nada peor podría ocurrirle que verse sin las defensas de las que ahora goza ante la inevitable reacción del pueblo de Oviedo, que tarde o temprano conseguirá que sus políticos dejen de mirar hacia otro lado y la Ciudad se persone ante la Justicia para exigir que Gabino de Lorenzo responda personalmente con su patrimonio de sus despropósitos.