“Yendo a la piscina de Valencia”, Artículo de Ángel Aznárez en La Nueva España

Ángel Aznárez, juez de lo penal del TSJA, se despacha a gusto sobre la casta asturiana que con mucha pena y poca gloria empieza a arrastrar las cadenas de su amplio historial delictivo por los tribunales asturianos. Por su especial interés reproducimos una semana después, el artículo que publicó La Nueva España en “cerrado”, el pasado domingo 9 de julio de 2017:

jovellanos

Antes de que los ladrones, proclamándose del progreso y de otros camelos políticos, acabaran con instituciones muy queridas por sus meritadas funciones para la ciudadanía, muchos asturianos, apretados los cinturones, subían por los empinados vericuetos del Puerto de Pajares, para lo que se llamó “secarse” en tierras de León, de cuentos cazurros y filandones. Lo hacían, subiendo, a trancas y barrancas, en “cochecitos lerés” de entonces, de tracción trasera, los Renaults 4/4 o 5/5 (Dauphine), que vendía, por concesión, don Abundio Gascón, el de la calle Campomanes (Oviedo), al precio de casi cien mil pesetas la unidad.

Ya en lo alto, en Arbás, a escasos metros del Restaurante “Casa Quico”, insuperable en lentejas estofadas y carnes guisadas, que fue arte de la esposa y cuñada de Quico, con prestigio de gallardo y calavera, Sedes tuvo allí una fábrica de cementos, que hubo que cerrar por culpa de otra cementera, de más abajo, asturiana, que exigió la competencia perfecta: no tener competidor. Y es que Sedes, señoras y señores, tuvo cementera allí y cerámica aquí, en La Argañosa (Oviedo). Fue rica y poderosa; sobrevivió a los caciques del franquismo, que son los mismos que ahora, pero que no resistió a lo del Calatrava de Oviedo y a los “calatraveños”, plenitud de mamones y babosos. Y es que lo que acabó con Sedes, hace unos años, pocos, fue “la caraba” o “el acabose”, según dicen los que saben.

Una pregunta: ¿quién o quiénes deberían dar explicaciones por lo de Sedes?

Más arriba de la cementera, ya en montaña, había una residencia para Ingenieros de Minas, y por allí corría Victorino Alonso, hijo de ingeniero, y más tarde, ingeniero él y empresario minero, mareante y “cachondeista” de fiscales, abogados del Estado e inspectores del Fisco.

Entre Santa Lucía y La Robla, antes de llegar a León, hay que pasar junto a la llamada “Casa Infantil Covadonga”, en Pola de Gordón, que allí, blanca y azul, milagrosamente sigue en pié, mirando a la montaña leonesa de enfrente. Una denominada “Asociación pro Gregorio Marañón-Casa Infantil Covadonga” organiza un reencuentro, en el mes de julio, de los niños y niñas que por allí pasaron (muchos de la Cuenca minera), para solucionar problemas respiratorios, en tandas y estancias trimestrales (lo último se pudo leer en LA NUEVA ESPAÑA, el lunes 3 de Julio).

De esa Asociación llama la atención lo de “pro Gregorio Marañón”. Está muy bien acordarse del doctor Marañón, sobre el que palabrean y hacen homenajes; en realidad, a don Gregorio Marañón lo que realmente preocupaba era El Cigarral de Toledo; ni la Casa-Infantil ni siquiera el Conde-Duque de Olivares que llegó a biografiar. Y de esa Asociación también llama la atención, con asombro, que olviden en los últimos reencuentros a la extinta, muerta, asesinada o asesinadita Caja de Ahorros de Asturias, que, con sus dineros –que salieron de ahorros asturianos, de nosotros– se hizo, entre otras (Fundación Vinjoy, las Policlínicas), la obra social de la Casa-Infantil Covadonga para desatascar bronquios y pulmones. Y esto, señores y señoras de la Asociación, deberían ustedes recordarlo, para así no parecer que pecan de ingratitud hacia la Caja o acreditar ser unos desmemoriados.

Y la misma pregunta procede hacer: ¿quién o quiénes deberían dar explicaciones por lo de la Caja, que fue otro “la caraba” y “acabose”, según dicen los que saben? ¿Qué responderá el hombre nuevo de Pedro que ha de venir, nuevo de la vieja Cuenca, cuando le pregunten por eso?

Como los de la Asociación parece que no recuerdan, recordemos nosotros que durante muchos años fue director de aquella Casa-Infantil un maestro, natural de Orense, que se llamó Souto, que no obstante ser y estar muy escaso de pelo no paraba de tirar los tejos a doña Manolita, siempre soltera, aficionada a juegos de mesa en el Automóvil Club (La Jirafa). Manolita era empleada muy eficiente, para asuntos sociales, de la Caja de Ahorros, que hasta allí, Pola de Gordón, se desplazaba con frecuencia; fue lo que los italianos llaman una donna angelicata. Y Souto, en la Casa-Infantil, tenía un despacho inmenso, con una balconada azul, justo encima de la entrada principal, y allí arriba organizaba, con su escasa cabellera, zafarranchos “peluqueriles”, tan absurdos y ridículos como eso del llamado pelobus, organizado por esa especie de santa trinidad, laica, una y trina, que es el Padre Ángel.

Las atenciones religiosas de la Casa-Infantil estaban dirigidas por el entonces obispo de León, don Luis Almarcha, que allí iba con frecuencia y siempre colgándole un enjoyado pectoral con joya de piedra amatista, y que, manu militari, nombraba y quitaba capellanes, curas de La Pola, a sus ojos y antojos. Don Luís, obispo, mandaba mucho; armaba con facilidad la de Dios es Cristo, siendo además político nacional-católico, del Régimen. “Por Dios y por España al cincuenta por ciento” decía en la intimidad según sus íntimos.

Unas monjas, media docena, de las “Hijas de la Caridad de San Vicente Paúl”, dirigían las funciones propias de atención y cuidado a las niñas y niños allí hospedados en estancias trimestrales. La Superiora era una mujer de carácter, entre madre abadesa e infanzona, burgalesa y muy ancha de todo; ella y el resto de monjas, “vicentinas” o “vicencianas”, cubrían su cabeza con tocados muy aparatosos, almidonados y alados, que, por los anchos pasillos de la Casa Infantil y sus escaleras estrechas, al moverse tanto, parecían blancas mariposas en busca de flor y blancas como las nubes. No es extraño que a estas monjas de tan fácil pintura, los ingleses llamasen butterfly nums. Y un grave conflicto surgió cuando una de las monjas, sor Dolores, se enamoró y encontró novio. Sor Concepción, que era casi albina, aguantó hasta el final.

Y los de la Asociación tampoco recuerdan a Agustín de Saralegui, director general de la Caja de Ahorros, que por allí pasaba para mirar, ver y, de paso, comer unos filetes de carne con patatas fritas y pimientos colorados exquisitos. Por supuesto que los manteles de la mesa larga y rectangular estaban zurcidos, y afuera, Rodrigo, el chofer, sacaba brillo al importado vehículo Vauxhall. Tampoco recordarán al médico Tascón que los atendía, cuya especialidad más destacada estaba en tener recluida en La Pola, en un chalet gótico, a su brillante esposa, natural de San Sebastián y apellidada Astiagarraga.

Es cosa de seguir nuestro camino en dirección a Valencia de Don Juan y su piscina. Paramos antes en León y vemos a la llamada Pulchra leonina, que así llamó un clérigo escritor, don José González, en el año 1913, a la Catedral de León, tan majestuosa por triforios y vidrieras. Y don José González, cura, llegó a ser profesor del prestigioso Seminario de Valderas, el de San Mateo, y de él, del escritor, llegaron a decir que su brillante pluma “galopaba por el papel”, siendo prueba de tal galope frases como las siguientes: “El relojero andaba a brincos como los conejos”; también esta otra: “El sol besaba, no calentaba”.

La Pulchra leonina nos recuerda a la cercana Pulchra maragata de Astorga y de la mozárabe Tebaida berciana, siendo ahora su Obispo el asturiano Juan Antonio Menéndez, excelentísimo y reverendísimo, del que el Papa Francisco –según leímos en LA NUEVA ESPAÑA, viernes 7 de junio de 2013, página 25– dijo que “estaba fresquito como una lechuga”, y que nosotros, ahora, decimos –enterados de los terribles episodios ocurridos en el Seminario de La Bañeza–, que el bueno de Juan Antonio seguirá verde, pero más como un repollo o una berza que como una lechuga; y eso que, como los mejores de Grado, es roxiu y de color azafranado o bermejil.

Y no podemos salir de León sin recordar a su celebre escritor y vate, don Julio Llamazares, el cual, en “El entierro de Genarín”, empieza con la angustia de la terrible y espantosa muerte de Nuestro Padre Genarín y de los portentosos signos que la rodearon y termina poéticamente con el florilegio de varios y silva de romances funerarios. ¡Cosas de los escritores leoneses! ¡Qué sería de León sin Llamazares y sin Genarín!

Ya casi en el destino, atravesamos Villamañán, donde en el invierno tantos incendios se producen por culpa de tantos braseros descontrolados, y donde un Grossi, allá por los años sesenta del pasado siglo, compraba garbanzos y vinos, que traía a Asturias, pagando en el fielato de Olloniego. A la derecha, bajando, en Villamañán, vemos un magnífico solar que fue cementerio, habiendo terminado hace poco tiempo de retirar los restos de los allí enterrados, que los de la zona llaman a ese lúgubre retirar “las labores de monda”. Hoy ese solar es zona verde, color muy apropiado por ser color de muertos, el verde, antes de pasar a ser incoloros e insípidos.

Y de Villamañán, en recta y no circular, llegamos a Valencia de Don Juan. Si a esta Villa accediéramos como los antiguos, en tren, en el tren Burra, del que dicen que “nació pájaro y murió Burra”, no lo haríamos desde Villamañán, sino desde Gigosos de los Oteros, muy cerca de Palanquinos.

Javier Fernández ya hizo alcalde a Gabino

javier

Gabino de Lorenzo obtuvo la alcaldía de Oviedo en 1991 para el Partido Popular, y repitió, con mayoría absoluta, en las elecciones de 1995, 1999, 2003 y 2007. Sin embargo, el 22 de mayo de 2011 perdió esa  mayoría ante la tumultuosa llegada de Foro Asturias, y el PP bajó de diecisiete a once concejales, por siete del partido recién creado por Francisco Álvarez-Cascos, que se convirtió en la segunda fuerza política, por delante del PSOE. Toda una proeza que da cuenta del enorme cabreo que embargaba a la ciudadanía, ante la corrupción y estancamiento político de Asturias.

El de Benia de Onís, tocado de muerte en su orgullo, comenzaba a desangrarse y amenazaba ruina política, ante la creciente conciencia entre sus conciudadanos de las barbaridades en las que se había incurrido con la Operación de los Palacios, la compra de Villa Magdalena o la desastrosa operación especulativa de traslado del HUCA, del barrio del Cristo a la Cadellada, para adjudicar así desde Asturias una obra que perdía la financiación del Estado, pero que aseguraba grandes alegrías para los adjudicadores, que además ponían en el mercado un  montón de terreno, aunque para ello tuviesen que matar la vida de un populoso barrio ovetense y endeudar la administración asturiana hasta el día del Juicio Final.

¿Cómo se las arregló Gabino para seguir de alcalde a pesar de su catastrófico resultado?, ¿cómo ganó tiempo para preparar la fuga que acabó consumándose hacia la Delegación del Gobierno y escapar así de la inminente ruina de Jovellanos XXI y la no menos inmediata explosión de Villa Magdalena?

El Pactu del Duernu tiene un amplio recorrido

arecesjavi
Fernández y Areces, dos leyendas del Duernu

Vicente Álvarez Areces acudió al socorro de Gabino (que ya se entendía perfectamente con José Ángel Fernández Villa, en lo que entonces se llamó Pacto SOMA-PP), cuando puso encima de la mesa la quiebra de SEDES con la compra ilegal de las oficinas del Calatrava. Pero aquel escándalo no había sido la primera trapisonda al alimón. Gabino y Areces tenían un camino de la colaboración abierto desde que se pusieron de acuerdo para trasladar el HUCA a La Cadellada y dar así un sonoro pelotazo en la zona conocida como Prado de La Vega con un montón de terreno que la entidad pública SOGEPSA compró a la familia del general Francisco Franco Bahamonde a través de una sociedad durmiente que pasó el precio del suelo de 24 € metro a 120 €.

Así pues, y vistos los antecedentes, nadie debería extrañarse ante el nuevo entendimiento que se produjo, cuando desaparecido Areces por el inevitable estallido de Caso Musel (sin duda la bomba de mayor carga destructiva de la profusa nómina de casos de corrupción que han convertido la administración asturiana en una fétida cloaca), tuvo lugar un célebre almuerzo celebrado en el Hotel de la Zoreda, en el que Antonio Trevín, interlocutor habitual de Gabino en el PSOE, hizo de embajador para iniciar la nueva era de entendimiento entre éste y el entonces candidato a la presidencia, Javier Fernández.

El Pactu del Duernu, pimero conocido como Pacto de la Zoreda, salió de aquella famosa reunión celebrada en el hotel que los hermanos Iglesias habían levantado en La Manjoya, como símbolo de la burbuja y de la nueva clase social emergente al calor del régimen astur basado en el reparto de Oviedo y Asturias entre el PP y el PSOE, era donde Contratas Iglesias invitaba anualmente a cientos de políticos y funcionarios a sus célebres pitanzas multitudinarias.

Así se puso en circulación, ante la evidencia creciente de los entendimientos del PSOE y el PP, en los asuntos más siniestros de la historia reciente de Asturias, esa idea del Pacto del Duernu, que caló profundamente entre la ciudadanía asturiana, gracias a las denuncias y a la movilización de Foro, cuando Cascos era aún una esperanza para las buenas gentes de Asturias, que le votaron en masa creyendo que era el único capaz de romper el comedero asturiano, en vez de lanzarse sobre él, como finalmente hizo, al convertirse en otra bestezuela más a gozar de la esllava de dinero público.

De cómo Fernández impuso a Gabino de Lorenzo como alcalde

palomasainz
Paloma Sainz , llorosa, el 30 de mayo del 2011, día que abandonó su trayectoria politica, para dejar la Alcaldía de Oviedo en manos de Gabino de Lorenzo, del PP, presionada por Javier Fernández

Fernández, hoy presidente de la Gestora del PSOE, había situado a dos personas de su total confianza al frente de la lista municipal socialista en Oviedo, Paloma Sáinz y Alfredo Carreño. Arturo González de Mesa, cabeza de lista de Foro, entonces primer partido de la oposición, no tenía posibilidad alguna de obtener los votos del PSOE, por eso a Cascos se le ocurrió proponer a Roberto Sánchez Ramos, de IU, que presentara su candidatura, y ante la negativa de éste, Sáinz vio su oportunidad, hasta que Fernández acabó con sus ilusiones y le prohibió romper el Pactu del Duernu. Paloma dimitió, y al frente del PSOE de Oviedo quedó Carreño, cuyos servicios a la causa lorenciana, siguiendo instrucciones de Fernández, son bien conocidos.

No deja de ser una paradoja histórica que el hombre que entregó la Alcaldía de Oviedo a Gabino de Lorenzo, dándole respiración asistida cuando ya era un cadáver, dentro del permanente entendimiento entre PSOE y PP para repartirse el poder en Asturias, se haya situado ahora al frente de una operación urdida desde los poderes fácticos para entregar la Presidencia del Gobierno de España a Mariano Rajoy, aunque para ello hayan tenido que pasar los tanques por encima de Pedro Sánchez, un secretario general del PSOE elegido en Primarias y políticamente asesinado en golpe de estado.

Fernández, elegido a dedo contra un secretario general que representaba a las bases, tiene la desvergüenza de reivindicar su inexistente representación, para poder ungir nuevamente a Rajoy con la más relevante magistratura democrática. A nadie podrá extrañar que le hayan elegido para hacer este sucio trabajo, la consagración de un Duernu de estado, después de tantos años de experiencia regional en este tipo de cambalaches, convertido en el digno sucesor de Areces, al que ahora rehabilita públicamente al otorgarle la portavocía del PSOE en el Senado, buscando así masa crítica de apoyo interno, en el mismo momento en el que el Caso Musel, cuya responsabilidad política conduce inevitablemente a Areces, estalla con toda su fuerza en la Audiencia Nacional.

El segundo asesinato de Melquiades Álvarez

PARTIDO-REFORMISTA-MELQUIADES-ALVAREZ

El político gijonés Melquíades Álvarez fue asesinado, tras una farsa judicial, en el asalto a la Cárcel Modelo de Madrid en la noche del 22 al 23 de agosto de 1936, hace ahora 80 años. Asturias se enorgullece del personaje, al menos de manera retórica, ya que podemos leer estos días en los medios numerosos artículos, oportunistas la mayoría, interesante alguno, sobre su poderosa figura, siempre una puerta abierta al pensamiento político ajeno al gregarismo y la mediocridad que marcan nuestra vida política.

Melquiades es una referencia a la hora de reflexionar sobre nuestros desastres, pero lo que no todo el mundo sabe es que a su asesinato en la Guerra Civil, hay que unir un segundo asesinato, perpetrado contra su figura por el conservadurismo asturiano encarnado en la alianza entre PP y Foro. Todo parece indicar que sus dirigentes utilizaron durante muchos años la figura de Melquiades, de forma indebida, generando financiación opaca, a través de una fundación que llevaba su nombre, y que espera un fogonazo de luz sobre lo ocurrido, y más ahora que se habla de transparencia a la hora de formar gobierno en España.

A día de hoy deberíamos saber ya qué armaron algunos con la Fundación que explotaba, para ordeñarlo, el nombre del prócer, de cuya situación lo ignoramos todo, pues nada se publica al respecto, desde que su familia denunciase que sus patronos, todos ellos vinculados al PP, sin conocimientos que avalen su papel como directivos de una fundación que se supone tendría que cultivar la memoria de Melquiades y el melquiadismo, que junto con la hoy presidenta de Foro, el partido organizado por Francisco Álvarez-Cascos para montar su particular chiringuito financiero, utilizaron como pretexto la figura del padre del reformismo español para llenar arcas y bolsillos, de manera tan vergonzosa como opaca.

El 17 de noviembre de 2011, Manuel Álvarez-Buylla, bisnieto del político, denunciaba alto y claro lo ocurrido, en La Nueva España:

En el 2010 recibimos un fax de la gerente del PP en Asturias, María Millán, adjuntándonos un acuerdo del patronato de la Fundación Melquíades Álvarez celebrado en diciembre de 2009 en el que se acordaba la extinción y liquidación, dando cuenta al registro de fundaciones; pero a día de hoy no tenemos noticia del cumplimiento efectivo de dicho acuerdo.

Los responsables del desaguisado que intentaban borrar pistas de sus actividades, y que al parecer no han podido disolver la fundación de manera efectiva, porque no hay quien justifique sus cuentas, eran, hace cinco años, de acuerdo con los datos únicos datos que se conocen y que dio la familia, Ovidio Sánchez, como presidente, Reinerio Álvarez como secretario, Salvador Garriga, Cristina Coto, Felipe Díaz y Pedro Gorriz, todos ellos gente de aparato, y no precisamente intelectuales interesados en la figura del político asturiano.

El bisnieto de Melquiades pidió explicaciones que nunca se le dieron:

¿Se han concedido subvenciones a la Fundación Melquíades Álvarez todos estos años? Si ha sido así, ¿por qué se ha hecho de manera irregular, ya que la Fundación nunca presentó las cuentas de la misma en el registro de actividades? ¿Quién ha cobrado las ayudas públicas? ¿Sigue sin disolverse la Fundación? ¿Por qué los órganos oficiales del Principado no dan información? ¿Por qué tapó el Gobierno de Álvarez Areces todas estas supuestas irregularidades?

Es sabido que las fundaciones controladas por los partidos carecen en realidad de fines propiamente culturales, y el ejemplo del segundo asesinato de Melquiades Álvarez a cargo del rancio aparato del PP asturiano, trae causa en una Ley de Financiación de Partidos que permite que fundaciones controladas por burócratas sin escrúpulos reciban donaciones de empresas concesionarias de contratos públicos, con cuantías muy laxas, así como elevadas subvenciones procedentes del Ministerio de Cultura y de la Comunidad Autónoma, de cuyo destino nada sabemos, salvo que se utiliza para cualquier cosa menos para un fin cultural o altruista.

La rabia de la Rodolfa

machismo

Por Porompompón Porompompero

A Belén Fernández Acevedo, que era presidenta de la SOF en la Corporación ovetense presidida por el ex alcalde de Oviedo, Agustín Iglesias Caunedo, cuando su marido Rodolfo Sánchez era su jefe de gabinete, le molestó que Roberto Sánchez Ramos dijese que tanto ella como su marido forman parte del Clan de Morcín, en un rifirrafe periodístico sobre la Navidad ovetense. ¿Por qué le molesta tanto que se diga algo así? ¿En casa de qué ahorcado ha mentado Rivi la soga?

Es sabido que el Clan de Morcín, ya no existe, pues ni Caunedo vive ya allí -consiguió trasladarse a la milla de oro capitalina aunque nunca se le haya conocido oficio ni beneficio-, donde tenía un adosado pegado al de Sánchez y Fernández, ni su ex mujer, Isabel Pérez-Espinosa, habita tampoco en la ribera del Caudal, puesto que tras su fracaso electoral, se largó a buscar climas más secos y cálidos en la dirección territorial de la Zona 1 de la empresa pública ACUAES. Luego ya no hay clan, porque sólo viven allí Rodolfo&Rodolfa.

Pero hay más. Dice Acevedo, haciendo una vez más de boca de ganso de su esposo -por eso la llaman “la Rodolfa”-, según La Nueva España, que a Rivi “le ha engañado su nuevo “jefe de incultura”, en una clara alusión a Juan Vega, el editor de ForoProaza, esta página de libertad: “Le está contagiando su forma de actuar porque no hay más clan de Morcín que el que inventó su enfermiza mente para seguir haciendo el mal”.

Lo que dice Fernández Acevedo es cierto. No lo de que a Vega le guste hacer el mal, lo que viniendo de esta especie de Cruella de Vil de calella es para él un gran halago. Es cierto, como dice la Rodolfa, que ya “no hay más Clan de Morcín”, pero no porque como dice la señora de Sánchez, lo inventase la mente maligna de Juan Vega, sino porque sus componentes se han marchado -“las estrellas por la noche han perdido su esplendor“-, y además, los miembros de este grupo de listillos, han ido cayendo en sus propias trampas.

Sánchez, marido de Fernández Acevedo imputado en el Caso ASAC, sigue a la espera de que se depuren sus responsabilidades en las falsedades detectadas en su día en la contratación de periodistas. Caunedo está imputado en Pokémon y Pérez-Espinosa, hundida políticamente tras su fracaso electoral, sigue mamando a duras penas de las precarias ubres de Mariano Rajoy. Todos ellos esperan, además, a que el Tripartito los meta en los tribunales de una vez, por el expolio que organizaron en la carpa de La Ería, un asunto en el que no hay más cera que la que arde, del que los restos del Clan de Morcín tendrán sin duda que dar pormenorizadas explicaciones en el lugar adecuado: los tribunales de Justicia.

De La Senda del Tiempo, Celtas Cortos, dedicada al Clan de Morcín:

A veces llega un momento en que
te haces viejo de repente
sin arrugas en la frente
pero con ganas de morir
paseando por las calles
todo tiene igual color
siento que algo hecho en falta
no se si será el amor.

Me despierto por la noches
entre una gran confusión
es tal la melancolía
que está acabando conmigo
siento que me vuelvo loco
y me sumerjo en el alcohol
las estrellas por la noche
han perdido su esplendor

He buscado en los desiertos
de la tierra del dolor
y no he hallado mas respuesta
que espejismos de ilusión
he hablado con las montañas
de la desesperación
y su respuesta era solo
el eco sordo de mi voz

Javier Fernández y Francisco Álvarez-Cascos, dos caras del mismo fraude a los electores

javicascos
Cascos y Jamandula, tanto monta, monta tanto, Francisco como Javier

Por Juan Vega

Javier Fernández decía, en 2011, que Francisco Álvarez-Cascos era incapaz de entenderse con el PP, es decir, con quienes él sostenía por aquel entonces que debían ser los aliados naturales de Foro, ante los lloriqueos con los que el ex vicepresidente del Gobierno de José María Aznar, que nos vendió a muchos la moto regeneracionista en la Asturias podrida por Gabino de Lorenzo y Vicente Álvarez Areces,  justificó su vergonzoso abandono de la responsabilidad que le habían otorgado los electores asturianos. Pocos años después, la traición de Cascos a sus electores y seguidores, dio la razón a Jamandula, al entregarse a Mercedes Fernández, con armas y bagajes, a cambio de unas lentejas con chorizo.

Después, el presidente ausente, pactó con los ahora “aliados naturales” de Cascos, y entonces sus adversarios, unos Presupuestos impuestos por el Ibex 35 local, y una reforma legal, la de la TPA, que dejó el sacacuartos televisivo público sin consejo de administración que controlase sus chanchullos, para que los deudos audiovisuales del PP y del PSOE se repartiesen los gajes. Ahora, el enchufado de José Ángel Fernández Villa en la Consejería de Industria, remata su faena, mostrándose incapaz de pactar con sus propios “aliados naturales” lo que fue capaz de pactar con los “antinaturales”.

Y Asturias sin presupuestos, mientras el rollo patatero de la izquierdona y la derechona da sus últimas bocanadas en un calcinado Principado en el que nadie se traga ya los discursos de justificación de la “casta” que debate públicamente sobre el montante de sus nóminas, inútiles para la gente y muy rentables para el Ibex 35 local.

José Ángel Gayol, de Podemos, firma un interesante artículo, “Javier Fernández y la credibilidad“, en La Nueva España, sobre tan apasionante historia de engaño, indolencia y frustración.

Avilés saca pecho en Cultura tras el final del desmadre arecista

Interesante artículo de Saúl Fernández en La Nueva España de Avilés, en el que se hace sangre de los compromisos de Oviedo con su Festival de Ópera:

teatroaviles

Lo que sucede en Avilés con el el teatro tiene mucho que ver con el arte de la magia: en 2015 se programaron cuarenta y pico funciones y se invirtió en su contratación poco más de lo que cuesta un espectáculo de la temporada de ópera de Oviedo; un presupuesto que, además, es la mitad del que el concejo empleaba para Cultura en los años dorados, los anteriores a la crisis (que echó a andar en 2008). Y, además, todo en cuatro (o cinco) escenarios gestionados por dos administraciones distintas: el teatro Palacio Valdés y el de Los Canapés corren de la cuenta del Ayuntamiento de Avilés; y el auditorio, los vestíbulos y el Club del Niemeyer, de una fundación controlada por el Principado. En total: algo más de 300.000 euros. Pero no todo sirve para contratar: con ese dinero también se pagan los autores, la publicidad… Así que, de nuevo, el primer aplauso del año se lo llevan los programadores que insisten –contra viento y marea– en mantener una ciudad de las afueras de las afueras en la primera división de las artes escénicas nacionales.

bocadilloEn 2015 se estrenaron en Avilés dos de los éxitos más grandes del teatro en España: “Buena gente” y “Reikiavik”. La primera contó con Verónica Forqué como superestrella sideral y, en la segunda, lo que destacó fue un guión perfecto obra del escritor de teatro más importante de los últimos años: Juan Mayorga. Se da la circunstancia de que Mayorga volvía a la dirección escénica, oficio en el que había debutado también en Avilés, con “La lengua en pedazos”, cuya primera función se vio en Los Canapés, cuando el Palacio Valdés estuvo de obras. Además de esto, David Serrano regresó a la comedia y también a Avilés después de los dramones “La venus de las pieles” y “Lluvia constante”. Los dos espectáculos, tras su paso por los escenarios avilesinos (los dos, en el Palacio Valdés) lo dieron todo por toda España.

La otra obra del año fue “Cuando deje de llover”, esta vez en el auditorio del Niemeyer. Un éxito de una pequeña productora que supo elegir un texto redondo (de Andrew Bovell) que tomó forma gracias al talento de un director extraordinario como es Julián Fuentes Reta.

Pero no sólo éstas: el año comenzó con otro estreno de esos delicados: “Invernadero”, de Harold Pinter, pero con Mario Gas en la dirección escénica (en marzo vuelve con “Sócrates”), y con Tristán Ulloa y Gonzalo de Castro, superlativos. Para ver buen teatro, pues, hay que hacerlo en Avilés: los datos son contundentes. Y la afición, ampliada. El ciclo Off Niemeyer junta montajes de pequeño calibre, pero de gran talento: “La mirada del otro”, de María San Miguel y Chani Martín, o “Trinidad”, de Ana Fernández Valbuena son sólo dos de ellos. Comienza un nuevo año y todo apunta a que los presupuestos municipales (y los regionales) se van a prorrogar. Veremos.

Javifer conspira en Madrid mientras Asturias arde

Dicen que lo hacen por España, pero toda España sabe que el actual rechazo socialista del ejercicio del derecho al referéndum catalán, nada tiene que ver con su amor la patria, sino con el calendario del próximo congreso del PSOE.

Susana Díaz, que quiere que Pedro Sánchez se baje del caballo antes de la próxima primavera, porque olisquea nuevo ciclo, se ha cogido de escolta al abúlico Javifer, que conspira en Madrid, mientras Asturias arde por los cuatro costados.