Flaco favor hace Hevia a Villa, aparentemente, al compararle con Bárcenas

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Los lideres de los sindicatos mineros, Antonio Hevia (CC.OO) y José Ángel Villa (SOMA-FIA-UGT), en 1991 (encierro del Pozo Barredo en Mieres)

En un artículo publicado este domingo 21 de un abrasador mes de agosto, con el titular Villa aparece visiblemente envejecido, con dificultades para caminar y el pelo largo, el diario La Nueva España agita una interesantísima serpiente de verano, montada sobre lo que el diario más difundido de Asturias dice que es “la primera imagen publicada de José Ángel Fernández Villa“, tras dos años de aparente reclusión en su ático del barrio de la Florida de Oviedo.

la primera imagen publicada de José Ángel Fernández Villa

Para que un ofidio veraniego tenga sustancia, necesita una bonita piel, un envoltorio destacable, y así junto a la foto “casual”, y el consiguiente bla-bla-bla asociado a la misma, se difunde también un confuso artículo firmado por su antigua pareja de baile sindical, el ex secretario general de CCOO de la minería, Antonio Hevia, que con el título El linchamiento moral de Villa, publica un extraño artículo en el que sostiene que lo que denomina “demonización” del exlíder del SOMA, sin explicar en qué consiste tal cosa, hace daño al agonizante sindicalismo minero.

A Villa no lo demoniza nadie, a Villa lo fusilaron al amanecer desde el Gobierno de Mariano Rajoy, difundiendo su nombre, en diferentes momentos y operaciones políticas, junto con los de Rodrigo Rato, Luis Bárcenas, Diego Torres (ex socio de Iñaki Urdangarín) Oleger y Josep Pujol Ferrusola, así como el del hombre bomba de Martinsa Fadesa, Fernando Martín, en una operación de libro de las que se suelen organizar desde las cloacas del Estado, al publicar unos pocos nombres seleccionados de una lista secreta de 30.000 evasores que se acogieron a la amnistía fiscal del 2012. En aquel fusilamiento de Villa, cooperó, puede que más cogido por los cataplines que otra cosa, el presidente socialista asturiano Javier Fernández, que en este asunto vive sin vivir en él, y no le llega la camisa al cuerpo.

De esto, Hevia, de lo interesante, del fusilamiento de Villa, no dice nada, porque él está en otra operación, denominada por Antón Saavedra, que le conoce de cine,”Operación Doy Pena”, utilizando la foto primicia de La Nueva España, y su propio artículo, en lo que parece una campaña encaminada a evitar que Villa tenga que declarar, ante la inminente respuesta de la Audiencia Provincial de Oviedo, al recurso de la representación procesal de Villa, contra la decisión de la juez María Simonet Quelle Coto, que decidió que debe comparecer en calidad de imputado.

En su artículo, Hevia dice algo, no sé si con toda la intención, de manera inocente, o por torpeza: “desconozco las razones que puede tener Villa para permanecer en silencio, cuestión que nos sorprende a los que le conocimos más de cerca, aunque desde posiciones políticas diferenciadas, pero solamente faltaría para terminar de cuadrar el círculo que alguien le hubiera enviado un SMS diciéndole: José Ángel, sé fuerte”.

Es evidente que si Hevia, gran amigo y colaborador de Villa, y único que parece salir a dar tímidamente la cara por él ante su fusilamiento político, desconoce las razones por las que el ex líder del SOMA permanece en silencio, no hay forense ni picapleitos que pueda defender que lo hace por razones de salud que le impidan decir la verdad. Eso sí, flaco favor le hace también al compararle con Bárcenas, para que todos veamos a continuación al presidente Javier enviándole un SMS como el que Rajoy envió a su antiguo tesorero y hombre de confianza.

Aparentemente, su amigo Hevia le está haciendo un flaco favor a Villa, al reconocer públicamente que éste permanece en silencio de manera deliberada, cuando la Audiencia está a punto de decidir si tiene que declarar o no amparándose en razones médicas, salvo que en realidad esta foto y este artículo sean más retorcidos de lo que parece a primera vista, y en vez de estar en la “Operación Dar Pena”, estén en la “Operación ¡Javier Fernández Átate los Machos!”. De lo que nadie que conozca el percal puede tener duda alguna es de que si Hevia dice lo que dice, lo dice con pleno consentimiento y conocimiento de Villa.

El jefe del inspector de minas Javier Fernández en la Consejería de Industria condenado a prisión

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Víctor Zapico, hombre de confianza de José Ángel Fernández Villa, fue jefe del hoy presidente del Principado Javier Fernández, aupado, igual que él, a primera línea de la política asturiana por el sindicalista del que el presidente Fernández reniega de manera desesperada. Poco o nada se está contando de lo realmente ocurrido en el Caso Camocha, qué significa Zapico en la reciente historia de Asturias y el entramado que se oculta detrás del acceso al contrl de la mina del hoy fallecido empresario Fernando García Brugos, beneficiario de la segregación de esta mina de la Minero Siderúrgica de Ponferrada, una mina entregada por el PSOE de Asturias y de León a Victorino Alonso, desde Cajastur y Cajaespaña.

Según se deduce del relato que hace Antón Saavedra, testigo privilegiado de los hechos, la irresistible carrera de Fernández comenzó gracias a su silencio sobre la Trama Carbonera de importación fraudulenta de carbones, cuando Fernández llegó a Asturias, desde Cantabria, para ejercer su trabajo como funcionario en la Inspección de Minas de la Consejería de Industria. Saavedra luchaba desde la federación estatal minera de la UGT por evitar la metástasis de caciquismo y corrupción que desde el SOMA impulsaba Villa, valiéndose de la toma del poder político, a través de personajes como Zapico.

Zapico comenzó su carrera como militante del PCE, en cuya condición fue consejero de Transportes del Ente Preautonómico de Asturias, en el primer Gobierno de concentración del Principado, presidido por Rafael Fernández, en el que por cierto participaron junto a Zapico representantes de todas las fuerzas políticas asturianas del momento.

No es Zapico, por lo tanto, un personaje al que se pueda despachar con cuatro lineas, como se está haciendo por ahí, en un momento de catarsis partitocrática. La condena de Zapico en el Caso Camocha es un hecho muy relevante que pone en evidencia lo ocurrido en Asturias a cuenta de esa Trama Carbonera que denunció hace ya tantos años Antón Saavedra ante la Justicia, de la que, soy testigo de cargo, puesto que le acompañé en aquel lance. Saavedra tuvo que soportar de todo cuando se personó ante el fiscal Rafael Valero Oltra, denunciando los hechos ahora objeto de sentencia, tras mantener numerosas conversaciones con el funcionario inspector Javier Fernández que le cantaba a la oreja lo que sabía pero no iba a los juzgados.

Una vez afiliado al PSOE y al SOMA-UGT de la mano de Villa, Zapico ocupo la direccion regional de Minas y a partir de 1991 fue consejero de Industria. En 1993 tuvo que abandonar el Gobierno, junto al entonces presidente del Principado de Asturias, Juan Luis Rodriguez Vigil, otro protegido de Villa, debido al escándalo conocido como el Petromocho, una falsa inversion de 300.000 millones de pesetas en una presunta refineria petrolifera por parte de una supuesta petrolera árabe vinculada a un príncipe de la familia real saudí. Fernández, escondido detrás de Zapico, al que contribuyó a destruir, esperaba su oportunidad.

Javier Fernández, que fue aupado por Villa a la secretaría general del PSOE en el año 2000, y que como vemos trabajaba como inspector cuando en 1991 fue nombrado director regional por Zapico y por Vigil, acaba de ser condenado como uno de los principales encausados en el Caso Camocha como apoderado de la empresa. Cuando Zapico salió despedido de la consejería de Industria, Fernández fue nombrado consejero, siempre con la anuencia de Villa, en el año 1999 por Vicente Álvarez Areces.

¿Qué es lo que no sabía Javier Fernández, inspector de minas de la Consejería de Industria, director regional de minas después en esa misma Consejería, consejero de Industria por fin, hombre de máxima confianza de Villa y del gerente de La Camocha, Víctor Zapico, de los miles y miles de millones que parecen haberse defraudado en la minería española, no ya en la Camocha dirigida por el propio Zapico, su jefe, sino en el conjunto de la desgraciada historia del carbón?  ¿Qué es lo que no sabía Fernández, que ejercía de confidente de Saavedra para desplazar así a Zapico, cuando Saavedra mantenía un pulso con Villa por el control del sindicalismo minero socialista?

Caso Villa: Si Vigil cuenta lo que sabe sobre Víctor Zapico y Luis Gómez, lo de Andalucía será una anécdota

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Por Juan Vega

  • El desembarco de Manos Limpias en el Caso Villa, sigue la estela marcada por el ministro Jorge Fernández
  • Todo parece indicar que Interior convenció a Javier Fernández para que se tirase por la ventana, ante lo que venía

El Comercio dedica su atención política este sábado a la enorme contradicción que sufre el Partido Popular de Asturias, al respaldar en la Junta General un acuerdo por el que todos los partidos asturianos se comprometen a destituir a los cargos públicos con juicios abiertos en asuntos de corrupción o delitos. Y es que el partido que gobierna en España mantiene a Jaime Reinares, condenado por el Caso Voxpopulis, dentro del Grupo Municipal del Ayuntamiento de Oviedo, algo que se convierte ahora en misión imposible para el alcalde Agustín Iglesias Caunedo, que vende imagen mercenaria a diario en la hoja parroquial vaqueril, gobernando con el apoyo de una reata de tránsfugas y réprobos.

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El amigo de Voxpopulis en el ojo del huracán

Insoportable situación de la bancada popular

Si no resuelve la cuadratura de este círculo, Mercedes Fernández se consolidará como un cero a la izquierda al frente del Partido Popular, ante un alcalde rebelde, que prefiere mantener las cosas como están, antes que enfrentarse al delegado del Gobierno, Gabino de Lorenzo, que no puede ignorar quién ordenó robar los correos que difundió Reinares, ya que fluyeron libremente por los ordenadores municipales que gestionaba el contratista municipal ASAC, y salieron, a su vez, de los ordenadores de la Sindicatura de Cuentas, gestionados por el mismo contratista. Si De Lorenzo permitió o no permitió, a sus policías, que recogiesen las huellas de ese rastro imborrable, es algo por lo que nadie debe haberle preguntado, y más si tenemos en cuenta las elogiosas palabras que en aquel entonces dedicó al delincuente informático.

Subraya Juan Neira, en su columna de este sábado en el diario decano de la prensa asturiana, que es imposible mantener a Reinares dentro de la disciplina popular del Ayuntamiento de Oviedo, como miembro del partido, y a la vez acatar ese acuerdo adoptado en la Junta, puesto que si se acuerda destituir a quien se le abre juicio, mal se puede mantener a quien lo tiene cerrado y con sentencia, sin dar la sensación de que se desprecia de manera flagrante, la inteligencia del respetable. ¿Nos llama idiotas Mercedes Fernández apoyando esa propuesta o nos llama tarados Caunedo desacatando el acuerdo? ¿Los tiene el delincuente informático Voxpopulis atenazados por el cuello para evitar que cante Reinares?

Mientras Mercedes Fernández y Agustín Caunedo se ponen de acuerdo sobre lo que van a hacer con Reinares, el PSOE se enfrenta a un problema mayor todavía, pues mal se puede condenar a Jose Ángel Fernández Villa, padre político del presidente Javier Fernández, sin que se haya celebrado juicio alguno ni tengamos constancia fehaciente sobre ninguno de los rumores que han servido como pretexto para su asesinato por la espalda. El PSOE mantiene a la alcaldesa de Avilés, Pilar Varela, y al alcalde de Pravia, Antonio Luis Solar, en situación de prevengan, después de haber aguantado hasta los límites de lo imposible al ex alcalde de Cudillero Francisco González. En cambio a Villa lo matan por la espalda, sin jucio previo ni garantía alguna. ¿Por qué? Sencillo, porque están aterrorizados.

El enigmático asesinato de Villa empezó con la visita del ministro del Interior

Entra en escena Virginia López Negrete
Entra en escena Virginia López Negrete

Repasemos este enigmático caso del que dejé constancia escrita en un artículo anterior. Javier Fernández recibió al ministro del Interior, en una visita semiclandestina a su despacho, de la que no hubo ni nota ni imágenes publicadas en prensa, pocas horas antes de que El País, única fuente del Caso Villa que no enseñó ni un documento, publicase la supuesta noticia que incrimina al histórico sindicalista. Tan sólo unas horas después de que el que fuera diario socialista -ahora bajo las garras de Mariano Rajoy-, publicase unos rumores sobre su mentor, Javier Fernández, convertido en implacable parricida, aplastó en la plaza pública a José Ángel Fernández Villa y llenó de malvados dossieres sobre su familia, de manera inmediata, la ser-vil parrilla informativa de la TPA, dando cobardes patadas en la cara sobre el cuerpo inerte de su padre. ¡Cuánta crueldad! ¡Cuánta bajeza! ¡Qué bazofia! (El asesinato de Villa, por parte de su hijo político, Javier Fernández, requiere un inmediato estudio psicológico a la luz del psicoanálisis).

La frivolidad e irresponsable actuación de Fernández quedan acreditadas con su discurso de este jueves ante el Pleno de la Junta General, pues en él, Fernández se refirió a “la fortuna oculta, no desmentida, de José Ángel Fernández Villa, ex diputado de esta Cámara, supuestamente acogido a la amnistía fiscal”. El diario oficial del javierismo, La Nueva España, también se refiere al Caso Villa, este sábado, en similares términos: “el langreano fue expulsado de forma cautelar del PSOE y del sindicato SOMA hace diez días después de trascender que está siendo investigado por la Fiscalía Anticorrupción por una fortuna oculta de 1,4 millones de euros que, supuestamente, regularizó ante Hacienda aprovechando la amnistía fiscal promomovida por el ministro Cristóbal Montoro”. Todo es supuesto. Todavía no hay ni un dato, ni una prueba, ni una actuación judicial acreditada. ¡Nada!

¿Puede soportarse tranquilamente tanta desvergüenza? ¿Mantienen ahí, unos y otros, a Jaime Reinares, a Pilar Varela, a Antonio Luis Solar, igual  que mantuvieron a Francisco González en Cudillero hasta que el juez lo echó a patadas, y matan a Villa de esta manera sin más fundamento que un rumor publicado en un periódico controlado por el Gobierno de Rajoy?… La explicación de tanta locura, de tal desvergüenza, salta a la vista, y es que están asustados, muertos de miedo con lo que se les viene encima con la guerra de dossieres. Días después de la misteriosa visita del ministro Fernández al presidente Fernández, se produce ahora la visita de la abogada de Manos Limpias, Virginia López Negrete, célebre por las fotos de la “reunión del gin tonic” con el juez José Castro, del Caso Noos, en Mallorca.

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Victorino Alonso en la manifestación de los mineros, en Madrid, en julio de 2012

Tras el ministro, llega el “sindicato” Manos Limpias

El llamado sindicato Manos Limpias, que inició la serie de denuncias en la Fiscalía Anticorrupción al tiempo que Victorino Alonso y los sindicatos mineros daban la batalla del 2012 contra el Gobierno de Mariano Rajoy, va a llamar a declarar a Antón Saavedra, buen conocedor de la “trama carbonera” de los socialistas y populares asturianos, y a Juan Luis Rodríguez-Vigil, ex presidente del Principado, que afirmó públicamente que el Caso Villa no se puede entender sin analizar la figura de Víctor Zapico, consejero de Industria con el propio Vigil (pendiente de sentencia en el Caso Camocha como gerente de la explotación) que tenía a Javier Fernández como director general de Minas, cuando le estalló entre las manos el escándalo conocido como Caso Petromocho.

También tendrá que decir Vigil qué sabe de Luis Gómez, más conocido como “El Chino”, que lleva tiempo dedicado a los negocios de la informática, tras su etapa como íntimo colaborador de Gabino de Lorenzo en sus aventuras más singulares. El amigo del delincuente informático Voxpopulis, dedicado hoy a perseguir a los ladrones al frente de las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado en Asturias, le nombró gerente de la escandalosa sociedad municipal Gesuosa, tras colaborar con Villa al frente de la gerencia de Sodeco, empresa participada por el Gobierno Regional y HUNOSA. Luis Gómez, entonces afiliado al PSOE, junto con otros amigos y colaboradores de Villa en el “frente intelectual” del SOMA, organizó la exitosa campaña de Gabino de Lorenzo contra Antonio Masip, desde la gerencia de la Comisión Regional de la Empresa Pública, CREP, designado para aquel cargo por Rodríguez-Vigil. Aquel contubernio se hizo famoso bajo la denominación de “pacto SOMA-PP”.

Así pues, con Saavedra y Vigil llamados a declarar en Fiscalía por el Caso Villa por Manos Limpias, en una operación que sabe a Interior que tumba, a nadie puede extrañar que Javier Fernández mate a su padre y quien haga falta para intentar huir de la retorcida trampa en la que parece haber caído, tras la visita del ministro acompañado por el amigo de Voxpópulis. ¡Seguro que le pusieron la cabeza como un bombo y eso le hizo tirarse por la ventana! Saavedra tiene una montaña de documentos sobre la trama del carbón, y si Vigil cuenta lo que sabe, estamos ante un benéfico Armagedón para los protagonistas de treinta años de historia de Asturias, entre los que destaca, de manera muy especial, el hijo político de Villa, Javier Fernández.

Los tartufos astures: mentiras, falsedades y manipulaciones desvergonzadas del Caso Villa

Al lado de buena parte de los personajes, personajillos y personajetes que aparecen en este retablo, José Ángel Fernández Villa es una hermana de la caridad

Por Juan Vega

El curso del Caso Villa empieza a recordarme el peculiar comportamiento de numerosos alemanes que nada recordaban de lo sucedido en aquel gran país durante la Segunda Guerra Mundial en relación con los tristes episodios que se vivieron en tan terrible época. ¡Qué banda señores! Que Javier Fernández, nuestro presidente, haya ejecutado a José Ángel Fernández Villa al amanecer, tras reunirse con el portador de las noticias, el ministro del Interior Jorge Fernández Díaz, y Gabino de Lorenzo, íntimo colaborador durante años del sindicalista ejecutado, con el que compartió intermediario chinito hasta en la sopa de tallarines, es el mejor comienzo de la película.

Recuerden en qué trabajaba el presidente Javier, también íntimo de Villa, antes de “liberarse” del trabajo en 1996. Javier, que fue Director General de Minas con Víctor Zapico, gerente de La Camocha procesado en el escabroso caso inconcluso del negocio de robar a lo bestia a cuenta del fraude del carbón -no es momento de contar aquí por qué le odia Juan Luis Rodríguez-Vigil, mister Petromocho que de aquella tuvo que dimitir como presidente del Principado-, era, ¡agárrense!, inspector de minas en la Consejería de Industria, con lo que pesetita a pesetita consiguió avecindarse en la parroquia gijonesa de Somió, desde donde derrama sus lágrimas de insensible cocodrilo del Zambeze.

El presidente Javier, cuando el ministro Fernández le contó que tenían pillado a Villa, dijo inmediatamente que no podía resistir la vergüenza, y le disparó una Smith&Wesson en la región occipital. Mientras se limpiaba las salpicaduras, sus sicarios, empezaron a enviar a la TPA dossieres sobre los hijos de Villa y sobre sus bienes inmuebles, para completar el cuadro mafioso con la célebre melodía del perfume embriagador de fondo. Ya ven el juego que da el flashback. Vigil habló en La Nueva España de dos personajes fundamentales para entender el Caso Villa, el chinito mandarín -así le llamaba el propio José Ángel- de Gabino y el mismo Zapico que vive metido en un búnker a la espera de sentencia por La Camocha y nos entretienen contando las hazañas del golfista Laudelino Campelo (¡Ay, Campelín, Campelín!).

¡Vale! Volvamos al presente. Que Gaspar Llamazares, uno de los más sobresalientes y descarados cínicos de la política española, pida ahora que se investigue al Instituto del Carbón, cuando él personalmente expulsó de Izquierda Unida a Antón Saavedra cuando éste acusó a Villa públicamente, ya en 1996, de financiar al sindicato con prácticas desviadas, da la medida de la enorme desvergüenza que se oculta tras la operación de inteligencia que ha puesto ahora en marcha el PPSOE para liquidar al viejo sindicalista, enfermo y acorralado por la evidencia del dinero negro que parece haber aflorado en una trampa para caimanes, enterrándole bajo un montón de basura donde chapotea una enorme maraña de sinvergüenzas.

El PPSOE quiere cargar sobre las deterioradas espaldas de Villa veinticinco años de basura carbonera, la misma que intentó destapar Saavedra, expulsado de todas partes, y fundamentalmente maldito por la izquierda, en una Asturias que tuvo en la tortuosa investigación de la trama del carbón de importación y la agónica judicialización del fraude masivo de La Camocha, su símbolo más asombroso, pues lo barcos descargaban a la vista de todo el mundo con ayuda de las poderosas y enormes gruas de la EBHI, para trasladar el carbón importado por cintas mecanizadas hacia la térmica de Aboño, mientras en la explotación gijonesa se falsificaban los albaranes con el carbón que supuestamente se sacaba bajo el mar, oyendo a las sirenas cantar, en la inolvidable canción de José León Delestal.

También Xuan Cándano, emblema del periodismo perrofláutico, anda por ahí intentando reinventarse la historia, atribuyendo al PP de la época de Francisco Álvarez-Cascos -la mala intención tiene su fundamento, pues alguien le pagará el favor de fabricar una falsa historia para oligofrénicos sobrevenidos- el invento y la gestión de los planes del carbón, con datos que no resisten un pase por la garlopa de la verdad. Dice Cándano, en su cada vez más panfletaria y servil publicación Atlántica XXII, que los fondos mineros, son “la millonaria liquidación con la que el Estado, a través del Gobierno del PP de José María Aznar, compensó a Asturias por el cierre definitivo y prolongado en el tiempo de la minería”.

Miente Cándano, miente con alevosía, y lo sabe. Sabe que él, como los mangutas de La Nueva España están haciendo un trabajo de encargo para desviar la atención. Los fondos mineros fueron un invento del Gobierno de Felipe González, que comenzó con el Primer Plan del Carbón 1990-1993, con una financiación de 4.689 millones, siguió con el Segundo Plan del Carbón 1994-1997, con 4.275 millones,  el Tercer Plan del Carbón, con 9.246 millones, y el Cuarto Plan del Carbón 2006-2012, con 4.987 millones, lo que supuso una inversión total de 24.000 millones de euros, entre ayudas a la explotación, prejubilaciones, infraestructuras y otras historias, de donde salió, como vemos, mucho, muchísimo dinero, entre el que se encuentran los 10.000 millones de euros que José Luis Rodríguez Zapatero condonó a los empresarios mineros en el año 2009 procedente, precisamente de dinero defraudado de esas ayudas que instauró González.

El truco  consiste en intentar hacernos creer una gran mentira muy del gusto de la izquierda más inmoral: la corrupción en el carbón fue cosa de los fondos mineros para infraestructuras -sometidas a los deficientes controles de la administración-, y no de las ayudas a la producción -que se ventilaban sin control alguno-, que es donde estuvo la manduca gorda. Pues no, señores Cándano, Llamazares y compañía. Los fondos mineros para infraestructuras no fueron la madre del cordero. Ni siquiera. Pero es que encima las obras de esos fondos fueron adjudicados en su mayor parte por los gobiernos de Vicente Álvarez Areces, y a la vista está quiénes fueron responsables de escándalos como el de la Autovía Minera impulsada por Juan José Tielve, el hombre de Gabino de Lorenzo en el Gobierno de Sergio Marqués, a un empresario de Areces -cuya empresa acabó en manos de Victorino Alonso-, en medio de un sonoro episodio que acabó en fallida comisión de investigación. De esas obras adjudicadas por los gobiernos de Areces, hay hitos como la Y de Bimenes, el desdoblamiento de los túneles de Riaño, el soterramiento de Langreo o el trentrán del Valle del Nalón, con los famosos trenes tranvía adquiridos por Ángel Villalba, el amigo y protector de Zapatero que junto con Areces regaló la Minero Siderúrgica de Ponferrada a Victorino -el gran ausente en esta versión coral asturanizada del Tartufo de Moliére– con financiación de Caja España y Cajastur, al que nadie se atreve a citar, porque a todos tiene o tuvo en nómina, hasta la Televisión Local de Gijón de Tini.

¿Qué dices de Cascos en esta película, Candanín? ¡Nunca pensé que fueras a caer tan bajo!