La Nueva España se divierte a cuenta de Cascos con el “Pacto del astillero”

lucianaveros

Por Porompompón Porompompero

Los comunicadores del equipo del socialista Javier Fernández han parido un nuevo engendro. Se trata de una bonita historia que lleva el sello creativo del gabinete presidencial dirigido por José Manuel Piñeiro.  Una fructífera leyenda urbana con la que pretenden tapar sus años de romance con el PP de Asturias, que concluyeron abruptamente a causa del voto de Somos Oviedo a Wenceslao López como alcalde, algo que no se produjo en Gijón por parte de Xixón si Puede. Javier quiso evitarlo y no pudo, pero Mercedes Fernández se enfadó y le pidió el divorcio político, después de un largo romance del que salieron los presupuestos regionales y el engendro legislativo que dejó la TPA sin consejo de administración para los restos.

En la PSOE no lo pueden soportar, no pueden permitir que la mayor ciudad de Asturias esté fuera de control, en manos de un sector de Foro Asturias, el que encabeza Carmen Moriyón, que a poco que se esforzase se podría hacer con el liderazgo regional y dar la vuelta que ese partido necesita, y como no quieren que el moriyonato se consolide bajo ningún concepto, están creando el microclima necesario para una moción de censura tras las elecciones generales que tiene muchas posibilidades de salir adelante si los dirigentes gijoneses de Foro no se quitan de encima la caspa pepera. ¡Ruido de sables en Gijia!

La Nueva España se divierte a cuenta del “Manicomio de Cascos”

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La “Cárcel de papel” de La Codorniz

Lucía S. Naveros escribe este lunes en La Nueva España una crónica titulada “Los amarres políticos de Naval Gijón“, que no es ni más ni menos que un favorazo que le hace el “diario líder” al gabinete fernandino, para dar carta de naturaleza a una pesadilla de agosto: el “Pacto del astillero”, en el que los líderes de la Corriente Sindical de Izquierdas, CSI, como Cándido González Carnero, jugarían un papel protagonista con Francisco Álvarez-Cascos, para conseguir que el candidato socialista a la Alcaldía gijonesa no lograse el apoyo necesario para desbancar a Carmen Moriyón. ¡Todo aquel que no apoye al PSOE es un siervo de Cascos! ¡Ahhhhrrrrgggggg!

En el diario de la calle de Calvo Sotelo, que compra esta milongona a Piñeiro, se ríen para justificar tan pintoresco parto, y se vengan así, creativamente, de Cascos, escribiendo libelos como los que él lleva años publicando en la Web de Foro Asturias, lanzando chorradas muy parecidas a las que el hoy atechado ex presidente de Foro viene lanzando desde la Web que él personalmente dirige, y que ha convertido en la cañonera de sus obsesiones particulares.

Si en La Codorniz de Álvaro de la Iglesia, en tiempos de Francisco Franco Bahamonde había una “Cárcel de papel“, en la Web de Cascos hay un “Manicomio de Papel“. Ese manicomio lo dirige y alimenta personalmente el ex presidente de Foro, a pesar de haber puesto ahí a Cristina Coto a figurar, para llevarse las leches, al frente de un negocio que no controla. Cascos dispara siempre debidamente guarecido; es el instinto del cazador que utiliza la tecnología humana para abatir un animal indefenso, por pura diversión. Pero como en La Nueva no pueden ser menos, y en el fondo el ex vicepresidente les pone a cuenta del hormiguero y sus hormiguitas, emulan, desde sus páginas, el “Manicomio de Cascos”, y hacen unas risas a cuenta de la ocurrencia.

La gracia estriba en sustituir “duernu” por el “astillero”

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El “Manicomio de papel” de la Web de Cascos

Una cosa es el análisis mediático del mecanismo del bipartidismo de largo recorrido fraguado entre el PSOE y el PP, y especialmente en la Asturias que partieron y se repartieron durante tantos años, y otra muy diferente agitar ese entendimiento como un pacto electoral, un juego que Cascos convirtió en slogan con la gorrinesca metáfora del pacto del duernu. Y claro, darle la vuelta a ese slogan, para inventarse otro, da para un ratín de conversación entre Piñeiro y Ángeles Rivero, la directora de LNE, a la que también le mola reirse.

Y es que Cascos da mucho juego, porque a estas alturas hay que reconocer que tiene bemoles que el secretario general del PP que vio convertirse a Luis Bárcenas Gutiérrez en “Tarzán”, el hombre que llegó a Génova en taparrabos, saltando de liana en liana, para terminar forrado, haya tenido que protagonizar la ruptura de los asturianos con el monopolio del poder político ferozmente sujeto por el tándem formado por Vicente Álvarez Areces y Gabino de Lorenzo, que parió escándalos tan asombrosamente gestionados como el del Caso Marea o el Caso Calatrava, cuya deriva judicial resulta tan incierta como desvergonzada es la presencia de sus protagonistas al frente de la Delegación del Gobierno o en un escaño del Senado.

Pero eso es otra historia, vamos a lo que nos ocupa, al “Pacto del astillero”

Empecemos por dejar claro que Cascos no puede ver a Moriyón, que todavía tiene cuentas pendientes por la guarrada que le hizo al colocarle a traición a la Coto al frente del partido, y porque Juan Manuel Martínez Morala, referente histórico activo en la CSI, no quiere saber nada con los partidos políticos, ni con Foro, ni con Podemos, ni con ninguno, y todo el mundo sabe que Cándido juega a la política por su cuenta y riesgo. Así que de la CSI, na de na, Lucía.

Sigamos por el hecho evidente de que una candidatura respaldada por Podemos, como es la de Oviedo, hizo alcalde a un candidato socialista que sí es de su agrado, cosa que no sucede en la Villa de Jovellanos, ya que José María Pérez hizo más mili que el palo de la bandera en el núcleo duro del PSOE más guarrete, lo que no ocurre con Wenceslao López en Oviedo. Y ahí estriba la diferencia, no es lo mismo Wenceslao que Pérez. Así que de pacto contra el PSOE nada de nada.

No cuela

José Velasco, de Zebrastur, firma los papeles que le pasa Julia Piñera, bajo la atenta mirada de Gabino de Lorenzo
José Velasco, de Zebrastur, firma los papeles que le pasa Julia Piñera, bajo la atenta mirada de Gabino de Lorenzo

Todo conduce a ver el artículo de Lucía como un divertimento veraniego grato a la dirección del periódico y al gabinete fernandino, porque además de para unas risas, no deja de ser un favorín que le hacen al presidente Javier, y como es sabido, en La Nueva España, nada que resulte grato a Fernández les resulta ajeno, al menos mientras éste pague las facturas y siga llegando la pasta de las campañas de publicidad regional y de los programas que Asturmedia, la productora de LNE, que graba en el edificio que el Ayuntamiento de Oviedo tiene cedido a José Velasco en Olloniego como escuela municipal de cine.

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El pacto de negocios entre el PP de Oviedo y el PSOE de Asturias a punto de entrar en quiebra

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Ana Taboada puede romper el eterno pacto de negocios entre el PP de Oviedo y el PSOE de Asturias

Por Juan Vega

Quien siga pensando que en Asturias cuela como venía colando el discurso tramposo de la izquierda y la derecha, que en realidad enmascara un mero reparto territorial, un acuerdo de negocios basado en los apoyos mutuos, entre el PP de Oviedo y el PSOE del Principado, para organizar el expolio del bipartidismo, que se materializó en los comederos de El Musel, el HUCA, el Calatrava, Sogepsa, SEDES, Niemeyer, TPA, etcétera, etcétera, se equivoca de pleno. Los electores han demostrado que no compran esa mercancía.

El PSOE sigue desplomándose, el PP no ha logrado recuperar el voto que se fue a Foro Asturias en 2011, y La Nueva España ve peligrar seriamente el feudo en el que tenía amarrados algunos de sus contratos más importantes, que dependían del predecible resultado de Agustín Iglesias Caunedo, que no ha conseguido una mayoría de gobierno, a pesar del impresionante despliegue propagandístico que inundó la Capital de oligofrenia a raudales durante estos años.

El fracaso de Caunedo es una clamorosa demostración de madurez de nuestra ciudadanía, que ya no se deja seducir por las dosis de droga dura repartidas por el centro de inteligencia de Calvo Sotelo, para dirigir el voto de unos electores cada vez más refractarios a la propaganda del cacicato astur. La inteligente apuesta de Somos-Podemos, personándose en el Caso Calatrava y recordando su personamiento en el Caso Musel, ha desplazado el voto regeneracionista en la Capital, disgustado con las trifulcas y las traiciones, desde Foro Asturias, a la agrupación de electores Somos.

Javier Fernández necesita al PP para conseguir en Asturias una mayoría absoluta de la que nunca estuvo tan lejos el PSOE, y para eso resulta imprescindible un acuerdo en Oviedo, donde tendría que facilitar el acceso al Gobierno local de Caunedo. Roberto Sánchez Ramos se ha apresurado a proponer el tripartito Somos-PSOE-IU que puede desalojar a Caunedo de la poltrona que heredó, junto con la guardia y custodia de los cambalaches de Gabino de Lorenzo, en un imposible gabinismo sin Gabino, tocado de muerte por la irrupción de Foro, con Arturo González de Mesa al frente, en 2011.

Así que el problema, ahora, para la continuidad del pacto Oviedo por Asturias, que Francisco Álvarez-Cascos comenzó a reventar con sus eficaces denuncias del llamado Pacto del Duerno, y sus cambalaches con la fenecida Cajastur como soporte financiero, no es otro que Wenceslao López. Javier Fernández intentó impedir por todos los medios que López se hiciese con el control de la AMSO-PSOE, y ninguneó a Wenceslao de mala manera en su campaña, como ya hiciera en su día con Leopoldo Tolivar su antecesor, Vicente Álvarez Areces. Son siempre los socialistas de la FSA quienes machacan a los socialistas de Oviedo, para que no despeguen, cumpliendo su parte del pacto mafioso.

Wenceslao ya anunció su disposición inicial a buscar un acuerdo que lleve a la Alcaldía a Ana Taboada, y Sánchez Ramos fue el primero en pedir el acuerdo, así que ahora como nunca, la continuidad del eterno pacto Oviedo por Asturias y todos a zampar, depende de la firmeza de un líder local del Partido Socialista que no forma ni formó parte de la merdé que hoy encabeza a la desesperada Fernández, el heredero de Areces, con su presunto socio, Caunedo, el heredero de Gabino, tumbado en la lona, mientras en La Nueva España trabajan como locos para reconstruir el castillo de naipes, que una vez más se les ha venido abajo, a pesar del enorme esfuerzo desplegado para acabar con la rebelión cívica que Cascos encabezó hace cuatro años.

Los presupuestos que negocian Caunedo y Rivi con el apoyo de dos tránsfugas ilegalmente retribuidos

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Y Rivi se disfrazó de madreñero en plena campaña a las Elecciones Europeas

Por Xoaca Bobela

Todavía recuerdo con hilaridad nada contenida, la pintoresca loa (“PP e IU pactan en Oviedo y se apuntan un éxito político“) que el editor perrofláutico, Xuan Cándano, dedicó al acuerdo entre Roberto Sánchez Ramos y Agustín Iglesias Caunedo, que desgraciadamente para Rivi y para Cándano precedió a las elecciones europeas y a la aparición, a la izquierda de IU, del fenómeno político y social Podemos. El acuerdo quedaba en evidencia. Caunedo, eficaz ejecutor de los deseos de Gabino de Lorenzo, que eran órdenes para él, es uno de los principales responsables del desastre del Caso Calatrava, y ese caso daría carta de naturaleza en Oviedo al nacimiento de Podemos, desde el encierro en el que surgió La Madreña, una operación contra el Gobierno de Foro Asturias, en la que el tiro les salió por la culata a unos cuantos.

cauneriviSánchez Ramos, y los inmoderados panegiristas de su pacto con la derechona local, se encontraron convertidos en el báculo politico del PP más decrépito y rancio, en fuera de juego con el repentino ascenso de Podemos, en su versión asturiana SomosEmilio León, Dani Ripa, Rubén Rosón-, que surgió en Asturias del encierro de miembros del 15-M en la antigua Consejería de Sanidad, que transformaron en La Madreña, decían, para denunciar públicamente el susodicho Caso Calatrava. Rivi corría de La Madreña al despacho de Caunedo, y del despacho de Caunedo al Ayuntamiento, Rodolfo Sánchez (imputado en el Caso ASAC, y complicados, él y su mujer en los casos Marea y Pokémon) inyectaba publicidad perrofláutica en los acuerdos, y juntos, todos ellos, se convirtieron en orinadores de colonia asamblearia para diseñar bulevares. Oviedo se había vuelto incompresiblemente surrealista.

Y en ésas estábamos, viendo cómo renovamos la cosa, cómo seguimos siendo perroflautas, quinceemes, madreñeros e imaginadores de bulevares, repartiéndonos unos presupuestos aprobados gracias al apoyo de dos tránsfugas infectos, cuando llega la sentencia que anula el acuerdo plenario de enero de 2014, por el que se otorgaban unas retribuciones ilegales a Manuel Fernández y José Donateque los dos traidores van a tener que devolver– y que pone en evidencia el voto favorable al acuerdo ilegal, por parte de los ediles del PP, el PSOE e IU, que tanto se llenan la boca hablando del Estado de Derecho, y en cuanto tienen una oportunidad malversan dinero público para gratificar la traición y la desvergüenza.

manolodonatePP, PSOE e IU, partidos que vienen siendo el sostén del sistema político español desde hace muchos años, que siempre que tienen la oportunidad hacen grandes discursos contra la práctica del transfuguismo, han demostrado hasta dónde llega su cinismo en Oviedo. Con tal de perjudicar a Foro, partido del que salieron estos dos aventureros, fueron capaces de ponerles un sueldo, para que su actitud inmoral, arrebatando el acta de concejal al partido en cuya lista fueron elegidos, resultase económicamente gratificante.

Sin el voto favorable y garantizado, de los dos tránsfugas, a los presupuestos presentados por Agustín Iglesias Caunedo, no podría existir un pacto entre Roberto Sánchez Ramos y Caunedo, para que con la abstención del primero, el segundo pueda tener presupuestos. Visto que a los tránsfugas se les estaba retribuyendo ilegalmente su traición, como ha quedado acreditado en los tribunales de Justicia, ahora lo que viene es el juicio político que se plantea cómo consecuencia:

¡Cómo puede vender Sánchez Ramos, Rivi, en su ámbito político, su acuerdo con Caunedo, para que éste pueda tener presupuestos, gracias al apoyo de dos tránsfugas a los que se ha venido gratificando ilegalmente, por decisión de Caunedo y del propio Rivi, con dinero público malversado! ¿Cómo explica Rivi, que con el apoyo de esos dos tránsfugas va a hacer posibles los presupuestos impulsados por uno de los principales responsables del Caso Calatrava, después de haberse hecho la foto, arrastrado en volandas por la Policía, en solidaridad con los entonces encerrados en La Madreña?

En la imagen que publicaba esta semana Asturias Diario, con la cúpula de Podemos Oviedo, se ve sonriente, junto al joven médico Rubén Rosón, imputado en el guiriguay madreñero, a su abogada, Ana Taboada, compañera de Celso Miranda, socio de Rivi en la candidatura de ASCIZ, cuando éste dejó IU una temporada, antes de volver a la casa madre. Miranda parece esperar escondido el momento de volver, con la hoz en una mano, y el martillo en la otra, entre Taboada y Rosón, y Rivi parece empeñado en ponérselo muy fácil, porque es muy difícil salir arrastrado en volandas por la Policía de La Madreña y a continuación ponerle un sueldo ilegal a dos tránsfugas de Foro para financiar unos Presupuestos que se reparte con Caunedo, el propio que dejó Gabino de Lorenzo, jefe de la Policía que arrastraba a Rivi, al frente del Ayuntamiento. ¡Vaya comedia!

somosoviedo

El delegado de Lorenzo está tan impresionado con las elecciones que da como ganador a Podemos

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La entente cordiale entre el PSOE y el PP de Asturias, siempre amenizada por el diario oficial del régimen duernista, agoniza con su derivada del pacto PP-IU de Oviedo, epígono de una etapa terrible de nuestra historia reciente, de la que aún no hemos logrado salir, ante la brutal resistencia a morir del viejo sistema caciquil que nos ha conducido a un desastre que amenaza ruina. Y si no se lo creen, analicen con un poco de tranquilidad los últimos resultados electorales. Pero no los que nos venden. Los reales.

Aquí hubo un sueño de cambio político. El escándalo de El Musel, el Caso Calatrava, la vergüenza de la Operación Marea y su interminable instrucción judicial de la punta de un iceberg, la Pokemon, el Niemeyer, la gestión de la TPA, y todo este interminable rosario de vergüenzas que nos destrozaban la moral y la autoestima, siguen ahí coleando, sin que los responsables hayan respondido todavía al clamor de años de impotencia e impunidad. La resistencia fue brutal, el cierre de filas implacable.

Foro fue desalojado del ejecutivo, y un ataque brutal, coordinado desde el diario de Javier Moll de Miguel y el Ministerio del Interior -el policía que firmó el falso informe de la Udef contra Francisco Álvarez-Cascos fue relevado en el más absoluto silencio-, se abatió sobre un partido político que clamaba en el desierto institucional de una comunidad cuyas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad pasaron a ser dirigidos por el autor intelectual del Caso Calatrava, mientras el ex presidente Vicente Álvarez Areces, que en todo momento estuvo arropado desde el PSOE de Javier Fernández, se aforaba en el Senado.

Fernández, curator de Areces en Asturias, y Agustín Iglesias Caunedo, monaguillo de Gabino de Lorenzo en Oviedo, se lanzaron a la repetición de la vieja historia de siempre, convertida, como no podía ser menos, en farsa, con un último vals en cubierta mientras las cuadernas del barco comenzaban a crujir. No coló. No podía colar, era demasiado zafio todo, ni como historia, ni como farsa, ni como nada. ¡Bum!

La enorme frustración política que se ha extendido por todo el Principado ha tenido en estas elecciones europeas, en las que PP y PSOE han perdido la mitad de sus apoyos (el PP pierde 90.249 votos y 17,89 puntos en porcentaje, mientras que el PSOE pierde 91.769 votos y 17,99 puntos en porcentaje), un corolario especialmente significativo que es la tremenda irrupción en Asturias de Podemos, que desembarcó en la política española, de la mano de LaSexta y se cuela en Asturias de manera totalmente inopinada. Y si alguien no lo ve así, demos un simple vistazo a los resultados en cifras.

El partido de la estrella mediática de la televisión “progre” de José Manuel Lara Bosch, ha conseguido en el Principado su éxito más apabullante, pues si en Aragón consiguió un 9,5%, en Cantabria un 9,1%, en Madrid un 11,2%, o en Baleares un 10,3%, en Asturias logró ni más ni menos que un 13,6%, que ha llevado al delegado del Gobierno a decir que “igual que en Francia no se esperaba que ganase la extrema derecha, aquí no se esperaba que lo hiciera la extrema izquierda, con ese ascenso básicamente de la izquierda radical”.

El por qué de los temores de Gabino es cosa suya, pero algo tendrá que ver su Calatrava en todo esto.

La Nueva España, rémora de Asturias, pieza de un emporio empresarial catalán, detrás de todos nuestros fracasos

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Javier Moll de Miguel, presidente del Instituto de Empresa Familiar y Prensa Ibérica

El Caso Musel, la gestión del Niemeyer o el Caso Calatrava, son algunos de los más inconcebibles protagonistas de nuestra historia contemporánea, que nunca hubieran sido posibles, sin la protección que el diario La Nueva España fue dispensando a los gestores socialistas -y sus socios del PP- de tan delirantes actuaciones. Cuando un periódico pierde toda relación con la tierra de la que obtiene su financiación, y sirve a intereses indiscernibles, lejanos y de difícil localización, ocurren estas cosas.

La historia de La Nueva España, es el compendio de una crónica asombrosa de la Asturias contemporánea. Asturias, y su catástrofe económica y social, no podrían explicarse sin la nefasta influencia de este diario, siempre al servicio de esos intereses lejanos que se cuecen en Barcelona, en manos de un empresario que nunca sintió la menor simpatía práctica por esta tierra, ni quiso identificarse con nada real en el Principado, una chincheta más en el mapamundi de sus siderales intereses.

De publicación del SOMA-UGT en tiempos de la República bajo la protección de Manuel Llaneza -La Nueva España empezó a publicarse el 15 de octubre de 1936 en las instalaciones del diario socialista Avance en la calle Asturias de Oviedo-, pasó a diario del Movimiento Nacional de Francisco Franco, para ser privatizado -en un apasionante episodio en el que contó con el apoyo de conspicuos socialistas asturianos- en manos de Javier Moll de Miguel, hoy presidente del Instituto de Empresa Familiar, que inició su andadura, desde la nada, a la sombra más íntima del socialismo rampante en tiempos del Felipismo, para presidir hoy el más influyente conglomerado empresarial español, tradicionalmente ligado a Cataluña.

Moll, Natural de Zaragoza, donde nació en 1950, ha desarrollado toda su carrera fuera de su patria chica y optó por hacerse catalán de adopción, al terminar por asentar la sede de su emporio en Barcelona. Abogado de formación, empezó de la nada como comercial de una entidad bancaria en San Sebastián, donde conoció a Arantxa Sarasola, hermana del influyente Enrique Sarasola, estrecho amigo de Felipe González. A partir de ahí comenzó su fortuna y asombroso ascenso. El quiera ver que vea.

En diciembre de 1978, Moll compró Editorial Prensa Canaria, que formará lo que más adelante sería el grupo Prensa Ibérica. La creación del grupo no llegó hasta 1984, cuando Moll adquirió en Asturias La Nueva España, el Levante-EMV de Valencia e Información de Alicante en la subasta de los Medios de Comunicación Social del Estado, holding público del Movimiento que desguazó Felipe González. A partir de ahí, el grupo de prensa liga cada vez más sólidamente su linea editorial a los intereses del Partido Socialista y sus socios ocasionales, con el que sin duda concierta buena parte de sus políticas de empresa.

En la década de los noventa, Javier Moll expandió su organización hasta las Islas Baleares con el Diario de Ibiza y el Diario de Mallorca, además de contar con cabeceras en Murcia y en Zamora. La entrada en Cataluña fue tardía pero claramente orientada a hacerse querer por el catalanismo rampante, ya que en 1996 compró el histórico Diari de Girona, heredero del Diario de Gerona de avisos y noticias, fundado en 1889 por la familia Masó y editado hasta el año 1936. En 2006 se hizo con el también catalán Regió 7, además de varias televisiones y radios, y dos semanarios. Su vocación catalana quedaba firmemente asentada.

La sede social de Editorial Prensa Ibérica se encuentra en el número 463 de la avenida Diagonal de Barcelona, aunque su presidente viene pasando buena parte de su tiempo en Australia, donde controla la compañía Euro Pacific Holding con intereses en diferentes ámbitos empresariales, como el inmobiliario, pero sobre todo los medios de comunicación. Hoy, Javier Moll, preside un espectacular grupo empresarial, el IEF, tradicionalmente vinculado al gran empresariado catalán, que asocia a casi un centenar de empresas que facturan 160.000 millones de euros al año y suponen un 27%  del producto interior bruto (PIB) nacional.

A nadie puede extrañar que el lacayuno comportamiento de los políticos asturianos hacia los intereses de Moll, ante el que todos ellos se hincan de rodillas, bajo el impacto de los latigazos que les propina su capataz José Manuel Vaquero, nos haya conducido hacia el destino trágico que hoy se nos revela con toda su carga de amenaza para nuestro futuro, y que el odio a Francisco Álvarez-Cascos y lo que representa Foro, con su orgullosa insumisión hacia esta máquina recaudatoria catalana, sea ya la principal seña de identidad de este periódico convertido hoy en la caricatura de un medio de comunicación libre, y en un triste negociete que basa su modelo recaudatorio en una obsesión patológica contra Cascos, Foro, y los intereses de Asturias.

Caso Calatrava: no basta con pedir perdón

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El Ayuntamiento de Oviedo celebra estos días unas disminuidas reuniones de la Comisión de Investigación abierta sobre el Caso Calatrava, que implica a una administración socialista, la del Principado de Asturias, y a otra popular, la del Ayuntamiento de Oviedo. El entendimiento reciente entre Izquierda Unida y el PP gobernante en Oviedo, nos lleva a temer lo peor sobre la finalidad y el resultado de esta comisión.

El alcalde, y uno de los principales implicados en el caso, Agustín Iglesias Caunedo, juega a distanciarse de Gabino de Lorenzo, y hace una especie de amago de pedir perdón, como lo pide Antonio Trevín, que inicia su nueva etapa como “arrepentido”, por el fondo de saco ferroviario de León. Además, Caunedo reconoce su complicidad, y la de su partido, con el PSOE, en este asunto.

Oviedo sufrió un gravísimo daño patrimonial por decisiones que aún no han sido razonablemente explicadas, y esos daños tienen que acabar siendo objeto de una reclamación patrimonial contra los responsables, que no sólo no se han ido para sus casas, sino que siguen ahí dando la lata a diario.

Caunedo confirma la cooperación del PPSOE en este palo, aunque lo hace de forma mentirosa, puesto que es evidente que falta a la verdad cuando dice que el Palacio de Congresos no hubiera podido construirse, de no ser por el asalto a SEDES por parte de Areces para financiar esas oficinas que construyó allí el Principado, puesto que el Palacio de Congresos se debe en su totalidad, y por lo tanto no hacía ninguna falta arruinar SEDES para construirlo:

«La operación tenía un impacto regional y se hizo en un clima de normalidad y cooperación», explicó Caunedo. La pregunta del concejal del PP, Gerardo Antuña, fue entonces directa: «¿La venta de los brazos a Sedes y posterior permuta al Gobierno del Principado, de Vicente Álvarez Areces, fue el apoyo más importante y decisivo para la empresa Jovellanos XXI y para que saliera adelante la operación?». «Evidentemente sin esta operación no hubiera podido llevarse a término la construcción del Palacio de Congresos», confirmó.

¿Qué ha perdido Oviedo como consecuencia de esta operación que no le aporta nada, salvo un edificio inútil, desvencijado, mal concebido y que está por pagar prácticamente entero? ¿Se puede cuantificar como daño patrimonial para la Ciudad lo ocurrido? Por supuesto que sí.

Caunedo, como de Lorenzo, como los socialistas de Oviedo y el Principado, son responsables de los enormes daños de todo tipo que ha sufrido la Ciudad, el Principado de Asturias, y en definitiva, los contribuyentes, por el enorme coste en bienes públicos de todo orden, en una operación por la que la administración no ha percibido ningún beneficio. Así como suena.

Si alguien suma el coste de un solar en la calle Jovellanos, con su edificabilidad y la autorización para una gran superficie, al coste del solar de Buenavista, con su edificabilidad y la autorización para otra gran superficie, y se considera que a cambio de regalar todo esto, Oviedo nada ingresó ni obtuvo como precio por tan increíbles “regalos”, se comprende el delirio al que ha llegado el actual alcalde de Oviedo, que parece esbozar algo así como una petición de perdón con su reconocimiento de culpabilidad compartida con el PSOE.

Asombrosa es también la actitud chulesca del anterior alcalde, que de manera incomprensible ha sido colocado al frente de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, que todavía tiene los ovarios de mostrarse arrogante y prepotente tras el enorme daño causado al interés general, y decir que él no tiene que explicar públicamente sus culpables decisiones.

Bien está que Caunedo reconozca que estas barbaridades se perpetraron al alimón entre el PSOE y el PP, y que empiece a dejar sólo a su anterior jefe de filas y máximo responsable, y que al igual que hace Trevín por la tomadura de pelo del AVE empiece a pedir disculpas al público, pero no hay mejor forma de mostrar la evidencia del arrepentimiento que la propia dimisión, y Caunedo formó parte de los órganos de gobierno municipales que aprobaron los regalos a Jovellanos XXI.

Pero evidentemente no va a dimitir, y su arrepentimiento dista mucho de resultar creíble, cuando se acaba de saber que devolvió ocho millones de euros a la empresa adjudicataria, cuando ésta se encontraba en concurso de acreedores, y era evidente que ya no podía cumplir el loco contrato que sirvió de pretexto para causar un enorme daño a las arcas públicas de Oviedo y Asturias, que fueron aligeradas en beneficio de ciudadanos particulares, sin que la Comunidad obtuviese nada a cambio.

¿Cómo justifica Caunedo la devolución de ese dinero? Igual que Gabino, echa la culpa a los funcionarios, como si ellos no hubiesen tomado las decisiones. ¡Eso, señoras y señores, es ciscarse en la ciudadanía! Los funcionarios no gobiernan, gobiernan los políticos, y regalar ocho millones a quienes ya habían tenido tanto regalo, es comportamiento muy revelador por parte de quien dice defender el interés general.

¿Por qué tanta prisa por extinguir la concesión del Palacio de Congresos de Calatrava en Oviedo?

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El Gobierno del PP en El Ayuntamiento de Oviedo acumulaba hasta ahora dos grandes agujeros negros en sus cuentas, a sumar a pozos sin fondo como la inexplicable construcción de un indefinible complejo caballar conocido como El Asturcón y otras fantasmadas varias, que tienen siempre que ver con las tormentas mentales del hoy jefe de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad en Asturias, que echó a correr para escapar de sus ingentes responsabilidades en un barco que se hunde.

La decisión unilateral e inmediata de extinguir la concesión del Palacio de Congresos conocido como Calatrava, para asegurar la realización de los pocos congresos que se organizan a día de hoy en Oviedo, cuando la Ciudad tiene donde celebrarlos, suena a pretexto para repetir, ahora bajo la responsabilidad de Agustín Iglesias Caunedo, actuaciones como las que condujeron Oviedo al precipicio. Se trata de una decisión oscura e inexplicada, adoptada por un Gobierno en minoría, que augura lo peor. ¿Que la Ley obliga a adoptarla? Posiblemente. Explíquese. ¿Qué no hay otros caminos? Está por ver. ¡Demuéstrese! El coste de la extinción del contrato es que hay que pagar la inversión realizada, y ahí empieza a la cosa a ponerse fea.

De los dos grandes agujeros que lastraban hasta ahora el futuro de Oviedo y su ayuntamiento, sólo uno está cuantificado: Cinturón Verde, que es un enorme e inexplicable fracaso inversor de 50 millones de euros, aplicados a la construcción de un total de casi 7.000 plazas en 11 aparcamientos, de las que restan 3.000 sin vender, y créditos por valor de casi 19 millones de euros, tras hacer frente durante diez años a dos millones anuales de intereses, y haber aprobado este año una amortización de 12 millones mediante un incremento presupuestario que fue respaldado por Foro, en un acto de responsabilidad difícil de asumir para la formación presidida por Francisco Álvarez-Cascos.

El otro gigantesco agujero, Villa Magdalena, incierto y dependiente de los avatares judiciales que restan en tan escandaloso asunto, ha supuesto ya el pago de 30 millones por un chalé totalmente inútil a ese precio, construido en un solar que en realidad es trinchera de cubierta de un túnel de RENFE. Se trata de un asunto preñado de oscuridades y responsabilidades no depuradas, como la que se deriva del hecho de que el anterior alcalde, y hoy delegado del Gobierno en Asturias, Gabino de Lorenzo, decidiese no consignar, por razones inexplicadas e inexplicables, el justiprecio de 11,2 millones establecido por esta finca, lo que condujo a una loca retasación que pende como la espada de Damocles sobre el futuro de la Ciudad.

Así pues, a los 19 millones que se adeudan todavía por el agujero de Cinturón Verde, se une la incertidumbre ante las reclamaciones del empresario Miguel Ángel del Fueyo, en otro tiempo buen amigo del ex alcalde, que reclama un pago total de 63 millones por el valor del año 2007,en la punta de la burbuja inmobiliaria. Pues bien, con semejantes nubarrones en el horizonte municipal, pendientes de un gran e inevitable aguacero, sin que hasta la fecha aquí se haya depurado responsabilidad alguna, se nos aparece ahora la mayor y más inasumible de las nubes: la que va a descargar de la la loca operación conocida como “los palacios”, que sin duda terminará siendo el Caso Calatrava.

Nada más oscuro y necesitado de investigación que la operación impulsada por Gabino de Lorenzo para construir dos palacios de Calatrava en Oviedo, uno en Buenavista, suelo municipal, y otro en la calle Jovellanos, también suelo municipal. La realidad es que en Jovellanos no hay ningún edificio que sea público ni de Calatrava, sino una gigantesca inversión privada en vivienda, centro comercial y plazas de garaje, de arquitecto bastante desconocido, que nada aporta a la Ciudad, mientras que en Buenavista hay una gran superficie comercial en crisis, varias plantas de aparcamientos de titularidad ajena al Ayuntamiento, un gigantesco edificio con oficinas del Principado por el que éste soltó en otra oscura operación 60 millones de euros, y un hotel privado. Todo ello aparecido como por ensalmo.

El llamado Palacio de Congresos de Buenavista es un edificio público que se dice que costó entre 80 y 90 millones de euros, del que no se conoce plan de viabilidad, aunque se sabe que cuenta con todos los inconvenientes, pues no es modular, dispone de 2.000 plazas de asiento -un tamaño que no tiene relación con la dimensión de los congresos posibles en Oviedo que en  ningún caso superan un tamaño que no ofreciese el Auditorio Príncipe Felipe o el Reconquista-, que agoniza sin actividad apreciable, mientras otros edificios adecuados para ello se han salido del negocio. El Calatrava no permite hacer proyecciones, no vale para programar música ni actividad cultural alguna. Como el Centro Niemeyer de Avilés, carece de plan funcional o proyecto de uso previo a la construcción, por lo que Santiago Calatrava, como Oscar Niemeyer en Avilés, hizo lo que le dio la gana, es decir, un engendro prácticamente inútil.

Ningún ciudadano particular ni empresa alguna contrata a un arquitecto para que haga lo que le dé la gana. ¿Por qué la administración asturiana sí? ¿Cuánto le va a costar al Ayuntamiento de Oviedo esta inversión absurda, innecesaria y a todas luces insostenible, no tanto por su coste astronómico, sino por lo injustificable de cualquier coste, sea éste el que sea, dado que carece de destino útil o viable? ¿Cómo es posible que en los tiempos en que nos encontramos, se permitan decisiones de esta envergadura, que suponen la construcción de edificios que valen para un roto como para un descosido, y al final no sirven para nada, con tal -así parece- de quebrar la institutión? ¿Cómo es posible que ahora diga el Gobierno del PP que ha decidido, sin contar con el resto de la Corporación, que va a dar la concesión por extinguida? ¿Qué pacto inconfesable parece encubrir esta decisión unilateral adoptada tan rápidamente, y con tan magro pretexto, por un gobierno en minoría?

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