Javier Fernández ya hizo alcalde a Gabino

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Gabino de Lorenzo obtuvo la alcaldía de Oviedo en 1991 para el Partido Popular, y repitió, con mayoría absoluta, en las elecciones de 1995, 1999, 2003 y 2007. Sin embargo, el 22 de mayo de 2011 perdió esa  mayoría ante la tumultuosa llegada de Foro Asturias, y el PP bajó de diecisiete a once concejales, por siete del partido recién creado por Francisco Álvarez-Cascos, que se convirtió en la segunda fuerza política, por delante del PSOE. Toda una proeza que da cuenta del enorme cabreo que embargaba a la ciudadanía, ante la corrupción y estancamiento político de Asturias.

El de Benia de Onís, tocado de muerte en su orgullo, comenzaba a desangrarse y amenazaba ruina política, ante la creciente conciencia entre sus conciudadanos de las barbaridades en las que se había incurrido con la Operación de los Palacios, la compra de Villa Magdalena o la desastrosa operación especulativa de traslado del HUCA, del barrio del Cristo a la Cadellada, para adjudicar así desde Asturias una obra que perdía la financiación del Estado, pero que aseguraba grandes alegrías para los adjudicadores, que además ponían en el mercado un  montón de terreno, aunque para ello tuviesen que matar la vida de un populoso barrio ovetense y endeudar la administración asturiana hasta el día del Juicio Final.

¿Cómo se las arregló Gabino para seguir de alcalde a pesar de su catastrófico resultado?, ¿cómo ganó tiempo para preparar la fuga que acabó consumándose hacia la Delegación del Gobierno y escapar así de la inminente ruina de Jovellanos XXI y la no menos inmediata explosión de Villa Magdalena?

El Pactu del Duernu tiene un amplio recorrido

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Fernández y Areces, dos leyendas del Duernu

Vicente Álvarez Areces acudió al socorro de Gabino (que ya se entendía perfectamente con José Ángel Fernández Villa, en lo que entonces se llamó Pacto SOMA-PP), cuando puso encima de la mesa la quiebra de SEDES con la compra ilegal de las oficinas del Calatrava. Pero aquel escándalo no había sido la primera trapisonda al alimón. Gabino y Areces tenían un camino de la colaboración abierto desde que se pusieron de acuerdo para trasladar el HUCA a La Cadellada y dar así un sonoro pelotazo en la zona conocida como Prado de La Vega con un montón de terreno que la entidad pública SOGEPSA compró a la familia del general Francisco Franco Bahamonde a través de una sociedad durmiente que pasó el precio del suelo de 24 € metro a 120 €.

Así pues, y vistos los antecedentes, nadie debería extrañarse ante el nuevo entendimiento que se produjo, cuando desaparecido Areces por el inevitable estallido de Caso Musel (sin duda la bomba de mayor carga destructiva de la profusa nómina de casos de corrupción que han convertido la administración asturiana en una fétida cloaca), tuvo lugar un célebre almuerzo celebrado en el Hotel de la Zoreda, en el que Antonio Trevín, interlocutor habitual de Gabino en el PSOE, hizo de embajador para iniciar la nueva era de entendimiento entre éste y el entonces candidato a la presidencia, Javier Fernández.

El Pactu del Duernu, pimero conocido como Pacto de la Zoreda, salió de aquella famosa reunión celebrada en el hotel que los hermanos Iglesias habían levantado en La Manjoya, como símbolo de la burbuja y de la nueva clase social emergente al calor del régimen astur basado en el reparto de Oviedo y Asturias entre el PP y el PSOE, era donde Contratas Iglesias invitaba anualmente a cientos de políticos y funcionarios a sus célebres pitanzas multitudinarias.

Así se puso en circulación, ante la evidencia creciente de los entendimientos del PSOE y el PP, en los asuntos más siniestros de la historia reciente de Asturias, esa idea del Pacto del Duernu, que caló profundamente entre la ciudadanía asturiana, gracias a las denuncias y a la movilización de Foro, cuando Cascos era aún una esperanza para las buenas gentes de Asturias, que le votaron en masa creyendo que era el único capaz de romper el comedero asturiano, en vez de lanzarse sobre él, como finalmente hizo, al convertirse en otra bestezuela más a gozar de la esllava de dinero público.

De cómo Fernández impuso a Gabino de Lorenzo como alcalde

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Paloma Sainz , llorosa, el 30 de mayo del 2011, día que abandonó su trayectoria politica, para dejar la Alcaldía de Oviedo en manos de Gabino de Lorenzo, del PP, presionada por Javier Fernández

Fernández, hoy presidente de la Gestora del PSOE, había situado a dos personas de su total confianza al frente de la lista municipal socialista en Oviedo, Paloma Sáinz y Alfredo Carreño. Arturo González de Mesa, cabeza de lista de Foro, entonces primer partido de la oposición, no tenía posibilidad alguna de obtener los votos del PSOE, por eso a Cascos se le ocurrió proponer a Roberto Sánchez Ramos, de IU, que presentara su candidatura, y ante la negativa de éste, Sáinz vio su oportunidad, hasta que Fernández acabó con sus ilusiones y le prohibió romper el Pactu del Duernu. Paloma dimitió, y al frente del PSOE de Oviedo quedó Carreño, cuyos servicios a la causa lorenciana, siguiendo instrucciones de Fernández, son bien conocidos.

No deja de ser una paradoja histórica que el hombre que entregó la Alcaldía de Oviedo a Gabino de Lorenzo, dándole respiración asistida cuando ya era un cadáver, dentro del permanente entendimiento entre PSOE y PP para repartirse el poder en Asturias, se haya situado ahora al frente de una operación urdida desde los poderes fácticos para entregar la Presidencia del Gobierno de España a Mariano Rajoy, aunque para ello hayan tenido que pasar los tanques por encima de Pedro Sánchez, un secretario general del PSOE elegido en Primarias y políticamente asesinado en golpe de estado.

Fernández, elegido a dedo contra un secretario general que representaba a las bases, tiene la desvergüenza de reivindicar su inexistente representación, para poder ungir nuevamente a Rajoy con la más relevante magistratura democrática. A nadie podrá extrañar que le hayan elegido para hacer este sucio trabajo, la consagración de un Duernu de estado, después de tantos años de experiencia regional en este tipo de cambalaches, convertido en el digno sucesor de Areces, al que ahora rehabilita públicamente al otorgarle la portavocía del PSOE en el Senado, buscando así masa crítica de apoyo interno, en el mismo momento en el que el Caso Musel, cuya responsabilidad política conduce inevitablemente a Areces, estalla con toda su fuerza en la Audiencia Nacional.

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Las aguas del Caso Musel llegan al PSOE (PP, IU y Foro miran para otro lado)

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Por Juan Vega

  • La trama portuaria socialista endosa el muerto del Musel al Gobierno de Areces y su consejo de aministración
  • Sólo Podemos actúa ante los tribunales de Justicia, tras personarse en el asunto, velando por el interés general

Las obras de ampliación de El Musel se iniciaron en 2005, después de no poca polémica sobre la necesidad y ambiciones de una astronómica inversión, cuya utilidad sigue sin atisbarse, a pesar de su ruina. La realidad monda y lironda es que el puerto de Asturias está quebrado y ese muerto no lo resucita ni un milagro, y que hay unos responsables de esa agresión al interés general, que son los miembros de un consejo de administración nombrado por el Gobierno de Vicente Álvarez Areces. Un asunto clave del que nada han querido saber ni el PSOE, ni el PP, ni IU, ni Foro. Sólo Podemos actúa ante los tribunales de Justicia, tras personarse en el asunto. ¡Veamos qué hay detrás y así podremos entender el juego de nuestra clase política, y por qué casi todos miran en otra dirección!

Se habla de los aeropuertos de la burbuja: del de Ciudad Real y de otros muchos, y es cosa aceptada que no sirven para nada. Pero sin embargo, sobre los puertos, con los que ha ocurrido lo mismo que con los aeropuertos, no estamos escandalizados por su loco exceso de capacidad. Y eso que el problema se extendió por toda España, aunque sólo en Asturias se llegó tan lejos. Los puertos, ya se sabe, la Ley del silencio. Que se lo pregunten a Marlon Brando.

El caso de El Musel, es de libro, pues el puerto de Asturias, que debería ser el tractor de nuestra recuperación, fue deliberadamente quebrado para convertirse en un enorme puerto carbonero, cuando el carbón ya estaba muerto y enterrado. Fue, eso sí, una mina a cielo abierto para los que con él se forraron. Pero eso es sólo el principio. Un principio del que nadie habla, no se sabe por qué, y eso que se dijo por activa y por pasiva que la regasificara y los ciclos combinados, que junto con el carbón, serían la sustancia del pretexto denominado “polo energético de El Musel“, eran una burda trampa para justificar lo injustificable. Ahí está la regasificadora, sin uso alguno, junto a esa enorme explanada que parece el desierto de Gobi.

El escandaloso Caso Musel empezó a saltar a la palestra cuando Los Verdes, socios de Izquierda Unida, que se habían quedado fuera del Gobierno de Asturias, lanzaron una denuncia en Europa que ponía en evidencia los terribles sobrecostes de la obra y esa inexistente justificación. Los socialistas asturianos que intentaron engañar a la ciudadanía, en un primer momento, contando que el coste se disparaba por problemas derivados del efecto de los temporales sobre las obras, dieron cobertura a una trama de Estado que utilizó como testaferros a su delegación asturiana.

En las elecciones, 2008, IU y Los Verdes formaron gobierno con el PSOE, el chantaje había surtido efecto, pero la denuncia ya era imparable, y finalmente una denuncia ante la OLAF (Oficina Europea contra el Fraude) de Andecha Astur terminó de abrir la caja de los truenos. Típico papelón de IU en la política y un bonito argumento para el Pablo Igesias que dijo lo de “sois precisamente vosotros los responsables de que en este país no cambie nada. Sois unos cenizos”. ¡Si sólo fueran unos cenizos! Que lo explique Gaspar Llamazares, si es que puede explicar cómo es posible que se integrasen en un gobierno al que denunciaron en Europa por sus atrocidades, si no es precisamente porque así les echaban un poco de comer para que se callaran.

La secuencia económica de este escándalo, que intentaron justificar después con un tremendo lío de piedras y canteras, consiste en un incremento inicial de precio de más de 230 millones de euros del que se estaba hablando seis meses después de la licitación de la obra en 500 millones de euros. La ampliación salió al final por más de 700 millones de euros y la UTE reclama en los tribunales otros 350, con lo que finalmente saldría por más de 1.000 millones de euros sobre los 500 de licitación: ¡el doble! Y eso sin entrar en lo que supone para esta quiebra la pérdida de fondos europeos por la evidente corrupción de nuestros dirigentes.

El entonces presidente del puerto, Fernando Menéndez Rexach y el director, José Luis Díaz Rato, que no sólo era director del puerto, sino también de la obra y responsable técnico del sobrecoste, han declarado ya ante los tribunales de Justicia. Ambos lanzan las responsabilidades sobre lo ocurrido en direcciones contrapuestas, repartiéndolas entre el consejo de administración, mayoritariamente nombrado por el Principado de Asturias, y Puertos del Estado, cuyo presidente es nombrado por el Ministerio de Fomento.

Aunque el Estado es titular de las competencias sobre los puertos de interés nacional, ejerce en la práctica una especie de patronazgo o tutela, sobre unas entidades, los puertos, que tienen un estatus autónomo, basado en la autofinanciación, por lo que el Caso Musel esconde, en realidad, la quiebra del mayor puerto de Asturias, formalmente decidida por su consejo de administración, que es el que adjudicó las obras y aprobó los sobrecostes. Un puerto quebrado es inviable, y no puede cumplir con su función, porque al tener que pagar lo que debe con sus propios recursos, se muere. Como cualquier empresa.

Rexach dijo que el consejo de administración, mayoritariamente nombrado por el Gobierno de Vicente Álvarez Areces, avaló todas sus decisiones, es decir, que puso el foco sobre los de aquí, y Díaz Rato aseguró que la orden de que se afrontase el sobrecoste la dio, cinco meses después de iniciar la obra, el secretario de Estado de Tranportes, Fernando Palao, junto con el presidente de Puertos del Estado, Mariano Navas (que como es lógico lo niegan), con lo que el foco se pondría sobre los de allá, el Ministerio de Fomento.

Parece una declaración perfectamente coordinada para que las responsabilidades, al repartirse entre aquí y allá, se queden en ninguna parte y volver loco a Su Señoría, que es lo que evidentemente pretenden ahora que ya no cuela ni lo de las galernas ni lo de las canteras, pero en realidad, a poco que se vea de quiénes estamos hablando, comprobaremos que se trata de una misma trama, organizada por el Partido Socialista, con un equipo en el que todos eran socios y colaboradores, y para ello basta recordar que Palao, antes que secretario de Estado, fue presidente, precisamente, del Puerto de Gijón.

Lo contaba así, el 3 de noviembre del 2007, Manuel Castro, en La Nueva España, en un artículo titulado “Palao, maestre portuario“, con el que fue presidente del Puerto de Gijón primero, y secretario de Estado después, como actor principal, en el que queda en evidencia que todos los protagonistas de la historia, los de aquí y los de allá, forman parte del mismo patio de monipodio, la misma trama. La Nueva España, por razones que ni se nos escapan, ni se nos dejan de escapar, ya no lo cuenta, pero para eso está la fiel hemeroteca. Por su interés, y para que conste la historia, reproducimos ese artículo, para que no desaparezca de la Red. Es de suponer que Su Señoría habrá recibido copia:

El PSOE está hasta las cejas en el Caso Musel, pero está siendo cubierto por el PP, IU y Foro
El PSOE está hasta las cejas en el Caso Musel, pero está siendo cubierto por el PP, IU y Foro

Palao Maestre Portuario

Publicado el 03-11-2007, por Manuel Castro, en La nueva España

Contempla el Diccionario para maestre tres acepciones: superior de una orden militar; hombre a quien antiguamente correspondía el gobierno económico de las naves mercantes, y, en tercer lugar, maestro o doctor. En sentido figurado, las tres sirven para definir al secretario de Estado de Transportes, Luis Fernando Palao Taboada. Palao es la cabeza visible de un clan de técnicos ligados al PSOE que controla el sistema portuario español; es la persona que tendrá que ajustar las exigencias económicas de las empresas que amplían El Musel con las ayudas de la Unión Europea y la disposición de fondos públicos, y, en tercer lugar, es un experto gestor cuyo conocimiento del mundo del transporte pocos discuten.

Nacido en Orense en 1942, Palao es del tipo de personas a las que les gusta decir lo que piensan, aunque a otros se les atragante. Lo hizo durante los nueve meses que fue presidente de la Autoridad Portuaria de Gijón, entre agosto de 2003 y su nombramiento como secretario de Estado de Transportes, en marzo de 2004. Durante cuatro de esos nueve meses bregó con los estibadores de El Musel en una dura huelga por su exclusión de EBHISA. Hizo lo que ningún otro presidente portuario se había atrevido a hacer enfrentándose a un gremio que hasta entonces controlaba los muelles.

Durante toda esta semana se ha vivido un revuelo político en Asturias a raíz de unas declaraciones suyas, que realizó en Gijón el lunes de la semana pasada, admitiendo un sobrecoste de unos 232 millones de euros en las obras de ampliación de El Musel. Con esas palabras, Palao destapó la olla que en sigilo se cocinaba en los despachos de la Autoridad Portuaria: su actual presidente, Fernando Menéndez Rexach, afirmaba en marzo de 2006 que se mantenían los plazos y presupuestos de la obra, en un momento en el que ya se estaba negociando la modificación del presupuesto, que entonces ya superaba los 100 millones de euros, tal como publicaba LA NUEVA ESPAÑA.

El lunes de la semana pasada, a la vez que admitía el sobrecoste, Palao anunció que la financiación del mismo está garantizada. Que esto sea así dependerá en gran parte de sus gestiones.

Fernando Palao es ingeniero de caminos, canales y puertos, con la especialidad en construcción y explotación de puertos. También es graduado universitario en dirección de empresas. Durante los catorce años de Gobierno de Felipe González fue director general de Puertos y presidente de Puertos del Estado (cuando se creó el organismo). Fue el único alto cargo, junto con el entonces secretario de Transportes, Manuel Panadero, que permaneció en su puesto durante toda la etapa de Felipe González. Ha sido desde siempre asesor del PSOE en el Congreso y el Senado de todos los asuntos relativos a los puertos.

Llegó al Gobierno de González después de haber sido directivo de compañías como Repsol Petroleo, ITP (Ingeniería y Telemática Portuaria), Carboex, Compañía Trasatlántica Española e Intecsa. También trabajó como ingeniero en la Autoridad Portuaria de Tenerife entre 1967 y 1971.

Tras la derrota del PSOE en 1996, Palao pasó al sector privado y trabajó para el despacho del catedrático de Derecho de la Universidad Complutense Francisco Jiménez-Cisneros Cid. Jiménez-Cisneros fue precisamente quien en 1992 elaboró la ley de Puertos junto con otro catedrático de la Complutense: Ángel Menéndez Rexach, hermano del sucesor de Palao al frente de El Musel.

Tras su vuelta a la actividad pública, en agosto de 2003, como presidente de la Autoridad Portuaria de Gijón, Fernando Palao propició que el Gobierno del Principado nombrara a Jiménez-Cisneros como uno de sus representantes en el consejo de administración del puerto gijonés. El despacho de Jiménez-Cisneros es uno de los de mayor reconocimiento en España a la hora de elaborar informes y estudios en materia portuaria. La mujer de este abogado, Alicia Paz Antolín, es la actual directora de los Servicios Jurídicos y Dominio Público de Puertos del Estado. Llegó al cargo con el actual presidente de Puertos del Estado, Mariano Navas. Navas fue la mano derecha de Palao durante la etapa de este último como presidente del ente público.

Entre el grupo de gestores socialistas que controlan el sistema portuario español también figura la directora de Sasemar, Pilar Tejo Mora-Granados, que es la esposa del consejero delegado de la consultora Spim, Alfredo Irisarri. Spim es la consultora en la que trabajó Fernando Menéndez Rexach antes de que lo fichara el Gobierno del Principado. El hermano de Alfredo Irisarri, Vicente, es el actual alcalde de Ferrol y fue presidente de la Autoridad Portuaria de Ferrol.

Palao es la cabeza visible de este grupo de gestores expertos en puertos. Entre sus personas de confianza también está el recién nombrado presidente de la Autoridad Portuaria de Avilés, Manuel Docampo. Su nombramiento hizo reverdecer el temor en la ciudad vecina a una fusión de los puertos de Gijón y Avilés. No en vano, fue Palao, durante su etapa al frente de Puertos del Estado, quien promovió la fusión de ambos puertos.

Una polémica, la de la coordinación de ambos puertos, que se quedó en peccata minuta en comparación con el desbarajuste en el proyecto y en el presupuesto de la obra de ampliación. La unión de empresas que ejecuta la obra, liderada por Dragados (grupo ACS), pide más dinero. Sobre la mesa, aumentar un 40% el presupuesto de adjudicación de 579,2 millones de euros. Florentino Pérez puede provocar un socavón de 232 millones de euros en el departamento que dirige Magdalena Álvarez. La ministra andaluza ya está contra las cuerdas por otros agujeros, los de la obra del AVE en Cataluña. En el PSOE hay quien opina que Palao podría ser un buen relevo. Tras las elecciones se verá.

El pacto de negocios entre el PP de Oviedo y el PSOE de Asturias a punto de entrar en quiebra

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Ana Taboada puede romper el eterno pacto de negocios entre el PP de Oviedo y el PSOE de Asturias

Por Juan Vega

Quien siga pensando que en Asturias cuela como venía colando el discurso tramposo de la izquierda y la derecha, que en realidad enmascara un mero reparto territorial, un acuerdo de negocios basado en los apoyos mutuos, entre el PP de Oviedo y el PSOE del Principado, para organizar el expolio del bipartidismo, que se materializó en los comederos de El Musel, el HUCA, el Calatrava, Sogepsa, SEDES, Niemeyer, TPA, etcétera, etcétera, se equivoca de pleno. Los electores han demostrado que no compran esa mercancía.

El PSOE sigue desplomándose, el PP no ha logrado recuperar el voto que se fue a Foro Asturias en 2011, y La Nueva España ve peligrar seriamente el feudo en el que tenía amarrados algunos de sus contratos más importantes, que dependían del predecible resultado de Agustín Iglesias Caunedo, que no ha conseguido una mayoría de gobierno, a pesar del impresionante despliegue propagandístico que inundó la Capital de oligofrenia a raudales durante estos años.

El fracaso de Caunedo es una clamorosa demostración de madurez de nuestra ciudadanía, que ya no se deja seducir por las dosis de droga dura repartidas por el centro de inteligencia de Calvo Sotelo, para dirigir el voto de unos electores cada vez más refractarios a la propaganda del cacicato astur. La inteligente apuesta de Somos-Podemos, personándose en el Caso Calatrava y recordando su personamiento en el Caso Musel, ha desplazado el voto regeneracionista en la Capital, disgustado con las trifulcas y las traiciones, desde Foro Asturias, a la agrupación de electores Somos.

Javier Fernández necesita al PP para conseguir en Asturias una mayoría absoluta de la que nunca estuvo tan lejos el PSOE, y para eso resulta imprescindible un acuerdo en Oviedo, donde tendría que facilitar el acceso al Gobierno local de Caunedo. Roberto Sánchez Ramos se ha apresurado a proponer el tripartito Somos-PSOE-IU que puede desalojar a Caunedo de la poltrona que heredó, junto con la guardia y custodia de los cambalaches de Gabino de Lorenzo, en un imposible gabinismo sin Gabino, tocado de muerte por la irrupción de Foro, con Arturo González de Mesa al frente, en 2011.

Así que el problema, ahora, para la continuidad del pacto Oviedo por Asturias, que Francisco Álvarez-Cascos comenzó a reventar con sus eficaces denuncias del llamado Pacto del Duerno, y sus cambalaches con la fenecida Cajastur como soporte financiero, no es otro que Wenceslao López. Javier Fernández intentó impedir por todos los medios que López se hiciese con el control de la AMSO-PSOE, y ninguneó a Wenceslao de mala manera en su campaña, como ya hiciera en su día con Leopoldo Tolivar su antecesor, Vicente Álvarez Areces. Son siempre los socialistas de la FSA quienes machacan a los socialistas de Oviedo, para que no despeguen, cumpliendo su parte del pacto mafioso.

Wenceslao ya anunció su disposición inicial a buscar un acuerdo que lleve a la Alcaldía a Ana Taboada, y Sánchez Ramos fue el primero en pedir el acuerdo, así que ahora como nunca, la continuidad del eterno pacto Oviedo por Asturias y todos a zampar, depende de la firmeza de un líder local del Partido Socialista que no forma ni formó parte de la merdé que hoy encabeza a la desesperada Fernández, el heredero de Areces, con su presunto socio, Caunedo, el heredero de Gabino, tumbado en la lona, mientras en La Nueva España trabajan como locos para reconstruir el castillo de naipes, que una vez más se les ha venido abajo, a pesar del enorme esfuerzo desplegado para acabar con la rebelión cívica que Cascos encabezó hace cuatro años.

Areces y sus cuates del consejo de la Autoridad Portuaria tienen serios motivos para el dolor de barriga

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Por Juan Vega

En la imagen que abre este comentario de prensa tienen una panoplia de personajes sobradamente conocidos, que estuvieron en todos los saraos de Vicente Álvarez Areces, cuando éste controlaba el Gobierno de Asturias como presidente, y a su vez cebaba a sus hombres al frente de los sindicatos, las patronales y la propia Autoridad Portuaria de Gijón. La foto, imprescindible en una comunicación seria y aséptica, ante la llegada del Caso Musel a la Audiencia Nacional, la publica El Comercio.

La Nueva España no. La Nueva España no nos cuenta que se investigan en la Audiencia Nacional las decisiones adoptadas por personajes clave en la historia reciente del socialismo asturiano, entre los que se encuentran la entonces alcaldesa socialista y el hoy candidato a alcalde por ese partido.

Los miembros de ese consejo cobraban por ejercer su función como consejeros, pero tal parece que cobraban por votar a favor de lo que quería el ex presidente Vicente. Igual no falta ya tanto tiempo para que Justo Rodríguez Braga, Severino García Vigón, Luis Arias de Velasco, Belén FernándezJosé María Pérez o Paz Fernández Felgueroso, expliquen a qué se dedicaban allí.

Ahora, ya consumidas las dietas -la anécdota- y arruinado el puerto de El Musel y la competitividad de Asturias -lo terriblemente grave-, los beneficiarios de la generosidad arecista que aprobaron el modificado, y que también formaron parte en su mayoría del consejo adjudicador al que acudió Areces en persona, estarán un tanto apretados de la barriga. Normal. Las cosas están cambiando en un país arrasado por la golfería generalizada.

Cierto es que algunos tienen ya la investigación policial encima por el escándalo de la formación, y alguno en particular está pendiente de sentencia; aún así, esto es mucho más que cualquier otra cosa, pues en el Caso Musel hablamos de tal cantidad de dinero que pone los pelos de punta al más bragado.

Pero no es la publicación de la foto del consejo encausado en el Caso Musel lo único relevante. En la siguiente imagen, tienen una captura de La Nueva España de este sábado, en la que pueden comprobar cómo ese periódico se dedica una vez más  a dar la versión de los que están con la barriga destrozada por el estrés.

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Vean, en cambio, en la noticia que también publica este sábado El Comercio, que a diferencia de La Nueva España no da la versión exclusiva de los que se sienten en peligro, puesto que nos cuenta también algo que les tendrá que poner aún más nerviosos de lo que ya están: la fiscal del caso en la Audiencia Nacional, Isabel Vicente Carbajosa, conoce de sobra el trabajo de la denostada Oficina Europea Antifraude, la Olaf, puesto que, ¡oh maravilla!, está en excedencia de  ella, como funcionaria de la misma.

Areces, y sus cuates, tienen motivos crecientes para temblar, pues están acusando de tergiversar las cosas nada menos que a la fiscal del caso.

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Los asturianos merecemos conocer el informe de la OLAF sobre El Musel

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  • Cómo nos engañan para que sigamos sin conocer el informe de la OLAF sobre el Caso Musel

Alberto Menéndez, subdirector de La Nueva España, y uno de los más asombrosos francotiradores de esos que dicen que ellos son periodistas profesionales y “contrastan” sus fuentes en “busca de la verdad”, suele dedicar su opinión mercenaria a evitar por todos los medios que en Asturias se acabe la era del bipartidismo. La verdad y la mentira importa muy poco a tales forzados de la pluma, pero luego mandan a sus segundones a las tertulias radiofónicas a decir que quienes critican sus trapisondas “hacen listas negras”, porque ponen en evidencia sus continuas falsedades y marrullerías.

La campaña de LNE contra Foro, que ha superado todos los límites en cuanto a la falta de la más elemental deontología periodística, no es nueva. Llama la atención, eso sí, porque Foro es una fuerza mayoritaria, el segundo partido de Asturias, y eso hace que la escandalosa persecución del medio oficial del stablishment astur resulte especialmente llamativa, por lo zafia, y por lo tanto algo evidente hasta para los más lerdos. Pero el condottiero José Manuel Vaquero ya hacía estas cosas, con su mal retribuida infantería, de la que Menéndez es un caso de manual, hace mucho, a derecha e izquierda.

El Musel, que vuelve ahora a la actualidad, sirve para ilustrar a la perfección esta engañifa colectiva. Igual que el Calatrava, el HUCA y tantos otros escándalos, todos ellos fueron expolios patrocinados y ocultados por ese periódico, y una vez consumados, sus plumíferos se rasgan las vestiduras, suponiendo que la ciudadanía carece de memoria. Así, Menéndez, se cubría de gloria el pasado miércoles, inventándose una nueva y falsa realidad sobre el Caso Musel, un escándalo que fue destapado por las denuncias de dos grupos minoritarios de la izquierda, Los Verdes primero y Andecha Astur después, y que ahora nos ocultan las autoridades españolas y asturianas, para evitar que protagonice las Elecciones Europeas.

ImagenLa realidad es que fueron esas dos formaciones políticas minoritarias las que denunciaron el caso en Europa en dos fases, en los años 2007 y 2008. Sin embargo, Menéndez, en su columna del pasado miércoles 30 de abril, titulada Con o sin permiso, se atrevía a decir que en las últimas semanas LA NUEVA ESPAÑA ha destapado un nuevo escándalo en Asturias, el de las presuntas anomalías en la ampliación del puerto de El Musel.

Las denuncias presentadas por esos dos grupos de la izquierda minoritaria asturiana se produjeron en medio de un enorme debate de opinión pública ante la evidencia de los enormes sobrecostes que a todos nos escandalizaban, sin embargo, Menéndez se atreve a decir ahora, que es la UE, en concreto la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF), la que ha tomado la iniciativa, con la elaboración de un informe de más de setecientas páginas que, eso sí, ya ha sido remitido a la Fiscalía de Anticorrupción española.

Lo cierto es que tras la denuncia de Los Verdes en diciembre del 2007, en la que se pedía la denegación de los fondos comunitarios para una segunda fase que según denunciaron en realidad era un fraude que encubría los sobrecostes, fue El partido Andecha Astur el que en el año 2008 presentó la denuncia contra las obras en la OLAF, Oficina Antifraude de la UE, a través del eurodiputado de Europa de los Pueblos Mikel Irujo. ¡Vaya cara que tenéis, Menéndez, tú y tus responsables! ¡Cómo se puede mentir así, con esa desvergüenza, a la luz del día, y seguir como si tal cosa!

¿Qué descubre entonces La Nueva España? Nada ¿Qué oculta? Muy sencillo, que las autoridades asturianas y españolas tienen escondido un informe que en puridad debería estar ya, sin la menor excusa, en manos de los ciudadanos. Les recomiendo que lean el artículo de Juan Neira, hoy, en El Comercio, titulado El sobrecoste de Asturias, en el que este columnista explica que al escándalo económico de El Musel, y al tremendo parte de daños de este atraco socialista, hay que unir el escándalo político que supone que se esté hurtando a los asturianos el informe de la OLAF, en plena campaña electoral para las instituciones europeas.

¿Qué eurodiputados tenemos, que todavía no nos han dado a conocer su contenido? ¿Para que queremos eurodiputados que nos oculten lo que nos concierne?¿Entienden la enorme preocupación ante el fin del bipartidismo en España y en Asturias? ¿Cuánto se llevaban para ellos, algunos medios de comunicación en estos atracos, por darles cobertura y extender un muro de silencio?

La Nueva España, rémora de Asturias, pieza de un emporio empresarial catalán, detrás de todos nuestros fracasos

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Javier Moll de Miguel, presidente del Instituto de Empresa Familiar y Prensa Ibérica

El Caso Musel, la gestión del Niemeyer o el Caso Calatrava, son algunos de los más inconcebibles protagonistas de nuestra historia contemporánea, que nunca hubieran sido posibles, sin la protección que el diario La Nueva España fue dispensando a los gestores socialistas -y sus socios del PP- de tan delirantes actuaciones. Cuando un periódico pierde toda relación con la tierra de la que obtiene su financiación, y sirve a intereses indiscernibles, lejanos y de difícil localización, ocurren estas cosas.

La historia de La Nueva España, es el compendio de una crónica asombrosa de la Asturias contemporánea. Asturias, y su catástrofe económica y social, no podrían explicarse sin la nefasta influencia de este diario, siempre al servicio de esos intereses lejanos que se cuecen en Barcelona, en manos de un empresario que nunca sintió la menor simpatía práctica por esta tierra, ni quiso identificarse con nada real en el Principado, una chincheta más en el mapamundi de sus siderales intereses.

De publicación del SOMA-UGT en tiempos de la República bajo la protección de Manuel Llaneza -La Nueva España empezó a publicarse el 15 de octubre de 1936 en las instalaciones del diario socialista Avance en la calle Asturias de Oviedo-, pasó a diario del Movimiento Nacional de Francisco Franco, para ser privatizado -en un apasionante episodio en el que contó con el apoyo de conspicuos socialistas asturianos- en manos de Javier Moll de Miguel, hoy presidente del Instituto de Empresa Familiar, que inició su andadura, desde la nada, a la sombra más íntima del socialismo rampante en tiempos del Felipismo, para presidir hoy el más influyente conglomerado empresarial español, tradicionalmente ligado a Cataluña.

Moll, Natural de Zaragoza, donde nació en 1950, ha desarrollado toda su carrera fuera de su patria chica y optó por hacerse catalán de adopción, al terminar por asentar la sede de su emporio en Barcelona. Abogado de formación, empezó de la nada como comercial de una entidad bancaria en San Sebastián, donde conoció a Arantxa Sarasola, hermana del influyente Enrique Sarasola, estrecho amigo de Felipe González. A partir de ahí comenzó su fortuna y asombroso ascenso. El quiera ver que vea.

En diciembre de 1978, Moll compró Editorial Prensa Canaria, que formará lo que más adelante sería el grupo Prensa Ibérica. La creación del grupo no llegó hasta 1984, cuando Moll adquirió en Asturias La Nueva España, el Levante-EMV de Valencia e Información de Alicante en la subasta de los Medios de Comunicación Social del Estado, holding público del Movimiento que desguazó Felipe González. A partir de ahí, el grupo de prensa liga cada vez más sólidamente su linea editorial a los intereses del Partido Socialista y sus socios ocasionales, con el que sin duda concierta buena parte de sus políticas de empresa.

En la década de los noventa, Javier Moll expandió su organización hasta las Islas Baleares con el Diario de Ibiza y el Diario de Mallorca, además de contar con cabeceras en Murcia y en Zamora. La entrada en Cataluña fue tardía pero claramente orientada a hacerse querer por el catalanismo rampante, ya que en 1996 compró el histórico Diari de Girona, heredero del Diario de Gerona de avisos y noticias, fundado en 1889 por la familia Masó y editado hasta el año 1936. En 2006 se hizo con el también catalán Regió 7, además de varias televisiones y radios, y dos semanarios. Su vocación catalana quedaba firmemente asentada.

La sede social de Editorial Prensa Ibérica se encuentra en el número 463 de la avenida Diagonal de Barcelona, aunque su presidente viene pasando buena parte de su tiempo en Australia, donde controla la compañía Euro Pacific Holding con intereses en diferentes ámbitos empresariales, como el inmobiliario, pero sobre todo los medios de comunicación. Hoy, Javier Moll, preside un espectacular grupo empresarial, el IEF, tradicionalmente vinculado al gran empresariado catalán, que asocia a casi un centenar de empresas que facturan 160.000 millones de euros al año y suponen un 27%  del producto interior bruto (PIB) nacional.

A nadie puede extrañar que el lacayuno comportamiento de los políticos asturianos hacia los intereses de Moll, ante el que todos ellos se hincan de rodillas, bajo el impacto de los latigazos que les propina su capataz José Manuel Vaquero, nos haya conducido hacia el destino trágico que hoy se nos revela con toda su carga de amenaza para nuestro futuro, y que el odio a Francisco Álvarez-Cascos y lo que representa Foro, con su orgullosa insumisión hacia esta máquina recaudatoria catalana, sea ya la principal seña de identidad de este periódico convertido hoy en la caricatura de un medio de comunicación libre, y en un triste negociete que basa su modelo recaudatorio en una obsesión patológica contra Cascos, Foro, y los intereses de Asturias.