La Nueva España se divierte a cuenta de Cascos con el “Pacto del astillero”

lucianaveros

Por Porompompón Porompompero

Los comunicadores del equipo del socialista Javier Fernández han parido un nuevo engendro. Se trata de una bonita historia que lleva el sello creativo del gabinete presidencial dirigido por José Manuel Piñeiro.  Una fructífera leyenda urbana con la que pretenden tapar sus años de romance con el PP de Asturias, que concluyeron abruptamente a causa del voto de Somos Oviedo a Wenceslao López como alcalde, algo que no se produjo en Gijón por parte de Xixón si Puede. Javier quiso evitarlo y no pudo, pero Mercedes Fernández se enfadó y le pidió el divorcio político, después de un largo romance del que salieron los presupuestos regionales y el engendro legislativo que dejó la TPA sin consejo de administración para los restos.

En la PSOE no lo pueden soportar, no pueden permitir que la mayor ciudad de Asturias esté fuera de control, en manos de un sector de Foro Asturias, el que encabeza Carmen Moriyón, que a poco que se esforzase se podría hacer con el liderazgo regional y dar la vuelta que ese partido necesita, y como no quieren que el moriyonato se consolide bajo ningún concepto, están creando el microclima necesario para una moción de censura tras las elecciones generales que tiene muchas posibilidades de salir adelante si los dirigentes gijoneses de Foro no se quitan de encima la caspa pepera. ¡Ruido de sables en Gijia!

La Nueva España se divierte a cuenta del “Manicomio de Cascos”

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La “Cárcel de papel” de La Codorniz

Lucía S. Naveros escribe este lunes en La Nueva España una crónica titulada “Los amarres políticos de Naval Gijón“, que no es ni más ni menos que un favorazo que le hace el “diario líder” al gabinete fernandino, para dar carta de naturaleza a una pesadilla de agosto: el “Pacto del astillero”, en el que los líderes de la Corriente Sindical de Izquierdas, CSI, como Cándido González Carnero, jugarían un papel protagonista con Francisco Álvarez-Cascos, para conseguir que el candidato socialista a la Alcaldía gijonesa no lograse el apoyo necesario para desbancar a Carmen Moriyón. ¡Todo aquel que no apoye al PSOE es un siervo de Cascos! ¡Ahhhhrrrrgggggg!

En el diario de la calle de Calvo Sotelo, que compra esta milongona a Piñeiro, se ríen para justificar tan pintoresco parto, y se vengan así, creativamente, de Cascos, escribiendo libelos como los que él lleva años publicando en la Web de Foro Asturias, lanzando chorradas muy parecidas a las que el hoy atechado ex presidente de Foro viene lanzando desde la Web que él personalmente dirige, y que ha convertido en la cañonera de sus obsesiones particulares.

Si en La Codorniz de Álvaro de la Iglesia, en tiempos de Francisco Franco Bahamonde había una “Cárcel de papel“, en la Web de Cascos hay un “Manicomio de Papel“. Ese manicomio lo dirige y alimenta personalmente el ex presidente de Foro, a pesar de haber puesto ahí a Cristina Coto a figurar, para llevarse las leches, al frente de un negocio que no controla. Cascos dispara siempre debidamente guarecido; es el instinto del cazador que utiliza la tecnología humana para abatir un animal indefenso, por pura diversión. Pero como en La Nueva no pueden ser menos, y en el fondo el ex vicepresidente les pone a cuenta del hormiguero y sus hormiguitas, emulan, desde sus páginas, el “Manicomio de Cascos”, y hacen unas risas a cuenta de la ocurrencia.

La gracia estriba en sustituir “duernu” por el “astillero”

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El “Manicomio de papel” de la Web de Cascos

Una cosa es el análisis mediático del mecanismo del bipartidismo de largo recorrido fraguado entre el PSOE y el PP, y especialmente en la Asturias que partieron y se repartieron durante tantos años, y otra muy diferente agitar ese entendimiento como un pacto electoral, un juego que Cascos convirtió en slogan con la gorrinesca metáfora del pacto del duernu. Y claro, darle la vuelta a ese slogan, para inventarse otro, da para un ratín de conversación entre Piñeiro y Ángeles Rivero, la directora de LNE, a la que también le mola reirse.

Y es que Cascos da mucho juego, porque a estas alturas hay que reconocer que tiene bemoles que el secretario general del PP que vio convertirse a Luis Bárcenas Gutiérrez en “Tarzán”, el hombre que llegó a Génova en taparrabos, saltando de liana en liana, para terminar forrado, haya tenido que protagonizar la ruptura de los asturianos con el monopolio del poder político ferozmente sujeto por el tándem formado por Vicente Álvarez Areces y Gabino de Lorenzo, que parió escándalos tan asombrosamente gestionados como el del Caso Marea o el Caso Calatrava, cuya deriva judicial resulta tan incierta como desvergonzada es la presencia de sus protagonistas al frente de la Delegación del Gobierno o en un escaño del Senado.

Pero eso es otra historia, vamos a lo que nos ocupa, al “Pacto del astillero”

Empecemos por dejar claro que Cascos no puede ver a Moriyón, que todavía tiene cuentas pendientes por la guarrada que le hizo al colocarle a traición a la Coto al frente del partido, y porque Juan Manuel Martínez Morala, referente histórico activo en la CSI, no quiere saber nada con los partidos políticos, ni con Foro, ni con Podemos, ni con ninguno, y todo el mundo sabe que Cándido juega a la política por su cuenta y riesgo. Así que de la CSI, na de na, Lucía.

Sigamos por el hecho evidente de que una candidatura respaldada por Podemos, como es la de Oviedo, hizo alcalde a un candidato socialista que sí es de su agrado, cosa que no sucede en la Villa de Jovellanos, ya que José María Pérez hizo más mili que el palo de la bandera en el núcleo duro del PSOE más guarrete, lo que no ocurre con Wenceslao López en Oviedo. Y ahí estriba la diferencia, no es lo mismo Wenceslao que Pérez. Así que de pacto contra el PSOE nada de nada.

No cuela

José Velasco, de Zebrastur, firma los papeles que le pasa Julia Piñera, bajo la atenta mirada de Gabino de Lorenzo
José Velasco, de Zebrastur, firma los papeles que le pasa Julia Piñera, bajo la atenta mirada de Gabino de Lorenzo

Todo conduce a ver el artículo de Lucía como un divertimento veraniego grato a la dirección del periódico y al gabinete fernandino, porque además de para unas risas, no deja de ser un favorín que le hacen al presidente Javier, y como es sabido, en La Nueva España, nada que resulte grato a Fernández les resulta ajeno, al menos mientras éste pague las facturas y siga llegando la pasta de las campañas de publicidad regional y de los programas que Asturmedia, la productora de LNE, que graba en el edificio que el Ayuntamiento de Oviedo tiene cedido a José Velasco en Olloniego como escuela municipal de cine.

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Tocata y fuga de Francisco Álvarez-Cascos (I)

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Cascos ante Ruz, 13 de agosto de 2013

Por Juan Vega

De la disolución del Gobierno de Cascos

Una semana antes de que el 30 de enero del año 2012 Francisco Álvarez-Cascos anunciase la convocatoria de elecciones autonómicas en Asturias, a los seis meses y medio de formar gobierno, el ex vicepresidente del Gobierno de España, se reunió con los miembros de su ejecutivo, ampliado a los viceconsejeros, que como de costumbre se incorporaban al mismo una vez finalizado éste, para consultar su decisión de disolver la Junta General del Principado.

La disolución del parlamento y convocatoria de nuevas elecciones que habrían de coincidir con las andaluzas, confirmada una semana después, se presentó como la medida necesaria, ante el bloqueo total al que Madrid -recordar la amenaza de intervención de Cristóbal Montoro-, la TPA, La Nueva España, el PSOE el PP, y casi todo lo que en Asturias tenía poder en aquel momento, tenían sometido a su ejecutivo.

Todos los que conocemos la administración por dentro, sabemos que un presupuesto se prorroga, y de hecho, el Gobierno de Foro llegó a la sala de mandos del Principado de Asturias con unas cuentas pactadas entre el PSOE e IU, a las que no se podía meter mano en plenas Elecciones Generales 2011, y se hizo inevitable mantenerlo en prórroga, pendientes de los Presupuestos del Estado, que a su vez también se prorrogaron tras la victoria de Mariano Rajoy, en una situación marcada por el carácter excepcional que imponía la situación económica, la vigilancia europea y el límite de déficit que no dejaba margen alguno para la acción política a una comunidad que era un queso de gruyere.

Resistir era administrar recursos inexistentes

El gobierno de Cascos se encontró con una impresionante bolsa de deuda oculta en la Sanidad, pero también en las obras públicas a través de la Junta de Saneamiento, las transferencias de fondos mineros que Rajoy frenó en seco no se producían desde mucho tiempo atrás, y un rosario de sociedades públicas, entre ellas la RTPA, pero sobre todo SOGEPSA, Sedes, Zalia, etcétera, encubrían un enorme endeudamiento sin aflorar. La deuda reconocida pesaba como una losa sobre el déficit y su límite y se removiese donde se removiese se abría una vía de agua.

Todo abocaba inevitablemente al nuevo ejecutivo, a una legislatura caracterizada por una forzada austeridad, imprescindible para pasar a limpio los agujeros más apremiantes, que impediría abordar obras e inversiones, paralizando infraestructuras en marcha, asumiendo la patética entrada en servicio del nuevo HUCA, sin medios para semejante dislate, para lo que sólo cabía una enorme chapuza, y todo ello reduciendo de manera brutal los efectivos de la sanidad pública y la educación mediante una carnicería de interinos.

Aquello se estaba convirtiendo en una permanente manifestación para un partido que no tiene terminales sindicales, en una comunidad acostumbrada al pago de una gigantesca protección mafiosa en forma de fondos de formación, con los que los socialistas compraron año tras año “paz social”.

Diseñamos los presupuestos a sabiendas de su inviabilidad

Las comparecencias parlamentarias de los miembros del Gobierno de Foro, formado por un equipo muy desequilibrado en la capacidad de sus efectivos, eran permanentes,  y el foco escrutador de la TPA y La Nueva España, aliados con una oposición escrachadora, convertían el paso por la Junta General en un vía crucis, en el que cada miembro del equipo de Cascos se veía obligado, como podía, a dar explicaciones de los desastres de los gobiernos de Areces, como si fueran propios.

Todos sabemos que los presupuestos que diseñamos desde los diferentes centros de gasto, por mucho que incorporasen significativos recortes en asuntos de gran repercusión propagandística, como coches, teléfonos y gastos de representación y en general gasto corriente, se reducían en lo que era el chocolate del loro, y que se blindaron políticamente en las partidas destinadas a educación y gasto social, porque sin acuerdos parlamentarios, y con la hostilidad del Gobierno de España, el destino inevitable era instalarse en la prórroga.

De nada valió poner la educación y el gasto social como escudo. La soledad era total. Hicimos un proyecto de presupuestos destinado a servirnos de defensa política futura, sin viabilidad técnica ni parlamentaria para lo que entonces era presente. Y se hizo así porque así fue como lo quiso Cascos.

Cuando se disolvió todos sabíamos que nos íbamos para no volver

La decisión de convocar elecciones, no nos engañemos, la tomó Cascos con el solitario respaldo de un consejero y un viceconsejero, y los demás dijimos bien claro -cada uno que responda por lo que le toca-, incluso los de la mayoría silenciosa hablaron con las miradas, que de las elecciones anticipadas no íbamos a salir bien parados. Eso estaba claro, y por mucho que sugiriesen los de siempre que Cascos creía que íbamos a mejorar nuestros resultados, a mi juicio, eso era una burda manipulación. Él sabía mejor que nadie que de allí salíamos para no volver.

Si Cascos disolvió es porque quería abandonar el gobierno, y lo demás son pamplinas. Decir lo contrario es faltar a la verdad. Bien cerca estaba la acusada y previsible caída de apoyos en las Elecciones Generales, como botón de muestra de lo que iba a ocurrir, y confieso que me vi sorprendido porque ya entonces esperaba un resultado en las elecciones del 2012 peor del que finalmente se produjo. Forzoso es confesar que abandonamos el gobierno, le pese a quien le pese, y que ese abandono fue la causa del fracaso de la rebelión cívica de Foro, que se despedía así de sus posibilidades como fuerza mayoritaria.

Desde la salida del gobierno en 2012,  hasta la comparecencia de Cascos ante el juez Ruz en el verano de 2013, Foro y su presidente, vivieron tiempos de calvario continuado, que se recrudecieron después con el informe policial sobre PAC. El ataque concentrado y permanente a cuenta de los negocios de PAC y los sobresueldos que se cobraban en el PP gracias a las donaciones empresariales, asunto sometido aún hoy en día a escrutinio judicial, siguieron deteriorando nuestras expectativas.

¿Por qué dejó Cascos de apostar por alguien sin vínculos con el PP ?

Antes de comparecer ante Ruz, Cascos era partidario, llegado el caso, de apostar porque el partido lo presidiese alguien sin vínculos históricos con el PP, eso sí, si la situación se ponía más cruda. Así lo dijo en una reunión reducida, de cuyos pormenores ahorro datos por el momento, pero hay hechos y circunstancias que son decisivos para entender lo sucedido.

¿Qué cambió para que quien pensaba respaldar para su sucesión al frente de Foro a alguien sin trayectoria en el PP, organizase una maquinación para forzarnos a todos a tragar como presidenta a Cristina Coto, prototipo de profesional de la política vinculada al PP, y personalmente identificada con posiciones políticas que rompen la transversalidad fundacional de Foro?

A mí Cascos me dijo que con alguien así al frente del partido, no tendríamos viabilidad. Y yo le creí entonces y sigo creyendo ahora que lo que decía entonces es cierto, así que si cambió de criterio es por algo, cuya razón última se me escapa, pero lo que nadie me podrá negar, y estoy en condiciones de demostrar, con pelos y señales, es que el nombramiento de Coto -que no elección- fue una operación deliberada, un auténtico golpe de estado, con la que, a mi juicio, se preparaba el terreno para la rendición y entrega de Foro al PP con armas y bagajes. Comenzaba así, la Operación Retorno.

La actitud de los grupos de la Junta ante su propio chollete, retrata a los partidos asturianos

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Por Juan Vega

El acuerdo cerrado hoy en la mesa de la Junta General del Principado, al que parecen prestar conformidad cinco de los seis grupos (PSOE, PP, IU, Foro y Ciudadanos), mantendrá el gasto pactado la pasada legislatura, que forma parte de los Presupuestos del Legislativo Asturiano. Sólo Podemos se opuso al acuerdo, proponiendo una rebaja sustancial de los gastos básicamente dedicados a la financiación de nuestros profesionales de la política y sus aparatos.

Sobre un presupuesto global de 13,1 millones para este año, la Junta destina 2,7 millones a la financiación directa de los partidos a través de las famosas asignaciones, otros 2,3 millones van para los sueldos de los diputados, y además destinan 1,8 para personal de gabinete, en realidad funcionarios de los partidos políticos.

Se trata de una clara desviación de fondos, en un parlamento que apenas aprueba leyes, y cuyas actuaciones en los asuntos más graves y que más preocupan a los ciudadanos, a través de comisiones de investigación, se convirtieron en memorables fiascos.

Sólo Podemos propuso reducir el número de asesores de 47 a 36, la asignación económica de los partidos en un 50 por ciento, así como limitar a tres veces el salario mínimo (1.950 euros) el sueldo de los 45 diputados lo que, según esta formación, generaría un ahorro anual de 2,4 millones de euros.

En una comunidad en la que estamos viviendo con estupefacción lo ocurrido en el Puerto de Gijón o en el Calatrava, escándalos de enorme magnitud, en los que se han dilapidado cifras de vértigo en casos flagrantes de corrupción política, el chollo de la Junta General no deja de ser el “chocolate del loro”, pero si se tiene en cuenta que sólo Podemos se ha personado en esos dos escándalos, para perseguir la delincuencia política, resulta difícil sostener que no se han formado dos bloques: el de los que amparan la corrupción y el de los que la persiguen.

Y ahí es donde la tesis que defiende la necesidad de estos fondos para asegurar la existencia de los partidos, pierde su consistencia para convertirse en pura demagogia. En esta vida no hay más cera que la que arde: unos partidos que no defienden el interés general no pueden justificar la financiación que reciben de los ciudadanos, y ese interés no sólo se defiende en un órgano como la Junta, cuya actividad tiene un alcande real bastante limitado, también en los Tribunales de Justicia.

Si nuestros partidos hiciesen su trabajo, nadie estaría discutiendo ahora sus retribuciones, pero ante su inacción, la propuesta de Podemos los retrata y los deja en evidencia.

¡Manda huevos! Los tartufos de Javier critican a Ripa por haber tenido una beca

Ripa

Por Juan Vega

El Musel, el Calatrava, el nuevo HUCA, el Niemeyer, la TPA, Sedes, Sogepsa, la trama jamonera de Almacenes Pumarín, los muebles de Igrafo con los que Gabino de Lorenzo y Vicente Álvarez Areces tabicaron sus dependencias, etcétera, etcétera. Asturias tiene sus armarios repletos de muertos del bipartidismo del PPSOE y su reparto territorial Oviedo por Asturias, y aquí el problema es que un joven dirigente de Podemos tuvo una beca. Vuelvo a citar al gran intelectual Federico Trillo: ¡manda huevos! Poco más se puede decir. Pero lo digo.

José Ángel Fernández Villa se trajo a Javier Fernández de Santander para que gestionase en Asturias el negocio de la minería subvencionada desde la Consejería de Industria, y éste no desperdició la oportunidad de hacer en la vida un estupendo patrimonio. Fernández, que encabeza el clan de los recién llegados al exclusivo entorno residencial de la burguesía asturiana en Somió, quiere disfrutar de una cierta comodidad gobernando, y para eso necesita a Agustín Iglesias Caunedo al frente del Ayuntamiento de Oviedo, reeditando así el viejo pacto que su maestro estableció con Gabino, conocido universalmente como SOMA-PP. Al gran pensador Javier, que lee libros de mil páginas, no se le ocurre nada mejor que esto de cascarle al estudiante Ripa porque tuvo una beca, y manda que sus amigos de Calvo Sotelo coloquen en primera tan surrealista astracanada, el día en que se ventilan cuatro años de ayuntamientos en Asturias.

Como Carmen Moriyón está limpia de polvo y paja, y José María Pérez, candidato socialista al Ayuntamiento de Gijón, fue consejero de la Autoridad Portuaria que aprobó el modificado de El Musel en el que se concentran todas las miradas, Xixón Sí Puede opta por presentar candidatura y se niega a respaldar a Pérez. Fernández tiene así un pretexto para reunir un comité que nunca se reúne para eso, y vuela el acuerdo para que el PSOE de Oviedo, que tiene un portavoz tan limpio de polvo y paja como Moriyón, Wenceslao López, tenga que dejar, por pelotas, a Caunedo al frente del Ayuntamiento, y así cumple su parte del pacto con el PP para seguir gobernando, como hasta ahora, con el apoyo de Mercedes Fernández.

El verso suelto del sistema asturiano ya no es Francisco Álvarez-Cascos, que abandonó la guerra, dejando el partido en manos de una profesional de la política procedente del PP, Cristina Coto, y sólo Moriyón resiste en la revuelta cívica que encabezó Cascos, junto con un puñado de alcaldes, alcaldesas y portavoces de Foro que hicieron un buen trabajo en estos cuatro años. El verso suelto del sistema asturiano es ahora Podemos, que apoya a Xixón Sí puede y a Somos Oviedo, rompiendo el viejo sistema bipartidista, como hace cuatro años hizo Foro.

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Hermosa vista del restaurante del hermano de la consejera que critica a Ripa por haber tenido una beca

Por eso, porque el miedo a perder el chollo machaca las neuronas, atacan a Podemos con la campaña más surrealista de la historia de La Nueva España. Sólo les falta ya andar por ahí metiendo papelinas de coca en los bolsillos de la gente y llamar a la Policía con el fotógrafo preparado. Y es que como aquí no tienen pito que tocar por el momento para desprestigiar a Podemos, y todavía no se atreven a lo de la papelina, la única historia que consiguieron los chicos de Javier Fernández para ventilar en su diario oficial, La Nueva España, es que Dani Ripa, dirigente asturiano de Podemos, tuvo una beca y todavía no presentó la tesis doctoral.

Eduardo Lagar escribe la vomitada, y la marranada la aflora la consejera de Educación, Ana González, escondida bajo cobarde anonimato, cuyo hermano montó un precioso restaurante en el puerto de Llanes financiado por el ejecutivo asturiano. Los detalles del chollo del hermano de esta asombrosa émula de Tartufo, los tienen en el artículo “Javier Fernández invierte 400.000 euros en una pasarela para la familia socialista de Llanes“.

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Moriyón y Taboada, contra Pérez y Caunedo, ganan por goleada

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Dice Alberto Menéndez, subdirector de La Nueva España, y se queda tan contento, que como Podemos apoyó las candidaturas de Xixón Sí Puede y Somos Oviedo -que casi nada real tienen entre si-, es su “responsabilidad” si dejan las dos ciudades en manos de “la derecha”, es decir, del PP y de Foro. ¡Vuelta la burra al trigo! ¡Otra vez el viejo truco del almendruco de la izquierda y de la derecha! ¡Y eso lo dice el portavoz de la empresa que se pasó cuatro años empeñada en destruir a Carmen Moriyón, y en hacer un hombre de provecho de Agustín Iglesias Caunedo! Menéndez y su periódico, la sostienen y no la enmiendan, a pesar de su glorioso fracaso.

Menéndez sabe perfectamente, y así lo reconoce, que las agrupaciones de electores apoyadas por Podemos no están sometidas a disciplina de partido para cambiar cromos, y además, que sigan así es esencial para que mantengan la credibilidad ante sus electores, porque el ascenso de las candidaturas emergentes se debe a una encomienda de la ciudadanía: la dialéctica política que domina la vida pública en nuestro país viene determinada por el cabreo ciudadano contra la corrupción, no por la vieja retórica política caduca con la que se entretenía al personal en los tiempos de bonanza.

La idea fuerza que determina la política, hoy, no es esa caduca contradicción ideológica entre izquierda y derecha, tan impostada siempre por sus cultivadores, sino entre las prácticas degeneradas de la casta de profesionales del escaño y el anhelo de renovación de esa clase política desprestigiada por los desastres de la burbuja, de los que derivaron buena parte de los casos de corrupción que afloran día tras día. Los ciudadanos quieren representantes que no hagan de la representación su modus vivendi, esclavitud de la que vienen los calatravas, los museles, el expolio de la formación, las tramas jamoneras varias, y en general, las malas prácticas de la administración, incluido el desvío de fondos públicos para financiar sobresueldos y prebendas en los propios partidos políticos, algo que está en la raíz de la podredumbre del sistema.

Menéndez se atreve a decir esto:

Aquí, fue Somos Oviedo la lista más votada de la izquierda. Y el PSOE e IU, en principio, se muestran dispuestos a facilitar la Alcaldía a Ana Taboada, pero si todo discurre con normalidad; y la normalidad, lógicamente, pasa por que el socialista José María Pérez sea el alcalde de Gijón.

En tiempos de racismo emergente, se invocaba a dioses y gitanos para las comparaciones. Ahora, comparar a Carmen Moriyón con José María Pérez, como representantes políticos, y analizar sus trayectorias, es tan ocioso como poner sobre la mesa los currículos profesionales de Ana Taboada y Caunedo. El nombre de Pérez figura consejos de administración como el que protagonizó la destrucción de El Musel. Moriyón, cirujana ejerciente, con una legislatura sin muertos en los armarios a sus espaldas, nada tiene que ver con Pérez, pues sabe buscarse la vida fuera de la política representativa.

La misma comparación, realizada entre Caunedo y Taboada, nos conduce a similares conclusiones. El primero está en este negocio desde su tierna adolescencia, y acompañó a Gabino de Lorenzo en sus operaciones más sarnosas, mientras que la segunda, abogada de profesión con despacho propio, dedicó su vida pública a colaborar en causas cívicas, y también llega, como llegó Moriyón, limpia de polvo y paja. Pero claro, no interesa lo que importa que es lo mismo que decir que lo que importa no interesa.

Y si comparamos a Moriyón con Caunedo, y a Pérez con Taboada, pues apaga y vamos que lo de la izquierda y lo de la derecha mueve al vómito.

La vieja retórica que escenificaba las aparentes divergencias de la derechona y la izquierdona que tradicionalmente se repartieron Asturias para expoliarla, con las bendiciones de Menéndez y La Nueva España, pretende encasillar a Moriyón en un espacio político que no es el suyo, el del denominado “centroderecha”, para ponerla en el mismo plano que Caunedo, un personaje que tiene mucho que ver con los socialistas de Pérez, con los que compartió el expolio en los consejos de administración en los que Manuel Menéndez repartió los dividendos de la destrucción de Cajastur.

menendezporfia

No basta con decir que los votos de Foro se fueron a Podemos y Ciudadanos, hay que decir por qué

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Por Juan Vega

El valor de la imagen sigue siendo demoledor, y aunque algunos se envuelvan en la palabra demoscopia, que suena así como muy “científica”, y con ella se puede impresionar a gente poco ducha en desentrañar evidencias, la realidad es la que es y los votos ni paren ni preñan.

En anteriores convocatorias Foro ganó elecciones y obtuvo votos que arrebató a otras fuerzas políticas, de forma transversal -es decir, ajena a las coordenadas ideológicas derecha e izquierda-, tal y como se comprueba fácilmente analizando las transferencias de voto de las autonómicas del 2011. Entonces, como ahora, los votos viajaron de un sitio para otro, para terminar configurando unos resultados contundentes que no admiten manipulaciones.

Hay gente interesada en sostener que Foro Asturias es un partido de eso que ellos llaman el centroderecha -siquiendo el juego a quienes desde la izquierdona y ciertos medios buscaron ese efecto esterilizador- cosa que nadie sabe definir pero que evidentemente se corresponde con el ideario y el espacio político del PP.

Foro no fue de centroderecha en su fundación, no lo es en sus vigentes estatutos, y lo que es más importante, no lo fue en sus momentos de éxito electoral y reconocimiento público. Pero algunos personajillos de miras cortas no aceptaron nunca esa realidad, y por eso, al verse frustrados en sus expectativas, una vez perdido el puestín -puertos, consejerías, etcétera-, jugaron y juegan a liderar un imposible retorno a una inexistente casa común, en la que ni ellos tienen cabida, y a donde no les sigue ni un sólo votante que no vote ya al partido presidido por Mercedes Fernández.

Que en Asturias gobernará el PSOE hasta que una fuerza transversal como el Foro Asturias de su fundación recupere la credibilidad y el entusiasmo que en su momento generó el partido de Francisco Álvarez-Cascos, es un hecho evidente, como también lo es que su desplome se debe a la fuga de los votos regeneracionistas hacia Podemos, pero también, en menor medida, hacia Ciudadanos. Eso se comprueba a simple vista, con los datos en la mano. Pero no basta con decir que los votos se fueron. Hay que analizar los motivos, que los hay, ¡vaya si los hay!

El éxito de Foro se basó en su carácter regeneracionista. Y el abandono de esa clave, en beneficio de Podemos y Ciudadanos, determinó la fuga de los votos, de quienes buscaron en el partido de Cascos la forma de levantar alfombras, delimitar responsabilidades políticas y penales, procesar a los responsables y desarrollar acciones encaminadas a la depuración de esas responsabilidades sobre los patrimonios personales de quienes se acreditase su responsabilidad.

Eso, y no una mera marca blanca del PP -que sería un Foro “de centroderecha”- es lo que la ciudadanía apoyó en su momento, y ésa es la bandera que Podemos y Ciudadanos arrebataron a Foro, y por eso se llevaron sus votos, y sólo resistió allí donde personas concretas, con ejecutorias reconocidas por sus vecinos, recibieron su refrendo en el terreno personal.

El pacto de negocios entre el PP de Oviedo y el PSOE de Asturias a punto de entrar en quiebra

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Ana Taboada puede romper el eterno pacto de negocios entre el PP de Oviedo y el PSOE de Asturias

Por Juan Vega

Quien siga pensando que en Asturias cuela como venía colando el discurso tramposo de la izquierda y la derecha, que en realidad enmascara un mero reparto territorial, un acuerdo de negocios basado en los apoyos mutuos, entre el PP de Oviedo y el PSOE del Principado, para organizar el expolio del bipartidismo, que se materializó en los comederos de El Musel, el HUCA, el Calatrava, Sogepsa, SEDES, Niemeyer, TPA, etcétera, etcétera, se equivoca de pleno. Los electores han demostrado que no compran esa mercancía.

El PSOE sigue desplomándose, el PP no ha logrado recuperar el voto que se fue a Foro Asturias en 2011, y La Nueva España ve peligrar seriamente el feudo en el que tenía amarrados algunos de sus contratos más importantes, que dependían del predecible resultado de Agustín Iglesias Caunedo, que no ha conseguido una mayoría de gobierno, a pesar del impresionante despliegue propagandístico que inundó la Capital de oligofrenia a raudales durante estos años.

El fracaso de Caunedo es una clamorosa demostración de madurez de nuestra ciudadanía, que ya no se deja seducir por las dosis de droga dura repartidas por el centro de inteligencia de Calvo Sotelo, para dirigir el voto de unos electores cada vez más refractarios a la propaganda del cacicato astur. La inteligente apuesta de Somos-Podemos, personándose en el Caso Calatrava y recordando su personamiento en el Caso Musel, ha desplazado el voto regeneracionista en la Capital, disgustado con las trifulcas y las traiciones, desde Foro Asturias, a la agrupación de electores Somos.

Javier Fernández necesita al PP para conseguir en Asturias una mayoría absoluta de la que nunca estuvo tan lejos el PSOE, y para eso resulta imprescindible un acuerdo en Oviedo, donde tendría que facilitar el acceso al Gobierno local de Caunedo. Roberto Sánchez Ramos se ha apresurado a proponer el tripartito Somos-PSOE-IU que puede desalojar a Caunedo de la poltrona que heredó, junto con la guardia y custodia de los cambalaches de Gabino de Lorenzo, en un imposible gabinismo sin Gabino, tocado de muerte por la irrupción de Foro, con Arturo González de Mesa al frente, en 2011.

Así que el problema, ahora, para la continuidad del pacto Oviedo por Asturias, que Francisco Álvarez-Cascos comenzó a reventar con sus eficaces denuncias del llamado Pacto del Duerno, y sus cambalaches con la fenecida Cajastur como soporte financiero, no es otro que Wenceslao López. Javier Fernández intentó impedir por todos los medios que López se hiciese con el control de la AMSO-PSOE, y ninguneó a Wenceslao de mala manera en su campaña, como ya hiciera en su día con Leopoldo Tolivar su antecesor, Vicente Álvarez Areces. Son siempre los socialistas de la FSA quienes machacan a los socialistas de Oviedo, para que no despeguen, cumpliendo su parte del pacto mafioso.

Wenceslao ya anunció su disposición inicial a buscar un acuerdo que lleve a la Alcaldía a Ana Taboada, y Sánchez Ramos fue el primero en pedir el acuerdo, así que ahora como nunca, la continuidad del eterno pacto Oviedo por Asturias y todos a zampar, depende de la firmeza de un líder local del Partido Socialista que no forma ni formó parte de la merdé que hoy encabeza a la desesperada Fernández, el heredero de Areces, con su presunto socio, Caunedo, el heredero de Gabino, tumbado en la lona, mientras en La Nueva España trabajan como locos para reconstruir el castillo de naipes, que una vez más se les ha venido abajo, a pesar del enorme esfuerzo desplegado para acabar con la rebelión cívica que Cascos encabezó hace cuatro años.