Javier Fernández ya hizo alcalde a Gabino

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Gabino de Lorenzo obtuvo la alcaldía de Oviedo en 1991 para el Partido Popular, y repitió, con mayoría absoluta, en las elecciones de 1995, 1999, 2003 y 2007. Sin embargo, el 22 de mayo de 2011 perdió esa  mayoría ante la tumultuosa llegada de Foro Asturias, y el PP bajó de diecisiete a once concejales, por siete del partido recién creado por Francisco Álvarez-Cascos, que se convirtió en la segunda fuerza política, por delante del PSOE. Toda una proeza que da cuenta del enorme cabreo que embargaba a la ciudadanía, ante la corrupción y estancamiento político de Asturias.

El de Benia de Onís, tocado de muerte en su orgullo, comenzaba a desangrarse y amenazaba ruina política, ante la creciente conciencia entre sus conciudadanos de las barbaridades en las que se había incurrido con la Operación de los Palacios, la compra de Villa Magdalena o la desastrosa operación especulativa de traslado del HUCA, del barrio del Cristo a la Cadellada, para adjudicar así desde Asturias una obra que perdía la financiación del Estado, pero que aseguraba grandes alegrías para los adjudicadores, que además ponían en el mercado un  montón de terreno, aunque para ello tuviesen que matar la vida de un populoso barrio ovetense y endeudar la administración asturiana hasta el día del Juicio Final.

¿Cómo se las arregló Gabino para seguir de alcalde a pesar de su catastrófico resultado?, ¿cómo ganó tiempo para preparar la fuga que acabó consumándose hacia la Delegación del Gobierno y escapar así de la inminente ruina de Jovellanos XXI y la no menos inmediata explosión de Villa Magdalena?

El Pactu del Duernu tiene un amplio recorrido

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Fernández y Areces, dos leyendas del Duernu

Vicente Álvarez Areces acudió al socorro de Gabino (que ya se entendía perfectamente con José Ángel Fernández Villa, en lo que entonces se llamó Pacto SOMA-PP), cuando puso encima de la mesa la quiebra de SEDES con la compra ilegal de las oficinas del Calatrava. Pero aquel escándalo no había sido la primera trapisonda al alimón. Gabino y Areces tenían un camino de la colaboración abierto desde que se pusieron de acuerdo para trasladar el HUCA a La Cadellada y dar así un sonoro pelotazo en la zona conocida como Prado de La Vega con un montón de terreno que la entidad pública SOGEPSA compró a la familia del general Francisco Franco Bahamonde a través de una sociedad durmiente que pasó el precio del suelo de 24 € metro a 120 €.

Así pues, y vistos los antecedentes, nadie debería extrañarse ante el nuevo entendimiento que se produjo, cuando desaparecido Areces por el inevitable estallido de Caso Musel (sin duda la bomba de mayor carga destructiva de la profusa nómina de casos de corrupción que han convertido la administración asturiana en una fétida cloaca), tuvo lugar un célebre almuerzo celebrado en el Hotel de la Zoreda, en el que Antonio Trevín, interlocutor habitual de Gabino en el PSOE, hizo de embajador para iniciar la nueva era de entendimiento entre éste y el entonces candidato a la presidencia, Javier Fernández.

El Pactu del Duernu, pimero conocido como Pacto de la Zoreda, salió de aquella famosa reunión celebrada en el hotel que los hermanos Iglesias habían levantado en La Manjoya, como símbolo de la burbuja y de la nueva clase social emergente al calor del régimen astur basado en el reparto de Oviedo y Asturias entre el PP y el PSOE, era donde Contratas Iglesias invitaba anualmente a cientos de políticos y funcionarios a sus célebres pitanzas multitudinarias.

Así se puso en circulación, ante la evidencia creciente de los entendimientos del PSOE y el PP, en los asuntos más siniestros de la historia reciente de Asturias, esa idea del Pacto del Duernu, que caló profundamente entre la ciudadanía asturiana, gracias a las denuncias y a la movilización de Foro, cuando Cascos era aún una esperanza para las buenas gentes de Asturias, que le votaron en masa creyendo que era el único capaz de romper el comedero asturiano, en vez de lanzarse sobre él, como finalmente hizo, al convertirse en otra bestezuela más a gozar de la esllava de dinero público.

De cómo Fernández impuso a Gabino de Lorenzo como alcalde

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Paloma Sainz , llorosa, el 30 de mayo del 2011, día que abandonó su trayectoria politica, para dejar la Alcaldía de Oviedo en manos de Gabino de Lorenzo, del PP, presionada por Javier Fernández

Fernández, hoy presidente de la Gestora del PSOE, había situado a dos personas de su total confianza al frente de la lista municipal socialista en Oviedo, Paloma Sáinz y Alfredo Carreño. Arturo González de Mesa, cabeza de lista de Foro, entonces primer partido de la oposición, no tenía posibilidad alguna de obtener los votos del PSOE, por eso a Cascos se le ocurrió proponer a Roberto Sánchez Ramos, de IU, que presentara su candidatura, y ante la negativa de éste, Sáinz vio su oportunidad, hasta que Fernández acabó con sus ilusiones y le prohibió romper el Pactu del Duernu. Paloma dimitió, y al frente del PSOE de Oviedo quedó Carreño, cuyos servicios a la causa lorenciana, siguiendo instrucciones de Fernández, son bien conocidos.

No deja de ser una paradoja histórica que el hombre que entregó la Alcaldía de Oviedo a Gabino de Lorenzo, dándole respiración asistida cuando ya era un cadáver, dentro del permanente entendimiento entre PSOE y PP para repartirse el poder en Asturias, se haya situado ahora al frente de una operación urdida desde los poderes fácticos para entregar la Presidencia del Gobierno de España a Mariano Rajoy, aunque para ello hayan tenido que pasar los tanques por encima de Pedro Sánchez, un secretario general del PSOE elegido en Primarias y políticamente asesinado en golpe de estado.

Fernández, elegido a dedo contra un secretario general que representaba a las bases, tiene la desvergüenza de reivindicar su inexistente representación, para poder ungir nuevamente a Rajoy con la más relevante magistratura democrática. A nadie podrá extrañar que le hayan elegido para hacer este sucio trabajo, la consagración de un Duernu de estado, después de tantos años de experiencia regional en este tipo de cambalaches, convertido en el digno sucesor de Areces, al que ahora rehabilita públicamente al otorgarle la portavocía del PSOE en el Senado, buscando así masa crítica de apoyo interno, en el mismo momento en el que el Caso Musel, cuya responsabilidad política conduce inevitablemente a Areces, estalla con toda su fuerza en la Audiencia Nacional.

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El segundo asesinato de Melquiades Álvarez

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El político gijonés Melquíades Álvarez fue asesinado, tras una farsa judicial, en el asalto a la Cárcel Modelo de Madrid en la noche del 22 al 23 de agosto de 1936, hace ahora 80 años. Asturias se enorgullece del personaje, al menos de manera retórica, ya que podemos leer estos días en los medios numerosos artículos, oportunistas la mayoría, interesante alguno, sobre su poderosa figura, siempre una puerta abierta al pensamiento político ajeno al gregarismo y la mediocridad que marcan nuestra vida política.

Melquiades es una referencia a la hora de reflexionar sobre nuestros desastres, pero lo que no todo el mundo sabe es que a su asesinato en la Guerra Civil, hay que unir un segundo asesinato, perpetrado contra su figura por el conservadurismo asturiano encarnado en la alianza entre PP y Foro. Todo parece indicar que sus dirigentes utilizaron durante muchos años la figura de Melquiades, de forma indebida, generando financiación opaca, a través de una fundación que llevaba su nombre, y que espera un fogonazo de luz sobre lo ocurrido, y más ahora que se habla de transparencia a la hora de formar gobierno en España.

A día de hoy deberíamos saber ya qué armaron algunos con la Fundación que explotaba, para ordeñarlo, el nombre del prócer, de cuya situación lo ignoramos todo, pues nada se publica al respecto, desde que su familia denunciase que sus patronos, todos ellos vinculados al PP, sin conocimientos que avalen su papel como directivos de una fundación que se supone tendría que cultivar la memoria de Melquiades y el melquiadismo, que junto con la hoy presidenta de Foro, el partido organizado por Francisco Álvarez-Cascos para montar su particular chiringuito financiero, utilizaron como pretexto la figura del padre del reformismo español para llenar arcas y bolsillos, de manera tan vergonzosa como opaca.

El 17 de noviembre de 2011, Manuel Álvarez-Buylla, bisnieto del político, denunciaba alto y claro lo ocurrido, en La Nueva España:

En el 2010 recibimos un fax de la gerente del PP en Asturias, María Millán, adjuntándonos un acuerdo del patronato de la Fundación Melquíades Álvarez celebrado en diciembre de 2009 en el que se acordaba la extinción y liquidación, dando cuenta al registro de fundaciones; pero a día de hoy no tenemos noticia del cumplimiento efectivo de dicho acuerdo.

Los responsables del desaguisado que intentaban borrar pistas de sus actividades, y que al parecer no han podido disolver la fundación de manera efectiva, porque no hay quien justifique sus cuentas, eran, hace cinco años, de acuerdo con los datos únicos datos que se conocen y que dio la familia, Ovidio Sánchez, como presidente, Reinerio Álvarez como secretario, Salvador Garriga, Cristina Coto, Felipe Díaz y Pedro Gorriz, todos ellos gente de aparato, y no precisamente intelectuales interesados en la figura del político asturiano.

El bisnieto de Melquiades pidió explicaciones que nunca se le dieron:

¿Se han concedido subvenciones a la Fundación Melquíades Álvarez todos estos años? Si ha sido así, ¿por qué se ha hecho de manera irregular, ya que la Fundación nunca presentó las cuentas de la misma en el registro de actividades? ¿Quién ha cobrado las ayudas públicas? ¿Sigue sin disolverse la Fundación? ¿Por qué los órganos oficiales del Principado no dan información? ¿Por qué tapó el Gobierno de Álvarez Areces todas estas supuestas irregularidades?

Es sabido que las fundaciones controladas por los partidos carecen en realidad de fines propiamente culturales, y el ejemplo del segundo asesinato de Melquiades Álvarez a cargo del rancio aparato del PP asturiano, trae causa en una Ley de Financiación de Partidos que permite que fundaciones controladas por burócratas sin escrúpulos reciban donaciones de empresas concesionarias de contratos públicos, con cuantías muy laxas, así como elevadas subvenciones procedentes del Ministerio de Cultura y de la Comunidad Autónoma, de cuyo destino nada sabemos, salvo que se utiliza para cualquier cosa menos para un fin cultural o altruista.

Javier Fernández y Francisco Álvarez-Cascos, dos caras del mismo fraude a los electores

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Cascos y Jamandula, tanto monta, monta tanto, Francisco como Javier

Por Juan Vega

Javier Fernández decía, en 2011, que Francisco Álvarez-Cascos era incapaz de entenderse con el PP, es decir, con quienes él sostenía por aquel entonces que debían ser los aliados naturales de Foro, ante los lloriqueos con los que el ex vicepresidente del Gobierno de José María Aznar, que nos vendió a muchos la moto regeneracionista en la Asturias podrida por Gabino de Lorenzo y Vicente Álvarez Areces,  justificó su vergonzoso abandono de la responsabilidad que le habían otorgado los electores asturianos. Pocos años después, la traición de Cascos a sus electores y seguidores, dio la razón a Jamandula, al entregarse a Mercedes Fernández, con armas y bagajes, a cambio de unas lentejas con chorizo.

Después, el presidente ausente, pactó con los ahora “aliados naturales” de Cascos, y entonces sus adversarios, unos Presupuestos impuestos por el Ibex 35 local, y una reforma legal, la de la TPA, que dejó el sacacuartos televisivo público sin consejo de administración que controlase sus chanchullos, para que los deudos audiovisuales del PP y del PSOE se repartiesen los gajes. Ahora, el enchufado de José Ángel Fernández Villa en la Consejería de Industria, remata su faena, mostrándose incapaz de pactar con sus propios “aliados naturales” lo que fue capaz de pactar con los “antinaturales”.

Y Asturias sin presupuestos, mientras el rollo patatero de la izquierdona y la derechona da sus últimas bocanadas en un calcinado Principado en el que nadie se traga ya los discursos de justificación de la “casta” que debate públicamente sobre el montante de sus nóminas, inútiles para la gente y muy rentables para el Ibex 35 local.

José Ángel Gayol, de Podemos, firma un interesante artículo, “Javier Fernández y la credibilidad“, en La Nueva España, sobre tan apasionante historia de engaño, indolencia y frustración.

Cascos va ahora a por Moriyón

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Francisco Álvarez-Cascos está exultante y se nota. Otros, cuando entran en subidón, bailan, cantan o hablan sin parar. Cascos, buen cazador como su maestro Manuel Fraga, celebra sus triunfos matando, y para eso sabe que no hay nada como buscar y esperar a la pieza al rececho, para no equivocarse en el momento de apretar el gatillo, sin que el viento delate su presencia alertando el olfato de la presa.

¿Tiene motivos Cascos para estar contento? Por supuesto. No es para menos: acaba de librar su comparecencia, en plena campaña electoral, en la pieza separada de la Gürtel dedicada a las adjudicaciones irregulares de Aena. En 2009, Francisco Correa, el cabecilla de la trama, había declarado ante el juez Baltasar Garzón: “Paco Cascos, con el que tenía cierta relación, me dio la cuenta de Aena”. Ahora todo parece indicar que el marrón le va a caer al entonces director de comunicación de la entidad, Ángel López de la Mota.

Y es que el nombre de Cascos no aparece finalmente en el auto firmado el pasado uno de diciembre por el juez José De la Mata porque la Udef no pudo acreditar su relación con el acrónimo “P.A.C.”, que aparece en la contabilidad de la trama como receptor de fondos. Es sabido que en la contabilidad B de Luis Bárcenas sí aparecen en cambio “A. Pac” y “Paco AC”, siglas que el extesorero del PP relacionó con Cascos. Los enredos de Cascos con la Udef se acabaron hace tiempo, desde que Mariano Rajoy empezó a mirar con buenos ojos a su hoy “socio” asturiano, tras su declaración ante el juez Pablo Ruz en agosto de 2013.

¿Y en qué se nota el “subidón” casquista? Cascos, que tiene a Carmen Moriyón contra las cuerdas desde que inició el camino de vuelta al PP colocando a Cristina Coto como presidenta-marioneta de Foro, sigue un camino pautado que pasó por el apoyo a Mercedes Fernández en la investidura presidencial de Asturias y la formación de una coalición electoral con el PP que sólo se explica a partir de la destrucción de ese movimiento político, a cargo de su propio creador.

Cascos tiene ahora trabajo como “abrelatas” en una empresa de seguridad que según La Nueva España recibió diez millones en contratos de administraciones vinculadas al PP en el año 2014, y sin duda debe ser verdad, puesto que el hombre que tiene la pistola judicial al cinto y desenfunda a la menor, en esta ocasión calló como un afogao.

Así que además de conseguir la tranquilidad para P.A.C. también ha encontrado trabajo, y una oferta irrestible de Rajoy que le ha regalado dos puestos en el congreso y el Senado para dos fieles acólitos, lo que a su vez también es una pasta en mano que el Estado entrega a Foro, que no tendría derecho ni a un euro de no haber sido por este otro aguinaldo, entregado a cuenta de las subvenciones electorales, que le vendrán muy bien, a él que parte y reparte el dinero, y se lleva la mejor parte, de lo que se administra en Foro sin dar cuentas a nadie que no sea su propia sombra.

Por eso, y ya de subidón a tope, sus socios del PP le exigen a Cascos que siga con su parte del trato, que no es otra que rajar, asesinar políticamente, a quienes le siguieron fielmente en su particular remedo del aciago camino del Rey Felón Fernando VII, que pasó de la añoranza al odio de sus súbditos sin solución de continuidad.

El asesinato político de la alcaldesa de Ribadesella, Charo Fernández Román, a la que ya acosó alentando el transfuguismo y la traición en su propio equipo, y del alcalde de Salas, Sergio Hidalgo, junto con el ex alcalde de Valdés Modesto Vallejo y la afiliada de Ribadesella Rosa Cerra, es ya un movimiento de ataque abierto en la guerra cuerpo a cuerpo que mantiene desde el II Congreso de Foro para quitarse de en medio a Carmen Moriyón, alcaldesa de Gijón.

Poco a poco, golpe a golpe, ella ya está contra las cuerdas al verse formando parte de un partido que de la noche a la mañana pasó de ser una fuerza regeneracionista, renovadora y crítica con la “casta” del bipartidismo, a convertirse en una muleta del PP, algo que sin duda resulta insostenible para el resto de las fuerzas políticas presente en el Ayuntamiento de Gijón, y especialmente para Xixón Sí Puede, cuya abstención permite que Moriyón sea alcaldesa en mayoría minoritaria.

Lo que importa realmente no es que Charo y Sergio no hayan hecho campaña con un partido como el PP, del que la masa de los afiliados y votantes que siguieron en su día a Foro no quieren saber nada. Lo que importa es que ambos respaldaron a Moriyón, en la reunión celebrada con los entonces alcaldes de Foro, en Siero el sábado 14 de Febrero de este año, organizada por Cascos para meterles la cataplasma del apoyo a su presidenta-marioneta como número uno del partido que maneja a su antojo y con el que trafica en estos momentos con un descaro asombroso.

Cascos no desmiente su trabajo de “abrelatas” del PP denunciado por LNE

 

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Por Juan Vega

Francisco Álvarez-Cascos desmintió siempre todas las informaciones y noticias que publicaba sobre él La Nueva España, que creía afectaban a su imagen. Su celo al respecto fue extremo en todo momento, a lo largo de su vida pública, llegando en muchos casos a desmentir cosas que no podían ser desmentidas, por ser ciertas, cuyo tratamiento no le gustaba, hasta bordear el comportamiento obsesivo o psicopatológico, por parte de quien asestaba fuertes mandobles a diestro y siniestro, pero no soportaba un rasguño en sus carnes.

En algunos casos consiguió el desmentido, y en otros no, pero siempre se acogió al derecho de rectificación, con especial empeño cuando se sintió injustamente atacado, llegando en numerosas ocasiones a recurrir a los tribunales para intentarlo. El envío del escrito de rectificación que establece la Ley, de forma previa a la vía judicial, se vio siempre acompañado de su publicación en la Web de Foro. Además escribía allí libelos anónimos en los que descalificaba, cuando no insultaba, a los periodistas “desafectos”.

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El trabajo de “abrelatas” tiene largo recorrido en el PP

Algo ha cambiado. Una información publicada el pasado 5 de noviembre, firmada por Eduardo Lagar, con el titular “Cascos trabaja desde hace dos meses como asesor de una empresa de seguridad“, en la que se revelaba que tiene un trabajo por cuenta ajena como “abrelatas”, no ha sido desmentida, puesto que la Web de Foro nada dijo al respecto. Tiempo ha transcurrido de sobra para hacerlo, y el plazo establecido por la Ley para rectificar se agotó hace días.

De acuerdo con esta información, y coincidiendo con la fase final de la traidora rendición al PP, con la artera entrega de Foro a Mercedes Fernández, sin consulta alguna con los afiliados que le quedaban, Cascos habría obtenido un contrato de una empresa de servicios que desarrolla buena parte de sus negocios en administraciones gobernadas por el partido de Mariano Rajoy.

Todo indica, y especialmente su revelador silencio, que Cascos ha sido recompensado con ese trabajo como “abrelatas”, en pago a su traición, en línea con los más repugnantes “malvados” de la historia y los relatos míticos, como Efialtes, Judas, Vellido Dolfos, Fernando VII o Mata Hari. Lo contaba así Lagar:

Hace dos meses fue contratado como asesor por la empresa murciana de seguridad Magasegur, según confirmó un portavoz de la propia compañía a LA NUEVA ESPAÑA. Entre las funciones que el político asturiano desempeña para esta empresa se encuentra la asesoría para la expansión de Magasegur en todo el norte peninsular, no sólo Asturias, sino también Galicia, Cantabria y el País Vasco, comentaron las mismas fuentes.

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Para este viaje “alforjas”

¿En qué consiste “asesorar” a una empresa que busca contratos en administraciones públicas? Los contratos los hacen los abogados, el análisis económico para las ofertas economistas y contables, los pliegos técnicos los elaboran entre todos ellos, con expertos en seguridad. Sólo queda un asesoramiento posible, el mismo que Joaquín Fernández prestaba a Aquagest.

Para que no quedase ni una sóla duda, Lagar dejaba escrito, en letras de molde nunca desmentidas, lo que sigue. Es cierto que todo el mundo necesita vivir, especialmente si arrastra muchos compromisos económicos en su entorno personal, pero la política exige una cierta grandeza, un mínimo desprendimiento, vocación de servicio. Lo del contrato de Cascos con Megasegur, da asco, y salta a la vista que a estas alturas no tiene la menor intención de desmentirlo:

Magasegur presta sus servicios a numerosas administraciones públicas, tanto locales, autonómicas como la estatal. La gran mayoría de ellas, en manos del PP. Según datos del Boletín Oficial del Estado o de anuncios en boletines de distintas comunidades autónomas, el último contrato de vigilancia que Magasegur recibió, fue en febrero de este año. Está valorado en 1,1 millones de euros. Corresponde a la Consejería de Educación de Madrid, por entonces aún con el gobierno regional en manos de Esperanza Aguirre. En este ejercicio, también asumió la vigilancia de la sede de la Tesorería de la Seguridad Social y unidades dependientes en Málaga (473.000 euros) y diversas dependencias municipales y autonómicas en Murcia (176.000 euros). En total, la facturación a distintas administraciones públicas ascendió a 1,8 millones de euros en 2015.

A Joaquín Fernández lo contrató Aquagest para que allanase políticamente el camino para los negocios del Grupo Aguas de Barcelona en Asturias. Ahora se están viendo las interioridades de su actuación. Que Cascos trabaje de “abrelatas” para el PP, traicionando de manera vil a sus seguidores y a los votantes de Foro, no sólo le degrada a él, sino que contribuye a incrementar el perfil perverso y corrupto del partido de Mariano Rajoy, Mercedes Fernández, Gabino de Lorenzo y Agustín Iglesias Caunedo, un personaje sobre el que Cascos y su reducido grupo de mercenarios no han dicho todavía ni palabra. ¡Normal! ¡Qué van a decir!

 

Cascos: La Nueva España ataca a Caunedo para hacer la pelota “a Wenceslao y Rivi”

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Cascos, “abrelatas de seguratas”, se rinde ante Rajoy, Cherines y Caunedo

Por Juan Vega

Francisco Álvarez-Cascos tiene una frustrada vena de editor de periódicos. Alguien tiene que manipular la información, porque la información sin manipulación es fantasía del arcángel San Gabriel. Informar es acercarse a la verdad y coquetear con la mentira, mientras se colorean los cristales con que ambas se miran, y Cascos siempre prefirió encargarse él personalmente de pintar cristales con brocha gorda, en vez de confiar tan delicado labor en las manos expertas de unos profesionales a los inexplicablemente desprecia, como si él tuviese una gran inteligencia. Así le luce el pelo al hombre que tiene que andar vendiendo contratos de seguridad con sus menguadas influencias, en un final para el ex vicepresidente del Gobierno de España, digno del mejor Fiodor Dostoievski.

Su egotismo le llevó al precipicio del que cuelga. No entiende que en la relación parasitaria entre política y periodismo no cabe pensar en el poder absoluto, es decir, en un poder ilimitado. Sin reparto no cabe el éxito, y por eso, porque Cascos está acostumbrado a quererlo todo para él, y nada para los demás, el alumbramiento de Foro terminó en aborto. Cuentan sus familiares que de niño no toleraba perder un partido de balompié sin marcharse con la pelota. Tampoco es capaz de compartir una ración de arroz con leche o unos callos. Son cosas superiores a sus fuerzas. Todo para él: quería el Gobierno y los medios de comunicación al servicio de un poder absoluto, en su sueño de crear en Asturias una Galicia particular, pero como no le llega a Manuel Fraga ni a la suela de los zapatos, se quedó sin Gobierno y sin medios de comunicación, dedicado a trabajar la puerta fría, y si se descuida amanece vestido con un tonel.

Por eso Cascos se enfotó más de la cuenta en su campaña contra La Nueva España, a la que pretendió doblegar de manera estúpida, sin darse cuenta de que para sacar un salmón hay que soltar sedal, lo que nos hace sospechar por qué tiene tantos amigos gancheros. En realidad debe ser tan buen pescador como político. La Nueva, en justa correspondencia con tan constante odio, no le dejó un día de descanso desde el inicio de su revolución autotraicionada, y por ahí se le fue la olla. Cascos llegó a crear y alimentar personalmente secciones fijas contra el diario de Calvo Sotelo, en las que todavía hoy, a pesar de su rendición ante Mercedes Fernández, sigue insultando de manera incomprensible a los profesionales del periodismo. Eso lo hace en la Web de Foro Asturias, página  de la que él mismo suele decir, que es “la más leída, entretenida y la mejor informada de Asturias”. No se sabe si se lo cree o si cree que alguien se lo puede creer, tal es su poderosa enajenación.

La entrega de la cuchara de Foro a Mariano Rajoy, por parte de la cúpula casquista, se ha producido en el peor momento político de la historia del PP de Asturias, porque llega en medio del estallido del Caso Pokémon, otro tremendo escándalo de corrupción, de más fuste todavía que el Caso Marea, por su dimensión económica y territorial, y por su transversalidad política. Pero esa rendición no ha venido acompañada todavía de la entrega de las armas, y por eso Cascos sigue todavía intentando intervenir en la política asturiana, desde la marginalidad del “abrelatas”, con las sandeces que deposita en su casposa Web. Agustín Iglesias Caunedo está muerto, pero pendiente de entierro, y el PP de Cherines no ha podido todavía cauterizar la herida de Oviedo con el inevitable nombramiento de una gestora que limpie de basura la Capital del Principado. ¡Y ahí va Cascos a echarle una mano a Caunedo, igual que antes hizo con José Ángel Fernández Villa! (¿es la solidaridad del buen amigo de Luis Bárcenas?). Asombroso pero cierto.

El sumario de Pokémon encierra todavía material de infarto para el partido que ha contratado a Cascos como segurata, a cambio de que entregue la cuchara de Foro, y le obliga a cambiar de rumbo. Por eso Cascos ha ordenado a sus empleados, es decir, a la cúpula de Foro, que no abran la boca ante el escándalo Aquagest. Sigue creyendo, el pobre, que él puede manipular la información desde su Web, como un crío chico juega con sus mecanos, sin darse cuenta de que la muerte política de Caunedo se va a llevar muchas cosas por delante, y entre otras, lo que queda de él, ante la inevitable destrucción de los restos del cortijo de Gabino de Lorenzo. ¿Y cómo justifica Cascos su silencio, el silencio de Foro, ahora que come a dos carrillos, y a la vista de todos, en el duernu que tanto criticó, ahora que son tan visibles en Aquagest los negocios del PPSOE?

Dice Cascos en su Web, desde la cobardía del anonimato que utiliza siempre para disparar sobre tirios y troyanos, sin darse cuenta de lo ridículas que son ya sus fabulaciones psicopáticas:

Desde junio de este año a Caunedo lo sustituyó el socialista Wenceslao, sostenido débilmente en IU y Somos (Podemos), y La Nueva España necesitaba seguir sobreviviendo y matando su hambre. ¿Cómo? Congraciándose con Wenceslao y con Rivi, sirviéndoles en bandeja la cabeza de Caunedo como prueba de su amor hacia los nuevos dueños de la publicidad ovetense para pelotear con el PSOE e IU. Así de fácil se explica lo que publica La Nueva España.

Que la magistrada Pilar de Lara esté a punto de imputar a Caunedo, junto con otros muchos, ante la acumulación de pruebas en las que se demuestra que ha sido objeto de injustificables regalos y agasajos de todo tipo, pagados por un grupo dedicado a conseguir contratos públicos, por parte de un conseguidor, no le parece información relevante ni periodismo puro y duro. Si alguien tiene alguna duda sobre las razones de Cascos para entregar la cuchara de Foro, este comentario lo aclara sobradamente. Él, que se dedica ahora a prestar servicios como patético logrero de una empresa de seguridad, ve normal lo de Caunedo y Joaquín Fernández el “abrelatas”. ¡Tremendo final para quien fue vicepresidente del Gobierno de España!

Cascos, tras los pasos de Fernando VII

Por Juan Vega

Francisco Álvarez-Cascos tiene no pocas características fisionómicas que apuntan a las imágenes que nos quedan del bien retratado Fernando VII, el rey que concitó más ilusiones entre los desesperados de la bárbara España de los inicios del siglo XIX. El monarca, famoso por su atroz genitalidad, fue el Borbón más anhelado y el que más defraudó a los españoles -que ya es decir-, hartos de sus continuos engaños y traiciones, siempre al servicio de su particular interés; ni un momento de grandeza en una vida marcada por el culto descarnado a los siete pecados capitales.

Quien terminaría por ser el rey más despreciado de nuestra historia, comenzó como el más querido, cuando era conocido como “el deseado”, para transformarse después en el “rey felón”, y terminar como “Tigrekán”, nombre que los liberales pusieron a tan catastrófico quidam, que traicionó y vendió a sus padres, se arrojó a los pies de Napoleón, volvió de Francia anhelado por las multitudes y murió odiado por todos, tras destruir y envilecer cuanto encontró a su paso.

Quien fuera Fernando VII, lo contó como nadie Benito Pérez Galdós en el capítulo 41 de “La Fontana de Oro”:

Fernando VII nos dejó una herencia peor que él mismo, si es posible: nos dejó á su hermano y á su hija, que encendieron espantosa guerra. Aquel rey que había engañado á su padre, á sus maestros, á sus amigos, á sus ministros, á sus partidarios, á sus enemigos, á sus cuatro esposas, á sus hermanos, á su pueblo, á sus aliados, á todo el mundo, engañó también á la misma muerte, que creyó hacernos felices librándonos de semejante diablo.

¿Hay algún parecido, más allá de asombrosas coincidencias en la apariencia física, entre el peor de los borbones y este otro gran felón que llegó, oportunista como nadie, de Madrid, en medio de la demanda de las multitudes, que clamaban desesperadas por gobernantes que acabasen con el deleznable contubernio montado por Vicente Álvarez Areces y Gabino de Lorenzo? La pirueta que acaba de hacer para quitarse de encima a Enrique Álvarez Sostres, el único que le plantaba cara todavía, desde una posición sólida como diputado -rodeado como está de serviles empleados/as que dependen de su munificencia para comer un día más-, justificaría por si misma un episodio del hispánico Torrente.

El número de engañados y traicionados por Cascos en Asturias es ya aterrador, y hay pocos ciudadanos de esta tierra que no se hagan cruces cuando recuerdan cómo huyó de sus responsabilidades de gobierno, pretextando un cabreo, porque no le aprobaron los presupuestos, para irse a casa a vivir de las rentas de un partido que entre los fondos de la Junta y de los ayuntamientos, le pagó todo lo relacionado con su vida personal, conductores privados incluidos, farturas sin tasa, así como los supersueldos adicionales a los que ya se había acostumbrado en el PP de Luis Bárcenas.

“¿Por qué dejó Cascos el Gobierno?”, se siguen preguntando no pocos en la inocente ciudadanía asturiana, como si la explicación no fuese la más sencilla, ahora que el más asombroso de nuestros traidores recientes, después de tanto hablar de duernos y ppsoes, prepara su última singladura hacia un PP destrozado por las trapisondas de sus tesoreros, que en Asturias supera en corrupción sistemática a la Cataluña pujolesca. Manda huevos que después de todo lo que dijo, Cascos se atreva a iniciar su retorno ahora que el PP de Asturias explota ante la aparición del volcán purulento de Aquagest, que implica a todo el partido, desde Mercedes Fernández, pillada en las conversaciones grabadas por la Policía al “conseguidor”, hasta el último mono.

ppasturiasEl PP al que conduce ahora Cascos a los náufragos que gimen por un mendrugo político desde su patética balsa, es un partido convertido en entramado corrupto, desde el que se coloca a los parientes y amigos de su presidenta y buena parte de sus dirigentes, se gestionan de la misma forma contratos y contratas en todos los ayuntamientos en los que gobiernan y en los que son oposición (asombroso el caso de Avilés), se coge el dinero en bolsas de plástico, se arreglan y decoran los domicilios particulares con las rentas del delito, de las que sale el pago de comilonas, viajes, y como estamos viendo, hasta las facturas de las casas de putas que visitaban el ex alcalde de Oviedo, Agustín Iglesias Caunedo y sus amigos, gracias a la tarjeta del “abrelatas” Joaquín Fernández.

Fuerza es reconocerlo ya de una vez por todas, puesto que el PP de Asturias sigue siendo la misma pocilga de siempre: Cascos dejó el Gobierno por lo mismo que ahora conduce de vuelta al muladar pepero a los indignos mendigos que aún siguen a su lado, que decían buscar una regeneración política, cuando lo que buscan es la forma de seguir remando y comiendo mientras reman. Y esto empezando por la gélida pepera a la que Cascos puso con toda la intención como presidenta vicaria de Foro. Vuelven al PP, al lupanar del que nunca debieron haber salido, en el momento en que éste estalla en mil pedazos.

Cascos dejó el gobierno que había conquistado con los engaños y la esperanza que dio a las buenas gentes de Asturias en las posibilidades de regeneración de su sistema político, en un momento de desesperación generalizada. Ahora ya no engaña a nadie. Desde que colocó a su marioneta Cristina Coto, a dedo, al frente del partido, nadie se cree ya sus milongas. Su ego le impide comprender que del amor de los asturianos ha pasado al odio, y que no se puede engañar día tras, día, mes tras mes, año tras año, a todo un pueblo, sin que ese odio adquiera proporciones trágicas, en el camino de la degradación de quien en otro momento fue persona querida de las multitudes.

“Una cosa es que te quieran y otra que te voten”, suele decir, citando al ex presidente Adolfo Suárez, sin darse de que a él en Asturias ya no le quiere nadie más que una alcaldesa fiel hasta la muerte -lo demás son empleados puros y duros de un patrón implacable-, y que son sus pecados y sólo sus pecados los que le han conducido por el camino del desprecio, ese sentimiento creciente entre aquellos a los que defraudó sin paliativos, que se ven utilizados, humillados y ofendidos, por quien nada buscaba que no tuviese que ver con la generosidad de un abundante condumio que él cree merecerse por derecho divino.

Cascos está obligado a presentar las cuentas de Foro, antes de que cierre su sociedad limitada partidaria, y como pretende, queme las facturas y los libros de cuentas, para entregar las llaves al PP que espera medroso, cubriendo con la buena nueva de la vuelta del hijo pródigo, el estallido de sus miserias generalizadas en un juzgado de Lugo. Podría verse como una paradoja, pero al final, tras el camino recorrido, son muchos miles, decenas de miles diría yo, los agraviados de Cascos que ven ahora en él una edición corregida y aumentado de todos los vicios, miserias, perversiones y dobleces de Areces y Gabino.

A pesar de la enorme traición de este sujeto, es bien cierto que la aventura mereció la pena, el duerno se rompió, y ya nada es lo mismo, pero desgraciadamente, como se demuestra ahora de forma definitiva, no hay más remedio que olvidarse de Foro, porque Foro es de Cascos y de nadie más, y por lo tanto apesta, ya que sólo él y alguno de sus empleados -que no dirigentes- conocen los secretos de la sala de calderas de lo que es ya un pecio sumergido, y el único objetivo de quienes un día creyeron en las posibilidades de Foro como herramienta de regeneración, es conocer las cuentas que nunca presentó en las comisiones directivas, que jamás vieron una factura, antes de que con esta nueva pirueta consiga borrar los rastros que explican la verdadera motivación de tanta felonía.