Caunedo cuida nuestras noches en blanco

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Pinche en la imagen si desea leer cómodamente el artículo de Caunedo

Por Juan Vega

  • La Noche blanca, una mala traducción de Jorge Fernández León, de las noches en blanco que comenzaron en Nantes
  • Las “noches en blanco” se celebran en todo el mundo y cada uno las organiza a su manera

Hay cierta polémica sobre qué es ese invento asturiano llamado la Noche Blanca, a partir de un encendido artículo publicado en La Nueva España por Agustín Iglesias Caunedo, en el que se critica la propuesta formulada al concejal de Cultura, Roberto Sánchez Ramos, por la Fundación Juan Muñiz Zapico, que pretende realizar en la misma noche en la que Oviedo viene celebrando ese acontecimiento en estos últimos años, un recorrido sobre los escenarios de las consecuencias de la Revolución de 1934 en la Capital astur.

Las “noches en blanco” que se celebran en todo el mundo –y en un montón de ciudades españolas– sólo tienen algo en común, su vocación noctámbula, pues ni las organizan necesariamente los ayuntamientos, ni tienen duración ni fecha determinada, ni una programación concreta, como parece pretender Caunedo.

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Jorge Fernández León, responsable de la primera “Noche Blanca”, una mala traducción de las noches en blanco nacidas en Francia, que se celebran en medio mundo

La Noche Blanca, tal y como se denomina esta iniciativa en Oviedo y Asturias es el resultado de una mala traducción de Jorge Fernández León, ex gerente de la Fundación Municipal de Cultura de Gijón, que en su etapa como viceconsejero de Cultura del Gobierno de Asturias, promovió en octubre del 2009 lo que denominaron entonces “Noche Blanca” en Oviedo, Gijón y Avilés, para intentar una imposible candidatura de las tres ciudades a la Capitalidad Europea de la Cultura, y digo imposible, porque como le aclaró el propio Caunedo en su momento, la propuesta era inviable porque la normativa europea nunca permitió que se presentase una candidatura conjunta de varias ciudades, lo que provocó una desordenada retirada de Jorge de la iniciativa capitalina.

Cuando Caunedo organizó sus noches blancas, porfiando en la mala traducción de Jorge -¡Qué tendrá que ver una “noche blanca” con una “noche en blanco”!- bajo el comisariado de facto de su jefe de gabinete, Rodolfo Sánchez (años 2013 y 2014) apostó por una cosa “modernilla”, oficialmente organizada por el entonces periodista de La Nueva España Chus Neira, que para ejecutar estos proyectos contó siempre con el trabajo de los funcionarios de la Fundación Municipal de Cultura de Oviedo, que tuvieron que hacer el currete de pigarras de Neira, cuando eran los verdaderos gestores de la actividad, dado el desconocimiento de los entresijos de la organización de actividades culturales, por parte de ese bienintencionado colaborador del gabinete caunediano, cuyo contrato fue anulado como consecuencia de una reclamación legal.

Dice Caunedo, en su artículo que publica en su página 3 La Nueva España con gran despliegue tipográfico, a pesar de sus visibles lagunas de todo orden, titulado “El peor camino para la cultura y la convivencia” -que reproduzco en este post-, que la llamada Noche Blanca “es una marca europea y tiene como finalidad mostrar expresiones artísticas contemporáneas”. Lo primero es cierto, aunque no totalmente, pues lo de las noches en blanco no una marca, sino una moda que comenzó en Europa y se extendió a medio mundo.

Lo de que las noches en blanco tienen una finalidad determinada no es cierto en absoluto, y demuestra una inexplicable desinformación, pues las noches en blanco son un tótum revolútum, un cajón de sastre, en el que cabe todo, a gusto de los organizadores. Excluir a la Fundación Juan Muñiz Zapico por parte de quien nos llevó a escuchar en sus noches en blanco el gregoriano de las Pelayas, alegando que no es “moderno” lo de recordar la Revolución de Octubre, es poco serio, pues hubiera sido más razonable que en vez de prohibir, limitar, censurar, propusiera a Sánchez Ramos contar con la Hermandad de los Defensores de Oviedo para promover un recorrido alternativo.

noche-en-blanco-CARTEL50x70-0_Página_1La idea de las noches en blanco partió del agitador cultural Jean Blaise, fundador del Centre de recherche pour le développement culturel de Nantes, Francia, en 1984, el mismo que en 1989 puso en marcha, por encargo del ayuntamiento de la capital del Loira,  el festival conocido como “Les Allumées (en referencia a la “marcha” de una ciudad que vivía un acontecimiento masivo para noctámbulos a la luz de las farolas), un auténtico carnaval de seis días de duración que se celebró en seis ediciones, hasta 1995, con la participación de artistas de seis países diferentes, que tenía lugar entre las seis de la tarde y las seis de la mañana.

En cuanto a los contenidos de Les Allumées, los inventores de lo que Jorge y Caunedo llaman Noche Blancaque como vemos debería llamarse en realidad “Noche en blanco”-, nunca apostaron por un mal entendido elitismo de “rompedores de pana” piriguays, de los del “guay del Paraguay”.

Nantes, con sus Allumées, se convertía en una locura eminentemente popular, paradójicamente más parecida a la Semana Negra de Gijón que a la Noche Blanca que Caunedo organizó en Oviedo, en la que la locura ciudadana de los noctámbulos que pasaban aquellas noches “en blanco”, se extendía por calles y locales públicos y privados, a ritmos tan poco contemporáneos como el tango, o la salsa, cuando aquellas jornadas se volcaban en Argentina o en Cuba, país que protagonizó la última celebración de Les Allumées en Nantes. Como vemos, nada que ver con lo de las “expresiones artísticas contemporáneas”.

whitenightsEn 1993, tras la celebracíón de las noches dedicadas a San Petersburgo en el hoy desaparecido festival de Nantes, la ciudad rusa comenzó su Festival de Noches Blancas, que alcanzó su clímax en esta última edición en la que llegó a tres meses de duración, a partir de los seis días con los que comenzó, y bajo el patrocinio de la Mariinsky Foundation of America, presenta, de mayo a agosto, las mejores interpretaciones de ópera y ballet del célebre Teatro Mariinsky, con música contemporánea y clásicos consagrados como Beethoven, Prokofiev, Tchaikovsky, Shostakovich o Mahler. Un gran festival que nada tiene que ver con la pobre idea de Caunedo o Sánchez sobre lo que es una noche blanca “europea”, pues el Mariinsky actúa, como actuaba Nantes, sin prejuicios discriminatorios entre actividades culturales.

bogotáEn el año 2001, cuando el político francés Bertrand Delanoë alcanzó la Alcaldía de París, encargó a Jean Blaise que trasladase su experiencia de Nantes a la capital francesa y puso en marcha su propia programación para noctámbulos, la Nuit Blanche, denominación de la que procede la mala traducción de Jorge, reduciendo a uno los días de programación de Nantes, para lo que se eligió la fecha del 5 de octubre del 2002, que fue imitada por numerosas ciudades europeas, entre ellas Madrid, pero también en Roma, Bruselas, Riga, Bucarest o Valetta, con lo que la cosa se puso de moda, y se celebran noches en blanco culturales en varios continentes.

¿Por qué hay que copiar a París, llamar Noche Blanca a lo que es noche en blanco, y celebrar un día de octubre lo que Madrid empezó a celebrar en septiembre, que es cuando lo celebra Badajoz, Burgos y Málaga en mayo, Bilbao en junio, Barcelona en julio oTenerife en noviembre? ¿Por qué sólo proyectos “modernillos”? ¿Por qué no conocer y divulgar la historia? ¿Por qué no hacer lo que la gente proponga, siempre y cuando lo que se haga tenga interés, rigor histórico, calidad artística, etcétera, etcétera? ¿A qué viene este furor censor que tan mal encaja con el espíritu abierto, tolerante y culto que debe caracterizar las iniciativas culturales de la Europa civilizada?

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El alcance penal de las acusaciones de Serafín Abilio contra el Gobierno de Javier Fernández

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Caunedo con Serafín Abilio, Eduardo Donaire y Armando Adeba, en el Ayuntamiento de Oviedo
  • Abilio acusa al Gobierno del Principado de cometer al menos tres delitos negociando ilegalmente, al alza, los precios de las obras ya adjudicadas, para incrementar beneficios

Por Juan Vega

Las imágenes electorales de Agustín Iglesias Caunedo traen mucha cola. El heredero circunstancial de Gabino de Lorenzo, tiene una extraña necesidad de meterse en todo tipo de charcos. Tenemos un nuevo ejemplo en la que se acaba de hacer con el presidente de la patronal de la construcción, el incombustible Serafín Abilio Martínez, que ya estaba ahí en el Pleistoceno, cuando en Asturias se negociaban los presupuestos, obra a obra, por su control de la UCD primero, y del CDS después. Y sigue igual. Dice barbaridades impresionantes, nadie las aclara, y en eso basa su predicamento.

Abilio se acaba de atrever a criticar lo que llama el sistema de subasta en las obras públicas, reclamando la aplicación del concurso, conceptos desaparecidos de la normativa de contratos públicos. En realidad da igual que el concurso y la subasta hayan desaparecido. La cuestión sigue siendo la misma. Lo que viene a decir Abilio es que aquí no importa el precio de las obras, sino las condiciones subjetivas de los contratos que permiten firmar ad hoc con éste y con aquel, y que están detrás, en gran medida, de la marea de corrupción que destruye España y sus instituciones.

Nadie se atreve a tanto como Abilio. Y encima va a ver al alcalde de Oviedo para decirle que el Ayuntamiento no debe adjudicar las obras por su precio, como manda la Ley. Que hay que hacerlo como a él le da la gana. El Principado adjudicó con sus criterios -los de Abilio- la Autovía Minera. Abilio, que en Oviedo ha dejado un reguero de concursadas y el esqueleto del spa de Ciudad Naranco para universal ilustración de las dramáticas consecuencias de sus tejemanejes, aterriza ahora en la campaña electoral, formulando, además, en relación con estas cuestiones, terribles acusaciones contra el Gobierno de Asturias, con su estilo bronco y altisonante, que deberían tener repercusión judicial por su extraordinaria gravedad.

Dice Abilio que más del 60 por ciento de las adjudicaciones de obra en Asturias acaban en manos de empresas “de fuera”, basándose en esa distinción ya inexistente en la legislación española entre subasta y concurso. Según su extraña lógica, como ofrecen mejor precio, las obras se las quedan “los de fuera”. Achaca nuestro hombre a esa aplicación legal del precio como criterio para adjudicar, que las contratas “abusan de la subcontratación”, como si eso no fuese lo que hace todo el mundo, y se atreve a decir que las adjudicaciones basadas en el precio van contra “la seguridad en el trabajo”.

Otra perla abiliana es afirmar que el coste de la mano de obra que soportan las mercantiles asturianas del sector es mayor que el resto del país debido a que “tenemos profesionales de primera división” que se han formado en la Fundación Laboral de la Construcción, y que por eso necesitan precios más elevados, pues la entidad es financiada por las empresas, todas las empresas, como si las empresas de la construcción que trabajan en Asturias, con domicilio fiscal establecido fuera del Principado, no tuvieses que pagar ese “impuesto revolucionario” del que él tanto sabe.

Y aquí viene lo gordo. Dijo Abilio, poniendo de vuelta y media a Belén Fernández, en cita literal de La Nueva España:

Y es que Abilio descubrió que si las “obras están paradas” se debe a que las empresas están negociando con la administración regional “cambios” en los contratos para mejorar su margen de beneficios.

Si el Gobierno de Javier Fernández tiene las “obras paradas” porque están negociando “cambios” en los contratos para “mejorar el margen de beneficios”, como al parecer dice Abilio, ahí se advierten a vuelapluma tres delitos, como tres soles. A saber: maquinación para alterar el precio de las cosas, prevaricación y malversación de fondos públicos, tres enormidades de las que Abilio acaba de acusar al ejecutivo autónomico, así que ya puede el Gobierno de Asturias aclarar estas acusaciones de manera inmediata, con la dimisión de la consejera responsable, o acudir a los tribunales para poner en su sitio a este personaje.

La Nueva España cambia la “mancheta” y cierra un ciclo que empezó con el nombramiento de Vaquero por el Gobierno de Felipe González

Antes del 31 de diciembre de 2014

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Tras el 31 de diciembre de 2014
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(¡Pulsa en las imágenes para verlas ampliadas!)

El lenguaje de los signos, los gestos y los hechos desnudos es casi siempre más elocuente que mil discursos. La Nueva España, diario del grupo Editorial Prensa Ibérica, EPI, acaba de cambiar, con el año, su mancheta. Aunque el palabro no existe en el repertorio oficial de la lengua española, así se denomina, en argot periodístico, el espacio en el que se dan las claves del poder en un diario. Algo así como la etiqueta en la que se detallan los ingredientes de unas magdalenas o los componentes de un medicamento.

Para entender cómo se toman las decisiones en un medio de comunicación escrito, y su gestión empresarial y periodística, sus filias y sus fobias, su estilo, su saber hacer, calidad, seriedad, credibilidad, y demás circunstancias del caso, hay que empezar por escrutar la mancheta, y luego, por supuesto, ir mucho más allá, a la historia de sus cambios y transformaciones. Los cambios en La Nueva España resultan muy relevantes, ya que estamos ante el final de la carrera de un personaje clave -uno de los más destacados- en la vida pública de la Asturias contemporánea.

José Manuel Vaquero Tresguerrres, acaba de caerse de la mancheta del diario que venia controlando vicariamente, desde su nombramiento como director por Javier Solana Madariaga, ministro de Cultura del Gobierno de Felipe González, que entregó este periódico, mediante subasta, al cuñado de Enrique Sarasola, buen amigo, y “mucho más”, del entonces joven abogado sevillano que ahora forma parte de la plutocracia española y la jet set internacional.

Francisco Javier Moll de Miguel y Arantxa Sarasola, presidente y vicepresidenta del grupo Editorial Prensa Ibérica, y por ende propietarios de LNE, son padres de Aitor Moll Sarasola, que de acuerdo con la lógica de las empresas familiares, se convierte ahora en consejero delegado del conglomerado, y por lo tanto en el primer ejecutivo que controla el periódico con el que se quedaron sus padres en los tiempos en que Felipe González era presidente del Gobierno de España. De ahí la jubilación forzosa de Vaquero: toda una vida, desde la subasta, a los mandos de una máquina de hacer dinero, que se le escapa ahora de las manos, por las leyes inapelables de la sangre.

Pedro de Silva, columnista preferido de Vaquero, fue el presidente del Gobierno de Asturias que dio cobertura a la subasta de LNE, enviando a la puja a su consejero Faustino González Alcalde, a hacer el paripé, en nombre de un grupo asturiano formado por el Gobierno de Asturias, Cajastur e inversores privados, que amagó con una oferta muy limitada. Los beneficios del primer año de explotación fueron superiores al precio de compra con el que se adjudicaron el negocio los Moll-Sarasola, y luego, sólo con las enciclopedias encartadas los domingos como regalo a cuenta de los contribuyentes asturianos -gentileza del inmaculado columnista de Silva-, los beneficios devinieron astronómicos.

Vaquero, que como vimos alcanzó la plenitud profesional con la privatización de LNE en tiempos del financiador de enciclopedias de regalo de Silva, que puso su periódico a vivir, aunque un poco más joven, ya que nació en 1946, es en realidad un personaje clave de la generación de Vicente Álvarez Areces o Gabino de Lorenzo, los dos nacidos en el mismo año, 1943, con los que compartió la pasión por el poder y la falta de límites. Periodistas y cargos públicos, forman parte de dos escalones diferentes de la política. Son entes parasitarios entre sí. El mismo año 83 en que Felipe nombró director a Vaquero, también nombró a Areces director provincial de Educación. Estaban condenados a entenderse una vez retirado de Silva de la primera línea.

Vaquero pilló la burbuja con Areces y Gabino -el más joven en política de los tres- a los que puso de acuerdo en proyectos tan maravillosos para el interés particular como el Calatrava o el HUCA, con los que se metió al empresariado emergente en el bolsillo, y supo abrazarse a Manuel Menéndez para consagrar un modelo de negocio, en el que con la financiación de Cajastur, del Gobierno de Asturias y del Ayuntamiento de Oviedo, LNE se convirtió en una vorágine publica y privada, plataforma desde la que se consolidaron las grandes fortunas que protagonizaron la actualidad de los años de la burbuja, y están en la raíz de nuestra catástrofe del presente.

Ahora, el grupo EPI, al borrar a Vaquero de la mancheta, se borra a si mismo, tal y como se puede comprobar en las imágenes que aportamos, y dejan sola ante el peligro a la directora Ángeles Rivero, y al escuálido equipo a su cargo, casi todos ellos destrozados por su prosaica tarea como amanuenses vaqueriles. Un diario respetable debe estar dirigido por alguien que en vez de dedicarse a los negocios, se dedique a escribir, que se moje.

Vaquero,  que leyó su tesis doctoral en el año 2000 sobre las excelencias del diario que él mismo dirigía, ante un tribunal del que formaba parte Gustavo Bueno Martínez, definía con su trabajo de “investigación”, en doblelenguaje orwelliano, la terrible máquina en la que convirtió ese periódico tras su nombramiento por Felipe González y su privatización en manos de los parientes de su empresario de cámara:

La tesis analiza principalmente el nuevo tratamiento informativo dado al periódico por Editorial Prensa Asturiana por medio del estudio de la publicación en el periodo comprendido entre 1984 y 1994 y llega a la conclusión de que las claves de la recuperación están en aplicar una óptica netamente asturiana, de separar nítidamente la información de la opinión de ofrecer una información de calidad, libre e independiente, de reflejar fielmente el pluralismo social, de fomentarla libertad de opinión en sus páginas y de servir a los intereses generales de Asturias.

Vaquero, en su tardía y tópica tesis, nos dice de qué presumía ya entonces, y por lo tanto, de qué carecía cada vez con más fuerza su periódico, un medio en el que la información de calidad, la separación de ésta y de la opinión, el pluralismo y la libertad de opinión brillaban por su ausencia, casi tanto, como la defensa de los intereses generales de Asturias, y ahora deja atrás un equipo rector y una redacción destrozada, desnortada y perdida para la causa de la credibilidad y  la solvencia intelectual.

La desapareción de los responsables de EPI, la empresa de la mancheta de LNE para dejar solos a los responsables periodísticos, se percibe, perfectamente, en el producto final que se publica desde el primer día de enero: en él se palpa la inseguridad y la falta de una línea que sustituya al modelo paranoico obsesivo impuesto por el ahora cesante José Manuel Vaquero.

No es fácil desandar un camino andado, cuando el viaje a los infiernos deja chamuscados a los forzados excursionistas que se han pasado unos años en un auténtico averno periodístico, en el que quien no estaba con Vaquero y sus obsesiones, manías y fijaciones , estaba contra él, y se veía pasaportado rumbo a la nada.

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Los Moll, Javier Moll de Miguel, y su esposa Arantxa Sarasola, presidente y vicepresidenta de Editorial Prensa Ibérica, acompañando al profesor Matías Díaz Padrón en el año 2012; con ellos José Luis Rodríguez Artime, Guillermo García-Alcalde y José Manuel Vaquero, los tres de la cúpula de EPI

El Gobierno de Asturias subvenciona los vuelos caros, para que sean aún más caros y nadie use el avión

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La compañía que ofrecía vuelos baratos, Air Europa, ha huido de Ranón, al concederse una subvención a Iberia para que suban todavía más los precios de los vuelos

Por Badabadúm, Badúm, Badúm, Badero

Sucedía este pasado mes de enero. El diario El Comercio publicaba unas declaraciones de Manuel Panadero, director de Relaciones Institucionales de Air Europa, que confirmaban el interés de la compañía Globalia en participar en un concurso público convocado por el Gobierno del Principado, que ofrecía 7,7 millones en cuatro años a una empresa que dispusiese de aeronaves y volase desde la región, para “promocionar turísticamente Asturias”. La continua polémica sobre la escasez y carestía de los vuelos en el Aeropuerto de Asturias, explicaban esta iniciativa.

Salta a la vista que el Gobierno había montando aquel concurso para subvencionar, de manera digamos camuflada, a Air Europa, la compañía que realizaba cuatro enlaces diarios en la conexión con Madrid, evitándose así la costosísima opción que supone el monopolio de Iberia, con el establecimiento de una competencia imperfecta, pero competencia al fin y al cabo. Así describía El Comercio el concurso público al que aparentemente sólo podía presentarse Globalia.

Graciano Torre, pillado con las tijeras en la mano, negaba ser el sastre:

El concurso público marca como condición a los aspirantes a hacerse con el contrato disponer de aeronaves, de una red de agencias de viajes y vender paquetes turísticos como touroperador. Aunque el consejero de Economía y Empleo, Graciano Torre aseguró, tras la noticia de este periódico, que «no es un traje a la medida de nadie», lo cierto es que la suma de exigencias retrata la disponibilidad de Air Europa. Porque, como integrante de Globalia, cuenta con la red de agencias de Halcón Viajes y a uno de los mayores touroperadores; Travelplan.

¿Hubo un ataque de pánico? ¿Le rompieron los dientes a Graciano? ¿Soñó con un pijama de hormigón y se hizo aguas menores? Aquí, señoras y señores, pasó algo, muy, pero que muy raro. Y es que surgió la sorpresa, y el concurso público lo ganó otra UTE para la que aparentemente no era el traje de Graciano.

Nuevamente El Comercio: “la unión temporal de empresas (UTE) formada por Iberia, Iberia Express, Iberia Regional/Air Nostrum, Vueling, Alsa y Viajes El Corte Inglés ha conseguido la mejor puntuación en el concurso para hacerse con la promoción turística de Asturias, que supone un contrato de cuatro años de duración por un importe de 7,7 millones de euros”.

Asombroso resultado: se monta una operación fraudulenta para subvencionar a una compañía aérea barata, supuestamente para bajar el coste de los billetes, y el resultado es que con esa subvención encubierta y cortada a medida, lo único que se consigue es subir el precio de los aviones, porque al final la subvención se fue a la compañía cara, para eliminar la barata. Graciano debe tener los ojos hinchados de las tortas que le cayeron. Al final, la subvención que se montó para fomentar la competencia, sirvió para asegurar el monopolio. ¡Estes coses sólo pasen aquí ho!

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ALSA te lleva al aeropuerto de Santander, por sólo 8 €

Aunque Torre jure por sus muertos que el concurso nada tenía que ver con la permanencia de Air Europa en Asturias, y sus ofertas de viajes a precio más económico que el de Iberia, la realidad es que tras perder el concurso la compañía se va, y en consecuencia, ahora, según El Comercio, “volar a Madrid desde Asturias será más caro que hacerlo a Lisboa. También desde el aeropuerto regional. Incluso más que llegar a Bruselas, haciendo escala en la capital lusa. Y, si se opta por el billete de business para ir a Barajas, el viaje desde Asturias con Iberia cuesta lo mismo que utilizar Tap para aterrizar en Miami”.

ALSA, el monopolio del tubús, que forma parte de la UTE ganadora de esta prodigiosa subvención encubierta que se ha dado a Iberia -la compañía más cara, y que ahora, gracias a esta operación, consolida su inconcebible monopolio aeroportuario-, oferta billetes a Santander en por carretera, a precio de ganga, para que quien quiera vuelos baratos se vaya a la vecina comunidad cántabra.

¡Dabuten! que decían los “pasotas”, cuando se encontraban ante sustancias de alta calidad. Asturias, y sus locuras, parecen explicarse sólo bajo el efecto de los “excitantes”: los asturianos tenemos un aeropuerto con pocos vuelos y más caros que los de su entorno, y como estamos muy contentos con semejante desastre, subvencionamos con dinero público -eso sí, fraudulentamente-, a la compañía que tiene el monopolio, para que suba aún más el precio de los billetes y nadie viaje en avión.

 

El FAC va a gobernar en Asturias, como fuerza política con mayor presencia en la Junta General del Principado

El Partido Socialista confirmó, a lo largo del día de hoy, la noticia que ayer empezó a circular en los mentideros políticos del Principado de Asturias, y que fue recogida por El Foro esta mañana: Javier Fernández no presentará candidatura a la Presidencia del Principado, con lo que Francisco Álvarez-Cascos será investido presidente sin necesidad de los votos del Partido Popular, que lejos de aceptar su derrota electoral, ha intentado cambiar cromos hasta el último segundo, gracias al apoyo que ha tenido en todo momento por parte del diario La Nueva España y otras fuerzas vivas de la comunidad.

El FAC va a gobernar en Asturias, como fuerza política refrendada mayoritariamente por el pueblo asturiano, y a partir de ahora este partido va a jugar un papel crucial en la regeneración de nuestra vida política, económica y social, en un momento caracterizado por las enormes dificultades de la coyuntura económica, que en Asturias se ven extraordinariamente agravadas por el mal gobierno que hemos padecido.

Los asturianos han castigado duramente en las urnas a los partidos hasta ahora mayoritarios. Empieza una nueva época para nuestra comunidad, y desde los Valles del Oso y desde nuestro concejo de Proaza, en el que vamos a ejercer una gran oposición, tendremos que arrimar mucho el hombro para recuperar el orgullo de ser asturianos y la prosperidad perdida.

Juan Vega