Areces y sus cuates del consejo de la Autoridad Portuaria tienen serios motivos para el dolor de barriga

modificadomusel

Por Juan Vega

En la imagen que abre este comentario de prensa tienen una panoplia de personajes sobradamente conocidos, que estuvieron en todos los saraos de Vicente Álvarez Areces, cuando éste controlaba el Gobierno de Asturias como presidente, y a su vez cebaba a sus hombres al frente de los sindicatos, las patronales y la propia Autoridad Portuaria de Gijón. La foto, imprescindible en una comunicación seria y aséptica, ante la llegada del Caso Musel a la Audiencia Nacional, la publica El Comercio.

La Nueva España no. La Nueva España no nos cuenta que se investigan en la Audiencia Nacional las decisiones adoptadas por personajes clave en la historia reciente del socialismo asturiano, entre los que se encuentran la entonces alcaldesa socialista y el hoy candidato a alcalde por ese partido.

Los miembros de ese consejo cobraban por ejercer su función como consejeros, pero tal parece que cobraban por votar a favor de lo que quería el ex presidente Vicente. Igual no falta ya tanto tiempo para que Justo Rodríguez Braga, Severino García Vigón, Luis Arias de Velasco, Belén FernándezJosé María Pérez o Paz Fernández Felgueroso, expliquen a qué se dedicaban allí.

Ahora, ya consumidas las dietas -la anécdota- y arruinado el puerto de El Musel y la competitividad de Asturias -lo terriblemente grave-, los beneficiarios de la generosidad arecista que aprobaron el modificado, y que también formaron parte en su mayoría del consejo adjudicador al que acudió Areces en persona, estarán un tanto apretados de la barriga. Normal. Las cosas están cambiando en un país arrasado por la golfería generalizada.

Cierto es que algunos tienen ya la investigación policial encima por el escándalo de la formación, y alguno en particular está pendiente de sentencia; aún así, esto es mucho más que cualquier otra cosa, pues en el Caso Musel hablamos de tal cantidad de dinero que pone los pelos de punta al más bragado.

Pero no es la publicación de la foto del consejo encausado en el Caso Musel lo único relevante. En la siguiente imagen, tienen una captura de La Nueva España de este sábado, en la que pueden comprobar cómo ese periódico se dedica una vez más  a dar la versión de los que están con la barriga destrozada por el estrés.

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Vean, en cambio, en la noticia que también publica este sábado El Comercio, que a diferencia de La Nueva España no da la versión exclusiva de los que se sienten en peligro, puesto que nos cuenta también algo que les tendrá que poner aún más nerviosos de lo que ya están: la fiscal del caso en la Audiencia Nacional, Isabel Vicente Carbajosa, conoce de sobra el trabajo de la denostada Oficina Europea Antifraude, la Olaf, puesto que, ¡oh maravilla!, está en excedencia de  ella, como funcionaria de la misma.

Areces, y sus cuates, tienen motivos crecientes para temblar, pues están acusando de tergiversar las cosas nada menos que a la fiscal del caso.

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