Gabino de Lorenzo se prepara para dejar de ser jefe de la Policía

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Por Juan Vega

Gabino de Lorenzo nunca se cortó ni un pelo, y acaba de realizar unas escandalosas declaraciones de autodefensa, al hacerse pública la faena de aliño de la Fiscalía en el Juzgado número dos de Oviedo, recomendando el archivo de las diligencias del Caso Palacios.

Gabino está a punto de abandonar la jefatura de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en Asturias, y se nota en su llamativo nerviosismo. Desde sus últimos días de influencia en la Justicia del Gobierno, con su principal quebradero de cabeza a punto de ser neutralizado, se atreve a realizar una acalorada e imprudente defensa de su escandaloso negocio con la empresa Jovellanos XXI, en el que contó con la ayuda de dos influyentes familias de la plutocracia.

Utiliza Gabino las páginas de LNE para desviar la atención sobre el asalto a la caja pública que perpetró en comandita con esas dos conocidos clanes de empresarios, poniendo el acento sobre la falta de aprovechamiento, por parte del gobierno tripartito de Oviedo, de un edificio difícil, como es el Calatrava, aquejado de un pésimo diseño funcional.

Hay que reconocer que el actual gobierno municipal todavía no ha invertido la tendencia equivocada a organizar reuniones en el Auditorio, edificio de vocación musical, que fue utilizado durante años como palacio de congresos, cuando Oviedo carecía de un equipamiento de esa naturaleza.

Lo normal sería llevar tiempo ya organizando todas las reuniones públicas en Buenavista, pues aunque se trate de un edificio bueno, malo, o peor para esa finalidad, es el que hay, y los ovetenses vamos a tener que abonar su coste. ¡Nos lo comemos con patatas, queramos o no! ¡Este jeta nos lo colocó!

Eso sí, Gabino, responsable de la construcción y el despilfarro que supuso esa porquería de edificio, se atreve a decir que si, al final, el complejo de Buenavista no se convierte en el motor de actividad y atracción turística para el que fue concebido: “eso no será culpa de quienes políticamente decidieron la construcción de este Palacio de Congresos que, hasta ahora, no ha costado un euro al Ayuntamiento”. ¡Qué morrazo que tiene el tío!

El traslado del Carlos Tartiere de Buenavista a su actual emplazamiento, y la construcción del nuevo estadio desorientado y fracasado, la pérdida del solar del Vasco, el regalo de las edificabilidades del Vasco y Buenavista, la propiedad de dos grandes aparcamientos subterráneos, las licencia de gran superficie otorgadas a ambos complejos, según Gabino, no cuestan dinero. Es tan mentiroso que resulta imposible superarle.

Las buenas gentes de Asturias esperan anhelantes que un galopín, que es capaz de afirmar que tales despilfarros, por no decir malversaciones, no son dinero, debe ser urgentemente apartado de cualquier cargo público, y más de la dirección de la Policía, la Guardia Civil y de cualquier influencia sobre los funcionarios del Ministerio de Justicia. Y no creo necesario explicar por qué es tan urgente apartarlo de ahí.

Él, mientras tanto, se prepara para intentar asaltar el PP, pues tiene que seguir protegiendo su retirada después de tan monumental atraco, ya que nada peor podría ocurrirle que verse sin las defensas de las que ahora goza ante la inevitable reacción del pueblo de Oviedo, que tarde o temprano conseguirá que sus políticos dejen de mirar hacia otro lado y la Ciudad se persone ante la Justicia para exigir que Gabino de Lorenzo responda personalmente con su patrimonio de sus despropósitos.

 

 

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La rabia de la Rodolfa

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Por Porompompón Porompompero

A Belén Fernández Acevedo, que era presidenta de la SOF en la Corporación ovetense presidida por el ex alcalde de Oviedo, Agustín Iglesias Caunedo, cuando su marido Rodolfo Sánchez era su jefe de gabinete, le molestó que Roberto Sánchez Ramos dijese que tanto ella como su marido forman parte del Clan de Morcín, en un rifirrafe periodístico sobre la Navidad ovetense. ¿Por qué le molesta tanto que se diga algo así? ¿En casa de qué ahorcado ha mentado Rivi la soga?

Es sabido que el Clan de Morcín, ya no existe, pues ni Caunedo vive ya allí -consiguió trasladarse a la milla de oro capitalina aunque nunca se le haya conocido oficio ni beneficio-, donde tenía un adosado pegado al de Sánchez y Fernández, ni su ex mujer, Isabel Pérez-Espinosa, habita tampoco en la ribera del Caudal, puesto que tras su fracaso electoral, se largó a buscar climas más secos y cálidos en la dirección territorial de la Zona 1 de la empresa pública ACUAES. Luego ya no hay clan, porque sólo viven allí Rodolfo&Rodolfa.

Pero hay más. Dice Acevedo, haciendo una vez más de boca de ganso de su esposo -por eso la llaman “la Rodolfa”-, según La Nueva España, que a Rivi “le ha engañado su nuevo “jefe de incultura”, en una clara alusión a Juan Vega, el editor de ForoProaza, esta página de libertad: “Le está contagiando su forma de actuar porque no hay más clan de Morcín que el que inventó su enfermiza mente para seguir haciendo el mal”.

Lo que dice Fernández Acevedo es cierto. No lo de que a Vega le guste hacer el mal, lo que viniendo de esta especie de Cruella de Vil de calella es para él un gran halago. Es cierto, como dice la Rodolfa, que ya “no hay más Clan de Morcín”, pero no porque como dice la señora de Sánchez, lo inventase la mente maligna de Juan Vega, sino porque sus componentes se han marchado -“las estrellas por la noche han perdido su esplendor“-, y además, los miembros de este grupo de listillos, han ido cayendo en sus propias trampas.

Sánchez, marido de Fernández Acevedo imputado en el Caso ASAC, sigue a la espera de que se depuren sus responsabilidades en las falsedades detectadas en su día en la contratación de periodistas. Caunedo está imputado en Pokémon y Pérez-Espinosa, hundida políticamente tras su fracaso electoral, sigue mamando a duras penas de las precarias ubres de Mariano Rajoy. Todos ellos esperan, además, a que el Tripartito los meta en los tribunales de una vez, por el expolio que organizaron en la carpa de La Ería, un asunto en el que no hay más cera que la que arde, del que los restos del Clan de Morcín tendrán sin duda que dar pormenorizadas explicaciones en el lugar adecuado: los tribunales de Justicia.

De La Senda del Tiempo, Celtas Cortos, dedicada al Clan de Morcín:

A veces llega un momento en que
te haces viejo de repente
sin arrugas en la frente
pero con ganas de morir
paseando por las calles
todo tiene igual color
siento que algo hecho en falta
no se si será el amor.

Me despierto por la noches
entre una gran confusión
es tal la melancolía
que está acabando conmigo
siento que me vuelvo loco
y me sumerjo en el alcohol
las estrellas por la noche
han perdido su esplendor

He buscado en los desiertos
de la tierra del dolor
y no he hallado mas respuesta
que espejismos de ilusión
he hablado con las montañas
de la desesperación
y su respuesta era solo
el eco sordo de mi voz

Cascos no desmiente su trabajo de “abrelatas” del PP denunciado por LNE

 

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Por Juan Vega

Francisco Álvarez-Cascos desmintió siempre todas las informaciones y noticias que publicaba sobre él La Nueva España, que creía afectaban a su imagen. Su celo al respecto fue extremo en todo momento, a lo largo de su vida pública, llegando en muchos casos a desmentir cosas que no podían ser desmentidas, por ser ciertas, cuyo tratamiento no le gustaba, hasta bordear el comportamiento obsesivo o psicopatológico, por parte de quien asestaba fuertes mandobles a diestro y siniestro, pero no soportaba un rasguño en sus carnes.

En algunos casos consiguió el desmentido, y en otros no, pero siempre se acogió al derecho de rectificación, con especial empeño cuando se sintió injustamente atacado, llegando en numerosas ocasiones a recurrir a los tribunales para intentarlo. El envío del escrito de rectificación que establece la Ley, de forma previa a la vía judicial, se vio siempre acompañado de su publicación en la Web de Foro. Además escribía allí libelos anónimos en los que descalificaba, cuando no insultaba, a los periodistas “desafectos”.

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El trabajo de “abrelatas” tiene largo recorrido en el PP

Algo ha cambiado. Una información publicada el pasado 5 de noviembre, firmada por Eduardo Lagar, con el titular “Cascos trabaja desde hace dos meses como asesor de una empresa de seguridad“, en la que se revelaba que tiene un trabajo por cuenta ajena como “abrelatas”, no ha sido desmentida, puesto que la Web de Foro nada dijo al respecto. Tiempo ha transcurrido de sobra para hacerlo, y el plazo establecido por la Ley para rectificar se agotó hace días.

De acuerdo con esta información, y coincidiendo con la fase final de la traidora rendición al PP, con la artera entrega de Foro a Mercedes Fernández, sin consulta alguna con los afiliados que le quedaban, Cascos habría obtenido un contrato de una empresa de servicios que desarrolla buena parte de sus negocios en administraciones gobernadas por el partido de Mariano Rajoy.

Todo indica, y especialmente su revelador silencio, que Cascos ha sido recompensado con ese trabajo como “abrelatas”, en pago a su traición, en línea con los más repugnantes “malvados” de la historia y los relatos míticos, como Efialtes, Judas, Vellido Dolfos, Fernando VII o Mata Hari. Lo contaba así Lagar:

Hace dos meses fue contratado como asesor por la empresa murciana de seguridad Magasegur, según confirmó un portavoz de la propia compañía a LA NUEVA ESPAÑA. Entre las funciones que el político asturiano desempeña para esta empresa se encuentra la asesoría para la expansión de Magasegur en todo el norte peninsular, no sólo Asturias, sino también Galicia, Cantabria y el País Vasco, comentaron las mismas fuentes.

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Para este viaje “alforjas”

¿En qué consiste “asesorar” a una empresa que busca contratos en administraciones públicas? Los contratos los hacen los abogados, el análisis económico para las ofertas economistas y contables, los pliegos técnicos los elaboran entre todos ellos, con expertos en seguridad. Sólo queda un asesoramiento posible, el mismo que Joaquín Fernández prestaba a Aquagest.

Para que no quedase ni una sóla duda, Lagar dejaba escrito, en letras de molde nunca desmentidas, lo que sigue. Es cierto que todo el mundo necesita vivir, especialmente si arrastra muchos compromisos económicos en su entorno personal, pero la política exige una cierta grandeza, un mínimo desprendimiento, vocación de servicio. Lo del contrato de Cascos con Megasegur, da asco, y salta a la vista que a estas alturas no tiene la menor intención de desmentirlo:

Magasegur presta sus servicios a numerosas administraciones públicas, tanto locales, autonómicas como la estatal. La gran mayoría de ellas, en manos del PP. Según datos del Boletín Oficial del Estado o de anuncios en boletines de distintas comunidades autónomas, el último contrato de vigilancia que Magasegur recibió, fue en febrero de este año. Está valorado en 1,1 millones de euros. Corresponde a la Consejería de Educación de Madrid, por entonces aún con el gobierno regional en manos de Esperanza Aguirre. En este ejercicio, también asumió la vigilancia de la sede de la Tesorería de la Seguridad Social y unidades dependientes en Málaga (473.000 euros) y diversas dependencias municipales y autonómicas en Murcia (176.000 euros). En total, la facturación a distintas administraciones públicas ascendió a 1,8 millones de euros en 2015.

A Joaquín Fernández lo contrató Aquagest para que allanase políticamente el camino para los negocios del Grupo Aguas de Barcelona en Asturias. Ahora se están viendo las interioridades de su actuación. Que Cascos trabaje de “abrelatas” para el PP, traicionando de manera vil a sus seguidores y a los votantes de Foro, no sólo le degrada a él, sino que contribuye a incrementar el perfil perverso y corrupto del partido de Mariano Rajoy, Mercedes Fernández, Gabino de Lorenzo y Agustín Iglesias Caunedo, un personaje sobre el que Cascos y su reducido grupo de mercenarios no han dicho todavía ni palabra. ¡Normal! ¡Qué van a decir!

 

Cascos: La Nueva España ataca a Caunedo para hacer la pelota “a Wenceslao y Rivi”

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Cascos, “abrelatas de seguratas”, se rinde ante Rajoy, Cherines y Caunedo

Por Juan Vega

Francisco Álvarez-Cascos tiene una frustrada vena de editor de periódicos. Alguien tiene que manipular la información, porque la información sin manipulación es fantasía del arcángel San Gabriel. Informar es acercarse a la verdad y coquetear con la mentira, mientras se colorean los cristales con que ambas se miran, y Cascos siempre prefirió encargarse él personalmente de pintar cristales con brocha gorda, en vez de confiar tan delicado labor en las manos expertas de unos profesionales a los inexplicablemente desprecia, como si él tuviese una gran inteligencia. Así le luce el pelo al hombre que tiene que andar vendiendo contratos de seguridad con sus menguadas influencias, en un final para el ex vicepresidente del Gobierno de España, digno del mejor Fiodor Dostoievski.

Su egotismo le llevó al precipicio del que cuelga. No entiende que en la relación parasitaria entre política y periodismo no cabe pensar en el poder absoluto, es decir, en un poder ilimitado. Sin reparto no cabe el éxito, y por eso, porque Cascos está acostumbrado a quererlo todo para él, y nada para los demás, el alumbramiento de Foro terminó en aborto. Cuentan sus familiares que de niño no toleraba perder un partido de balompié sin marcharse con la pelota. Tampoco es capaz de compartir una ración de arroz con leche o unos callos. Son cosas superiores a sus fuerzas. Todo para él: quería el Gobierno y los medios de comunicación al servicio de un poder absoluto, en su sueño de crear en Asturias una Galicia particular, pero como no le llega a Manuel Fraga ni a la suela de los zapatos, se quedó sin Gobierno y sin medios de comunicación, dedicado a trabajar la puerta fría, y si se descuida amanece vestido con un tonel.

Por eso Cascos se enfotó más de la cuenta en su campaña contra La Nueva España, a la que pretendió doblegar de manera estúpida, sin darse cuenta de que para sacar un salmón hay que soltar sedal, lo que nos hace sospechar por qué tiene tantos amigos gancheros. En realidad debe ser tan buen pescador como político. La Nueva, en justa correspondencia con tan constante odio, no le dejó un día de descanso desde el inicio de su revolución autotraicionada, y por ahí se le fue la olla. Cascos llegó a crear y alimentar personalmente secciones fijas contra el diario de Calvo Sotelo, en las que todavía hoy, a pesar de su rendición ante Mercedes Fernández, sigue insultando de manera incomprensible a los profesionales del periodismo. Eso lo hace en la Web de Foro Asturias, página  de la que él mismo suele decir, que es “la más leída, entretenida y la mejor informada de Asturias”. No se sabe si se lo cree o si cree que alguien se lo puede creer, tal es su poderosa enajenación.

La entrega de la cuchara de Foro a Mariano Rajoy, por parte de la cúpula casquista, se ha producido en el peor momento político de la historia del PP de Asturias, porque llega en medio del estallido del Caso Pokémon, otro tremendo escándalo de corrupción, de más fuste todavía que el Caso Marea, por su dimensión económica y territorial, y por su transversalidad política. Pero esa rendición no ha venido acompañada todavía de la entrega de las armas, y por eso Cascos sigue todavía intentando intervenir en la política asturiana, desde la marginalidad del “abrelatas”, con las sandeces que deposita en su casposa Web. Agustín Iglesias Caunedo está muerto, pero pendiente de entierro, y el PP de Cherines no ha podido todavía cauterizar la herida de Oviedo con el inevitable nombramiento de una gestora que limpie de basura la Capital del Principado. ¡Y ahí va Cascos a echarle una mano a Caunedo, igual que antes hizo con José Ángel Fernández Villa! (¿es la solidaridad del buen amigo de Luis Bárcenas?). Asombroso pero cierto.

El sumario de Pokémon encierra todavía material de infarto para el partido que ha contratado a Cascos como segurata, a cambio de que entregue la cuchara de Foro, y le obliga a cambiar de rumbo. Por eso Cascos ha ordenado a sus empleados, es decir, a la cúpula de Foro, que no abran la boca ante el escándalo Aquagest. Sigue creyendo, el pobre, que él puede manipular la información desde su Web, como un crío chico juega con sus mecanos, sin darse cuenta de que la muerte política de Caunedo se va a llevar muchas cosas por delante, y entre otras, lo que queda de él, ante la inevitable destrucción de los restos del cortijo de Gabino de Lorenzo. ¿Y cómo justifica Cascos su silencio, el silencio de Foro, ahora que come a dos carrillos, y a la vista de todos, en el duernu que tanto criticó, ahora que son tan visibles en Aquagest los negocios del PPSOE?

Dice Cascos en su Web, desde la cobardía del anonimato que utiliza siempre para disparar sobre tirios y troyanos, sin darse cuenta de lo ridículas que son ya sus fabulaciones psicopáticas:

Desde junio de este año a Caunedo lo sustituyó el socialista Wenceslao, sostenido débilmente en IU y Somos (Podemos), y La Nueva España necesitaba seguir sobreviviendo y matando su hambre. ¿Cómo? Congraciándose con Wenceslao y con Rivi, sirviéndoles en bandeja la cabeza de Caunedo como prueba de su amor hacia los nuevos dueños de la publicidad ovetense para pelotear con el PSOE e IU. Así de fácil se explica lo que publica La Nueva España.

Que la magistrada Pilar de Lara esté a punto de imputar a Caunedo, junto con otros muchos, ante la acumulación de pruebas en las que se demuestra que ha sido objeto de injustificables regalos y agasajos de todo tipo, pagados por un grupo dedicado a conseguir contratos públicos, por parte de un conseguidor, no le parece información relevante ni periodismo puro y duro. Si alguien tiene alguna duda sobre las razones de Cascos para entregar la cuchara de Foro, este comentario lo aclara sobradamente. Él, que se dedica ahora a prestar servicios como patético logrero de una empresa de seguridad, ve normal lo de Caunedo y Joaquín Fernández el “abrelatas”. ¡Tremendo final para quien fue vicepresidente del Gobierno de España!

Rodolfo Sánchez dice que él no es “Rodolfa”

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Rodolfo Sánchez Farpón paseando con Agustín Iglesias Caunedo, del que fue Jefe de Gabinete durante la anterior legislatura

Foro Proaza

“Rodolfa” es la firma con la que una persona anónima encabeza en Foro Proaza numerosos comentarios favorables a Agustín Iglesias Caunedo y a Santiago Rodríguez-Alverú, editor de Vivir Oviedo y promotor de la Plataforma de Apoyo a los Premios Princesa de Asturias y su fundación. Los comentarios de “Rodolfa”, suelen ser contrarios a los miembros de los tres partidos que gobiernan en coalición en el Ayuntamiento de la Capital. “Rodolfa” acostumbra a terminar sus escritos pidiendo la dimisión de Roberto Sánchez Ramos y Ana Taboada, con la exclamación “¡Rivi y Taboada dimisión!”

Rodolfo Sánchez Farpón, ex jefe de gabinete de Agustín Iglesias Caunedo, prestó servicios como jefe de prensa de Gabino de Lorenzo durante unos años, hasta que éste mismo lo apartó, por lo que se buscó un hueco junto a Graciano García, hoy director emérito de la Fundación Princesa de Asturias, en Ediciones Nóbel. Años después, el mismo Gabino convocó una plaza de jefe de prensa a la que se presentó Rodolfo Sánchez, con el que había uelto a amigarse, para lo que el hoy delegado del Gobierno formó un tribunal ad hoc presidido por Alfonso Román, nutrido con una curiosa nómina de personajes, lo que permitió a Sánchez empezar a considerarse funcionario público, después de una dilatada carrera como profesional del segundo escalón de la política.

Sánchez ha remitido a Juan Vega, administrador de esta página en ratos libres, un correo electrónico, en el que parece pretender (invocando la normativa del derecho de rectificación sin respetar los plazos legales que establece la misma, y lo que es más llamativo, sin aclarar en qué ha sido aludido), que se ponga de manifiesto que él no es quien firma los comentarios favorables a Caunedo, remitidos con el pseudónimo “Rodolfa”.

Gustosamente lo hacemos, pese a la dificultad de la empresa, y proclamamos eso que nos pide que proclamemos: que Rodolfo Sánchez quiere dejar constancia pública de que él no es quien está detrás del pseudónimo “Rodolfa”, algo a nuestro juicio innecesario, pues hemos repasado todos sus comentarios, y quien firma como “Rodolfa” nunca dijo ser Rodolfo Sánchez. Resulta fácil concluir que si “Rodolfa” hubiese querido hacerse pasar por Rodolfo Sánchez, habría firmado con ese nombre y no con el de “Rodolfa”, pero en eso ni entramos ni salimos.

Nosotros sólo podemos dejar constancia de la pretensión de Sánchez, que quiere decirles públicamente a los lectores de Foro Proaza que él no es “Rodolfa”, pero no podemos dar fe de la veracidad de tal afirmación, puesto que al ser el de “Rodolfa” un pseudónimo de los muchos con los que se publican textos en Foro Proaza, en el hipotético caso de que Rodolfo Sánchez remitiese anóminamente tales comentarios, firmando como “Rodolfa”, nosotros no tendríamos constancia alguna de ello. Ni de lo contrario tampoco.

Eso es todo. Esperamos haber complacido al señor Sánchez Farpón.

Cascos, tras los pasos de Fernando VII

Por Juan Vega

Francisco Álvarez-Cascos tiene no pocas características fisionómicas que apuntan a las imágenes que nos quedan del bien retratado Fernando VII, el rey que concitó más ilusiones entre los desesperados de la bárbara España de los inicios del siglo XIX. El monarca, famoso por su atroz genitalidad, fue el Borbón más anhelado y el que más defraudó a los españoles -que ya es decir-, hartos de sus continuos engaños y traiciones, siempre al servicio de su particular interés; ni un momento de grandeza en una vida marcada por el culto descarnado a los siete pecados capitales.

Quien terminaría por ser el rey más despreciado de nuestra historia, comenzó como el más querido, cuando era conocido como “el deseado”, para transformarse después en el “rey felón”, y terminar como “Tigrekán”, nombre que los liberales pusieron a tan catastrófico quidam, que traicionó y vendió a sus padres, se arrojó a los pies de Napoleón, volvió de Francia anhelado por las multitudes y murió odiado por todos, tras destruir y envilecer cuanto encontró a su paso.

Quien fuera Fernando VII, lo contó como nadie Benito Pérez Galdós en el capítulo 41 de “La Fontana de Oro”:

Fernando VII nos dejó una herencia peor que él mismo, si es posible: nos dejó á su hermano y á su hija, que encendieron espantosa guerra. Aquel rey que había engañado á su padre, á sus maestros, á sus amigos, á sus ministros, á sus partidarios, á sus enemigos, á sus cuatro esposas, á sus hermanos, á su pueblo, á sus aliados, á todo el mundo, engañó también á la misma muerte, que creyó hacernos felices librándonos de semejante diablo.

¿Hay algún parecido, más allá de asombrosas coincidencias en la apariencia física, entre el peor de los borbones y este otro gran felón que llegó, oportunista como nadie, de Madrid, en medio de la demanda de las multitudes, que clamaban desesperadas por gobernantes que acabasen con el deleznable contubernio montado por Vicente Álvarez Areces y Gabino de Lorenzo? La pirueta que acaba de hacer para quitarse de encima a Enrique Álvarez Sostres, el único que le plantaba cara todavía, desde una posición sólida como diputado -rodeado como está de serviles empleados/as que dependen de su munificencia para comer un día más-, justificaría por si misma un episodio del hispánico Torrente.

El número de engañados y traicionados por Cascos en Asturias es ya aterrador, y hay pocos ciudadanos de esta tierra que no se hagan cruces cuando recuerdan cómo huyó de sus responsabilidades de gobierno, pretextando un cabreo, porque no le aprobaron los presupuestos, para irse a casa a vivir de las rentas de un partido que entre los fondos de la Junta y de los ayuntamientos, le pagó todo lo relacionado con su vida personal, conductores privados incluidos, farturas sin tasa, así como los supersueldos adicionales a los que ya se había acostumbrado en el PP de Luis Bárcenas.

“¿Por qué dejó Cascos el Gobierno?”, se siguen preguntando no pocos en la inocente ciudadanía asturiana, como si la explicación no fuese la más sencilla, ahora que el más asombroso de nuestros traidores recientes, después de tanto hablar de duernos y ppsoes, prepara su última singladura hacia un PP destrozado por las trapisondas de sus tesoreros, que en Asturias supera en corrupción sistemática a la Cataluña pujolesca. Manda huevos que después de todo lo que dijo, Cascos se atreva a iniciar su retorno ahora que el PP de Asturias explota ante la aparición del volcán purulento de Aquagest, que implica a todo el partido, desde Mercedes Fernández, pillada en las conversaciones grabadas por la Policía al “conseguidor”, hasta el último mono.

ppasturiasEl PP al que conduce ahora Cascos a los náufragos que gimen por un mendrugo político desde su patética balsa, es un partido convertido en entramado corrupto, desde el que se coloca a los parientes y amigos de su presidenta y buena parte de sus dirigentes, se gestionan de la misma forma contratos y contratas en todos los ayuntamientos en los que gobiernan y en los que son oposición (asombroso el caso de Avilés), se coge el dinero en bolsas de plástico, se arreglan y decoran los domicilios particulares con las rentas del delito, de las que sale el pago de comilonas, viajes, y como estamos viendo, hasta las facturas de las casas de putas que visitaban el ex alcalde de Oviedo, Agustín Iglesias Caunedo y sus amigos, gracias a la tarjeta del “abrelatas” Joaquín Fernández.

Fuerza es reconocerlo ya de una vez por todas, puesto que el PP de Asturias sigue siendo la misma pocilga de siempre: Cascos dejó el Gobierno por lo mismo que ahora conduce de vuelta al muladar pepero a los indignos mendigos que aún siguen a su lado, que decían buscar una regeneración política, cuando lo que buscan es la forma de seguir remando y comiendo mientras reman. Y esto empezando por la gélida pepera a la que Cascos puso con toda la intención como presidenta vicaria de Foro. Vuelven al PP, al lupanar del que nunca debieron haber salido, en el momento en que éste estalla en mil pedazos.

Cascos dejó el gobierno que había conquistado con los engaños y la esperanza que dio a las buenas gentes de Asturias en las posibilidades de regeneración de su sistema político, en un momento de desesperación generalizada. Ahora ya no engaña a nadie. Desde que colocó a su marioneta Cristina Coto, a dedo, al frente del partido, nadie se cree ya sus milongas. Su ego le impide comprender que del amor de los asturianos ha pasado al odio, y que no se puede engañar día tras, día, mes tras mes, año tras año, a todo un pueblo, sin que ese odio adquiera proporciones trágicas, en el camino de la degradación de quien en otro momento fue persona querida de las multitudes.

“Una cosa es que te quieran y otra que te voten”, suele decir, citando al ex presidente Adolfo Suárez, sin darse de que a él en Asturias ya no le quiere nadie más que una alcaldesa fiel hasta la muerte -lo demás son empleados puros y duros de un patrón implacable-, y que son sus pecados y sólo sus pecados los que le han conducido por el camino del desprecio, ese sentimiento creciente entre aquellos a los que defraudó sin paliativos, que se ven utilizados, humillados y ofendidos, por quien nada buscaba que no tuviese que ver con la generosidad de un abundante condumio que él cree merecerse por derecho divino.

Cascos está obligado a presentar las cuentas de Foro, antes de que cierre su sociedad limitada partidaria, y como pretende, queme las facturas y los libros de cuentas, para entregar las llaves al PP que espera medroso, cubriendo con la buena nueva de la vuelta del hijo pródigo, el estallido de sus miserias generalizadas en un juzgado de Lugo. Podría verse como una paradoja, pero al final, tras el camino recorrido, son muchos miles, decenas de miles diría yo, los agraviados de Cascos que ven ahora en él una edición corregida y aumentado de todos los vicios, miserias, perversiones y dobleces de Areces y Gabino.

A pesar de la enorme traición de este sujeto, es bien cierto que la aventura mereció la pena, el duerno se rompió, y ya nada es lo mismo, pero desgraciadamente, como se demuestra ahora de forma definitiva, no hay más remedio que olvidarse de Foro, porque Foro es de Cascos y de nadie más, y por lo tanto apesta, ya que sólo él y alguno de sus empleados -que no dirigentes- conocen los secretos de la sala de calderas de lo que es ya un pecio sumergido, y el único objetivo de quienes un día creyeron en las posibilidades de Foro como herramienta de regeneración, es conocer las cuentas que nunca presentó en las comisiones directivas, que jamás vieron una factura, antes de que con esta nueva pirueta consiga borrar los rastros que explican la verdadera motivación de tanta felonía.

Javifer tras las huellas de Cascos

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Uno que se fue y otro que no se sabe dónde está

Por Juan Vega

Dice el presidente de FADE, Pedro Luis Fernández, que si un Gobierno no es capaz de llegar a un acuerdo presupuestario tiene que renunciar a ejercer su responsabilidad, “porque el mandato del pueblo es que nos gobiernen”, y añadió, dirigiéndose en particular al presidente socialista Javier Fernández que “si usted no es capaz de aprobar un presupuesto, tiene que marcharse”. Esto no es así. No es cierto que Fernández se tenga que marchar por no conseguir pactar un presupuesto. Javier Fernández puede marcharse, por no tener presupuestos, como hizo Francisco Álvarez-Cascos, o quedarse, si ésa es su decisión. Lo cierto es que tampoco iba a notarse mucho la diferencia.

Culminan estas sorprendentes declaraciones con una asombrosa afirmación: “es una irresponsabilidad y una ilegalidad que usted, político, no dé a esta región de un millón de habitantes un presupuesto”. Valorar si gobernar en prórroga es o no una irresponsabilidad, forma parte de un legítimo ejercicio de opinión, pero en ningún caso se puede decir que es una “ilegalidad”, y ahí nuestro portavoz empresarial se pasó de frenada. No se puede afirmar que lo que es legal no lo es, cuando no es cierto, y las personas personas influyentes, obligadas a ceñir sus declaraciones públicas a la verdad, no pueden dar por cierto lo que es falso, so pena de perder autoridad y crédito.

PSOE, PP y Podemos, por razones diferentes en cada caso, se han apresurado a dar la razón al empresario Pedro Luis, en un aspecto de sus declaraciones en el que pocos podrán discrepar: es cierto que un Gobierno debe intentar tener presupuestos por todos los medios políticos a su alcance, pues sin presupuesto propio se gobierna mal, en situación incómoda, y las consecuencias para el interés general pueden ser muy negativas -aunque a veces sea peor gobernar con unos malos presupuestos-, pero de ahí a decir que es “ilegal” no tener presupuestos, como dijo este ciudadano, el trecho es demasiado grande, dado que al ser perfectamente legal gobernar en prórroga, se está poniendo peligrosamente en cuestión un principio democrático fundamental, como es el derecho y la obligación que tiene todo gobernante a ejercer su función.

Cristina Coto, portavoz de lo que queda del partido político de Cascos, elegida por éste para ejercer de boca de ganso en la reivindicación de la catástrofe histórica que se ha convertido en emblema de la larga caminata de Foro hacia la nada, intenta aprovechar la ocasión que le proporciona Pedro Luis con este indudable patinazo, y asegura que estas declaraciones del de FADE “son de manual y dan la razón a Foro y a Francisco Álvarez-Cascos porque un demócrata no debería de gobernar sin programa económico y sin presupuesto”.

Y luego hablarán algunos de manipulación. Seamos serios: Cascos no se marchó del Gobierno por dignidad, sino por comodidad, porque lo incómodo era cumplir con el cometido que le había sido encomendado por unos ciudadanos que, disconformes con su decisión, le dieron la espalda, pasando del apoyo mayoritario con el que llegó, al repudio generalizado que ha llegado a concitar, al rehuir una y otra vez sus compromisos.

Entre Fernández “el mudo”, y el escapista Cascos, la apuesta de Pedro Luis por el arte de la fuga como modelo puede terminar de consagrar la terrible sospecha que habita en las mentes de muchos ciudadanos a los que este debate coge muy lejos: en realidad es muy difícil saber si Fernández está ahí, en el palacio de Suárez de la Riva, en ese despacho que mantiene encendida una lucecita, como la que iluminaba la mesa del Caudillo en el Pardo o siguió, hace ya mucho tiempo, el ejemplo de Cascos.