El pacto de negocios entre el PP de Oviedo y el PSOE de Asturias a punto de entrar en quiebra

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Ana Taboada puede romper el eterno pacto de negocios entre el PP de Oviedo y el PSOE de Asturias

Por Juan Vega

Quien siga pensando que en Asturias cuela como venía colando el discurso tramposo de la izquierda y la derecha, que en realidad enmascara un mero reparto territorial, un acuerdo de negocios basado en los apoyos mutuos, entre el PP de Oviedo y el PSOE del Principado, para organizar el expolio del bipartidismo, que se materializó en los comederos de El Musel, el HUCA, el Calatrava, Sogepsa, SEDES, Niemeyer, TPA, etcétera, etcétera, se equivoca de pleno. Los electores han demostrado que no compran esa mercancía.

El PSOE sigue desplomándose, el PP no ha logrado recuperar el voto que se fue a Foro Asturias en 2011, y La Nueva España ve peligrar seriamente el feudo en el que tenía amarrados algunos de sus contratos más importantes, que dependían del predecible resultado de Agustín Iglesias Caunedo, que no ha conseguido una mayoría de gobierno, a pesar del impresionante despliegue propagandístico que inundó la Capital de oligofrenia a raudales durante estos años.

El fracaso de Caunedo es una clamorosa demostración de madurez de nuestra ciudadanía, que ya no se deja seducir por las dosis de droga dura repartidas por el centro de inteligencia de Calvo Sotelo, para dirigir el voto de unos electores cada vez más refractarios a la propaganda del cacicato astur. La inteligente apuesta de Somos-Podemos, personándose en el Caso Calatrava y recordando su personamiento en el Caso Musel, ha desplazado el voto regeneracionista en la Capital, disgustado con las trifulcas y las traiciones, desde Foro Asturias, a la agrupación de electores Somos.

Javier Fernández necesita al PP para conseguir en Asturias una mayoría absoluta de la que nunca estuvo tan lejos el PSOE, y para eso resulta imprescindible un acuerdo en Oviedo, donde tendría que facilitar el acceso al Gobierno local de Caunedo. Roberto Sánchez Ramos se ha apresurado a proponer el tripartito Somos-PSOE-IU que puede desalojar a Caunedo de la poltrona que heredó, junto con la guardia y custodia de los cambalaches de Gabino de Lorenzo, en un imposible gabinismo sin Gabino, tocado de muerte por la irrupción de Foro, con Arturo González de Mesa al frente, en 2011.

Así que el problema, ahora, para la continuidad del pacto Oviedo por Asturias, que Francisco Álvarez-Cascos comenzó a reventar con sus eficaces denuncias del llamado Pacto del Duerno, y sus cambalaches con la fenecida Cajastur como soporte financiero, no es otro que Wenceslao López. Javier Fernández intentó impedir por todos los medios que López se hiciese con el control de la AMSO-PSOE, y ninguneó a Wenceslao de mala manera en su campaña, como ya hiciera en su día con Leopoldo Tolivar su antecesor, Vicente Álvarez Areces. Son siempre los socialistas de la FSA quienes machacan a los socialistas de Oviedo, para que no despeguen, cumpliendo su parte del pacto mafioso.

Wenceslao ya anunció su disposición inicial a buscar un acuerdo que lleve a la Alcaldía a Ana Taboada, y Sánchez Ramos fue el primero en pedir el acuerdo, así que ahora como nunca, la continuidad del eterno pacto Oviedo por Asturias y todos a zampar, depende de la firmeza de un líder local del Partido Socialista que no forma ni formó parte de la merdé que hoy encabeza a la desesperada Fernández, el heredero de Areces, con su presunto socio, Caunedo, el heredero de Gabino, tumbado en la lona, mientras en La Nueva España trabajan como locos para reconstruir el castillo de naipes, que una vez más se les ha venido abajo, a pesar del enorme esfuerzo desplegado para acabar con la rebelión cívica que Cascos encabezó hace cuatro años.

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