Flaco favor hace Hevia a Villa, aparentemente, al compararle con Bárcenas

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Los lideres de los sindicatos mineros, Antonio Hevia (CC.OO) y José Ángel Villa (SOMA-FIA-UGT), en 1991 (encierro del Pozo Barredo en Mieres)

En un artículo publicado este domingo 21 de un abrasador mes de agosto, con el titular Villa aparece visiblemente envejecido, con dificultades para caminar y el pelo largo, el diario La Nueva España agita una interesantísima serpiente de verano, montada sobre lo que el diario más difundido de Asturias dice que es “la primera imagen publicada de José Ángel Fernández Villa“, tras dos años de aparente reclusión en su ático del barrio de la Florida de Oviedo.

la primera imagen publicada de José Ángel Fernández Villa

Para que un ofidio veraniego tenga sustancia, necesita una bonita piel, un envoltorio destacable, y así junto a la foto “casual”, y el consiguiente bla-bla-bla asociado a la misma, se difunde también un confuso artículo firmado por su antigua pareja de baile sindical, el ex secretario general de CCOO de la minería, Antonio Hevia, que con el título El linchamiento moral de Villa, publica un extraño artículo en el que sostiene que lo que denomina “demonización” del exlíder del SOMA, sin explicar en qué consiste tal cosa, hace daño al agonizante sindicalismo minero.

A Villa no lo demoniza nadie, a Villa lo fusilaron al amanecer desde el Gobierno de Mariano Rajoy, difundiendo su nombre, en diferentes momentos y operaciones políticas, junto con los de Rodrigo Rato, Luis Bárcenas, Diego Torres (ex socio de Iñaki Urdangarín) Oleger y Josep Pujol Ferrusola, así como el del hombre bomba de Martinsa Fadesa, Fernando Martín, en una operación de libro de las que se suelen organizar desde las cloacas del Estado, al publicar unos pocos nombres seleccionados de una lista secreta de 30.000 evasores que se acogieron a la amnistía fiscal del 2012. En aquel fusilamiento de Villa, cooperó, puede que más cogido por los cataplines que otra cosa, el presidente socialista asturiano Javier Fernández, que en este asunto vive sin vivir en él, y no le llega la camisa al cuerpo.

De esto, Hevia, de lo interesante, del fusilamiento de Villa, no dice nada, porque él está en otra operación, denominada por Antón Saavedra, que le conoce de cine,”Operación Doy Pena”, utilizando la foto primicia de La Nueva España, y su propio artículo, en lo que parece una campaña encaminada a evitar que Villa tenga que declarar, ante la inminente respuesta de la Audiencia Provincial de Oviedo, al recurso de la representación procesal de Villa, contra la decisión de la juez María Simonet Quelle Coto, que decidió que debe comparecer en calidad de imputado.

En su artículo, Hevia dice algo, no sé si con toda la intención, de manera inocente, o por torpeza: “desconozco las razones que puede tener Villa para permanecer en silencio, cuestión que nos sorprende a los que le conocimos más de cerca, aunque desde posiciones políticas diferenciadas, pero solamente faltaría para terminar de cuadrar el círculo que alguien le hubiera enviado un SMS diciéndole: José Ángel, sé fuerte”.

Es evidente que si Hevia, gran amigo y colaborador de Villa, y único que parece salir a dar tímidamente la cara por él ante su fusilamiento político, desconoce las razones por las que el ex líder del SOMA permanece en silencio, no hay forense ni picapleitos que pueda defender que lo hace por razones de salud que le impidan decir la verdad. Eso sí, flaco favor le hace también al compararle con Bárcenas, para que todos veamos a continuación al presidente Javier enviándole un SMS como el que Rajoy envió a su antiguo tesorero y hombre de confianza.

Aparentemente, su amigo Hevia le está haciendo un flaco favor a Villa, al reconocer públicamente que éste permanece en silencio de manera deliberada, cuando la Audiencia está a punto de decidir si tiene que declarar o no amparándose en razones médicas, salvo que en realidad esta foto y este artículo sean más retorcidos de lo que parece a primera vista, y en vez de estar en la “Operación Dar Pena”, estén en la “Operación ¡Javier Fernández Átate los Machos!”. De lo que nadie que conozca el percal puede tener duda alguna es de que si Hevia dice lo que dice, lo dice con pleno consentimiento y conocimiento de Villa.

Cascos va ahora a por Moriyón

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Francisco Álvarez-Cascos está exultante y se nota. Otros, cuando entran en subidón, bailan, cantan o hablan sin parar. Cascos, buen cazador como su maestro Manuel Fraga, celebra sus triunfos matando, y para eso sabe que no hay nada como buscar y esperar a la pieza al rececho, para no equivocarse en el momento de apretar el gatillo, sin que el viento delate su presencia alertando el olfato de la presa.

¿Tiene motivos Cascos para estar contento? Por supuesto. No es para menos: acaba de librar su comparecencia, en plena campaña electoral, en la pieza separada de la Gürtel dedicada a las adjudicaciones irregulares de Aena. En 2009, Francisco Correa, el cabecilla de la trama, había declarado ante el juez Baltasar Garzón: “Paco Cascos, con el que tenía cierta relación, me dio la cuenta de Aena”. Ahora todo parece indicar que el marrón le va a caer al entonces director de comunicación de la entidad, Ángel López de la Mota.

Y es que el nombre de Cascos no aparece finalmente en el auto firmado el pasado uno de diciembre por el juez José De la Mata porque la Udef no pudo acreditar su relación con el acrónimo “P.A.C.”, que aparece en la contabilidad de la trama como receptor de fondos. Es sabido que en la contabilidad B de Luis Bárcenas sí aparecen en cambio “A. Pac” y “Paco AC”, siglas que el extesorero del PP relacionó con Cascos. Los enredos de Cascos con la Udef se acabaron hace tiempo, desde que Mariano Rajoy empezó a mirar con buenos ojos a su hoy “socio” asturiano, tras su declaración ante el juez Pablo Ruz en agosto de 2013.

¿Y en qué se nota el “subidón” casquista? Cascos, que tiene a Carmen Moriyón contra las cuerdas desde que inició el camino de vuelta al PP colocando a Cristina Coto como presidenta-marioneta de Foro, sigue un camino pautado que pasó por el apoyo a Mercedes Fernández en la investidura presidencial de Asturias y la formación de una coalición electoral con el PP que sólo se explica a partir de la destrucción de ese movimiento político, a cargo de su propio creador.

Cascos tiene ahora trabajo como “abrelatas” en una empresa de seguridad que según La Nueva España recibió diez millones en contratos de administraciones vinculadas al PP en el año 2014, y sin duda debe ser verdad, puesto que el hombre que tiene la pistola judicial al cinto y desenfunda a la menor, en esta ocasión calló como un afogao.

Así que además de conseguir la tranquilidad para P.A.C. también ha encontrado trabajo, y una oferta irrestible de Rajoy que le ha regalado dos puestos en el congreso y el Senado para dos fieles acólitos, lo que a su vez también es una pasta en mano que el Estado entrega a Foro, que no tendría derecho ni a un euro de no haber sido por este otro aguinaldo, entregado a cuenta de las subvenciones electorales, que le vendrán muy bien, a él que parte y reparte el dinero, y se lleva la mejor parte, de lo que se administra en Foro sin dar cuentas a nadie que no sea su propia sombra.

Por eso, y ya de subidón a tope, sus socios del PP le exigen a Cascos que siga con su parte del trato, que no es otra que rajar, asesinar políticamente, a quienes le siguieron fielmente en su particular remedo del aciago camino del Rey Felón Fernando VII, que pasó de la añoranza al odio de sus súbditos sin solución de continuidad.

El asesinato político de la alcaldesa de Ribadesella, Charo Fernández Román, a la que ya acosó alentando el transfuguismo y la traición en su propio equipo, y del alcalde de Salas, Sergio Hidalgo, junto con el ex alcalde de Valdés Modesto Vallejo y la afiliada de Ribadesella Rosa Cerra, es ya un movimiento de ataque abierto en la guerra cuerpo a cuerpo que mantiene desde el II Congreso de Foro para quitarse de en medio a Carmen Moriyón, alcaldesa de Gijón.

Poco a poco, golpe a golpe, ella ya está contra las cuerdas al verse formando parte de un partido que de la noche a la mañana pasó de ser una fuerza regeneracionista, renovadora y crítica con la “casta” del bipartidismo, a convertirse en una muleta del PP, algo que sin duda resulta insostenible para el resto de las fuerzas políticas presente en el Ayuntamiento de Gijón, y especialmente para Xixón Sí Puede, cuya abstención permite que Moriyón sea alcaldesa en mayoría minoritaria.

Lo que importa realmente no es que Charo y Sergio no hayan hecho campaña con un partido como el PP, del que la masa de los afiliados y votantes que siguieron en su día a Foro no quieren saber nada. Lo que importa es que ambos respaldaron a Moriyón, en la reunión celebrada con los entonces alcaldes de Foro, en Siero el sábado 14 de Febrero de este año, organizada por Cascos para meterles la cataplasma del apoyo a su presidenta-marioneta como número uno del partido que maneja a su antojo y con el que trafica en estos momentos con un descaro asombroso.

Cascos: La Nueva España ataca a Caunedo para hacer la pelota “a Wenceslao y Rivi”

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Cascos, “abrelatas de seguratas”, se rinde ante Rajoy, Cherines y Caunedo

Por Juan Vega

Francisco Álvarez-Cascos tiene una frustrada vena de editor de periódicos. Alguien tiene que manipular la información, porque la información sin manipulación es fantasía del arcángel San Gabriel. Informar es acercarse a la verdad y coquetear con la mentira, mientras se colorean los cristales con que ambas se miran, y Cascos siempre prefirió encargarse él personalmente de pintar cristales con brocha gorda, en vez de confiar tan delicado labor en las manos expertas de unos profesionales a los inexplicablemente desprecia, como si él tuviese una gran inteligencia. Así le luce el pelo al hombre que tiene que andar vendiendo contratos de seguridad con sus menguadas influencias, en un final para el ex vicepresidente del Gobierno de España, digno del mejor Fiodor Dostoievski.

Su egotismo le llevó al precipicio del que cuelga. No entiende que en la relación parasitaria entre política y periodismo no cabe pensar en el poder absoluto, es decir, en un poder ilimitado. Sin reparto no cabe el éxito, y por eso, porque Cascos está acostumbrado a quererlo todo para él, y nada para los demás, el alumbramiento de Foro terminó en aborto. Cuentan sus familiares que de niño no toleraba perder un partido de balompié sin marcharse con la pelota. Tampoco es capaz de compartir una ración de arroz con leche o unos callos. Son cosas superiores a sus fuerzas. Todo para él: quería el Gobierno y los medios de comunicación al servicio de un poder absoluto, en su sueño de crear en Asturias una Galicia particular, pero como no le llega a Manuel Fraga ni a la suela de los zapatos, se quedó sin Gobierno y sin medios de comunicación, dedicado a trabajar la puerta fría, y si se descuida amanece vestido con un tonel.

Por eso Cascos se enfotó más de la cuenta en su campaña contra La Nueva España, a la que pretendió doblegar de manera estúpida, sin darse cuenta de que para sacar un salmón hay que soltar sedal, lo que nos hace sospechar por qué tiene tantos amigos gancheros. En realidad debe ser tan buen pescador como político. La Nueva, en justa correspondencia con tan constante odio, no le dejó un día de descanso desde el inicio de su revolución autotraicionada, y por ahí se le fue la olla. Cascos llegó a crear y alimentar personalmente secciones fijas contra el diario de Calvo Sotelo, en las que todavía hoy, a pesar de su rendición ante Mercedes Fernández, sigue insultando de manera incomprensible a los profesionales del periodismo. Eso lo hace en la Web de Foro Asturias, página  de la que él mismo suele decir, que es “la más leída, entretenida y la mejor informada de Asturias”. No se sabe si se lo cree o si cree que alguien se lo puede creer, tal es su poderosa enajenación.

La entrega de la cuchara de Foro a Mariano Rajoy, por parte de la cúpula casquista, se ha producido en el peor momento político de la historia del PP de Asturias, porque llega en medio del estallido del Caso Pokémon, otro tremendo escándalo de corrupción, de más fuste todavía que el Caso Marea, por su dimensión económica y territorial, y por su transversalidad política. Pero esa rendición no ha venido acompañada todavía de la entrega de las armas, y por eso Cascos sigue todavía intentando intervenir en la política asturiana, desde la marginalidad del “abrelatas”, con las sandeces que deposita en su casposa Web. Agustín Iglesias Caunedo está muerto, pero pendiente de entierro, y el PP de Cherines no ha podido todavía cauterizar la herida de Oviedo con el inevitable nombramiento de una gestora que limpie de basura la Capital del Principado. ¡Y ahí va Cascos a echarle una mano a Caunedo, igual que antes hizo con José Ángel Fernández Villa! (¿es la solidaridad del buen amigo de Luis Bárcenas?). Asombroso pero cierto.

El sumario de Pokémon encierra todavía material de infarto para el partido que ha contratado a Cascos como segurata, a cambio de que entregue la cuchara de Foro, y le obliga a cambiar de rumbo. Por eso Cascos ha ordenado a sus empleados, es decir, a la cúpula de Foro, que no abran la boca ante el escándalo Aquagest. Sigue creyendo, el pobre, que él puede manipular la información desde su Web, como un crío chico juega con sus mecanos, sin darse cuenta de que la muerte política de Caunedo se va a llevar muchas cosas por delante, y entre otras, lo que queda de él, ante la inevitable destrucción de los restos del cortijo de Gabino de Lorenzo. ¿Y cómo justifica Cascos su silencio, el silencio de Foro, ahora que come a dos carrillos, y a la vista de todos, en el duernu que tanto criticó, ahora que son tan visibles en Aquagest los negocios del PPSOE?

Dice Cascos en su Web, desde la cobardía del anonimato que utiliza siempre para disparar sobre tirios y troyanos, sin darse cuenta de lo ridículas que son ya sus fabulaciones psicopáticas:

Desde junio de este año a Caunedo lo sustituyó el socialista Wenceslao, sostenido débilmente en IU y Somos (Podemos), y La Nueva España necesitaba seguir sobreviviendo y matando su hambre. ¿Cómo? Congraciándose con Wenceslao y con Rivi, sirviéndoles en bandeja la cabeza de Caunedo como prueba de su amor hacia los nuevos dueños de la publicidad ovetense para pelotear con el PSOE e IU. Así de fácil se explica lo que publica La Nueva España.

Que la magistrada Pilar de Lara esté a punto de imputar a Caunedo, junto con otros muchos, ante la acumulación de pruebas en las que se demuestra que ha sido objeto de injustificables regalos y agasajos de todo tipo, pagados por un grupo dedicado a conseguir contratos públicos, por parte de un conseguidor, no le parece información relevante ni periodismo puro y duro. Si alguien tiene alguna duda sobre las razones de Cascos para entregar la cuchara de Foro, este comentario lo aclara sobradamente. Él, que se dedica ahora a prestar servicios como patético logrero de una empresa de seguridad, ve normal lo de Caunedo y Joaquín Fernández el “abrelatas”. ¡Tremendo final para quien fue vicepresidente del Gobierno de España!

Cascos, tras los pasos de Fernando VII

Por Juan Vega

Francisco Álvarez-Cascos tiene no pocas características fisionómicas que apuntan a las imágenes que nos quedan del bien retratado Fernando VII, el rey que concitó más ilusiones entre los desesperados de la bárbara España de los inicios del siglo XIX. El monarca, famoso por su atroz genitalidad, fue el Borbón más anhelado y el que más defraudó a los españoles -que ya es decir-, hartos de sus continuos engaños y traiciones, siempre al servicio de su particular interés; ni un momento de grandeza en una vida marcada por el culto descarnado a los siete pecados capitales.

Quien terminaría por ser el rey más despreciado de nuestra historia, comenzó como el más querido, cuando era conocido como “el deseado”, para transformarse después en el “rey felón”, y terminar como “Tigrekán”, nombre que los liberales pusieron a tan catastrófico quidam, que traicionó y vendió a sus padres, se arrojó a los pies de Napoleón, volvió de Francia anhelado por las multitudes y murió odiado por todos, tras destruir y envilecer cuanto encontró a su paso.

Quien fuera Fernando VII, lo contó como nadie Benito Pérez Galdós en el capítulo 41 de “La Fontana de Oro”:

Fernando VII nos dejó una herencia peor que él mismo, si es posible: nos dejó á su hermano y á su hija, que encendieron espantosa guerra. Aquel rey que había engañado á su padre, á sus maestros, á sus amigos, á sus ministros, á sus partidarios, á sus enemigos, á sus cuatro esposas, á sus hermanos, á su pueblo, á sus aliados, á todo el mundo, engañó también á la misma muerte, que creyó hacernos felices librándonos de semejante diablo.

¿Hay algún parecido, más allá de asombrosas coincidencias en la apariencia física, entre el peor de los borbones y este otro gran felón que llegó, oportunista como nadie, de Madrid, en medio de la demanda de las multitudes, que clamaban desesperadas por gobernantes que acabasen con el deleznable contubernio montado por Vicente Álvarez Areces y Gabino de Lorenzo? La pirueta que acaba de hacer para quitarse de encima a Enrique Álvarez Sostres, el único que le plantaba cara todavía, desde una posición sólida como diputado -rodeado como está de serviles empleados/as que dependen de su munificencia para comer un día más-, justificaría por si misma un episodio del hispánico Torrente.

El número de engañados y traicionados por Cascos en Asturias es ya aterrador, y hay pocos ciudadanos de esta tierra que no se hagan cruces cuando recuerdan cómo huyó de sus responsabilidades de gobierno, pretextando un cabreo, porque no le aprobaron los presupuestos, para irse a casa a vivir de las rentas de un partido que entre los fondos de la Junta y de los ayuntamientos, le pagó todo lo relacionado con su vida personal, conductores privados incluidos, farturas sin tasa, así como los supersueldos adicionales a los que ya se había acostumbrado en el PP de Luis Bárcenas.

“¿Por qué dejó Cascos el Gobierno?”, se siguen preguntando no pocos en la inocente ciudadanía asturiana, como si la explicación no fuese la más sencilla, ahora que el más asombroso de nuestros traidores recientes, después de tanto hablar de duernos y ppsoes, prepara su última singladura hacia un PP destrozado por las trapisondas de sus tesoreros, que en Asturias supera en corrupción sistemática a la Cataluña pujolesca. Manda huevos que después de todo lo que dijo, Cascos se atreva a iniciar su retorno ahora que el PP de Asturias explota ante la aparición del volcán purulento de Aquagest, que implica a todo el partido, desde Mercedes Fernández, pillada en las conversaciones grabadas por la Policía al “conseguidor”, hasta el último mono.

ppasturiasEl PP al que conduce ahora Cascos a los náufragos que gimen por un mendrugo político desde su patética balsa, es un partido convertido en entramado corrupto, desde el que se coloca a los parientes y amigos de su presidenta y buena parte de sus dirigentes, se gestionan de la misma forma contratos y contratas en todos los ayuntamientos en los que gobiernan y en los que son oposición (asombroso el caso de Avilés), se coge el dinero en bolsas de plástico, se arreglan y decoran los domicilios particulares con las rentas del delito, de las que sale el pago de comilonas, viajes, y como estamos viendo, hasta las facturas de las casas de putas que visitaban el ex alcalde de Oviedo, Agustín Iglesias Caunedo y sus amigos, gracias a la tarjeta del “abrelatas” Joaquín Fernández.

Fuerza es reconocerlo ya de una vez por todas, puesto que el PP de Asturias sigue siendo la misma pocilga de siempre: Cascos dejó el Gobierno por lo mismo que ahora conduce de vuelta al muladar pepero a los indignos mendigos que aún siguen a su lado, que decían buscar una regeneración política, cuando lo que buscan es la forma de seguir remando y comiendo mientras reman. Y esto empezando por la gélida pepera a la que Cascos puso con toda la intención como presidenta vicaria de Foro. Vuelven al PP, al lupanar del que nunca debieron haber salido, en el momento en que éste estalla en mil pedazos.

Cascos dejó el gobierno que había conquistado con los engaños y la esperanza que dio a las buenas gentes de Asturias en las posibilidades de regeneración de su sistema político, en un momento de desesperación generalizada. Ahora ya no engaña a nadie. Desde que colocó a su marioneta Cristina Coto, a dedo, al frente del partido, nadie se cree ya sus milongas. Su ego le impide comprender que del amor de los asturianos ha pasado al odio, y que no se puede engañar día tras, día, mes tras mes, año tras año, a todo un pueblo, sin que ese odio adquiera proporciones trágicas, en el camino de la degradación de quien en otro momento fue persona querida de las multitudes.

“Una cosa es que te quieran y otra que te voten”, suele decir, citando al ex presidente Adolfo Suárez, sin darse de que a él en Asturias ya no le quiere nadie más que una alcaldesa fiel hasta la muerte -lo demás son empleados puros y duros de un patrón implacable-, y que son sus pecados y sólo sus pecados los que le han conducido por el camino del desprecio, ese sentimiento creciente entre aquellos a los que defraudó sin paliativos, que se ven utilizados, humillados y ofendidos, por quien nada buscaba que no tuviese que ver con la generosidad de un abundante condumio que él cree merecerse por derecho divino.

Cascos está obligado a presentar las cuentas de Foro, antes de que cierre su sociedad limitada partidaria, y como pretende, queme las facturas y los libros de cuentas, para entregar las llaves al PP que espera medroso, cubriendo con la buena nueva de la vuelta del hijo pródigo, el estallido de sus miserias generalizadas en un juzgado de Lugo. Podría verse como una paradoja, pero al final, tras el camino recorrido, son muchos miles, decenas de miles diría yo, los agraviados de Cascos que ven ahora en él una edición corregida y aumentado de todos los vicios, miserias, perversiones y dobleces de Areces y Gabino.

A pesar de la enorme traición de este sujeto, es bien cierto que la aventura mereció la pena, el duerno se rompió, y ya nada es lo mismo, pero desgraciadamente, como se demuestra ahora de forma definitiva, no hay más remedio que olvidarse de Foro, porque Foro es de Cascos y de nadie más, y por lo tanto apesta, ya que sólo él y alguno de sus empleados -que no dirigentes- conocen los secretos de la sala de calderas de lo que es ya un pecio sumergido, y el único objetivo de quienes un día creyeron en las posibilidades de Foro como herramienta de regeneración, es conocer las cuentas que nunca presentó en las comisiones directivas, que jamás vieron una factura, antes de que con esta nueva pirueta consiga borrar los rastros que explican la verdadera motivación de tanta felonía.

Foro o Podemos: el dramático escenario que diseñó Vaquero

LA JUNTA PIDE EXPLICACIONES AL GOBIERNO SOBRE LA PUESTA EN MARCHA DEL HUCA

Por Juan Vega

Una de las grandes anomalías democráticas asturianas, la permanente irrupción del editor jubilado José Manuel Vaquero, en los contenidos del diario La Nueva España, comienza a diluirse, tras la desaparición de uno de los personajes más siniestros de nuestra vida política y periodística, al que los propietarios de la empresa han quitado de en medio, alarmados, sin duda, ante el derrumbamiento de sus ventas y difusión, que siguen siempre a la pérdida total de la credibilidad de un medio de comunicación.

El escenario creado por Vaquero, en su loca guerra contra Foro y su líder Francisco Álvarez-Cascos, nos conduce a un paisaje tras la batalla en el que La Nueva España puede convertirse en LaSexta local, que parece querer llevar a Podemos a la Presidencia del Principado, sobre las ruinas de una izquierda podrida, sostenida por una derecha en colapso, si una formación regeneracionista y políticamente transversal como Foro, que resiste con fortaleza el asedio, no lo impide.

Empeñado en dirigir personalmente las instituciones asturianas, por encima de presidentes y alcaldes, Vaquero impulsó desde el diario de la familia Moll, al que desprestigió sin límites, los más nefastos negocios de nuestra comunidad, como el traslado del HUCA o la operación del Calatrava, símbolos preclaros de los desastres de la burbuja que se extienden como un desolador acta de acusación por todo el territorio del Principado. Vaquero fue el bombero pirómano. Aquí y allá provocó terribles incendios, que acudía a extinguir presuroso siempre que se le diera el rendibú que colmase sus ambiciones personales, importándole poco el progresivo deterioro de la imagen y la cuenta de resultados de su empresa, que al fin y al cabo, no era suya.

Jubilado Vaquero, La Nueva España busca su camino, y lo tiene difícil, porque sus apuestas, las apuestas de Vaquero, se hunden con estrépito, ya que la principal, el presidente Javier Fernández, al que se intentó convertir en un prestigioso intelectual aficionado a leer “libros gordos”, y al que intentó eximir de responsabiliades sobre la catastrófica gestión de Vicente Álvarez Areces, no paró de meter la pata, para encubrir su abulia política, siempre en el momento y en el lugar equivocados, y a pesar de ser uno de los dos únicos presidentes de comunidad autónoma que tiene ese partido, consiguió ser un perfecto cero a la izquierda en el PSOE español.

Y es que además su total disolución en la nada política de la que procede, Fernández, tiene que enfrentarse ahora al caso José Ángel Fernández Villa, del que tiene mala escapatoria, como inspector de minas que fue a las órdenes del hoy condenado Víctor Zapico, al que sucedió en la Consejería de Industria sin “enterarse de nada”. El ruido que rodea a la sede regional de UGT, donde se cuece a fuego lento Justo Rodríguez Braga, mientras la UCO investiga desde Gijón, en Santa Teresa y en General Ordóñez, está a punto de provocar un pánico. Han apostado por un caballo cansado que tiene muy difícil llegar a las elecciones sin derrumbarse.

Peor todavía, si cabe, es lo del PP. A Mercedes Fernández le acaba de colapsar su principal apuesta, Gijón, siguiendo la desesperada estrategia de Vaquero contra Carmen Moriyón y Foro, de manera tan rotunda, escandalosa y estrepitosa, que no necesita que la empujen hacia el abismo, como dirigente de un partido que hace aguas por todas partes, y que ahora queda en evidencia, al fracasar de manera inevitable, el juego de Dolores de Cospedal, consistente en desviar la atención, incendiando el fuego que ahora devora a Mariano Rajoy tras la puesta en libertad de Luis Bárcenas.

¿Quién encargó esos falsos informes policiales con los que pretendían incriminar a Cascos, limpio de polvo y paja, en el berenjenal del que Rajoy y Cospedal pretendían escapar apuntando hacia otros? ¿Por qué esos falsos informes eran la supuesta sustancia informativa de La Nueva España, día tras día, semana tras semana, difundiendo aquellas calumniosas imputaciones que escondían tras las siglas PAC, cuya falsedad ha quedado acreditada? PAC, y el odio a Cascos, se convirtieron en el eje paranoico de la política informativa de ese periódico, cuyos propietarios se enfrentan ahora al difícil reto de reconstruir su deteriorada imagen.

La realidad es que tras tan brutal campaña contra Foro, en Asturias quedan ahora dos apuestas, Foro, con el que no han podido Vaquero y sus secuaces, o Podemos, y da la sensación de que con tal de impedir que Asturias pueda estar gobernada por un líder indiscutible como Cascos, los de Calvo Sotelo parecen haber apostado hasta ahora por franquearle la puerta al partido de Pablo Iglesias, disparando fuego a discreción sobre quienes vinieron a buscar la regeneración dentro del sistema, a los que se ha intentando destruir de manera implacable. El que ha caído, es Vaquero, y ahora, a pocos meses de las elecciones, algunos se preguntarán perplejos, “¿qué hacemos?”. No me extraña.

Mariano Rajoy y Luis Bárcenas: ¿trato o truco?

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Badúm, Badúm, Badero

“Tranquilidad, es lo único que no se puede perder. Un abrazo”, le escribía en 2012 Mariano Rajoy a Luis Bárcenas, en uno de los SMS que filtró El Mundo en julio del año pasado, poco antes de que Dolores de Cospedal diese el golpe de timón para cargarse a su director, Pedro J. Ramírez, que finalmente vio su gaznate cortado, a manos de la secretaria general del PP, la mism que impuso en España las técnicas socialistas de control de los medios de comunicación a golpe de talonario.

“Luis, nada es fácil, pero hacemos lo que podemos. Ánimo”, añadía Rajoy en otro de esos mensajes lanzados cuando Bárcenas pedía al presidente del Gobierno de España que desactivase la filtración de la secretaria general Cospedal, al periódico que dirigía Pedro José. “Conmigo puedes contar siempre y sabes que te estoy agradecido por el apoyo que personalmente siempre me has dado. Un abrazo fuerte. Luis”, decía Bárcenas, y Rajoy le respondía: “Luis, lo entiendo. Sé fuerte. Mañana te llamaré. Un abrazo”.

Se ve que esas conversaciones han seguido y están empezando a tener sus frutos, con acuerdos que sólo se le escapan a un oligofrénico, aunque se mantengan por otras vías y no por SMS, pues todavía estamos todos patidifusos contemplando el increíble espectáculo tercermundista de los ecos de las declaraciones de Bárcenas ante el juez Pablo Ruz.

Asombroso pero cierto: Bárcenas dijo que le pagó los trajes a Rajoy -el jefe del ejecutivo español- en B, y el titular es que Cascos le hizo responsable de la custodia de los fondos que había dejado en una caja fuerte Rosendo Naseiro, dándole una llave, en 1990 (por cierto, en vez de quedárselos, como harían algunos de los que ahora le dan al pico). Y así todo. Es imposible contemplar este espectáculo y no tener la convicción de que entre Mariano Rajoy y Luis Bárcenas hay un pacto al que cabe augurar muy corto recorrido.

La UDEF, envuelta en una brutal disputa por su control, bombardea al juez Ruz con informes sobre Gürtel y Bárcenas

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Cascos en medio de una guerra por el control policial entre el PP y el PSOE

Cualquiera que lea el que podríamos denominar Informe Cascos, o “Informe sobre Spinaker 2000 SL y Enercorr XXI SL. Facturación con sociedades vinculadas a Jesús Merino Delgado. Identificación de persona“, firmado por el Comisario Jefe de la Brigada de Blanqueo de Capitales de la UDEF, José Luis Fernández Gudiña, en el que se supone que sus hombres identifican a Francisco Álvarez-Cascos, tiene la sensación de encontrarse ante un asombroso déjà vu, en el que ciertos mandos policiales parecen haber tomado hace tiempo el control de la investigación del Caso Gürtel, en medio de una gran merdé política. La cúpula de la UDEF está metida en una tremenda batalla entre el PSOE y el PP por el control de sus informes, que se han convertido en pura conspiración, en el peor sentido de la palabra, al margen del control judicial.

La Policía vuelve por do solía

La publicación del informe Cascos ha causado ya una notable tormenta, y nada menos que el director general de la Policía, Ignacio Cosidó, tuvo que comparecer públicamente, de manera inmediata, para intentar justificar el inquietante origen de este documento firmado personalmente por el comisario Gudiña. Cosidó lanzó este martes, nada más conocerse el documento, esta evidente excusatio non petita, con la que se pone una venda en una herida a punto de producirse:

“En estas investigaciones no manda el director general de la Policía sino el juez instructor porque funciona como policía judicial”, ha resumido, en una entrevista en la Cope recogida por Europa Press. Además, ha subrayado que en una instrucción judicial una “injerencia podría ser constitutiva de delito”.

Pero no sólo Cosidó, pues también el ministro Jorge Fernández ha tenido que salir inmediatamente después de él, en la misma dirección, para reforzar a su director general:

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, ha asegurado que la UDEF, autora del informe que identifica al ex secretario general del PP Francisco Álvarez Cascos como receptor de comisiones de la trama Gürtel, actúa con independencia y a las órdenes del juez, que es quien tiene que valorar sus conclusiones.

¿A qué viene tanta excusario non petita?

Gudiña es un personaje que tiene un especial protagonismo en el pulso entre el juez Pablo Ruz y la Policía por el cierre de un caso en el que digan lo que digan Cosidó y Fernández, los informes policiales han cobrado vida propia, siguiendo la estela de las últimas elecciones autonómicas, cuando un falso informe de la UDEF se convirtió en el eje central de las catalanas. Ahora, otro informe de la UDEF, en este caso firmado y bien firmado por el número uno de la Brigada de Blanqueo, se utiliza para desestabilizar al máximo, explotando las evidentes debilidades del PP y su Gobierno.

En una información publicada el pasado mes de diciembre en diversos medios, Gudiña marcaba el territorio frente al juez Ruz y anunciaba la aparición de nuevas bombas de racimo como la que acabamos de conocer. Y es que es cosa sabida que la Policía, a pesar de las prisas del juez Ruz, y de las presiones de unos y otros, anunció al Juez que consideraba imposible acabar la investigación del Gürtel, tras cinco años de instrucción. Y lo hizo por escrito. Y firmó el máximo responsable de esta complejísima investigación, el comisario jefe Gudiña, que es el mismo que firma el Informe Cascos.

Gudiña ya anunció a Ruz que no podría cerrar el Gúrtel

Gudiña remitió un oficio al instructor en el que “informaba” al magistrado de que sería imposible cerrar el caso antes de diciembre de este año:

La carta, que el jefe de la Brigada de Investigación de Blanqueo de Capitales y Anticorrupción ha querido firmar en persona y no delegarla en ningún subordinado, está fechada el 5 de diciembre. En esa misiva de tres páginas, a la que ha tenido acceso este periódico, el jefe policial frena claramente las ansias de Ruz de terminar la investigación, como viene anunciando en diferentes autos desde el pasado verano.

Los mandos policiales tienen claramente cogido el timón del caso por delante de Ruz: “El texto de Fernández Gudiña es la respuesta a las prisas del juez, que en tres providencias de septiembre, octubre y noviembre había metido prisa a la Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal (Udef) para que remitiera a su juzgado todos los informes pendientes. El comisario no se anda con rodeos. Explica al juez que el grueso de las decenas de miles de documentos que fueron incautados en los registros del 6 de febrero de 2009, cuando estalló el ‘caso Gürtel’ con las primeras detenciones, ni siquiera han sido terminados de analizar.”

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Y todavía se atreven a decir Fernández y Cosidó que los informes los encarga el juez

¿Qué ocurre aquí? Muy sencillo, Gudiña es el más importante a efectos políticos, por las implicaciones del Gürtel, de los máximos jefes policiales que están afectados por el concurso de libre designación convocado por la Dirección General de la Policía para cubrir los principales puestos de mando de la Comisaría General de la Policía Judicial (CGPJ).

Tal y como informaba El Confidencial el pasado mes de noviembre: “un movimiento que permitirá al Ministerio del Interior elegir a dedo a los máximos responsables de las pesquisas sobre los escándalos de corrupción, entre ellos, los casos Gürtel y Bárcenas, dos frentes judiciales que han puesto contra las cuerdas la credibilidad del Ejecutivo de Mariano Rajoy”. Vean: nuestro Gudiña, que advertía a Ruz de que no le iba a dejar cerrar el caso porque pensaba seguir llenándole de informes, tiene su puesto en el alero ¿Quién puede creer a Cosidó después de esto?:

La convocatoria fue publicada el pasado lunes 4 de noviembre por la Orden General de la Dirección General de la Policía, el boletín oficial del cuerpo, y se enmarca en un proceso de actualización del catálogo de puestos de trabajo. Entre las plazas que salen a concurso se encuentran las de jefe de la Brigada Central de Crimen Organizado; jefe de la Brigada Central de Inteligencia Financiera; jefe de la Brigada Central de Investigación, Blanqueo de Capitales y Anticorrupción; jefe de la Unidad de Investigación Tecnológica; jefe de la Brigada Central de Delincuencia Económica y Fiscal; jefe de la Brigada Central de Seguridad Informática y jefe de la Brigada de Investigación del Banco de España, todas ellas encuadradas en la Comisaría de Policía Judicial. La lista es mucho más larga, pero destacan esos siete puestos. En cuestión de semanas serán ocupados por funcionarios elegidos por el Ministerio del Interior.

La película va de polis “rojos” y polis “fachas”

Así pues, tenemos batalla entre policías “rojos” y policías “fachas” por los más relevantes puestos de responsabilidad, un viejo asunto que ha venido determinando nuestra vida política desde lejanos tiempos. Si tienen alguna duda al respecto, aquí tienen lo que decía sobre el asunto el medio digital socialista denominado, de manera no poco paradójica, El Plural, órgano oficioso del PSOE en Internet:

Entre los cambios de jefaturas que se esperan, porque están incluidos en la oferta de puestos, hay un caso que está mereciendo mucha atención y que se presenta como el de ‘la prueba del algodón’ sobre las verdaderas intenciones de la dirección de la Policía: el puesto de Jefe de la Brigada Central de Investigación de Blanqueo de Capitales. Y es que quien ocupe este cargo será el encargado de redactar, o controlar el contenido y qué funcionarios los hacen, los informes que los jueces Ruz y Castro están pidiendo sobre los movimientos de capitales en los casos que instruyen.

Así pues, a la vista está la motivación, el origen y la función del extraño Informe Cascos, que ha obligado al ministro del Interior y al director general de la Policía a salir públicamente explicando su desconcertante gestación, pues se trata de un infome, por muy firmado que esté -más bien por estar firmado por quien está firmado- que recuerda extraordinariamente el turbio papel que ya jugó en las últimas elecciones catalanas la cúpula policial española.

Una operación incalificable por el control de la UDEF

Se evacúa ahora este informe en el momento de total incertidumbre sobre los nombramientos de esa cúpula policial, azotada por un enfrentamiento en el que tenemos como más relevantes protagonistas al director general Cosidó, el mismo que se disculpaba hoy, y al máximo responsable de la UDEF, Jorge Fernández, por lo que todo viene a demostrar que estamos ante una operación incalificable. Vean lo que dice al respecto este artículo de Melchor Saiz-Pardo de la Agencia Colpisa:

La prueba del algodón de las verdaderas intenciones de Fernández y Cosidó por controlar la UDEF será saber si los que están siguen a pesar de este concurso y conocer el perfil de los que entran. Y sobre todo, el nombre del nuevo jefe de la Brigada de Blanqueo de Capitales. De él dependen y dependerán los funcionarios que más activamente han trabajado en las investigaciones de corrupción que salpican al PP. En esa brigada está la bestia negra de los populares, el inspector Manuel Morocho, que ha firmado los más delicados informes sobre el partido del Gobierno. Documentos tan duros que el propio Jorge Fernández se excusó diciendo que la UDEF «trabajaba a las órdenes del juez y no del ministro del Interior».

¡Llueve sobre mojado!

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