Sargadelos, la primera revolución anticapitalista de España

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Vajilla mesocrática del Sargadelos galleguista

Por J. V.

Sargadelos, durante muchos años timbre de gloria del orgullo patrio galaico, es sinónimo de vajilla mesocrática para las bodas de la pequeña burguesía finistérrica, producto de éxito que se extendió allende las fronteras de la Galaecia contemporánea. Es también símbolo de permanente fracaso empresarial y de hambre inagotable de fondos públicos. Sin embargo, no es tan sabido que en sus orígenes, que se remontan a las postrimerías del siglo XVIII, el complejo fabril de Sargadelos fue el escenario de lo que se puede calificar como la primera revolución anticapitalista que tuvo lugar en España.

Esas vajillas y objetos cerámicos mayoritariamente de color azulón cobalto, alcanzaron gran popularidad, gracias a la promoción de la que se beneficiaron a lo largo de los años gloriosos asociados a la Transición española y al desarrollo autonómico de Galicia, en un proyecto privado generosamente subvencionado por su innegable impacto político para la comunidad. Inyectarle dinero a Sargadelos era apostar por la identidad gallega. Manuel Fraga, uno de los puntales de la consolidación de esa identidad, no dudaba en regalar figuras de la fábrica renovada de A Mariña a sus visitantes ilustres, entre ellos Fidel Castro

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Conjunto histórico de Sargadelos

Pero los inventores de este conglomerado que acompañó la singladura de la naciente nación gallega que contribuyó a configurar la tríada confederal de la asimétrica España autonómica, no lo sacaron de la nada. Había mucha historia detrás. La operación, aparentemente una obra maestra de ingeniería social identitaria, se construyó sobre los restos ocultos por la maleza de una antigua siderurgia y fábrica de loza y porcelana que incluye sus piezas supervivientes en las agendas de los mejores anticuarios.

Resulta muy digno de un pormenorizado estudio el contraste estilístico de la evolución entre las piezas del viejo y del nuevo Sargadelos, entre una gran industria que se movía en el cosmopolitismo de las formas y de los motivos decorativos con una visible influencia británica, líder por entonces de las manufacturas cerámicas en Europa, en una empresa capitalista pionera, el estilo de tópica raíz celta que empapó un proyecto de “recuperación” que estaba destinado a terminar como el rosario de la aurora, a cuenta del conflicto entre los intereses particulares de sus promotores y su discurso nacionalista, pues con él se justificaron ilusiones colectivas y esos ríos de dinero público que se escurrieron entre los mimbres de una cesta que llevaron su polémica gestión, una y otra vez, a los titulares de prensa.

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La vieja fábrica de Sargadelos producía piezas hoy enormemente cotizadas en el mercado de las antigüedades

Las apasionantes reliquias que ahí están a disposición del curioso visitante del antiguo conglomerado fabril que se pueden contemplar hoy en el Museo Histórico de Sargadelos, forman un conjunto de primera magnitud de la arqueología industrial de finales del siglo XVIII español, pues en su origen estuvo la primera siderurgia gallega levantada en 1790, a la que se añadió la fábrica de loza en 1806. De todo ello quedan restos dignos de conocer con una detenida visita al conjunto monumental situado a corta distancia del caótico recinto fabril que aún hoy en día intenta explotar esa marca.

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Dependencias en ruinas del abandonado conjunto fabril de Sargadelos

La red de tiendas de la moderna fábrica de Sargadelos se extendió a Madrid, Barcelona y hasta la glamurosa ciudad de Milán, y popularizó la marca fuera de Galicia con todo tipo de bibelós y objetos con pretensiones célticas y gallegistas, marcadas por un estilo común que encuentra la raíz de su estética en la asociación de varios intelectuales galleguistas y antifranquistas. Y es que detrás de tan peculiar industria, había todo un proyecto a lo Bauhaus, creado desde el Laboratorio de Formas de Galicia, montado en el exilio, en Argentina, entre el ceramista Isaac Díaz Pardo y el pintor, escritor y ensayista Luis Seoane con la colaboración del arquitecto Andrés Fernández Albalat, autor del proyecto de la nueva fábrica de Sargadelos.

Esa operación de largo recorrido terminó como el rosario de la aurora y entre los ERE, las disputas accionariales, concursos de acreedores y conspiraciones de todo tipo, el emporio del Sargadelos contemporáneo se fue a tomar vientos cuando todos ellos se tiraron los platos a la cabeza, para acabar bajo el control de Segismundo García, un empresario de Ribadeo, que en estos momentos intenta reflotar la empresa, encargando mantelerías en Portugal, bolsos en Ubrique y diseños de cerámica de Pepa Poch y Ágatha Ruíz de la Prada.

Pero la historia de Sargadelos da para mucho más que para una visita a la actual fábrica situada en Santiago de Sargadelos, municipio de Cervo, en la costa lucense de Galicia.

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Antonio Raimundo Ibáñez, marqués de Sargadelos

Según Pegerto Saavedra, catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Santiago de Compostela, cuando el asturiano de Santalla de Oscos, Antonio Raimundo Ibáñez, marqués de Sargadelos y fundador, entre otras muchas cosas, de una primera fábrica de loza murió asesinado el 2 de febrero de 1809, no lo fue, como suele decirse, en calidad de “afrancesado”, sino que fue el odio del pueblo de A Mariña de Lugo, el que terminó con su vida, como culminación de un motín revolucionario que había tenido lugar en 1798, el primer alzamiento popular con esas características tan modernas, en la historia de España (1):

…, lo que entonces no habían conseguido sus numerosos enemigos hallaron ocasión de llevarlo a término en las circunstancias turbulentas de comienzos de febrero de 1809: el ensañamiento con su cuerpo en la “agras” de la aldea de Dompiñor, el anonimato de un crimen cometido a plena luz del día y la frialdad de la partida de defunción redactada por el rector de la parroquia Ribadeo dan idea de que había unas ansias de venganza que venían de muy atrás .

Así pues, Ibáñez fue un raro representante de un capitalismo emergente que concitó el resentimiento de unos, la envidia de otros, y el odio de casi todos, y que llegó a protagonizar un motín sorprendente que puede y debe calificarse como revolución anticapitalista. El marqués, un hombre humilde de la remota comarca de los Oscos, se hizo asombrosamente rico comerciando con el capital de la familia Arango y Mon, de Ribadeo, utilizó ese capital para desarrollar un gran proyecto industrial que chocó con las inercias del Antiguo Régimen.

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Acequia del conjunto que discurre por el denominado “paseo de los enamorados

En Sargadelos se explotaban los recursos naturales, caolín, hierro, agua a raudales, montes de los que obtener la madera para transformarla en carbón vegetal y puertos como el de San Cibrao donde todavía se puede ver hoy los restos de la fábrica de porcelana. A Ibáñez se le acusaba de pagar poco, de obtener cargas de leña mediante mecanismos feudales abusivos y vejatorios, al imponer su acarreo a los campesinos y el uso de sus montes comunales, de importar el lino y arruinar las cosechas autóctonas, de disponer de cárcel y guardia propia, etcétera, etcétera (2):

El 30 de abril de 1798, hace 219 años, 4.000 vecinos de 17 parroquias A Mariña se concentraron con sus carros y aperos en Cordido y Trasbar y se dirigieron al complejo industrial de Antonio Ibáñez en Sargadelos. Los estaban esperando y fueron recibidos a tiros. Se apoderaron del almacén de pólvora, asaltaron e incendiaron la fábrica y atacaron a los operarios y a los 30 soldados que protegían las instalaciones.

revosrgaIbáñez se recuperó de aquel desastre y aunque en el proceso judicial se pusieron en tela de juicio sus abusos, los tribunales justificaron a los amotinados. En 1800 la Corona sobreseyó la causa a cambio de indemnizar al Marqués con 700.000 reales que le sirvieron para la nueva fábrica de loza que puso en marcha en 1806, y que no llegó a explotar, porque su asesinato en 1809 le impidió ver funcionando lo que acabaría siendo ese icono del galleguismo que ahora agoniza convertido ya directamente en una industria de “pijaditas”.

(1) “Más que un ilustrado, el marqués de Sargadelos era un hombre de acción“. Faro de Vigo 2-II-2009

(2) “Sargadelos acogió la primera huelga revolucionaria de España hace 219 años“. La Voz de Galicia 30-IV.2017

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Cascos va ahora a por Moriyón

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Francisco Álvarez-Cascos está exultante y se nota. Otros, cuando entran en subidón, bailan, cantan o hablan sin parar. Cascos, buen cazador como su maestro Manuel Fraga, celebra sus triunfos matando, y para eso sabe que no hay nada como buscar y esperar a la pieza al rececho, para no equivocarse en el momento de apretar el gatillo, sin que el viento delate su presencia alertando el olfato de la presa.

¿Tiene motivos Cascos para estar contento? Por supuesto. No es para menos: acaba de librar su comparecencia, en plena campaña electoral, en la pieza separada de la Gürtel dedicada a las adjudicaciones irregulares de Aena. En 2009, Francisco Correa, el cabecilla de la trama, había declarado ante el juez Baltasar Garzón: “Paco Cascos, con el que tenía cierta relación, me dio la cuenta de Aena”. Ahora todo parece indicar que el marrón le va a caer al entonces director de comunicación de la entidad, Ángel López de la Mota.

Y es que el nombre de Cascos no aparece finalmente en el auto firmado el pasado uno de diciembre por el juez José De la Mata porque la Udef no pudo acreditar su relación con el acrónimo “P.A.C.”, que aparece en la contabilidad de la trama como receptor de fondos. Es sabido que en la contabilidad B de Luis Bárcenas sí aparecen en cambio “A. Pac” y “Paco AC”, siglas que el extesorero del PP relacionó con Cascos. Los enredos de Cascos con la Udef se acabaron hace tiempo, desde que Mariano Rajoy empezó a mirar con buenos ojos a su hoy “socio” asturiano, tras su declaración ante el juez Pablo Ruz en agosto de 2013.

¿Y en qué se nota el “subidón” casquista? Cascos, que tiene a Carmen Moriyón contra las cuerdas desde que inició el camino de vuelta al PP colocando a Cristina Coto como presidenta-marioneta de Foro, sigue un camino pautado que pasó por el apoyo a Mercedes Fernández en la investidura presidencial de Asturias y la formación de una coalición electoral con el PP que sólo se explica a partir de la destrucción de ese movimiento político, a cargo de su propio creador.

Cascos tiene ahora trabajo como “abrelatas” en una empresa de seguridad que según La Nueva España recibió diez millones en contratos de administraciones vinculadas al PP en el año 2014, y sin duda debe ser verdad, puesto que el hombre que tiene la pistola judicial al cinto y desenfunda a la menor, en esta ocasión calló como un afogao.

Así que además de conseguir la tranquilidad para P.A.C. también ha encontrado trabajo, y una oferta irrestible de Rajoy que le ha regalado dos puestos en el congreso y el Senado para dos fieles acólitos, lo que a su vez también es una pasta en mano que el Estado entrega a Foro, que no tendría derecho ni a un euro de no haber sido por este otro aguinaldo, entregado a cuenta de las subvenciones electorales, que le vendrán muy bien, a él que parte y reparte el dinero, y se lleva la mejor parte, de lo que se administra en Foro sin dar cuentas a nadie que no sea su propia sombra.

Por eso, y ya de subidón a tope, sus socios del PP le exigen a Cascos que siga con su parte del trato, que no es otra que rajar, asesinar políticamente, a quienes le siguieron fielmente en su particular remedo del aciago camino del Rey Felón Fernando VII, que pasó de la añoranza al odio de sus súbditos sin solución de continuidad.

El asesinato político de la alcaldesa de Ribadesella, Charo Fernández Román, a la que ya acosó alentando el transfuguismo y la traición en su propio equipo, y del alcalde de Salas, Sergio Hidalgo, junto con el ex alcalde de Valdés Modesto Vallejo y la afiliada de Ribadesella Rosa Cerra, es ya un movimiento de ataque abierto en la guerra cuerpo a cuerpo que mantiene desde el II Congreso de Foro para quitarse de en medio a Carmen Moriyón, alcaldesa de Gijón.

Poco a poco, golpe a golpe, ella ya está contra las cuerdas al verse formando parte de un partido que de la noche a la mañana pasó de ser una fuerza regeneracionista, renovadora y crítica con la “casta” del bipartidismo, a convertirse en una muleta del PP, algo que sin duda resulta insostenible para el resto de las fuerzas políticas presente en el Ayuntamiento de Gijón, y especialmente para Xixón Sí Puede, cuya abstención permite que Moriyón sea alcaldesa en mayoría minoritaria.

Lo que importa realmente no es que Charo y Sergio no hayan hecho campaña con un partido como el PP, del que la masa de los afiliados y votantes que siguieron en su día a Foro no quieren saber nada. Lo que importa es que ambos respaldaron a Moriyón, en la reunión celebrada con los entonces alcaldes de Foro, en Siero el sábado 14 de Febrero de este año, organizada por Cascos para meterles la cataplasma del apoyo a su presidenta-marioneta como número uno del partido que maneja a su antojo y con el que trafica en estos momentos con un descaro asombroso.

Cascos: La Nueva España ataca a Caunedo para hacer la pelota “a Wenceslao y Rivi”

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Cascos, “abrelatas de seguratas”, se rinde ante Rajoy, Cherines y Caunedo

Por Juan Vega

Francisco Álvarez-Cascos tiene una frustrada vena de editor de periódicos. Alguien tiene que manipular la información, porque la información sin manipulación es fantasía del arcángel San Gabriel. Informar es acercarse a la verdad y coquetear con la mentira, mientras se colorean los cristales con que ambas se miran, y Cascos siempre prefirió encargarse él personalmente de pintar cristales con brocha gorda, en vez de confiar tan delicado labor en las manos expertas de unos profesionales a los inexplicablemente desprecia, como si él tuviese una gran inteligencia. Así le luce el pelo al hombre que tiene que andar vendiendo contratos de seguridad con sus menguadas influencias, en un final para el ex vicepresidente del Gobierno de España, digno del mejor Fiodor Dostoievski.

Su egotismo le llevó al precipicio del que cuelga. No entiende que en la relación parasitaria entre política y periodismo no cabe pensar en el poder absoluto, es decir, en un poder ilimitado. Sin reparto no cabe el éxito, y por eso, porque Cascos está acostumbrado a quererlo todo para él, y nada para los demás, el alumbramiento de Foro terminó en aborto. Cuentan sus familiares que de niño no toleraba perder un partido de balompié sin marcharse con la pelota. Tampoco es capaz de compartir una ración de arroz con leche o unos callos. Son cosas superiores a sus fuerzas. Todo para él: quería el Gobierno y los medios de comunicación al servicio de un poder absoluto, en su sueño de crear en Asturias una Galicia particular, pero como no le llega a Manuel Fraga ni a la suela de los zapatos, se quedó sin Gobierno y sin medios de comunicación, dedicado a trabajar la puerta fría, y si se descuida amanece vestido con un tonel.

Por eso Cascos se enfotó más de la cuenta en su campaña contra La Nueva España, a la que pretendió doblegar de manera estúpida, sin darse cuenta de que para sacar un salmón hay que soltar sedal, lo que nos hace sospechar por qué tiene tantos amigos gancheros. En realidad debe ser tan buen pescador como político. La Nueva, en justa correspondencia con tan constante odio, no le dejó un día de descanso desde el inicio de su revolución autotraicionada, y por ahí se le fue la olla. Cascos llegó a crear y alimentar personalmente secciones fijas contra el diario de Calvo Sotelo, en las que todavía hoy, a pesar de su rendición ante Mercedes Fernández, sigue insultando de manera incomprensible a los profesionales del periodismo. Eso lo hace en la Web de Foro Asturias, página  de la que él mismo suele decir, que es “la más leída, entretenida y la mejor informada de Asturias”. No se sabe si se lo cree o si cree que alguien se lo puede creer, tal es su poderosa enajenación.

La entrega de la cuchara de Foro a Mariano Rajoy, por parte de la cúpula casquista, se ha producido en el peor momento político de la historia del PP de Asturias, porque llega en medio del estallido del Caso Pokémon, otro tremendo escándalo de corrupción, de más fuste todavía que el Caso Marea, por su dimensión económica y territorial, y por su transversalidad política. Pero esa rendición no ha venido acompañada todavía de la entrega de las armas, y por eso Cascos sigue todavía intentando intervenir en la política asturiana, desde la marginalidad del “abrelatas”, con las sandeces que deposita en su casposa Web. Agustín Iglesias Caunedo está muerto, pero pendiente de entierro, y el PP de Cherines no ha podido todavía cauterizar la herida de Oviedo con el inevitable nombramiento de una gestora que limpie de basura la Capital del Principado. ¡Y ahí va Cascos a echarle una mano a Caunedo, igual que antes hizo con José Ángel Fernández Villa! (¿es la solidaridad del buen amigo de Luis Bárcenas?). Asombroso pero cierto.

El sumario de Pokémon encierra todavía material de infarto para el partido que ha contratado a Cascos como segurata, a cambio de que entregue la cuchara de Foro, y le obliga a cambiar de rumbo. Por eso Cascos ha ordenado a sus empleados, es decir, a la cúpula de Foro, que no abran la boca ante el escándalo Aquagest. Sigue creyendo, el pobre, que él puede manipular la información desde su Web, como un crío chico juega con sus mecanos, sin darse cuenta de que la muerte política de Caunedo se va a llevar muchas cosas por delante, y entre otras, lo que queda de él, ante la inevitable destrucción de los restos del cortijo de Gabino de Lorenzo. ¿Y cómo justifica Cascos su silencio, el silencio de Foro, ahora que come a dos carrillos, y a la vista de todos, en el duernu que tanto criticó, ahora que son tan visibles en Aquagest los negocios del PPSOE?

Dice Cascos en su Web, desde la cobardía del anonimato que utiliza siempre para disparar sobre tirios y troyanos, sin darse cuenta de lo ridículas que son ya sus fabulaciones psicopáticas:

Desde junio de este año a Caunedo lo sustituyó el socialista Wenceslao, sostenido débilmente en IU y Somos (Podemos), y La Nueva España necesitaba seguir sobreviviendo y matando su hambre. ¿Cómo? Congraciándose con Wenceslao y con Rivi, sirviéndoles en bandeja la cabeza de Caunedo como prueba de su amor hacia los nuevos dueños de la publicidad ovetense para pelotear con el PSOE e IU. Así de fácil se explica lo que publica La Nueva España.

Que la magistrada Pilar de Lara esté a punto de imputar a Caunedo, junto con otros muchos, ante la acumulación de pruebas en las que se demuestra que ha sido objeto de injustificables regalos y agasajos de todo tipo, pagados por un grupo dedicado a conseguir contratos públicos, por parte de un conseguidor, no le parece información relevante ni periodismo puro y duro. Si alguien tiene alguna duda sobre las razones de Cascos para entregar la cuchara de Foro, este comentario lo aclara sobradamente. Él, que se dedica ahora a prestar servicios como patético logrero de una empresa de seguridad, ve normal lo de Caunedo y Joaquín Fernández el “abrelatas”. ¡Tremendo final para quien fue vicepresidente del Gobierno de España!