La asamblea de IU anuncia el imparable relevo de Llamazares y Orviz

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Por Porompompón Porompompero

Cuenta Vicente Montes, en un artículo de opinión que publica en La Nueva España de este domingo con el título La semana que sacudió a IU de Asturias, que la asamblea celebrada ayer en Gijón por ese grupo político, debatió una resolución en la que se exige “un cambio en la estrategia política de Asturias” para realizar una “oposición clara” y estar a disposición de “consensuar con todas las fuerzas políticas” cambios en la actuación del gobierno de Javier Fernández. “IU aparece como un aliado permanente de este gobierno (del PSOE) sin poder imponer cambios relevantes”, señala el documento.

Gaspar Llamazares, que se pegó con Manuel González Orviz para seguir remando en la piragua de la política desde su último refugio asturiano, donde tiene el apoyo de La Nueva España y los poderes fácticos, como muleta de Javier Fernández contra la marea de Podemos que viene levantando las alfombras que a los supercicutas horrorizan, se encontró totalmente solo, cuando Orviz se apuntó a la convergencia con los de Pablo Iglesias.

Orviz, miembro del consejo de administración de SEDES que Vicente Álvarez Areces utilizó como testaferro para comprar las oficinas del Calatrava, para echarse una mano a si mismo y al hoy desaparecido José Cosmen, y de rebote al vergonzante jefe de la Policía Gabino de Lorenzo, quería seguir sacando pecho en las listas de lo que va a ser Unidos Podemos.

Demasiado para el cuerpo del más bragado tragador. Si IU aporta a Unidos Podemos a los viejos rockeros que durante los años horribles del PPSOE astur facilitaron los grandes chanchullos de Areces y Gabino, IU de Asturias no sólo no llevará más votos, sino que los restará, a las candidaturas de los del de la coleta.

El tímido pero imparable rechazo de la asamblea de IU de este sábado a la gerontocracia colaboracionista con el PPSOE anuncia un inevitable relevo de dirigentes sin alma en la decrépita chalupa que pilotan Orviz y Llamazares. Tienen demasiados muertos en los armarios.

Susana Díaz no es Javier Fernández, el hijo político de José Ángel Fernández Villa

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Por Juan Vega

El personal que manifiesta su opinión a diario en nuestros periódicos, reflejando hoy en unas pocas líneas la obligada reflexión sobre la lectura local de los resultados de las elecciones andaluzas, anda no poco perplejo. Leo con interés a Juan Neira en El Comercio y a Alberto Menéndez en La Nueva España. Mientras Neira se distancia del PSOE y de sus magros ideólogos, subrayando la enorme distancia entre Susana Díaz y Javier Fernández, veo algo que me sorprende en Alberto: evita la obligada comparación entre las figuras de la presidenta andaluza y el asturiano. ¿Sabe que no resisten la comparación y por eso protege a nuestro Javier? Lo cierto es que Menéndez ha perdido el entusiasmo con el que no hace tanto se le daban intensas sesiones de botafumeiro al funcionario de minas del Principado, que renegó de Mieres para residir, a día de hoy, cómodamente instalado en su flamante residencia gijonesa de Somió.

Ya nadie insiste en vendernos desde el periódico de la ovetense calle de Calvo Sotelo, como no ha mucho hacían, la inexistente influencia de Fernández en el PSOE español. Así lo intentaron hacer hasta el congreso del pasado año, que elevó a los altares a Pedro Sánchez, dejando a Javier para vestir santos en Asturias. Susana Díez le quitó el Consejo de Política Territorial y tuvieron que crearle el llamado “Comité para la Transición Industrial y Energética” ante la enorme perreta que se pilló. Por las mismas podían haberle regalado un sonajero. Ni siquiera intentan colocarnos esa gastada imagen creada por José Manuel Piñeiro, el asesor áulico del anodino presidente astur, al que intentó colocarnos durante estos años, como un intelectual, que aunque no se le ocurriese nada, leía libros muy gordos.

El derrumbamiento del Partido Popular en Andalucía convierte en una gran victoria el resultado de Susana Díaz, que no del Partido Socialista. La lideresa andaluza, que evitó en todo momento las siglas y los símbolos de su partido, utilizó como lema de campaña el hashtag #TodosConSusana, una aparente manera de potenciar su imagen, vinculándola a la fuerza de las redes sociales. Se trataba en realidad de borrar cualquier pista de su relación con un partido que no vive sus mejores momentos.

La indisoluble vinculación entre Andalucía y el PSOE va más allá de las lecturas sobre la marea de corrupción que pudre los fundamentos de aquella comunidad autónoma con el caso de los ERE, y convierte el partido de Pablo Iglesias, el impresor, en el partido nacionalista de aquella comunidad, a base de gobernar con el trabuco en ristre de José Ulloa, “Tragabuches”, y sus Siete Niños de Écija. El trabuco elevó al PSOE andaluz a la misma categoría que ostenta el PP en Galicia o el PNV en el País Vasco.

Aquí la identificación entre el PSOE y su electorado pasaba por José Ángel Fernández Villa, la chequera minera y la parafernalia de Rodiezmo. La diferencia esencial entre Susana Díaz y Javier Fernández, más allá del sexo, la edad o la religión, está por definir públicamente, y por eso algunos huyen de lo evidente: mientras la andaluza llegó como cortafuegos entre el PSOE andaluz y el caso de los ERE, Javier Fernández es el hijo político de Villa, que le hizo director general, consejero y secretario general del PSOE asturiano. Susana Díez saltó a la Presidencia de Andalucía para pasar página con los ERE, mientras que Fernández chapotea como un hipopótamo en el barrizal de Villa y el SOMA-UGT, y ya se pueden poner como quieran, que mientras Javier no se retire a su mansión de Somió, el PSOE de Asturias estará metido hasta atrás en el barro.

Foro o Podemos: el dramático escenario que diseñó Vaquero

LA JUNTA PIDE EXPLICACIONES AL GOBIERNO SOBRE LA PUESTA EN MARCHA DEL HUCA

Por Juan Vega

Una de las grandes anomalías democráticas asturianas, la permanente irrupción del editor jubilado José Manuel Vaquero, en los contenidos del diario La Nueva España, comienza a diluirse, tras la desaparición de uno de los personajes más siniestros de nuestra vida política y periodística, al que los propietarios de la empresa han quitado de en medio, alarmados, sin duda, ante el derrumbamiento de sus ventas y difusión, que siguen siempre a la pérdida total de la credibilidad de un medio de comunicación.

El escenario creado por Vaquero, en su loca guerra contra Foro y su líder Francisco Álvarez-Cascos, nos conduce a un paisaje tras la batalla en el que La Nueva España puede convertirse en LaSexta local, que parece querer llevar a Podemos a la Presidencia del Principado, sobre las ruinas de una izquierda podrida, sostenida por una derecha en colapso, si una formación regeneracionista y políticamente transversal como Foro, que resiste con fortaleza el asedio, no lo impide.

Empeñado en dirigir personalmente las instituciones asturianas, por encima de presidentes y alcaldes, Vaquero impulsó desde el diario de la familia Moll, al que desprestigió sin límites, los más nefastos negocios de nuestra comunidad, como el traslado del HUCA o la operación del Calatrava, símbolos preclaros de los desastres de la burbuja que se extienden como un desolador acta de acusación por todo el territorio del Principado. Vaquero fue el bombero pirómano. Aquí y allá provocó terribles incendios, que acudía a extinguir presuroso siempre que se le diera el rendibú que colmase sus ambiciones personales, importándole poco el progresivo deterioro de la imagen y la cuenta de resultados de su empresa, que al fin y al cabo, no era suya.

Jubilado Vaquero, La Nueva España busca su camino, y lo tiene difícil, porque sus apuestas, las apuestas de Vaquero, se hunden con estrépito, ya que la principal, el presidente Javier Fernández, al que se intentó convertir en un prestigioso intelectual aficionado a leer “libros gordos”, y al que intentó eximir de responsabiliades sobre la catastrófica gestión de Vicente Álvarez Areces, no paró de meter la pata, para encubrir su abulia política, siempre en el momento y en el lugar equivocados, y a pesar de ser uno de los dos únicos presidentes de comunidad autónoma que tiene ese partido, consiguió ser un perfecto cero a la izquierda en el PSOE español.

Y es que además su total disolución en la nada política de la que procede, Fernández, tiene que enfrentarse ahora al caso José Ángel Fernández Villa, del que tiene mala escapatoria, como inspector de minas que fue a las órdenes del hoy condenado Víctor Zapico, al que sucedió en la Consejería de Industria sin “enterarse de nada”. El ruido que rodea a la sede regional de UGT, donde se cuece a fuego lento Justo Rodríguez Braga, mientras la UCO investiga desde Gijón, en Santa Teresa y en General Ordóñez, está a punto de provocar un pánico. Han apostado por un caballo cansado que tiene muy difícil llegar a las elecciones sin derrumbarse.

Peor todavía, si cabe, es lo del PP. A Mercedes Fernández le acaba de colapsar su principal apuesta, Gijón, siguiendo la desesperada estrategia de Vaquero contra Carmen Moriyón y Foro, de manera tan rotunda, escandalosa y estrepitosa, que no necesita que la empujen hacia el abismo, como dirigente de un partido que hace aguas por todas partes, y que ahora queda en evidencia, al fracasar de manera inevitable, el juego de Dolores de Cospedal, consistente en desviar la atención, incendiando el fuego que ahora devora a Mariano Rajoy tras la puesta en libertad de Luis Bárcenas.

¿Quién encargó esos falsos informes policiales con los que pretendían incriminar a Cascos, limpio de polvo y paja, en el berenjenal del que Rajoy y Cospedal pretendían escapar apuntando hacia otros? ¿Por qué esos falsos informes eran la supuesta sustancia informativa de La Nueva España, día tras día, semana tras semana, difundiendo aquellas calumniosas imputaciones que escondían tras las siglas PAC, cuya falsedad ha quedado acreditada? PAC, y el odio a Cascos, se convirtieron en el eje paranoico de la política informativa de ese periódico, cuyos propietarios se enfrentan ahora al difícil reto de reconstruir su deteriorada imagen.

La realidad es que tras tan brutal campaña contra Foro, en Asturias quedan ahora dos apuestas, Foro, con el que no han podido Vaquero y sus secuaces, o Podemos, y da la sensación de que con tal de impedir que Asturias pueda estar gobernada por un líder indiscutible como Cascos, los de Calvo Sotelo parecen haber apostado hasta ahora por franquearle la puerta al partido de Pablo Iglesias, disparando fuego a discreción sobre quienes vinieron a buscar la regeneración dentro del sistema, a los que se ha intentando destruir de manera implacable. El que ha caído, es Vaquero, y ahora, a pocos meses de las elecciones, algunos se preguntarán perplejos, “¿qué hacemos?”. No me extraña.

El castañazo de “Nunca Pudimos”, alias “Podemos”

xuaco

Por Xuaco Bernaldo de Quirós y Pardo de Donlebún

Me costó trabajo entregar el encargo que me hizo el Centro de Estudios Políticos y Humanitarios (CEPHU) sobre la genética del grupo llamado “Podemos” que, después de pasear a Pablo Iglesias (el de la coleta, no el de la barba) por las televisiones de Planeta y de Vocento durante meses, consiguió unos resultados sorprendentes -para el CIS y sus mariachis- hasta que un reactivo importado de Sylvania me permitió identificar el nombre latino auténtico de “Nunca pudimos”, ahora camuflado en el alias castizo de “Podemos”.

Por el PH, “Nunca pudimos”, alias “Podemos”, es claramente anti-FORO, en primer lugar; anti-PP, en segundo lugar; poquitín anti-PSOE, en tercer lugar; y de la misma leche que IU, en último lugar, a los que esperan desplumar totalmente, si se se ponen a tiro y se dejan.

“Nunca pudimos”, alias “Podemos”, aunque lo nieguen, es un partido político integrado en la “casta” más antigua, más rancia y con menos democracia que cualquier otro, tal y como se puede demostrar con una biopsia de su jerarquía, un escáner de su legitimación y un tac de su funcionamiento interno, que tenemos en el CEPHU y en el expediente que se mojó un poco en la última inundación del HUCA. El escáner de legitimación indica que la han conseguido en una votación digital en la que Pablo Iglesias (el de la coleta, no el de la barba) consiguió 45.000 votos contra 5.000 del llamado “Círculo de enfermeras”, que fue la “lista alternativa”. Ni el Partido Comunista de Albania llegó a tanta perfección.

La casta de “Nunca pudimos”, alias “Podemos”, incluye ejemplares internacionales: el chavea Lenin, el pollo Stalin, el novicio Mao, el premio Nóbel de la Paz Ceaucescu, el adolescente Fidel Castro o el transformista (de golpista a populista) Hugo Chaves. En España encontramos antecedentes de la casta de “Nunca pudimos”, alias de “Podemos”, en líderes juveniles como el barbado sin coleta Pablo Iglesias (cuarenta y seis años presidente del PSOE y de UGT) o el renovador Santiago Carrillo (33 años Secretario General de las Juventudes Socialistas y del PCE).

“Nunca pudimos”, alias “Podemos”, tiene un problema enorme que no nos van a contar en las televisiones de Planeta y de Vocento: las elecciones municipales van a ser antes que las generales. Tienen convocado un congreso fundacional al que llaman Asamblea Ciudadana para septiembre próximo, y su organización está encomendada, por el artículo 40, a un grupo de ungidos digitalmente -con un innovador e incontrolable programa informático de votación abierta- encabezados por Pablo Iglesias (el de la coleta, no el de la barba), del que forma parte el asturiano Daniel Ripa (experto en libelos injuriosos y blogs calumniosos para dar mucho trabajo a los jueces), que en esa Asamblea va a adoptar directrices para aprobar o denegar candidatos a las municipales.

Y ahí es donde en los análisis que encargó en CEPHO sale claramente que “Nunca pudimos”, alias “Podemos”, se va a retratar porque España, y sobre todo Asturias, está llena de indignados que tocan la flauta con un perro dando saltos, que lógicamente también van a querer ser candidatos, aunque tengan que lograrlo puño en ristre. Y a ver cómo les dice Pablo Iglesias (el de la coleta, no el de la barba), tú sí, tú no. Esto sí que va a ser una “casta”. Pero casta de “castaña”, o sea de “castañazo”.

¿De qué presume Javier?

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Javier Fernández acaba de meterse la piña de su vida política, tras la tremenda pifia de la operación orquestada desde su patético gabinete de comunicación y La Nueva España: entre todos ellos pretendieron doblegar al PSOE, a base de propaganda, y al final tuvo que ponerse de rodillas para que le creasen un carguín, él que jamás se plantó anta nada y ante nadie, y menos, bon vivant donde los haya, por cualquiera de los problemas que afligen a sus conciudadanos.

Se derrumbaba así, con esta farsa organizada en el reciente cónclave socialista, un largo trabajo de fabricación de una burda impostura, desarrollado a conciencia, desde su acceso a la Presidencia del Principado, para intentar hacernos creer a todos que era un “influyente barón” socialista. La pifia fue de órdago. Semejante patinazo nos hace recordar que nada comienza ahora, y que la biografía de Fernández es muy reveladora de esta tendencia suya a crearse un personaje de ficción, sin duda su único producto “intelectual” conocido y bastante flojo, por cierto.

Fernández no pinta nada, y si pintaba algo, ahora pinta menos que nunca tras dar tan patética batalla. Ahora ya nadie mira para él en toda España. Su posición es totalmente ridícula, y a partir de este momento se va a enfrentar a un implacable trabajo de demolición que ejecutarán en silencio las terminales de Susana Díaz en Asturias, que son muchas, empezando por Antonio Trevín y su corte ugetista, con Eduardo Donaire a la cabeza, que tienen una magnífica oportunidad para ganar terreno en una FSA en descomposición, tras el ocaso del SOMA, cuyo antiguo dirigente, José Ángel Fernández Villa, fue el padre de la rapaza, al que naturalmente traicionó en cuanto tuvo la primera oportunidad.

¿Por qué tanto empeño en convertirse en ese hombre sesudo, reflexivo, inteligente, culto y más socialista que Carlos Marx, el personaje que intentó colocarnos con ayuda de los plumillas de La Nueva españa? Dime de lo que presumes, y te diré de lo que careces. Sobre lo de inteligente, sesudo y reflexivo, basta ver su ridícula situación ante toda España, como mendigo de un puestín, para darse cuenta de lo que en realidad es un su corto recorrido intelectual. Cualquiera con dos dedos de frente hubiera sabido zafarse de tan ridícula situación como la que ahora le deja políticamente tocado de muerte. El líder de los socialistas extremeños, Guillermo Fernández Vara, que dio la misma batalla, a diferencia de nuestro Fernández, supo hacer mutis con dignidad  retirarse a tiempo. Él no supo, no quiso, o lo que es peor: no pudo.

No basta leer libros gordos, o tenerlos abiertos en la mesa del hospital, para que el pelota de turno de La Nueva España se admire de lo voluminosos que son, al fin y al cabo, estamos ante la traslación al mundo del intelecto, de la teoría del burro grande; eso nada dice sobre la inteligencia del responsable de la farsa permanente organizada alrededor de sus hábitos lectores. Podía leer libros más pequeños, y digerirlos mejor. De lectores de solapas está el mundo lleno. La inteligencia se demuestra en los resultados.

En cuanto a lo de su currículo socialista, la verdad es que mete miedo. Residente en el nada proletario barrio gijonés de Somió, donde fue a vivir para codearse con la vieja burguesía astur, se afilió al Partido Socialista casi con cuarenta años, cuando volvió a Asturias con destino como funcionario en la Consejería de Industria, y prácticamente desde entonces abandonó la mesa de trabajo para no volver a hincarla en su vida, convirtiéndose en el rey de la cancha de tenis y de la piscina cubierta y descubierta.

¡Qué casualidad que su afiliación al PSOE, su entrada en la Consejería de Industria, y el abandono de la mesa del funcionario, fueron todo uno, para vivir desde entonces en un permanente saltito, entre cargo y cargo, siempre caracterizado por la más absoluta de las perezonas!

Javier Fernández suele invocar la existencia de un pariente que fue engendrado por el simpar Manuel Llaneza para dotarse de un pedigrí socialista del que carece, haciendo bueno el dicho que recordé arriba, pues no sólo presume de intelectual, sino que además viaja en su coche con el prepucio incorrupto de Pablo Iglesias el viejo.

De intelectual tiene lo mismo que Manolo Escobar, que a diferencia de él era un gran trabajador, y es menos socialista que Lola Flores, pues pasó de largo en la época de Francisco Franco, y ni conoció la Transición, y eso que es poco más joven que Felipe González, así que se acercó al PSOE para medrar, cuado la cosa no suponía ni riesgo ni esfuerzo alguno y ya podía conseguir los beneficios personales que consiguió.

El socialismo asturiano tendrá ahora que renovarse si no quiere morir en brazos de semejante personaje, rota en mil pedazos la imagen de quien se construyó una personalidad muy poco creíble sobre un relato de ficción, la ficción de una vida que poco o nada tiene que ver con la realidad de un intelectual sin obra conocida ni magisterio alguno, que se apuntó al PSOE para ascender profesionalmente hacia la nada en la que está, y que consiguió llegar a la jubilación sin hincarla.

La invención de la falsa figura de Javier, es una magnífica metáfora de las desgracias de Asturias, pues detrás de semejante impostura, se enmascara al personaje que desde su abulia e inacción, permitió que el socialismo asturiano se enfangase en episodios vergonzosos e inolvidables como el traslado y construcción del nuevo HUCA, la catástrofe del Puerto de Gijón, los partos del Niemeyer y la TPA y el enorme deterioro de las libertades que se trabaja día a día desde la redaccción de La Nueva España, a la que ceba de manera cada vez más opaca e impresentable, entregándole ahora la TPA para que se la devore.

Podemos camino de la impotencia

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Por Juan Vega

La especie humana siempre ha conocido soñadores que en sus visiones beatíficas de un supuesto mundo mejor, creyeron que el homo sapiens sapiens puede (¿podemos?) convivir en armonía, tomando las decisiones de manera colectiva, sin organizaciones jerarquizadas por medio, todos juntos a la vez, sin pararse a pensar que la asamblea decisoria tiene un límite insuperable, que ya vieron los griegos, en el tamaño del ágora. De ahí el nacimiento de la democracia representativa: la imposibilidad física de lo que nuestros soñadores llaman democracia directa. Como es imposible que todos los ciudadanos voten a la vez, a mano alzada, o con la ayuda de urnas, tomando todas las decisiones de manera colectiva, se hace necesario elegir representantes. Lo evidente es a veces lo más difícil de ver.

La realidad es tozuda, y la llamada democracia directa se convierte en un sueño imposible, ya que hay que acabar reconociendo que si todos los ciudadanos que deciden no caben en un lugar público único no hay manera. Aristóteles creía que el estado, es decir, la ciudad, no podía tener más de 10.000 ciudadanos, sin entrar en crisis: “lo bastante pequeña para que todos puedan hablar y ser oídos en el ágora, y lo bastante grande para poder guerrear con la polis vecina”. Ahora hay quien cree que el ágora puede ser suplido por Internet, que se convertiría así en la gran plaza pública, donde se ejerce la democracia directa, no representativa, en una nueva era de poder popular global.

El partido revelación de las últimas europeas en España, Podemos, que nació como la enésima ensoñación que habría de fundarse sobre la anhelada democracia directa, y que se supone eligió sus candidatos a través de Internet, se enfrenta ahora a las iras de sus bases (ver El País: “Las bases de Podemos se enfrentan a sus fundadores para exigir democracia interna“), ante la imposibilidad de que los candidatos, ya convertidos en dirigentes por el artículo cuarenta, sometan sus declaraciones y decisiones a unas asambleas que por otra parte son inviables. Según los dirigentes del experimento asambleario -y no les faltará razón-, Izquierda Unida está detrás de estos problemas, sin pararse a pensar que la lógica más elemental también trabaja contra el sueño de quien creyó que votando por Internet se puede dirigir y organizar un partido político basado en la eterna fantasía onírica de una democracia directa.

Resulta curioso señalar, que los modelos de democracia directa, como el comunismo soviético o el corporativismo fascista, han conseguido generar las mayores matanzas de seres humanos que cabe recordar. Lo de Podemos no es nuevo, ya que Vladimir Ilich Lenin, encabezó la revolución soviética, basada en el poder de unos órganos muy parecidos a los círculos de Podemos, y Benito Mussolini no le fue a la zaga. Son los ilustres antecesores de nuestro mediático Pablo Iglesias. A él todavía no le ha dado tiempo a experimentar con la guillotina como gran aliado.

En marzo de 1921, los marineros, soldados y trabajadores de la fortaleza naval de Kronstadt, en el Golfo de Finlandia, según León Trotski, “los más rojos entre los rojos”, se levantaron en una revuelta contra el gobierno bolchevique, al que ellos mismos habían encaramado, al grito de “¡todo el poder para los soviets!”. Y así establecieron una comuna revolucionaria que sobrevivió dieciséis días, hasta que se concentraron dos ejércitos para aplastarla. Una vez derrotados, la mayoría de los supervivientes fueron fusilados, algunos huyeron a Finlandia, y su dramática historia se convirtió en el primer acta de acusación contra la barbarie de la utopía soviética que se devoraba a si misma. Igual que en París, en 1793, el terror tomó el mando.

El fascismo vino al mundo en el Estado Libre de Fiume, de la mano del gran poeta y mejor narrador Gabriel d’Annunzio que se alzó con un ejército particular en 1919 para tomar aquella ciudad adriática, y allí sentó las bases de un estado corporativista, en el que la democracia directa se ejercía a través  de nueve corporaciones, a las que se sumó la décima, la de los “humanos superiores”, compuesta por héroes, poetas, profetas y demás aves de paso, en un experimento que duró entre 1920 y 1924, en el que se declaró la música como principio fundamental del estado. El balcón de las ceremonias, el saludo en alto a la romana y los discursos interminables, son algunos de los hallazgos de la democracia directa en Fiume. El resto es historia más conocida.

¡Cómo tenemos que andar de perdidos, en la España del III milenio, como títeres en manos de nuestros grandes grupos de comunicación, para volver otra vez a lo mismo, a los soviets y al fascio, a causa de la enorme frustración que nos causa nuestra impotencia ante el estado que se desmantela, víctima de la corrupción, el separatismo y una galopante ignorancia que todo lo invade!

 

 

Oviedo y Madrid: europeas en clave nacional

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Por Blogsfero

En un artículo titulado “La Corredoria vota a Podemos“, Gonzalo Díaz-Rubín analiza en El Comercio los resultados de las europeas en Oviedo. Mientras, el decrépito diario La Nueva España, sigue con sus juegos florales cantando las excelencias “culturales” del gobierno local presidido por Agustín Iglesias Caunedo, sin acusar recibo de la estrepitosa derrota del centroderecha en la Capital del Principado, principal apuesta política del diario de Javier Moll de Miguel, junto con su apuesta por el Gobierno socialista de Javier Fernández en Asturias, y el odio histérico a Foro Asturias y a su líder Francisco Álvarez-Cascos.

La capital del Principado ha vivido un éxito indiscutible de la izquierda en estas elecciones, caracterizado por el desplazamiento del voto perdido por el PSOE hacia Podemos, gran triunfadora, e IU, cuyo crecimiento se vio empañado por el éxito de la nueva fuerza política liderada por Pablo Iglesias, la estrella mediática que el editor Juan Manuel Lara Bosch, ha situado en el olimpo político.

Al final, casi 34.000 sufragios sumaron entre PSOE, Podemos e IU, en un Oviedo que en el ámbito nacional gira a la izquierda, frente a los 22.238 del PP.

Oviedo y Madrid suelen marcar tendencia, y una interesante característica electoral de la Capital del Principado, confirmada a lo largo de los años, es que sus resultados suelen ir siempre parejos a los de la Capital de España. Los 452.035 votos que sumaron en Madrid capital PSOE, Podemos e IU, frente a los 376.637 votos del PP, indican que lo sucedido en Oviedo no es una singularidad carbayona, sino una tendencia nacional, pues los resultados europeos en estas dos ciudades, han venido marcando históricamente el camino de las siguientes elecciones generales.

La extrapolación de las Europeas a los futuros resultados en autonómicas y locales, que nada tienen que ver nunca con ellas, sólo puede compararse, en punto a lo absurdo de tal ejercicio, a ignorar el interés de tal extrapolación a las elecciones generales, que sí suelen tener un enorme parecido en resultados.

Enlaces a los resultados de Oviedo y Madrid en Europeas y Generales:

Resultados de las Europeas 2009 en Madrid capital.

Resultados de las Europeas 2009 en Oviedo capital.

Resultados de las Elecciones Generales 2011 en Madrid capital.

Resultados de las Elecciones Generales 2011 en Oviedo capital.