Javier Fernández ya hizo alcalde a Gabino

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Gabino de Lorenzo obtuvo la alcaldía de Oviedo en 1991 para el Partido Popular, y repitió, con mayoría absoluta, en las elecciones de 1995, 1999, 2003 y 2007. Sin embargo, el 22 de mayo de 2011 perdió esa  mayoría ante la tumultuosa llegada de Foro Asturias, y el PP bajó de diecisiete a once concejales, por siete del partido recién creado por Francisco Álvarez-Cascos, que se convirtió en la segunda fuerza política, por delante del PSOE. Toda una proeza que da cuenta del enorme cabreo que embargaba a la ciudadanía, ante la corrupción y estancamiento político de Asturias.

El de Benia de Onís, tocado de muerte en su orgullo, comenzaba a desangrarse y amenazaba ruina política, ante la creciente conciencia entre sus conciudadanos de las barbaridades en las que se había incurrido con la Operación de los Palacios, la compra de Villa Magdalena o la desastrosa operación especulativa de traslado del HUCA, del barrio del Cristo a la Cadellada, para adjudicar así desde Asturias una obra que perdía la financiación del Estado, pero que aseguraba grandes alegrías para los adjudicadores, que además ponían en el mercado un  montón de terreno, aunque para ello tuviesen que matar la vida de un populoso barrio ovetense y endeudar la administración asturiana hasta el día del Juicio Final.

¿Cómo se las arregló Gabino para seguir de alcalde a pesar de su catastrófico resultado?, ¿cómo ganó tiempo para preparar la fuga que acabó consumándose hacia la Delegación del Gobierno y escapar así de la inminente ruina de Jovellanos XXI y la no menos inmediata explosión de Villa Magdalena?

El Pactu del Duernu tiene un amplio recorrido

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Fernández y Areces, dos leyendas del Duernu

Vicente Álvarez Areces acudió al socorro de Gabino (que ya se entendía perfectamente con José Ángel Fernández Villa, en lo que entonces se llamó Pacto SOMA-PP), cuando puso encima de la mesa la quiebra de SEDES con la compra ilegal de las oficinas del Calatrava. Pero aquel escándalo no había sido la primera trapisonda al alimón. Gabino y Areces tenían un camino de la colaboración abierto desde que se pusieron de acuerdo para trasladar el HUCA a La Cadellada y dar así un sonoro pelotazo en la zona conocida como Prado de La Vega con un montón de terreno que la entidad pública SOGEPSA compró a la familia del general Francisco Franco Bahamonde a través de una sociedad durmiente que pasó el precio del suelo de 24 € metro a 120 €.

Así pues, y vistos los antecedentes, nadie debería extrañarse ante el nuevo entendimiento que se produjo, cuando desaparecido Areces por el inevitable estallido de Caso Musel (sin duda la bomba de mayor carga destructiva de la profusa nómina de casos de corrupción que han convertido la administración asturiana en una fétida cloaca), tuvo lugar un célebre almuerzo celebrado en el Hotel de la Zoreda, en el que Antonio Trevín, interlocutor habitual de Gabino en el PSOE, hizo de embajador para iniciar la nueva era de entendimiento entre éste y el entonces candidato a la presidencia, Javier Fernández.

El Pactu del Duernu, pimero conocido como Pacto de la Zoreda, salió de aquella famosa reunión celebrada en el hotel que los hermanos Iglesias habían levantado en La Manjoya, como símbolo de la burbuja y de la nueva clase social emergente al calor del régimen astur basado en el reparto de Oviedo y Asturias entre el PP y el PSOE, era donde Contratas Iglesias invitaba anualmente a cientos de políticos y funcionarios a sus célebres pitanzas multitudinarias.

Así se puso en circulación, ante la evidencia creciente de los entendimientos del PSOE y el PP, en los asuntos más siniestros de la historia reciente de Asturias, esa idea del Pacto del Duernu, que caló profundamente entre la ciudadanía asturiana, gracias a las denuncias y a la movilización de Foro, cuando Cascos era aún una esperanza para las buenas gentes de Asturias, que le votaron en masa creyendo que era el único capaz de romper el comedero asturiano, en vez de lanzarse sobre él, como finalmente hizo, al convertirse en otra bestezuela más a gozar de la esllava de dinero público.

De cómo Fernández impuso a Gabino de Lorenzo como alcalde

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Paloma Sainz , llorosa, el 30 de mayo del 2011, día que abandonó su trayectoria politica, para dejar la Alcaldía de Oviedo en manos de Gabino de Lorenzo, del PP, presionada por Javier Fernández

Fernández, hoy presidente de la Gestora del PSOE, había situado a dos personas de su total confianza al frente de la lista municipal socialista en Oviedo, Paloma Sáinz y Alfredo Carreño. Arturo González de Mesa, cabeza de lista de Foro, entonces primer partido de la oposición, no tenía posibilidad alguna de obtener los votos del PSOE, por eso a Cascos se le ocurrió proponer a Roberto Sánchez Ramos, de IU, que presentara su candidatura, y ante la negativa de éste, Sáinz vio su oportunidad, hasta que Fernández acabó con sus ilusiones y le prohibió romper el Pactu del Duernu. Paloma dimitió, y al frente del PSOE de Oviedo quedó Carreño, cuyos servicios a la causa lorenciana, siguiendo instrucciones de Fernández, son bien conocidos.

No deja de ser una paradoja histórica que el hombre que entregó la Alcaldía de Oviedo a Gabino de Lorenzo, dándole respiración asistida cuando ya era un cadáver, dentro del permanente entendimiento entre PSOE y PP para repartirse el poder en Asturias, se haya situado ahora al frente de una operación urdida desde los poderes fácticos para entregar la Presidencia del Gobierno de España a Mariano Rajoy, aunque para ello hayan tenido que pasar los tanques por encima de Pedro Sánchez, un secretario general del PSOE elegido en Primarias y políticamente asesinado en golpe de estado.

Fernández, elegido a dedo contra un secretario general que representaba a las bases, tiene la desvergüenza de reivindicar su inexistente representación, para poder ungir nuevamente a Rajoy con la más relevante magistratura democrática. A nadie podrá extrañar que le hayan elegido para hacer este sucio trabajo, la consagración de un Duernu de estado, después de tantos años de experiencia regional en este tipo de cambalaches, convertido en el digno sucesor de Areces, al que ahora rehabilita públicamente al otorgarle la portavocía del PSOE en el Senado, buscando así masa crítica de apoyo interno, en el mismo momento en el que el Caso Musel, cuya responsabilidad política conduce inevitablemente a Areces, estalla con toda su fuerza en la Audiencia Nacional.

El agujero de Sogepsa es otro agujero de las cuentas del Principado

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La Nueva España, en un artículo titulado “La crisis deja a Sogepsa con suelo sin vender tasado en 228 millones de euros”, va pasando a limpio la dramática situación de la sociedad de gestión de suelo de mayoría pública, a la que más allá del optimismo antropológico, atribuye unas existencias de 228 millones de euros, “según tasaciones independientes homologadas por el Banco de España”. A una sociedad pública se le permite todo, incluso no vender nada, valorar sus activos como le da la gana, deber una barbaridad, no pagar la deuda, y seguir haciendo frente al gasto corriente, mientras el mundo se hunde alrededor. No es una exclusiva de la sociedad de suelo. Asturias cuenta con otros agujeros similares, como ZALIA o Sedes, que agonizan de manera paulatina. Es la deuda oculta del Principado de Asturias.

La fuga del consejo de administración de la sociedad de Ignacio Núñez, director general de Los Álamos, el mayor accionista privado de la sociedad, marcaba el camino inevitable que lleva este agujero negro de las cuentas del Principado de Asturias, en el que se oculta no poca deuda pública, tanta como la cantidad con la que el Gobierno de Vicente Álvarez Areces decidió avalar unas operaciones de suelo industrial que carecían de viabilidad, puesto que la más relevante, el polígono de Bobes, nunca contó con la financiación para los accesos. Ahora le toca lidiar con este toro a Javier Fernández, sucesor de Areces, y lo único que se le ocurre al respecto es tocar la lira.

Como Sogepsa, de acuerdo con lo que nos cuenta La Nueva España, tiene tasados en 143 millones sus activos en suelo industrial en los polígonos de Bobes (Siero) y Llorea (Gijón), habrá que concluir que la sociedad pretende disponer de al menos 80 millones en  suelo residencial, en operaciones como la de La Magdalena en Avilés, Prado de la Vega o El Mercadín en Oviedo, y las escasas actuaciones para las que cuenta con suelo en Luanco, Arriondas, Villaviciosa, Mieres, Langreo y San Martín del Rey Aurelio. No se lo cree nadie.

Lo más relevante de esta información del diario de la ovetense calle de Calvo Sotelo es que, aparte de difundir por primera vez las expectativas que Sogepsa pretende acumular en suelo residencial, en relación con la agonía de la sociedad, es que se pasa a limpio la gravedad que reviste la situación para el Principado, que tiene avalados con esos 111,55 millones de euros las operaciones de suelo industrial, no así las de suelo residencial, que en un principio pudieron haber suscitado expectativas, a pesar de la crisis, que ahora se van diluyendo. El estallido de la sociedad supondría la inmediata ejecución de los avales, y de esa forma, la cantidad avalada se convierte automáticamente en un agujero presupuestario para el Principado de Asturias.

La crisis deja a Sogepsa con suelo sin vender tasado en 228 millones de euros, de José A.  Ordóñez, en La Nueva España:

La Sociedad Mixta de Gestión y Promoción del Suelo (Sogepsa), participada de forma mayoritaria por el Principado, tiene sin vender en plena crisis solares ya urbanizados o en transformación por un valor superior a los 228 millones de euros, según tasaciones independientes homologadas por el Banco de España. La propia entidad, que tiene una deuda de 135 millones de euros y perdió 880.000 euros en 2012, reconoce en un informe interno que no podrá dar salida ágil a estas existencias al menos hasta dentro de un par de años, un plazo que algunos expertos califican de demasiado optimista.

La situación compromete al Principado, que tiene avalados con 111,55 millones de euros los macropolígonos industriales de Bobes y Lloreda, operaciones que están «asfixiando» financieramente a una Sociedad Mixta en la que la Administración autonómica ostenta el 45% del capital, 59 accionistas privados relacionados con la construcción tienen el 42% y otro 12% se lo reparten 32 ayuntamientos.

En torno al 25 por ciento de esos terrenos de Sogepsa que permanecen parados son de uso residencial, en su mayor parte ya están urbanizados y tienen capacidad para levantar unas 1.100 viviendas, de las que aproximadamente un 90% serían protegidas. Están en La Magdalena (Avilés), Prado de la Vega (Oviedo), Luanco, Arriondas, Villaviciosa y Mieres.

El resto de solares –con una valoración de 143 millones de euros, según las tasaciones– son de tipo industrial y suman 1,2 millones de metros cuadrados de suelo. Se ubican en los parques empresariales de Barres (Castropol), Guadamía (Ribadesella), La Cardosa (Grado), Lloreda (Gijón) y Bobes (Siero), este último en fase de urbanización, aunque con las obras paralizadas desde hace tiempo.

Las «importantes incertidumbres sobre las condiciones y plazos para comercializar» los terrenos han movido a Sogepsa a poner en marcha un plan de estabilidad financiera, por el que, en primera instancia, ya ha logrado que el Principado le conceda un préstamo de 7,5 millones de euros. Está destinado a la financiación de las operaciones de Bobes y Lloreda, cuyos créditos bancarios también trata de renovar la entidad, con la ampliación de los plazos de vencimiento acordados, para acomodarlos a las nada halagüeñas perspectivas de comercialización de los terrenos en stock.

En los 142 millones de euros de deuda total que Sogepsa tenía a finales de 2012 –reducidos ahora a 135 millones, según anunció la consejera de Fomento, Belén Fernández, la semana pasada en la Junta General– había vencimientos para el pasado enero por valor de 24 millones, pertenecientes a las operaciones de Bobes, así como otros 19 millones correspondientes a Lloreda para el próximo septiembre. El informe interno al que ha tenido acceso este diario confirma que la Sociedad Mixta había conseguido renovar en febrero 9 de los 24 millones del polígono sierense y que estaba a punto de hacer lo mismo con los 15 millones restantes. La entidad mantiene conversaciones para aplazar también el vencimiento de los 19 millones de septiembre. Los créditos para Bobes y Lloreda se firmaron con el BBVA, Banco de Santander, Cajastur (Liberbank) y Banco Herrero (Sabadell-Herrero), entre los años de 2006 y 2009.

Sogepsa estima que su viabilidad también requiere incrementar, a través del Instituto de Desarrollo Económico del Principado (IDEPA), el «esquema de garantías» que ya ofrece el Principado con sus avales a las operaciones industriales. La entidad pretende que, al menos, se le asegure la cobertura de los gastos financieros a partir de 2014. Los pleitos pendientes con dueños de terreno expropiado amenazan con complicar aún más la situación de la Sociedad Mixta, que tiene en sus cuentas una provisión de 19 millones de euros para cubrir posibles sentencias desfavorables.