Javier Fernández ya hizo alcalde a Gabino

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Gabino de Lorenzo obtuvo la alcaldía de Oviedo en 1991 para el Partido Popular, y repitió, con mayoría absoluta, en las elecciones de 1995, 1999, 2003 y 2007. Sin embargo, el 22 de mayo de 2011 perdió esa  mayoría ante la tumultuosa llegada de Foro Asturias, y el PP bajó de diecisiete a once concejales, por siete del partido recién creado por Francisco Álvarez-Cascos, que se convirtió en la segunda fuerza política, por delante del PSOE. Toda una proeza que da cuenta del enorme cabreo que embargaba a la ciudadanía, ante la corrupción y estancamiento político de Asturias.

El de Benia de Onís, tocado de muerte en su orgullo, comenzaba a desangrarse y amenazaba ruina política, ante la creciente conciencia entre sus conciudadanos de las barbaridades en las que se había incurrido con la Operación de los Palacios, la compra de Villa Magdalena o la desastrosa operación especulativa de traslado del HUCA, del barrio del Cristo a la Cadellada, para adjudicar así desde Asturias una obra que perdía la financiación del Estado, pero que aseguraba grandes alegrías para los adjudicadores, que además ponían en el mercado un  montón de terreno, aunque para ello tuviesen que matar la vida de un populoso barrio ovetense y endeudar la administración asturiana hasta el día del Juicio Final.

¿Cómo se las arregló Gabino para seguir de alcalde a pesar de su catastrófico resultado?, ¿cómo ganó tiempo para preparar la fuga que acabó consumándose hacia la Delegación del Gobierno y escapar así de la inminente ruina de Jovellanos XXI y la no menos inmediata explosión de Villa Magdalena?

El Pactu del Duernu tiene un amplio recorrido

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Fernández y Areces, dos leyendas del Duernu

Vicente Álvarez Areces acudió al socorro de Gabino (que ya se entendía perfectamente con José Ángel Fernández Villa, en lo que entonces se llamó Pacto SOMA-PP), cuando puso encima de la mesa la quiebra de SEDES con la compra ilegal de las oficinas del Calatrava. Pero aquel escándalo no había sido la primera trapisonda al alimón. Gabino y Areces tenían un camino de la colaboración abierto desde que se pusieron de acuerdo para trasladar el HUCA a La Cadellada y dar así un sonoro pelotazo en la zona conocida como Prado de La Vega con un montón de terreno que la entidad pública SOGEPSA compró a la familia del general Francisco Franco Bahamonde a través de una sociedad durmiente que pasó el precio del suelo de 24 € metro a 120 €.

Así pues, y vistos los antecedentes, nadie debería extrañarse ante el nuevo entendimiento que se produjo, cuando desaparecido Areces por el inevitable estallido de Caso Musel (sin duda la bomba de mayor carga destructiva de la profusa nómina de casos de corrupción que han convertido la administración asturiana en una fétida cloaca), tuvo lugar un célebre almuerzo celebrado en el Hotel de la Zoreda, en el que Antonio Trevín, interlocutor habitual de Gabino en el PSOE, hizo de embajador para iniciar la nueva era de entendimiento entre éste y el entonces candidato a la presidencia, Javier Fernández.

El Pactu del Duernu, pimero conocido como Pacto de la Zoreda, salió de aquella famosa reunión celebrada en el hotel que los hermanos Iglesias habían levantado en La Manjoya, como símbolo de la burbuja y de la nueva clase social emergente al calor del régimen astur basado en el reparto de Oviedo y Asturias entre el PP y el PSOE, era donde Contratas Iglesias invitaba anualmente a cientos de políticos y funcionarios a sus célebres pitanzas multitudinarias.

Así se puso en circulación, ante la evidencia creciente de los entendimientos del PSOE y el PP, en los asuntos más siniestros de la historia reciente de Asturias, esa idea del Pacto del Duernu, que caló profundamente entre la ciudadanía asturiana, gracias a las denuncias y a la movilización de Foro, cuando Cascos era aún una esperanza para las buenas gentes de Asturias, que le votaron en masa creyendo que era el único capaz de romper el comedero asturiano, en vez de lanzarse sobre él, como finalmente hizo, al convertirse en otra bestezuela más a gozar de la esllava de dinero público.

De cómo Fernández impuso a Gabino de Lorenzo como alcalde

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Paloma Sainz , llorosa, el 30 de mayo del 2011, día que abandonó su trayectoria politica, para dejar la Alcaldía de Oviedo en manos de Gabino de Lorenzo, del PP, presionada por Javier Fernández

Fernández, hoy presidente de la Gestora del PSOE, había situado a dos personas de su total confianza al frente de la lista municipal socialista en Oviedo, Paloma Sáinz y Alfredo Carreño. Arturo González de Mesa, cabeza de lista de Foro, entonces primer partido de la oposición, no tenía posibilidad alguna de obtener los votos del PSOE, por eso a Cascos se le ocurrió proponer a Roberto Sánchez Ramos, de IU, que presentara su candidatura, y ante la negativa de éste, Sáinz vio su oportunidad, hasta que Fernández acabó con sus ilusiones y le prohibió romper el Pactu del Duernu. Paloma dimitió, y al frente del PSOE de Oviedo quedó Carreño, cuyos servicios a la causa lorenciana, siguiendo instrucciones de Fernández, son bien conocidos.

No deja de ser una paradoja histórica que el hombre que entregó la Alcaldía de Oviedo a Gabino de Lorenzo, dándole respiración asistida cuando ya era un cadáver, dentro del permanente entendimiento entre PSOE y PP para repartirse el poder en Asturias, se haya situado ahora al frente de una operación urdida desde los poderes fácticos para entregar la Presidencia del Gobierno de España a Mariano Rajoy, aunque para ello hayan tenido que pasar los tanques por encima de Pedro Sánchez, un secretario general del PSOE elegido en Primarias y políticamente asesinado en golpe de estado.

Fernández, elegido a dedo contra un secretario general que representaba a las bases, tiene la desvergüenza de reivindicar su inexistente representación, para poder ungir nuevamente a Rajoy con la más relevante magistratura democrática. A nadie podrá extrañar que le hayan elegido para hacer este sucio trabajo, la consagración de un Duernu de estado, después de tantos años de experiencia regional en este tipo de cambalaches, convertido en el digno sucesor de Areces, al que ahora rehabilita públicamente al otorgarle la portavocía del PSOE en el Senado, buscando así masa crítica de apoyo interno, en el mismo momento en el que el Caso Musel, cuya responsabilidad política conduce inevitablemente a Areces, estalla con toda su fuerza en la Audiencia Nacional.

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La Nueva España se divierte a cuenta de Cascos con el “Pacto del astillero”

lucianaveros

Por Porompompón Porompompero

Los comunicadores del equipo del socialista Javier Fernández han parido un nuevo engendro. Se trata de una bonita historia que lleva el sello creativo del gabinete presidencial dirigido por José Manuel Piñeiro.  Una fructífera leyenda urbana con la que pretenden tapar sus años de romance con el PP de Asturias, que concluyeron abruptamente a causa del voto de Somos Oviedo a Wenceslao López como alcalde, algo que no se produjo en Gijón por parte de Xixón si Puede. Javier quiso evitarlo y no pudo, pero Mercedes Fernández se enfadó y le pidió el divorcio político, después de un largo romance del que salieron los presupuestos regionales y el engendro legislativo que dejó la TPA sin consejo de administración para los restos.

En la PSOE no lo pueden soportar, no pueden permitir que la mayor ciudad de Asturias esté fuera de control, en manos de un sector de Foro Asturias, el que encabeza Carmen Moriyón, que a poco que se esforzase se podría hacer con el liderazgo regional y dar la vuelta que ese partido necesita, y como no quieren que el moriyonato se consolide bajo ningún concepto, están creando el microclima necesario para una moción de censura tras las elecciones generales que tiene muchas posibilidades de salir adelante si los dirigentes gijoneses de Foro no se quitan de encima la caspa pepera. ¡Ruido de sables en Gijia!

La Nueva España se divierte a cuenta del “Manicomio de Cascos”

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La “Cárcel de papel” de La Codorniz

Lucía S. Naveros escribe este lunes en La Nueva España una crónica titulada “Los amarres políticos de Naval Gijón“, que no es ni más ni menos que un favorazo que le hace el “diario líder” al gabinete fernandino, para dar carta de naturaleza a una pesadilla de agosto: el “Pacto del astillero”, en el que los líderes de la Corriente Sindical de Izquierdas, CSI, como Cándido González Carnero, jugarían un papel protagonista con Francisco Álvarez-Cascos, para conseguir que el candidato socialista a la Alcaldía gijonesa no lograse el apoyo necesario para desbancar a Carmen Moriyón. ¡Todo aquel que no apoye al PSOE es un siervo de Cascos! ¡Ahhhhrrrrgggggg!

En el diario de la calle de Calvo Sotelo, que compra esta milongona a Piñeiro, se ríen para justificar tan pintoresco parto, y se vengan así, creativamente, de Cascos, escribiendo libelos como los que él lleva años publicando en la Web de Foro Asturias, lanzando chorradas muy parecidas a las que el hoy atechado ex presidente de Foro viene lanzando desde la Web que él personalmente dirige, y que ha convertido en la cañonera de sus obsesiones particulares.

Si en La Codorniz de Álvaro de la Iglesia, en tiempos de Francisco Franco Bahamonde había una “Cárcel de papel“, en la Web de Cascos hay un “Manicomio de Papel“. Ese manicomio lo dirige y alimenta personalmente el ex presidente de Foro, a pesar de haber puesto ahí a Cristina Coto a figurar, para llevarse las leches, al frente de un negocio que no controla. Cascos dispara siempre debidamente guarecido; es el instinto del cazador que utiliza la tecnología humana para abatir un animal indefenso, por pura diversión. Pero como en La Nueva no pueden ser menos, y en el fondo el ex vicepresidente les pone a cuenta del hormiguero y sus hormiguitas, emulan, desde sus páginas, el “Manicomio de Cascos”, y hacen unas risas a cuenta de la ocurrencia.

La gracia estriba en sustituir “duernu” por el “astillero”

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El “Manicomio de papel” de la Web de Cascos

Una cosa es el análisis mediático del mecanismo del bipartidismo de largo recorrido fraguado entre el PSOE y el PP, y especialmente en la Asturias que partieron y se repartieron durante tantos años, y otra muy diferente agitar ese entendimiento como un pacto electoral, un juego que Cascos convirtió en slogan con la gorrinesca metáfora del pacto del duernu. Y claro, darle la vuelta a ese slogan, para inventarse otro, da para un ratín de conversación entre Piñeiro y Ángeles Rivero, la directora de LNE, a la que también le mola reirse.

Y es que Cascos da mucho juego, porque a estas alturas hay que reconocer que tiene bemoles que el secretario general del PP que vio convertirse a Luis Bárcenas Gutiérrez en “Tarzán”, el hombre que llegó a Génova en taparrabos, saltando de liana en liana, para terminar forrado, haya tenido que protagonizar la ruptura de los asturianos con el monopolio del poder político ferozmente sujeto por el tándem formado por Vicente Álvarez Areces y Gabino de Lorenzo, que parió escándalos tan asombrosamente gestionados como el del Caso Marea o el Caso Calatrava, cuya deriva judicial resulta tan incierta como desvergonzada es la presencia de sus protagonistas al frente de la Delegación del Gobierno o en un escaño del Senado.

Pero eso es otra historia, vamos a lo que nos ocupa, al “Pacto del astillero”

Empecemos por dejar claro que Cascos no puede ver a Moriyón, que todavía tiene cuentas pendientes por la guarrada que le hizo al colocarle a traición a la Coto al frente del partido, y porque Juan Manuel Martínez Morala, referente histórico activo en la CSI, no quiere saber nada con los partidos políticos, ni con Foro, ni con Podemos, ni con ninguno, y todo el mundo sabe que Cándido juega a la política por su cuenta y riesgo. Así que de la CSI, na de na, Lucía.

Sigamos por el hecho evidente de que una candidatura respaldada por Podemos, como es la de Oviedo, hizo alcalde a un candidato socialista que sí es de su agrado, cosa que no sucede en la Villa de Jovellanos, ya que José María Pérez hizo más mili que el palo de la bandera en el núcleo duro del PSOE más guarrete, lo que no ocurre con Wenceslao López en Oviedo. Y ahí estriba la diferencia, no es lo mismo Wenceslao que Pérez. Así que de pacto contra el PSOE nada de nada.

No cuela

José Velasco, de Zebrastur, firma los papeles que le pasa Julia Piñera, bajo la atenta mirada de Gabino de Lorenzo
José Velasco, de Zebrastur, firma los papeles que le pasa Julia Piñera, bajo la atenta mirada de Gabino de Lorenzo

Todo conduce a ver el artículo de Lucía como un divertimento veraniego grato a la dirección del periódico y al gabinete fernandino, porque además de para unas risas, no deja de ser un favorín que le hacen al presidente Javier, y como es sabido, en La Nueva España, nada que resulte grato a Fernández les resulta ajeno, al menos mientras éste pague las facturas y siga llegando la pasta de las campañas de publicidad regional y de los programas que Asturmedia, la productora de LNE, que graba en el edificio que el Ayuntamiento de Oviedo tiene cedido a José Velasco en Olloniego como escuela municipal de cine.

En lo que quedó el apoyo de Foro a Mercedes Fernández

Llamazares

Por Juan Vega

El pintoresco espectáculo organizado en la Junta General del Principado con la segunda ronda dedicada a la investidura presidencial, propiciada por el absurdo voto de Foro Asturias Ciudadanos, FAC, sin contrapartida conocida ni pacto programático alguno, a Mercedes Fernández, ha tocado a su fin, con el balance que ahora salta a la vista, a poco que se contemplen los acontecimientos con la adecuada perspectiva.

“Cherines” se presentó sin convicción, espoleada sin duda por la ruptura de la tradicional entente entre socialistas y populares que dejaba Oviedo para el PP y Asturias para el PSOE, hasta que saltó la sorpresa del voto de Somos Oviedo a Wenceslao López, que desde entonces gobierna en tripartito con Ana Taboada y Roberto Sánchez Ramos.

cherinesEl impensable apoyo gratis total de Cristina Coto a Cherines, a sabiendas de que la jugada sólo serviría para producir una parálisis institucional que nada aportó a la vida pública ni a la democracia en Asturias, le dio a la presidenta del PP una fuerza y un protagonismo del que ésta carecía, tras perder prácticamente su poder territorial municipal tras las últimas elecciones.

Coto demuestra haberse convertido en la repetición en clave de farsa del personaje de Isabel Pérez-Espinosa de un Francisco Álvarez-Cascos, que parece decidido a llevar a los supervivientes de su accidentado viaje de vuelta, a la nave nodriza pepera. Para ello, siguiendo el modelo de Gabino de Lorenzo en su momento, se apartó un poco de la primera línea de la política para ejercer de José Luis Moreno, y así divertirse jugando a las marionetas. De aquella Gabino preparaba su huída a la Delegación del Gobierno. Lo de Cascos está por ver.

Coto, debidamente teledirigida, abrió el paso a la hegemonía de un maltrecho PP sobre el sedicente “centroderecha” asturiano, una vez que la dirección de Foro parece haber renunciado a su origen transversal y regeneracionista, para presentarse como una marca b del PP que pierde de esta manera su viabilidad, al desdibujar su diferencia en el maremagnum de “las derechas” de las que habla la Coto, para indignación de las bases de Foro. Pero no es éste el único efecto.

Cascos y Coto, resentidos con Carmen Moriyón, que les hizo frente en su momento, se lo ponen más cuesta arriba a la alcaldesa de Gijón, que sigue fiel al espíritu fundacional de Foro, a costa de quedarse muy sola, como otros alcaldes y alcaldesas que no parecen compartir este viaje de vuelta al PP de la otrora odiada Cherines, que de encarnar todas las perversidades propias del PPSOE, ha pasado a ser la “alternativa” a Javier Fernández, sin la menor explicación, ni contrapartida alguna que pudiese justificar semejante deserción del discurso que movilizó a más de 170.000 votantes asturianos detrás de Cascos.

El gran pretexto de Coto, que en este asunto ha demostrado por dónde iban realmente las decisiones de Cascos, al anunciar su retirada, era que obligaría a “retratarse” a Izquierda Unida, Podemos y Ciudadanos, y aquí la que se ha “retratado” ha sido Coto, pues su voto incondicionado no ha conseguido otra cosa, además de reforzar a Cherines y su hegemonía entre “los conservadores”, que convertir a Gaspar Llamazares, adversario jurado de Cascos, en el gran protagonista de la situación.

Al final, como ha venido ocurriendo con las jugadas de Cascos que nadie entendía, todo el mundo descubre que detrás de la “genial” ocurrencia de perder casi dos meses enredando, no había nada de nada. Fernández es ahora un poco más débil que antes, eso sí, y por lo tanto está más pillado por Llamazares de lo que estaba, y a merced además, según se vayan barajando cartas, de Podemos y Ciudadanos, con lo que inevitablemente tendrá que volver a hacer manitas a diario, bajo la mesa, con el PP, como ya hizo en la anterior legislatura. Foro, en lo único que gana, es en indignación entre sus bases.

La misma promesa incumplida para dos investiduras de #Javifer

iuleyelectoral

por Juan Vega

El porqué de lo de #Cherines

Mercedes Fernández, presidenta del PP, tuvo que tirarse al ruedo y presentar su candidatura a la Presidencia del Principado, cuando Somos Oviedo rompió el guión, y sus miembros, contra todo pronóstico, votaron a favor de Wenceslao López, del PSOE, como alcalde de Oviedo, después de que la FSA le prohibiese a éste apoyar a Ana Taboada, lideresa de Somos, si ésta, a su vez, no conseguía que Mario Suárez del Fueyo, de Xixón Sí Puede, en vez de presentar su propia candidatura, lo que permitió la investidura de Carmen Moriyón, votase a favor de José María Pérez, del PSOE. ¡Hala, ahora vas y lo cuentas!

#Cherines no respeta en Asturias la “lista más votada” que pide en Oviedo

upydpsoeComo Javier Fernández se había comprometido a dejar gobernar en Oviedo a Agustín Iglesias Caunedo, y no cumplió con una tradición de años del pacto Oviedo por Asturias, #Cherines, se sintió obligada a presentar candidatura contra #Javifer. ¡Algo hay que disimular! Pero la presidenta del PP lo tenía muy mal. Actuaba sin convicción, por obligación, en un guión torpe y desmañado, puesto que lo que hacía, presentándose en Asturias, casaba muy mal con la crítica a la formación de gobiernos como el de Oviedo, ya que su presentación en Asturias, contra #Javifer, no respeta la “lista más votada”, cosa que sin despeinarse recrimina a #Wenceslao en Oviedo.

Y así estaba #Cherines, mustia y desnortada, pidiendo respeto para la lista más votada en Oviedo y presentándose en Asturias contra la lista más votada de #Javifer, cuando apareció en escena Cristina Coto para regalarle el voto por la puñetera cara, sin que el pretexto de una foto de una reunión sirviese para contarnos que al menos había negociado algo, obtenido alguna promesa, conseguido algún proyecto en común. Nada de nada. ¡Qué más da! ¡La española cuando se rinde es que se rinde de verdad! Y así #Cristicot se lanzó a apoyar a #Cherines con el pretexto de que #Javiferes la peor de todas las opciones posibles“, y se justificó diciendo que con esa actuación obligó “a buscar el pacto con las izquierdas, lo que no hizo de buenas tendrá que intentarlo ahora“.

#Javifer vuelve a pactar su investidura con la misma promesa incumplida de la anterior

leyelectoral2¡Menudo problema para #Javifer buscar “el pacto con las izquierdas”! Ni corto ni perezoso vuelve a escenificar, Esta vez con Gaspar Llamazares, lo mismo que ya hizo en su anterior investidura con Ignacio Prendes, entonces en la UPyD, y ahora en Ciudadanos. #Javifer nos cuenta otra vez que se va a reformar la misma Ley Electoral que ya acordó reformar hace tres años, para acabar con las circunscripciones. Se trata, efectivamente, de la misma reforma que ya había comprometido en la anterior legislatura, promesa que sirvió para firmar un acuerdo de investidura, y para romperlo posteriormente, por no tener un apoyo del PP y Foro con el que tampoco cuenta ahora.

Todas estas cosas tan enrevesadas, lejos de animar la mortecina vida política astur, dejan un regusto melancólico, un sabor amargo a ceremonia inútil, teatralidad y tramoya, con la inevitable sensación de que los responsables del drama de nuestra vida pública no se toman mucho trabajo para elaborar el guión.

Tocata y fuga de Francisco Álvarez-Cascos (II)

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Por Juan Vega

Para analizar lo que está sucediendo en estos momentos en el procedimiento de investidura del presidente del Principado, hay que mirar en dos direcciones, que nada tienen que ver con los cantos de sirena de los protagonistas de la película. Una parte del escenario que condiciona las negociaciones, tiene que ver con la política interna asturiana y lo sucedido en los grandes ayuntamientos. Olvidar ese contexto, equivale a no entender nada.

Pero no hay que olvidar tampoco que en estos momentos, en los prolegómenos de las Elecciones Generales, el PP está viendo cómo su ex tesorero, Luis Bárcenas, está aflorando información que acredita que la corrupción determinaba la política de ese partido hasta las últimas consecuencias, y que sus dirigentes cobraban sobresueldos que procedían de las donaciones que entregaban los beneficiarios de las grandes obras públicas.

El PPSOE se rompió en Oviedo y en Gijón

El PPSOE astur anda de capa caída desde que Xixón Sí Puede, agrupación de electores en la que se integró Podemos, entre otras muchas sensibilidades políticas y sindicales (como una relevante presencia de la Corriente Sindical de Izquierdas, CSI) se negó a respaldar la candidatura de de José María Pérez a la Alcaldía.

Pérez, como la ex alcaldesa Paz Fernández Felgueroso o el ex presidente Vicente Álvarez Areces, tienen todas las papeletas para sentarse en el banquillo de los acusados por el escándalo conocido como Caso Musel, en el que Podemos ejerce como única fuerza política asturiana personada en la Audiencia Nacional.

La ganadora de las elecciones, y alcaldesa, Carmen Moriyón, pudo ser alcaldesa, porque a diferencia de Francisco Álvarez-Cascos y su delfina Cristina Coto, carece de contaminaciones políticas con el PP que se deshace entre las repercusiones del escándalo de financiación ilegal que sacude a ese partido como consecuencia de las investigaciones de la Gürtel.

Moriyón, una persona limpia, como Wenceslao

Entre dejar que una mujer como Moriyón, que ejerce de político de centro reformista, limpia de polvo y paja, gobierne en la Villa de Jovellanos, y que lo haga un miembro del consejo de administración responsable del escándalo portuario, la duda ofende, y Xixón Si Puede se negó a entrar en el estúpido juego que divide el mundo en unas sedicentes izquierda y derecha, para anular la diferencia entre la corrupción y la limpieza. Que es lo que importa.

Xixón Sí Puede se negó a seguir el juego del PSOE e IU, y en Oviedo, hubo carambola, y Somos Oviedo, otra agrupación de electores en la que se integra Podemos, no cedió ante el chantaje de la FSA de Javier Fernández, que en virtud de su pacto con Mercedes Fernández, pretendía hacer alcalde a Agustín Iglesias Caunedo, y así, la vieja política del PPSOE se fue al traste.

Si Mercedes Fernández presentó candidatura a la Presidencia de Asturias, sin encabezar la lista más votada, como defendieron hasta ahora los peperos, no es porque ése fuese el plan, puesto que como es costumbre Cherines dejaría gobernar a Javier una vez que éste hubiese cumplido su acuerdo, cosa que no sucedió, y como en Oviedo gobierna Wenceslao López, la otrora mujer de confianza de Cascos, fichada por Mariano Rajoy para acabar con él, adoptó la única decisión razonable para ella y su partido, si se considera su difícil situación: simular que intenta quitarle el gobierno a Javifer.

El nombramiento de Coto y su apoyo a Cherines, una misma secuencia

Así pues, Mercedes Fernández no tenía más remedio que presentar candidatura y hacerse con el control del autodenominado centroderecha asturiano, cosa fácil con Cristina Coto al frente de Foro, con Cascos en retirada, y con ambos trabajando al alimón para hacerle la cusca todo lo que pueden a Moriyón, impulsando un frente “contra las izquierdas” que sólo se lo pone difícil a la forista gijonesa, al ponérselo difícil a Podemos, que de no avenirse a los acuerdos que se trabajan en este momento, serán duramente hostigados por la FSA y por la IU de Gaspar Llamazares, como responsables de que “la derecha” gobierne en Gijón, y claro, en Asturias, que gobernase la “derechona” de Cascos y Cherines, sería el acabose.

Cuando Cascos escenificó su decisión de designar sucesora a Coto, con una operación ilegítima y antidemocrática para evitar que se celebrase un congreso en el que Moriyón hubiese apoyado, junto con los candidatos y alcaldes de éxito en Foro, la opción de Fernando Couto como presidente del partido y candidato a la Presidencia del Principado, optaba por Coto, no porque fuese lo mejor para Foro (que evidentemente no lo era), sino porque era lo mejor para él, que ya había tomado la decisión de entregar Foro al PP, cuando renunció, como era su voluntad, a impulsar que Foro fuese un partido coherente con sus principios fundacionales, presidido por alguien sin vínculos con el PP como profesional de la política.

Y ahí es donde forzosamente tenemos que volver al escenario nacional, en el que el conflicto imprudentemente desatado por Dolores de Cospedal, al aflorar en El Mundo los llamados “papeles de Bárcenas”, para sacar pecho e intentar distanciar su gestión de la de sus antecesores, parece que conduce inevitablemente a poner en el mismo plano el cobro de esos sobresueldos con el de las donaciones que recibían Rajoy y los secretarios generales, entre ellos Cascos, en un círculo que está a punto de cerrarse.

En ese escenario de perdición, es lógico que Cascos, coherentemente con su forma de entender la vida, entre otros movimientos, decidiese hace ya unos meses entregar lo que queda de Foro a los que fueron, durante estos últimos años, sus oponentes políticos, puesto que él ya no puede vender una escoba regeneracionista ni el en rastro.

 

Tocata y fuga de Francisco Álvarez-Cascos (I)

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Cascos ante Ruz, 13 de agosto de 2013

Por Juan Vega

De la disolución del Gobierno de Cascos

Una semana antes de que el 30 de enero del año 2012 Francisco Álvarez-Cascos anunciase la convocatoria de elecciones autonómicas en Asturias, a los seis meses y medio de formar gobierno, el ex vicepresidente del Gobierno de España, se reunió con los miembros de su ejecutivo, ampliado a los viceconsejeros, que como de costumbre se incorporaban al mismo una vez finalizado éste, para consultar su decisión de disolver la Junta General del Principado.

La disolución del parlamento y convocatoria de nuevas elecciones que habrían de coincidir con las andaluzas, confirmada una semana después, se presentó como la medida necesaria, ante el bloqueo total al que Madrid -recordar la amenaza de intervención de Cristóbal Montoro-, la TPA, La Nueva España, el PSOE el PP, y casi todo lo que en Asturias tenía poder en aquel momento, tenían sometido a su ejecutivo.

Todos los que conocemos la administración por dentro, sabemos que un presupuesto se prorroga, y de hecho, el Gobierno de Foro llegó a la sala de mandos del Principado de Asturias con unas cuentas pactadas entre el PSOE e IU, a las que no se podía meter mano en plenas Elecciones Generales 2011, y se hizo inevitable mantenerlo en prórroga, pendientes de los Presupuestos del Estado, que a su vez también se prorrogaron tras la victoria de Mariano Rajoy, en una situación marcada por el carácter excepcional que imponía la situación económica, la vigilancia europea y el límite de déficit que no dejaba margen alguno para la acción política a una comunidad que era un queso de gruyere.

Resistir era administrar recursos inexistentes

El gobierno de Cascos se encontró con una impresionante bolsa de deuda oculta en la Sanidad, pero también en las obras públicas a través de la Junta de Saneamiento, las transferencias de fondos mineros que Rajoy frenó en seco no se producían desde mucho tiempo atrás, y un rosario de sociedades públicas, entre ellas la RTPA, pero sobre todo SOGEPSA, Sedes, Zalia, etcétera, encubrían un enorme endeudamiento sin aflorar. La deuda reconocida pesaba como una losa sobre el déficit y su límite y se removiese donde se removiese se abría una vía de agua.

Todo abocaba inevitablemente al nuevo ejecutivo, a una legislatura caracterizada por una forzada austeridad, imprescindible para pasar a limpio los agujeros más apremiantes, que impediría abordar obras e inversiones, paralizando infraestructuras en marcha, asumiendo la patética entrada en servicio del nuevo HUCA, sin medios para semejante dislate, para lo que sólo cabía una enorme chapuza, y todo ello reduciendo de manera brutal los efectivos de la sanidad pública y la educación mediante una carnicería de interinos.

Aquello se estaba convirtiendo en una permanente manifestación para un partido que no tiene terminales sindicales, en una comunidad acostumbrada al pago de una gigantesca protección mafiosa en forma de fondos de formación, con los que los socialistas compraron año tras año “paz social”.

Diseñamos los presupuestos a sabiendas de su inviabilidad

Las comparecencias parlamentarias de los miembros del Gobierno de Foro, formado por un equipo muy desequilibrado en la capacidad de sus efectivos, eran permanentes,  y el foco escrutador de la TPA y La Nueva España, aliados con una oposición escrachadora, convertían el paso por la Junta General en un vía crucis, en el que cada miembro del equipo de Cascos se veía obligado, como podía, a dar explicaciones de los desastres de los gobiernos de Areces, como si fueran propios.

Todos sabemos que los presupuestos que diseñamos desde los diferentes centros de gasto, por mucho que incorporasen significativos recortes en asuntos de gran repercusión propagandística, como coches, teléfonos y gastos de representación y en general gasto corriente, se reducían en lo que era el chocolate del loro, y que se blindaron políticamente en las partidas destinadas a educación y gasto social, porque sin acuerdos parlamentarios, y con la hostilidad del Gobierno de España, el destino inevitable era instalarse en la prórroga.

De nada valió poner la educación y el gasto social como escudo. La soledad era total. Hicimos un proyecto de presupuestos destinado a servirnos de defensa política futura, sin viabilidad técnica ni parlamentaria para lo que entonces era presente. Y se hizo así porque así fue como lo quiso Cascos.

Cuando se disolvió todos sabíamos que nos íbamos para no volver

La decisión de convocar elecciones, no nos engañemos, la tomó Cascos con el solitario respaldo de un consejero y un viceconsejero, y los demás dijimos bien claro -cada uno que responda por lo que le toca-, incluso los de la mayoría silenciosa hablaron con las miradas, que de las elecciones anticipadas no íbamos a salir bien parados. Eso estaba claro, y por mucho que sugiriesen los de siempre que Cascos creía que íbamos a mejorar nuestros resultados, a mi juicio, eso era una burda manipulación. Él sabía mejor que nadie que de allí salíamos para no volver.

Si Cascos disolvió es porque quería abandonar el gobierno, y lo demás son pamplinas. Decir lo contrario es faltar a la verdad. Bien cerca estaba la acusada y previsible caída de apoyos en las Elecciones Generales, como botón de muestra de lo que iba a ocurrir, y confieso que me vi sorprendido porque ya entonces esperaba un resultado en las elecciones del 2012 peor del que finalmente se produjo. Forzoso es confesar que abandonamos el gobierno, le pese a quien le pese, y que ese abandono fue la causa del fracaso de la rebelión cívica de Foro, que se despedía así de sus posibilidades como fuerza mayoritaria.

Desde la salida del gobierno en 2012,  hasta la comparecencia de Cascos ante el juez Ruz en el verano de 2013, Foro y su presidente, vivieron tiempos de calvario continuado, que se recrudecieron después con el informe policial sobre PAC. El ataque concentrado y permanente a cuenta de los negocios de PAC y los sobresueldos que se cobraban en el PP gracias a las donaciones empresariales, asunto sometido aún hoy en día a escrutinio judicial, siguieron deteriorando nuestras expectativas.

¿Por qué dejó Cascos de apostar por alguien sin vínculos con el PP ?

Antes de comparecer ante Ruz, Cascos era partidario, llegado el caso, de apostar porque el partido lo presidiese alguien sin vínculos históricos con el PP, eso sí, si la situación se ponía más cruda. Así lo dijo en una reunión reducida, de cuyos pormenores ahorro datos por el momento, pero hay hechos y circunstancias que son decisivos para entender lo sucedido.

¿Qué cambió para que quien pensaba respaldar para su sucesión al frente de Foro a alguien sin trayectoria en el PP, organizase una maquinación para forzarnos a todos a tragar como presidenta a Cristina Coto, prototipo de profesional de la política vinculada al PP, y personalmente identificada con posiciones políticas que rompen la transversalidad fundacional de Foro?

A mí Cascos me dijo que con alguien así al frente del partido, no tendríamos viabilidad. Y yo le creí entonces y sigo creyendo ahora que lo que decía entonces es cierto, así que si cambió de criterio es por algo, cuya razón última se me escapa, pero lo que nadie me podrá negar, y estoy en condiciones de demostrar, con pelos y señales, es que el nombramiento de Coto -que no elección- fue una operación deliberada, un auténtico golpe de estado, con la que, a mi juicio, se preparaba el terreno para la rendición y entrega de Foro al PP con armas y bagajes. Comenzaba así, la Operación Retorno.

La actitud de los grupos de la Junta ante su propio chollete, retrata a los partidos asturianos

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Por Juan Vega

El acuerdo cerrado hoy en la mesa de la Junta General del Principado, al que parecen prestar conformidad cinco de los seis grupos (PSOE, PP, IU, Foro y Ciudadanos), mantendrá el gasto pactado la pasada legislatura, que forma parte de los Presupuestos del Legislativo Asturiano. Sólo Podemos se opuso al acuerdo, proponiendo una rebaja sustancial de los gastos básicamente dedicados a la financiación de nuestros profesionales de la política y sus aparatos.

Sobre un presupuesto global de 13,1 millones para este año, la Junta destina 2,7 millones a la financiación directa de los partidos a través de las famosas asignaciones, otros 2,3 millones van para los sueldos de los diputados, y además destinan 1,8 para personal de gabinete, en realidad funcionarios de los partidos políticos.

Se trata de una clara desviación de fondos, en un parlamento que apenas aprueba leyes, y cuyas actuaciones en los asuntos más graves y que más preocupan a los ciudadanos, a través de comisiones de investigación, se convirtieron en memorables fiascos.

Sólo Podemos propuso reducir el número de asesores de 47 a 36, la asignación económica de los partidos en un 50 por ciento, así como limitar a tres veces el salario mínimo (1.950 euros) el sueldo de los 45 diputados lo que, según esta formación, generaría un ahorro anual de 2,4 millones de euros.

En una comunidad en la que estamos viviendo con estupefacción lo ocurrido en el Puerto de Gijón o en el Calatrava, escándalos de enorme magnitud, en los que se han dilapidado cifras de vértigo en casos flagrantes de corrupción política, el chollo de la Junta General no deja de ser el “chocolate del loro”, pero si se tiene en cuenta que sólo Podemos se ha personado en esos dos escándalos, para perseguir la delincuencia política, resulta difícil sostener que no se han formado dos bloques: el de los que amparan la corrupción y el de los que la persiguen.

Y ahí es donde la tesis que defiende la necesidad de estos fondos para asegurar la existencia de los partidos, pierde su consistencia para convertirse en pura demagogia. En esta vida no hay más cera que la que arde: unos partidos que no defienden el interés general no pueden justificar la financiación que reciben de los ciudadanos, y ese interés no sólo se defiende en un órgano como la Junta, cuya actividad tiene un alcande real bastante limitado, también en los Tribunales de Justicia.

Si nuestros partidos hiciesen su trabajo, nadie estaría discutiendo ahora sus retribuciones, pero ante su inacción, la propuesta de Podemos los retrata y los deja en evidencia.