Javier Fernández y Francisco Álvarez-Cascos, dos caras del mismo fraude a los electores

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Cascos y Jamandula, tanto monta, monta tanto, Francisco como Javier

Por Juan Vega

Javier Fernández decía, en 2011, que Francisco Álvarez-Cascos era incapaz de entenderse con el PP, es decir, con quienes él sostenía por aquel entonces que debían ser los aliados naturales de Foro, ante los lloriqueos con los que el ex vicepresidente del Gobierno de José María Aznar, que nos vendió a muchos la moto regeneracionista en la Asturias podrida por Gabino de Lorenzo y Vicente Álvarez Areces,  justificó su vergonzoso abandono de la responsabilidad que le habían otorgado los electores asturianos. Pocos años después, la traición de Cascos a sus electores y seguidores, dio la razón a Jamandula, al entregarse a Mercedes Fernández, con armas y bagajes, a cambio de unas lentejas con chorizo.

Después, el presidente ausente, pactó con los ahora “aliados naturales” de Cascos, y entonces sus adversarios, unos Presupuestos impuestos por el Ibex 35 local, y una reforma legal, la de la TPA, que dejó el sacacuartos televisivo público sin consejo de administración que controlase sus chanchullos, para que los deudos audiovisuales del PP y del PSOE se repartiesen los gajes. Ahora, el enchufado de José Ángel Fernández Villa en la Consejería de Industria, remata su faena, mostrándose incapaz de pactar con sus propios “aliados naturales” lo que fue capaz de pactar con los “antinaturales”.

Y Asturias sin presupuestos, mientras el rollo patatero de la izquierdona y la derechona da sus últimas bocanadas en un calcinado Principado en el que nadie se traga ya los discursos de justificación de la “casta” que debate públicamente sobre el montante de sus nóminas, inútiles para la gente y muy rentables para el Ibex 35 local.

José Ángel Gayol, de Podemos, firma un interesante artículo, “Javier Fernández y la credibilidad“, en La Nueva España, sobre tan apasionante historia de engaño, indolencia y frustración.

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La Nueva España se divierte a cuenta de Cascos con el “Pacto del astillero”

lucianaveros

Por Porompompón Porompompero

Los comunicadores del equipo del socialista Javier Fernández han parido un nuevo engendro. Se trata de una bonita historia que lleva el sello creativo del gabinete presidencial dirigido por José Manuel Piñeiro.  Una fructífera leyenda urbana con la que pretenden tapar sus años de romance con el PP de Asturias, que concluyeron abruptamente a causa del voto de Somos Oviedo a Wenceslao López como alcalde, algo que no se produjo en Gijón por parte de Xixón si Puede. Javier quiso evitarlo y no pudo, pero Mercedes Fernández se enfadó y le pidió el divorcio político, después de un largo romance del que salieron los presupuestos regionales y el engendro legislativo que dejó la TPA sin consejo de administración para los restos.

En la PSOE no lo pueden soportar, no pueden permitir que la mayor ciudad de Asturias esté fuera de control, en manos de un sector de Foro Asturias, el que encabeza Carmen Moriyón, que a poco que se esforzase se podría hacer con el liderazgo regional y dar la vuelta que ese partido necesita, y como no quieren que el moriyonato se consolide bajo ningún concepto, están creando el microclima necesario para una moción de censura tras las elecciones generales que tiene muchas posibilidades de salir adelante si los dirigentes gijoneses de Foro no se quitan de encima la caspa pepera. ¡Ruido de sables en Gijia!

La Nueva España se divierte a cuenta del “Manicomio de Cascos”

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La “Cárcel de papel” de La Codorniz

Lucía S. Naveros escribe este lunes en La Nueva España una crónica titulada “Los amarres políticos de Naval Gijón“, que no es ni más ni menos que un favorazo que le hace el “diario líder” al gabinete fernandino, para dar carta de naturaleza a una pesadilla de agosto: el “Pacto del astillero”, en el que los líderes de la Corriente Sindical de Izquierdas, CSI, como Cándido González Carnero, jugarían un papel protagonista con Francisco Álvarez-Cascos, para conseguir que el candidato socialista a la Alcaldía gijonesa no lograse el apoyo necesario para desbancar a Carmen Moriyón. ¡Todo aquel que no apoye al PSOE es un siervo de Cascos! ¡Ahhhhrrrrgggggg!

En el diario de la calle de Calvo Sotelo, que compra esta milongona a Piñeiro, se ríen para justificar tan pintoresco parto, y se vengan así, creativamente, de Cascos, escribiendo libelos como los que él lleva años publicando en la Web de Foro Asturias, lanzando chorradas muy parecidas a las que el hoy atechado ex presidente de Foro viene lanzando desde la Web que él personalmente dirige, y que ha convertido en la cañonera de sus obsesiones particulares.

Si en La Codorniz de Álvaro de la Iglesia, en tiempos de Francisco Franco Bahamonde había una “Cárcel de papel“, en la Web de Cascos hay un “Manicomio de Papel“. Ese manicomio lo dirige y alimenta personalmente el ex presidente de Foro, a pesar de haber puesto ahí a Cristina Coto a figurar, para llevarse las leches, al frente de un negocio que no controla. Cascos dispara siempre debidamente guarecido; es el instinto del cazador que utiliza la tecnología humana para abatir un animal indefenso, por pura diversión. Pero como en La Nueva no pueden ser menos, y en el fondo el ex vicepresidente les pone a cuenta del hormiguero y sus hormiguitas, emulan, desde sus páginas, el “Manicomio de Cascos”, y hacen unas risas a cuenta de la ocurrencia.

La gracia estriba en sustituir “duernu” por el “astillero”

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El “Manicomio de papel” de la Web de Cascos

Una cosa es el análisis mediático del mecanismo del bipartidismo de largo recorrido fraguado entre el PSOE y el PP, y especialmente en la Asturias que partieron y se repartieron durante tantos años, y otra muy diferente agitar ese entendimiento como un pacto electoral, un juego que Cascos convirtió en slogan con la gorrinesca metáfora del pacto del duernu. Y claro, darle la vuelta a ese slogan, para inventarse otro, da para un ratín de conversación entre Piñeiro y Ángeles Rivero, la directora de LNE, a la que también le mola reirse.

Y es que Cascos da mucho juego, porque a estas alturas hay que reconocer que tiene bemoles que el secretario general del PP que vio convertirse a Luis Bárcenas Gutiérrez en “Tarzán”, el hombre que llegó a Génova en taparrabos, saltando de liana en liana, para terminar forrado, haya tenido que protagonizar la ruptura de los asturianos con el monopolio del poder político ferozmente sujeto por el tándem formado por Vicente Álvarez Areces y Gabino de Lorenzo, que parió escándalos tan asombrosamente gestionados como el del Caso Marea o el Caso Calatrava, cuya deriva judicial resulta tan incierta como desvergonzada es la presencia de sus protagonistas al frente de la Delegación del Gobierno o en un escaño del Senado.

Pero eso es otra historia, vamos a lo que nos ocupa, al “Pacto del astillero”

Empecemos por dejar claro que Cascos no puede ver a Moriyón, que todavía tiene cuentas pendientes por la guarrada que le hizo al colocarle a traición a la Coto al frente del partido, y porque Juan Manuel Martínez Morala, referente histórico activo en la CSI, no quiere saber nada con los partidos políticos, ni con Foro, ni con Podemos, ni con ninguno, y todo el mundo sabe que Cándido juega a la política por su cuenta y riesgo. Así que de la CSI, na de na, Lucía.

Sigamos por el hecho evidente de que una candidatura respaldada por Podemos, como es la de Oviedo, hizo alcalde a un candidato socialista que sí es de su agrado, cosa que no sucede en la Villa de Jovellanos, ya que José María Pérez hizo más mili que el palo de la bandera en el núcleo duro del PSOE más guarrete, lo que no ocurre con Wenceslao López en Oviedo. Y ahí estriba la diferencia, no es lo mismo Wenceslao que Pérez. Así que de pacto contra el PSOE nada de nada.

No cuela

José Velasco, de Zebrastur, firma los papeles que le pasa Julia Piñera, bajo la atenta mirada de Gabino de Lorenzo
José Velasco, de Zebrastur, firma los papeles que le pasa Julia Piñera, bajo la atenta mirada de Gabino de Lorenzo

Todo conduce a ver el artículo de Lucía como un divertimento veraniego grato a la dirección del periódico y al gabinete fernandino, porque además de para unas risas, no deja de ser un favorín que le hacen al presidente Javier, y como es sabido, en La Nueva España, nada que resulte grato a Fernández les resulta ajeno, al menos mientras éste pague las facturas y siga llegando la pasta de las campañas de publicidad regional y de los programas que Asturmedia, la productora de LNE, que graba en el edificio que el Ayuntamiento de Oviedo tiene cedido a José Velasco en Olloniego como escuela municipal de cine.

Tocata y fuga de Francisco Álvarez-Cascos (I)

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Cascos ante Ruz, 13 de agosto de 2013

Por Juan Vega

De la disolución del Gobierno de Cascos

Una semana antes de que el 30 de enero del año 2012 Francisco Álvarez-Cascos anunciase la convocatoria de elecciones autonómicas en Asturias, a los seis meses y medio de formar gobierno, el ex vicepresidente del Gobierno de España, se reunió con los miembros de su ejecutivo, ampliado a los viceconsejeros, que como de costumbre se incorporaban al mismo una vez finalizado éste, para consultar su decisión de disolver la Junta General del Principado.

La disolución del parlamento y convocatoria de nuevas elecciones que habrían de coincidir con las andaluzas, confirmada una semana después, se presentó como la medida necesaria, ante el bloqueo total al que Madrid -recordar la amenaza de intervención de Cristóbal Montoro-, la TPA, La Nueva España, el PSOE el PP, y casi todo lo que en Asturias tenía poder en aquel momento, tenían sometido a su ejecutivo.

Todos los que conocemos la administración por dentro, sabemos que un presupuesto se prorroga, y de hecho, el Gobierno de Foro llegó a la sala de mandos del Principado de Asturias con unas cuentas pactadas entre el PSOE e IU, a las que no se podía meter mano en plenas Elecciones Generales 2011, y se hizo inevitable mantenerlo en prórroga, pendientes de los Presupuestos del Estado, que a su vez también se prorrogaron tras la victoria de Mariano Rajoy, en una situación marcada por el carácter excepcional que imponía la situación económica, la vigilancia europea y el límite de déficit que no dejaba margen alguno para la acción política a una comunidad que era un queso de gruyere.

Resistir era administrar recursos inexistentes

El gobierno de Cascos se encontró con una impresionante bolsa de deuda oculta en la Sanidad, pero también en las obras públicas a través de la Junta de Saneamiento, las transferencias de fondos mineros que Rajoy frenó en seco no se producían desde mucho tiempo atrás, y un rosario de sociedades públicas, entre ellas la RTPA, pero sobre todo SOGEPSA, Sedes, Zalia, etcétera, encubrían un enorme endeudamiento sin aflorar. La deuda reconocida pesaba como una losa sobre el déficit y su límite y se removiese donde se removiese se abría una vía de agua.

Todo abocaba inevitablemente al nuevo ejecutivo, a una legislatura caracterizada por una forzada austeridad, imprescindible para pasar a limpio los agujeros más apremiantes, que impediría abordar obras e inversiones, paralizando infraestructuras en marcha, asumiendo la patética entrada en servicio del nuevo HUCA, sin medios para semejante dislate, para lo que sólo cabía una enorme chapuza, y todo ello reduciendo de manera brutal los efectivos de la sanidad pública y la educación mediante una carnicería de interinos.

Aquello se estaba convirtiendo en una permanente manifestación para un partido que no tiene terminales sindicales, en una comunidad acostumbrada al pago de una gigantesca protección mafiosa en forma de fondos de formación, con los que los socialistas compraron año tras año “paz social”.

Diseñamos los presupuestos a sabiendas de su inviabilidad

Las comparecencias parlamentarias de los miembros del Gobierno de Foro, formado por un equipo muy desequilibrado en la capacidad de sus efectivos, eran permanentes,  y el foco escrutador de la TPA y La Nueva España, aliados con una oposición escrachadora, convertían el paso por la Junta General en un vía crucis, en el que cada miembro del equipo de Cascos se veía obligado, como podía, a dar explicaciones de los desastres de los gobiernos de Areces, como si fueran propios.

Todos sabemos que los presupuestos que diseñamos desde los diferentes centros de gasto, por mucho que incorporasen significativos recortes en asuntos de gran repercusión propagandística, como coches, teléfonos y gastos de representación y en general gasto corriente, se reducían en lo que era el chocolate del loro, y que se blindaron políticamente en las partidas destinadas a educación y gasto social, porque sin acuerdos parlamentarios, y con la hostilidad del Gobierno de España, el destino inevitable era instalarse en la prórroga.

De nada valió poner la educación y el gasto social como escudo. La soledad era total. Hicimos un proyecto de presupuestos destinado a servirnos de defensa política futura, sin viabilidad técnica ni parlamentaria para lo que entonces era presente. Y se hizo así porque así fue como lo quiso Cascos.

Cuando se disolvió todos sabíamos que nos íbamos para no volver

La decisión de convocar elecciones, no nos engañemos, la tomó Cascos con el solitario respaldo de un consejero y un viceconsejero, y los demás dijimos bien claro -cada uno que responda por lo que le toca-, incluso los de la mayoría silenciosa hablaron con las miradas, que de las elecciones anticipadas no íbamos a salir bien parados. Eso estaba claro, y por mucho que sugiriesen los de siempre que Cascos creía que íbamos a mejorar nuestros resultados, a mi juicio, eso era una burda manipulación. Él sabía mejor que nadie que de allí salíamos para no volver.

Si Cascos disolvió es porque quería abandonar el gobierno, y lo demás son pamplinas. Decir lo contrario es faltar a la verdad. Bien cerca estaba la acusada y previsible caída de apoyos en las Elecciones Generales, como botón de muestra de lo que iba a ocurrir, y confieso que me vi sorprendido porque ya entonces esperaba un resultado en las elecciones del 2012 peor del que finalmente se produjo. Forzoso es confesar que abandonamos el gobierno, le pese a quien le pese, y que ese abandono fue la causa del fracaso de la rebelión cívica de Foro, que se despedía así de sus posibilidades como fuerza mayoritaria.

Desde la salida del gobierno en 2012,  hasta la comparecencia de Cascos ante el juez Ruz en el verano de 2013, Foro y su presidente, vivieron tiempos de calvario continuado, que se recrudecieron después con el informe policial sobre PAC. El ataque concentrado y permanente a cuenta de los negocios de PAC y los sobresueldos que se cobraban en el PP gracias a las donaciones empresariales, asunto sometido aún hoy en día a escrutinio judicial, siguieron deteriorando nuestras expectativas.

¿Por qué dejó Cascos de apostar por alguien sin vínculos con el PP ?

Antes de comparecer ante Ruz, Cascos era partidario, llegado el caso, de apostar porque el partido lo presidiese alguien sin vínculos históricos con el PP, eso sí, si la situación se ponía más cruda. Así lo dijo en una reunión reducida, de cuyos pormenores ahorro datos por el momento, pero hay hechos y circunstancias que son decisivos para entender lo sucedido.

¿Qué cambió para que quien pensaba respaldar para su sucesión al frente de Foro a alguien sin trayectoria en el PP, organizase una maquinación para forzarnos a todos a tragar como presidenta a Cristina Coto, prototipo de profesional de la política vinculada al PP, y personalmente identificada con posiciones políticas que rompen la transversalidad fundacional de Foro?

A mí Cascos me dijo que con alguien así al frente del partido, no tendríamos viabilidad. Y yo le creí entonces y sigo creyendo ahora que lo que decía entonces es cierto, así que si cambió de criterio es por algo, cuya razón última se me escapa, pero lo que nadie me podrá negar, y estoy en condiciones de demostrar, con pelos y señales, es que el nombramiento de Coto -que no elección- fue una operación deliberada, un auténtico golpe de estado, con la que, a mi juicio, se preparaba el terreno para la rendición y entrega de Foro al PP con armas y bagajes. Comenzaba así, la Operación Retorno.

¡Manda huevos! Los tartufos de Javier critican a Ripa por haber tenido una beca

Ripa

Por Juan Vega

El Musel, el Calatrava, el nuevo HUCA, el Niemeyer, la TPA, Sedes, Sogepsa, la trama jamonera de Almacenes Pumarín, los muebles de Igrafo con los que Gabino de Lorenzo y Vicente Álvarez Areces tabicaron sus dependencias, etcétera, etcétera. Asturias tiene sus armarios repletos de muertos del bipartidismo del PPSOE y su reparto territorial Oviedo por Asturias, y aquí el problema es que un joven dirigente de Podemos tuvo una beca. Vuelvo a citar al gran intelectual Federico Trillo: ¡manda huevos! Poco más se puede decir. Pero lo digo.

José Ángel Fernández Villa se trajo a Javier Fernández de Santander para que gestionase en Asturias el negocio de la minería subvencionada desde la Consejería de Industria, y éste no desperdició la oportunidad de hacer en la vida un estupendo patrimonio. Fernández, que encabeza el clan de los recién llegados al exclusivo entorno residencial de la burguesía asturiana en Somió, quiere disfrutar de una cierta comodidad gobernando, y para eso necesita a Agustín Iglesias Caunedo al frente del Ayuntamiento de Oviedo, reeditando así el viejo pacto que su maestro estableció con Gabino, conocido universalmente como SOMA-PP. Al gran pensador Javier, que lee libros de mil páginas, no se le ocurre nada mejor que esto de cascarle al estudiante Ripa porque tuvo una beca, y manda que sus amigos de Calvo Sotelo coloquen en primera tan surrealista astracanada, el día en que se ventilan cuatro años de ayuntamientos en Asturias.

Como Carmen Moriyón está limpia de polvo y paja, y José María Pérez, candidato socialista al Ayuntamiento de Gijón, fue consejero de la Autoridad Portuaria que aprobó el modificado de El Musel en el que se concentran todas las miradas, Xixón Sí Puede opta por presentar candidatura y se niega a respaldar a Pérez. Fernández tiene así un pretexto para reunir un comité que nunca se reúne para eso, y vuela el acuerdo para que el PSOE de Oviedo, que tiene un portavoz tan limpio de polvo y paja como Moriyón, Wenceslao López, tenga que dejar, por pelotas, a Caunedo al frente del Ayuntamiento, y así cumple su parte del pacto con el PP para seguir gobernando, como hasta ahora, con el apoyo de Mercedes Fernández.

El verso suelto del sistema asturiano ya no es Francisco Álvarez-Cascos, que abandonó la guerra, dejando el partido en manos de una profesional de la política procedente del PP, Cristina Coto, y sólo Moriyón resiste en la revuelta cívica que encabezó Cascos, junto con un puñado de alcaldes, alcaldesas y portavoces de Foro que hicieron un buen trabajo en estos cuatro años. El verso suelto del sistema asturiano es ahora Podemos, que apoya a Xixón Sí puede y a Somos Oviedo, rompiendo el viejo sistema bipartidista, como hace cuatro años hizo Foro.

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Hermosa vista del restaurante del hermano de la consejera que critica a Ripa por haber tenido una beca

Por eso, porque el miedo a perder el chollo machaca las neuronas, atacan a Podemos con la campaña más surrealista de la historia de La Nueva España. Sólo les falta ya andar por ahí metiendo papelinas de coca en los bolsillos de la gente y llamar a la Policía con el fotógrafo preparado. Y es que como aquí no tienen pito que tocar por el momento para desprestigiar a Podemos, y todavía no se atreven a lo de la papelina, la única historia que consiguieron los chicos de Javier Fernández para ventilar en su diario oficial, La Nueva España, es que Dani Ripa, dirigente asturiano de Podemos, tuvo una beca y todavía no presentó la tesis doctoral.

Eduardo Lagar escribe la vomitada, y la marranada la aflora la consejera de Educación, Ana González, escondida bajo cobarde anonimato, cuyo hermano montó un precioso restaurante en el puerto de Llanes financiado por el ejecutivo asturiano. Los detalles del chollo del hermano de esta asombrosa émula de Tartufo, los tienen en el artículo “Javier Fernández invierte 400.000 euros en una pasarela para la familia socialista de Llanes“.

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Cherines nos abraza

MERCEDES FERNANDEZ OVIEDO MARIO ROJAS 28-05-15

Por Juan Vega

  • Mercedes Fernández intenta culminar su estrategia del abrazo del Oso hacia Foro

Foro Asturias nunca se definió como un partido de “centroderecha”, sino de “centro reformista”, que como reza en su página Web, es un “movimiento de ciudadanos libres y consiguientemente críticos, que se rebela contra la condición de súbditos en la que han estabulado a los asturianos los omnipotentes aparatos de los partidos”. Ésa es la propuesta que los ciudadanos de Asturias compraron en 2011, cuando votaron mayoritariamente, de forma transversal, un cambio político que acabase con años de corrupción y reparto territorial entre el PSOE y el PP, entre Vicente Álvarez Areces y Gabino de Lorenzo.

En la Web de nuestro partido, se dice, como corolario del reciente congreso, que Foro “es la respuesta que los ciudadanos están dando a la crisis político-económica y de valores, originada  por una casta dirigente que asentaba  su poder en la fe de sus votantes y no en la búsqueda y exposición de la verdad”. Pero me temo que en estos días de amargura para quienes hemos visto fracasar nuestro proyecto político en las últimas elecciones autonómicas y municipales, hay muy poco apego a la verdad, y mucha cerrazón a la hora de aceptar las razones por las que Asturias nos negó su voto.

Entre el ideario que tantos ciudadanos apoyamos en el 2011, y que a mí me llevó a implicarme en su Gobierno primero, y en su estructura partidaria después, y la práctica, siempre pesó como una losa la presión de algunos personajes procedentes del PP, que nunca rompieron el cordón umbilical con su “nave nodriza” y que se empeñaron en convertir ese movimiento regenerador contra la casta dirigente asturiana, en una marca B del Partido Popular, en otro partido de “centroderecha”, es decir, en nada. El modelo es el ex presidente del Puerto de Avilés, Raimundo Abando, que en cuanto perdió el puesto, no tardó ni diez minutos en ofrecerse como mediador, camino que siguieron otros, y que siguen ahora, los oportunistas que fracasaron en las Primarias de Oviedo, después de años reventando el Grupo Municipal de Foro.

Mercedes Fernández, presidenta del PP, basó su estrategia electoral en consolidar la marca A de ese “centroderecha”, y por eso en su entrevista de este domingo en El Comercio rechaza lo evidente, tal y como vienen haciendo desde el entorno de Foro los personajes que se ven como puentes para la “reunificación”, y niega que una buena parte de los votos regeneracionistas que apoyaron la revuelta ciudadana liderada por Francisco Álvarez-Cascos se fueron a otras opciones emergentes, fundamentalmente Podemos, pero también Ciudadanos.

¿Por qué emergen Podemos y Ciudadanos? Sencillo, porque conectan con ese anhelo ciudadano de sustituir la casta dirigente astur por gobernantes ajenos a los modelos corruptos de gestión que simbolizan El Musel, el Calatrava, el Asturcón, el HUCA, la TPA, el Niemeyer, Sogepsa, Sedes, el IDEPA, los PGO de Gijón y Llanes, etcétera, etcétera. La ofensiva del PP para desnaturalizar el carácter regeneracionista de Foro fue muy aplaudida por los medios, y dentro y fuera de Foro se convirtió en lugar común la idea de que nuestro partido, junto con el PP, eran el “centroderecha” a “reunificar”, cuando no la derechona más dura. ¡Y así nos fue!

El sociólogo Oscar Rodríguez Buznego es el primer opinador que reconoce lo ocurrido con los votantes de Foro, en su artículo de este domingo en La Nueva España, titulado, “¿Asturias es diferente?”:

Podemos ha conseguido en Asturias, como en Aragón, su mejor resultado, en el que destaca el apoyo recibido de votantes movilizados y de izquierdas de la circunscripción central y muy probablemente de votantes de Foro de toda Asturias

Mercedes Fernández vuelve a la carga en esa entrevista en El Comercio a la que me refiero más arriba, en la que insiste en el abrazo del oso a Foro, y que el rotativo gijonés titula: “¿Complicado un acuerdo con Foro? Esto es política. El que no tenga cintura, que lo deje“, y afirma:

Yo me voy a presentar a la investidura porque creo que soy el referente del centro-derecha en Asturias. Y voy a pedir el voto a las personas que, previsiblemente, me pueden apoyar. Vamos a ir viendo cómo se va deshojando la margarita.

Foro, en su momento más amargo, tiene ante sí un reto no poco relevante, pues si bien Cascos, secretario general y alma mater del partido, ha analizado correctamente los resultados, contra viento y marea, echo todavía en falta en su discurso una referencia a la necesidad de relanzar esa rebelión contra “la condición de súbditos en la que han estabulado a los asturianos  los omnipotentes aparatos de los partidos” de la que hablamos en nuestro congreso, y lo que es más importante, el camino para conseguirlo. De momento, “Cherines”, sigue abrazándonos.

Ya no vale cambiar cromos para eludir la lucha contra la corrupción

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Por Juan Vega

Todo son especulaciones, en este martes de resaca electoral, sobre los posibles “cambios de cromos” que pueden  dar “mayorías estables” en el Gobierno del Principado y en los ayuntamientos de Oviedo y Gijón.

La Nueva España se inventa hoy un titular hilarante, cuando afirman que el PSOE supedita el destino de Oviedo a “un pacto en España y en Asturias”. Saben que eso es una majadería. Las medidas contra la corrupción que llevan en sus programas los emergentes, emergidos por haberlas propuesto -los que no las preconizan se sumergen-, son tan razonables que se vuelven indiscutibles.

Esto tiene ya poco que ver con los tiempos en los que José Manuel Vaquero, Isidro Fernández Rozada, Gabino de Lorenzo, Vicente Álvarez Areces, Serafín Abilio Martínez, Severino García Vigón, Antonio Pino, Justo Rodríguez Braga, y compañía, hacían y deshacían, con el móvil en una mano, y la calculadora en otra.

Entre unos y otros, y algunos más que resultan menos visibles, partían y repartían contratos de obra pública, fondos de formación, los chollos de SEDES, SOGEPSA, TPA, etcétera, sin olvidarnos de las subvenciones del IDEPA o los avales del Gobierno para las empresas de los amiguetes.

Mariano Rajoy y Pedro Sánchez no se esfuerzan en dar la sensación de que ellos van a manejar los hilos de los pactos autonómicos y locales, porque los dos saben que esa pretensión es ridícula. Ambos partidos han perdido un enorme peso político, y no pueden pretender imponer nada. Ni siquiera intentar que parezca que lo hacen.

Pactar en Madrid, en Barcelona, Oviedo o Gijón el destino de este o aquel ayuntamiento se ha vuelto imposible, y las combinaciones que se hacen realizables en ejercicio de la democracia representativa, se van a ver menos adulteradas que nunca, en función de la calidad y la habilidad de los representantes que sepan tejer sus acuerdos.

Y lo que importa, ocupa y preocupa a los ciudadanos, que sufren de manera creciente las consecuencias de los cambios económicos, es la corrupción, cuyo emblema son los grandes casos que ya investiga la Justicia.

Que cada palo aguante su vela, pero que nadie olvide que detrás del fracaso del bipartidismo, está la voluntad ciudadana. Queremos ver a los responsables de esos grandes casos procesados y sometidos a la reclamación de sus responsabilidades patrimoniales personales. Y eso ya no se puede frenar con los cambios de cromos entre aparentes contrarios que se reparten negocios y territorios para desarrollarlos.

Se pongan como se pongan quienes pretenden hacer valer desde los medios la podrida dinámica de los pactos por la impunidad que hasta ahora dominaron el panorama político, los difíciles acuerdos que se fragüen, a partir de ahora, sólo pueden tener una finalidad confesa: sentar en el banquillo a los culpables de esos grandes casos de corrupción y hacer que paguen las consecuencias con sus propias fortunas personales.

Lo contrario es confundir la realidad con los apremios de algunos.

¡Menéndez cambia el rollo que ése no cuela!

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Celebra su jornada de reflexión Alberto Menéndez, subdirector de La Nueva España, con una columna en la que como es habitual en los opinadores de empresa, realiza una afirmación de esas que en filosofía se llaman apodícticas, pero incumple su principio esencial, el de veracidad. Es decir, hace trampa.

Vean lo que dice Menéndez:

Pero lo que sí se puede asegurar es que un Gobierno autonómico minoritario, con el respaldo de 15, 16 o 17 diputados, sean del partido o de los partidos que sean, no sería lo más adecuado para Asturias.

¿Y por qué, Menéndez? La etapa de enorme inestabilidad que dio al traste con el Gobierno minoritario de Foro Asturias, tuvo como causa, entre otras cosas,  la brutal hostilidad de La Nueva España hacia Francisco Álvarez-Cascos. No porque fuera minoritario, sino porque era Cascos.

Después de Cascos, Javier Fernández gobernó de forma minoritaria, pero con el apoyo de La Nueva España, y entonces todo estuvo bien. Aunque Javier no hiciese nada, les gustaba el gobierno minoritario de Javier.

Que Menéndez diga que Asturias necesita gobiernos mayoritarios, debe justificarse con la experiencia, y aquí hemos conocido dos mayorías absolutas letales: la de Vicente Álvarez Areces en Asturias o Gabino de Lorenzo en Oviedo, que fueron muy aplaudidas por su periódico, hasta que dejaron de tener firma en las órdenes de pago.

¿Se trata de que nuestros gobiernos respondan a las preferencias de los asturianos o a las de la empresa de Menéndez? Los asturianos, lo único que han visto de los gobiernos mayoritarios, han sido enormes atracos: El Musel, el HUCA, el Calatrava, el Niemeyer, la TPA, es decir, perdimos un montón de dinero. Eso sí, La Nueva España sacó lo suyo de todo ello.

¡Menéndez cambia el rollo que ése no cuela!