Javier Fernández ya hizo alcalde a Gabino

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Gabino de Lorenzo obtuvo la alcaldía de Oviedo en 1991 para el Partido Popular, y repitió, con mayoría absoluta, en las elecciones de 1995, 1999, 2003 y 2007. Sin embargo, el 22 de mayo de 2011 perdió esa  mayoría ante la tumultuosa llegada de Foro Asturias, y el PP bajó de diecisiete a once concejales, por siete del partido recién creado por Francisco Álvarez-Cascos, que se convirtió en la segunda fuerza política, por delante del PSOE. Toda una proeza que da cuenta del enorme cabreo que embargaba a la ciudadanía, ante la corrupción y estancamiento político de Asturias.

El de Benia de Onís, tocado de muerte en su orgullo, comenzaba a desangrarse y amenazaba ruina política, ante la creciente conciencia entre sus conciudadanos de las barbaridades en las que se había incurrido con la Operación de los Palacios, la compra de Villa Magdalena o la desastrosa operación especulativa de traslado del HUCA, del barrio del Cristo a la Cadellada, para adjudicar así desde Asturias una obra que perdía la financiación del Estado, pero que aseguraba grandes alegrías para los adjudicadores, que además ponían en el mercado un  montón de terreno, aunque para ello tuviesen que matar la vida de un populoso barrio ovetense y endeudar la administración asturiana hasta el día del Juicio Final.

¿Cómo se las arregló Gabino para seguir de alcalde a pesar de su catastrófico resultado?, ¿cómo ganó tiempo para preparar la fuga que acabó consumándose hacia la Delegación del Gobierno y escapar así de la inminente ruina de Jovellanos XXI y la no menos inmediata explosión de Villa Magdalena?

El Pactu del Duernu tiene un amplio recorrido

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Fernández y Areces, dos leyendas del Duernu

Vicente Álvarez Areces acudió al socorro de Gabino (que ya se entendía perfectamente con José Ángel Fernández Villa, en lo que entonces se llamó Pacto SOMA-PP), cuando puso encima de la mesa la quiebra de SEDES con la compra ilegal de las oficinas del Calatrava. Pero aquel escándalo no había sido la primera trapisonda al alimón. Gabino y Areces tenían un camino de la colaboración abierto desde que se pusieron de acuerdo para trasladar el HUCA a La Cadellada y dar así un sonoro pelotazo en la zona conocida como Prado de La Vega con un montón de terreno que la entidad pública SOGEPSA compró a la familia del general Francisco Franco Bahamonde a través de una sociedad durmiente que pasó el precio del suelo de 24 € metro a 120 €.

Así pues, y vistos los antecedentes, nadie debería extrañarse ante el nuevo entendimiento que se produjo, cuando desaparecido Areces por el inevitable estallido de Caso Musel (sin duda la bomba de mayor carga destructiva de la profusa nómina de casos de corrupción que han convertido la administración asturiana en una fétida cloaca), tuvo lugar un célebre almuerzo celebrado en el Hotel de la Zoreda, en el que Antonio Trevín, interlocutor habitual de Gabino en el PSOE, hizo de embajador para iniciar la nueva era de entendimiento entre éste y el entonces candidato a la presidencia, Javier Fernández.

El Pactu del Duernu, pimero conocido como Pacto de la Zoreda, salió de aquella famosa reunión celebrada en el hotel que los hermanos Iglesias habían levantado en La Manjoya, como símbolo de la burbuja y de la nueva clase social emergente al calor del régimen astur basado en el reparto de Oviedo y Asturias entre el PP y el PSOE, era donde Contratas Iglesias invitaba anualmente a cientos de políticos y funcionarios a sus célebres pitanzas multitudinarias.

Así se puso en circulación, ante la evidencia creciente de los entendimientos del PSOE y el PP, en los asuntos más siniestros de la historia reciente de Asturias, esa idea del Pacto del Duernu, que caló profundamente entre la ciudadanía asturiana, gracias a las denuncias y a la movilización de Foro, cuando Cascos era aún una esperanza para las buenas gentes de Asturias, que le votaron en masa creyendo que era el único capaz de romper el comedero asturiano, en vez de lanzarse sobre él, como finalmente hizo, al convertirse en otra bestezuela más a gozar de la esllava de dinero público.

De cómo Fernández impuso a Gabino de Lorenzo como alcalde

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Paloma Sainz , llorosa, el 30 de mayo del 2011, día que abandonó su trayectoria politica, para dejar la Alcaldía de Oviedo en manos de Gabino de Lorenzo, del PP, presionada por Javier Fernández

Fernández, hoy presidente de la Gestora del PSOE, había situado a dos personas de su total confianza al frente de la lista municipal socialista en Oviedo, Paloma Sáinz y Alfredo Carreño. Arturo González de Mesa, cabeza de lista de Foro, entonces primer partido de la oposición, no tenía posibilidad alguna de obtener los votos del PSOE, por eso a Cascos se le ocurrió proponer a Roberto Sánchez Ramos, de IU, que presentara su candidatura, y ante la negativa de éste, Sáinz vio su oportunidad, hasta que Fernández acabó con sus ilusiones y le prohibió romper el Pactu del Duernu. Paloma dimitió, y al frente del PSOE de Oviedo quedó Carreño, cuyos servicios a la causa lorenciana, siguiendo instrucciones de Fernández, son bien conocidos.

No deja de ser una paradoja histórica que el hombre que entregó la Alcaldía de Oviedo a Gabino de Lorenzo, dándole respiración asistida cuando ya era un cadáver, dentro del permanente entendimiento entre PSOE y PP para repartirse el poder en Asturias, se haya situado ahora al frente de una operación urdida desde los poderes fácticos para entregar la Presidencia del Gobierno de España a Mariano Rajoy, aunque para ello hayan tenido que pasar los tanques por encima de Pedro Sánchez, un secretario general del PSOE elegido en Primarias y políticamente asesinado en golpe de estado.

Fernández, elegido a dedo contra un secretario general que representaba a las bases, tiene la desvergüenza de reivindicar su inexistente representación, para poder ungir nuevamente a Rajoy con la más relevante magistratura democrática. A nadie podrá extrañar que le hayan elegido para hacer este sucio trabajo, la consagración de un Duernu de estado, después de tantos años de experiencia regional en este tipo de cambalaches, convertido en el digno sucesor de Areces, al que ahora rehabilita públicamente al otorgarle la portavocía del PSOE en el Senado, buscando así masa crítica de apoyo interno, en el mismo momento en el que el Caso Musel, cuya responsabilidad política conduce inevitablemente a Areces, estalla con toda su fuerza en la Audiencia Nacional.

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Oviedo no ha perdido ni el rumbo ni el orgullo de ser la capital

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Por Juan Vega

Agustín Iglesias Caunedo consiguió revalidar, a duras penas, con enorme y muy costoso apoyo mediático, los once concejales que consiguió Gabino de Lorenzo en 2011, que ya fueron un monumental fracaso para los conservadores, tras cinco legislaturas en las que el PP vino ganando las elecciones con resultados asombrosos, como los dieciocho concejales que el de Benia obtuvo en 1995, punto que marcó su techo, tras conseguir la Alcaldía en 1991, con trece concejales, y el apoyo de los dos del CDS.

La decrepitud política de Gabino, asociada a su tan desastrosa como sospechosa gestión en asuntos como los aparcamientos de Cinturón Verde, Villa Magdalena o el Calatrava, le llevó a protagonizar una fuga hacia la gran lavadora de políticos que es la Delegación del Gobierno en Asturias, dejando Oviedo en manos de un epígono sin personalidad política propia, como es Caunedo, que ha dilapidado su oportunidad, al abandonar el gobierno municipal en manos de su valido Rodolfo Sánchez.

Foro Asturias, un partido transversal y reformista, liderado por Francisco Álvarez-Cascos, que llegó con un programa de regeneración política basado en levantar alfombras y acabar con el reparto territorial establecido entre Gabino y Vicente Álvarez Areces (Asturias por Oviedo), consiguió en 2011 siete concejales de los que al menos seis venían siendo arrebatados a la izquierda por Gabino, gracias a su apuesta por la regeneración política.

Los concejales de Foro en Oviedo y los dirigentes del partido en la Capital, lejos de aprovechar tan excelente posición para personarse, por ejemplo, en los tribunales de Justicia, en un caso tan escandaloso como el Calatrava, como hizo Somos Oviedo, y arrebatar la mayoría al PP con una oposición clara e inteligente, y una candidatura arraigada en la ciudad, protagonizaron un sórdido culebrón de retorcida trayectoria, que terminó con el nombramiento de Carolina Morilla como presidente local, por acuerdo de la directiva elegida a propuesta del frustrado candidato José Antonio Caicoya, sin pasar por un congreso, después de un vodevil de elecciones primarias que terminaron de liquidar las expectativas de Foro.

Los ovetenses giraron a la izquierda en estas elecciones, de acuerdo con la tendencia general, hasta recuperar los catorce concejales que sólo consiguió el PSOE con Antonio Masip al frente, con el apoyo del PCE en 1983, y así, ahora, la suma de Podemos, PSOE e IU recogió los concejales que Gabino venía restando a la izquierda desde 1991, pero no lo hace a costa del PP, sino de Foro. Y ahora, Morilla, en unas declaraciones en nota oficial, dice que “Oviedo ha perdido el rumbo y desde FORO ya estamos trabajando para que la ciudad recupere el orgullo de ser la capital”.

Oviedo no ha perdido el rumbo, puesto que hace mucho que la brújula de la ciudad anda loca, al contrario, en estas elecciones municipales la ciudad apostó por el final definitivo del gabinismo, luego es Foro el que ha perdido el oremus en la capital, al empeñarse en mirar hacia la derecha, traicionando el mandato transversal de sus votantes que han huido hacia Somos Oviedo y en menor medida a Ciudadanos, dejando el partido de Cascos reducido a la nada. Para recuperar el oremus no vale echar a los votantes la culpa. Eso es un error más que se suma a una larga serie. Los errores son nuestros, no de los votantes.

Va a costar mucho recuperar para Foro el tiempo y el espacio perdidos, pues no son los ovetenses los que necesitan recuperar su orgullo, sino los afiliados y los votantes de Foro, que tenemos el ego bastante maltratado por nuestros propios pecados. Ofrecimos regeneración y acabamos presentando a las elecciones a la Capital del Principado a una afiliada de Valdés, que reside en Llanera, que desarrolló su actividad política en el Occidente, centró su vida profesional en las Cuencas Mineras, y aunque no se presentó a las Primarias, dice como síntesis de tanto despropósito vivido que “Oviedo ha perdido el rumbo”.

El rumbo, el orgullo y el oremus perdido por Foro, sólo puede empezar a recuperarse celebrando un congreso que en Oviedo es particularmente urgente, para que tengamos una dirección salida de la voluntad de las bases, dado el carácter presidencialista de nuestro partido, si no queremos que todo se quede como está, es decir, si no queremos que se consolide este desastre.

Pedro Pacheco, una referencia para el Oviedo de Gabino de Lorenzo y Caunedo

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Pedro Pacheco, alcalde de Jerez, ingresará en prisión por contratar ilegalmente asesores políticos, es decir, cargos de confianza, a través de las empresas municipales. Gabino de Lorenzo convirtió Oviedo en la capital del despropósito, a poco que se repase la historia de la compra de muebles y material de oficina, la adquisición de mobiliario urbano con especial énfasis en las famosas farolas fernandinas, u operaciones como Cinturón Verde, Villa Magdalena o el Palacio de Congresos de Calatrava, en las que todavía no se dijo la última palabra. Pero también organizó una asombrosa satrapía en materia de contratación de personal.

Jovellanos XXI, ASAC, AZVASE y otras empresas contratistas del Ayuntamiento, metieron en sus plantillas, en estos últimos años, entre otros parentescos y clientelas de menos fuste, hijos de conocidos e influyentes funcionarios con principios debilitados, periodistas pelotilleros, tragaldabas varios, y otros personajes sin escrúpulos que luego sientan cátedra de ovetensismo en los foros públicos. Todo ello está documentado y denunciado por funcionarios responsables que no cedieron a las presiones, como algunos de sus compañeros menos sólidos en materia de principios, y sus informes, en manos de los sindicatos, escandalizan a propios y extraños.

El heredero de Gabino no parece haberse molestado en poner en marcha la lavadora, y por eso a Agustín Iglesias Caunedo tiene que sonarle la música y la letra de la condena de Pedro Pacheco, pues la contratación irregular de asesores procedentes de La Nueva España para suplantar los funcionarios, o la contratación a dedo de periodistas en su todopoderoso gabinete, son asuntos denunciados por Foro que van a dar mucho que hablar, como punta del iceberg de un escándalo de largo recorrido, porque todo parece indicar que Caunedo, tal y como denunciaron los concejales de Foro, decidió seguir haciendo un uso ilegítimo de la digitalidad para señalar personas a contratar en contra de la Ley. Normal. Caunedo que retribuye ilegalmente el voto de tránsfugas como José Donate, no iba a parar en barras a la hora de cometer todo tipo de desafueros.

Muchos de los afortunados por el señalamiento del dedo municipal ovetense siguen fijos de plantilla de manera ilegal. Todo ello es sabido y reconocido, hasta el punto de que la Abogacía Consistorial (departamento en el que se realizan sorprendentes movimientos para anular su seriedad e independencia de criterio) advirtió a la Alcaldía por escrito de la situación de ilegalidad de tales enchufados, con relación detallada de algunos de esos casos concretos en los que aparecen implicados personajes muy notorios, generalmente padres de la rapaza. Es evidente que estos procedimientos, como el de Pedro Pacheco, tardan años en tener efectos, pero la rueda imparable de la Justicia acaba llegando a todos los rincones y poniendo en evidencia las razones de unos y de otros para amparar situaciones que deben cesar inmediatamente, pues la corrupción pide corrupción.

El devastador efecto de los enormes agujeros presupuestarios del PPSOE de Areces y Gabino

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Por Blogsfero

El llamado Pacto del Duernu, expresión popularizada por quienes convirtieron en mantra el acontecimiento histórico que supuso el encuentro celebrado en el Hotel Palacio de La Zoreda por Gabino de Lorenzo y Javier Fernández, con Antonio Trevín como mediador, tuvo lugar cuando Vicente Álvarez Areces, acosado por el procesamiento de sus más directos colaboradores, fue apartado por la dirección nacional del PSOE, y al entonces alcalde de Oviedo se le abría un nuevo escenario de resistencia desesperada ante la irrupción en la política asturiana de Francisco Álvarez-Cascos, al que echó un pulso que preconizaba un amargo final para su vida política. Areces caía y Gabino intentaba resistir. Bajo los pies de ambos se abría un enorme agujero económico, a la sazón bien oculto, que amenaza ahora con llevarse por delante la calidad de vida de los asturianos, mientras nos entretienen con chorradas.

Trevín, a la sazón delegado del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que administraba una magnífica relación con el alcalde popular ovetense, era el primer interesado en allanar un entendimiento hasta entonces inexistente, pues Fernández y de Lorenzo no tenían buena “química”. Un enfrentamiento entre ambos, tras la entente entre el de Oviedo y Areces, sería una catástrofe para los intereses socialistas y populares, entrelazados en los enormes negocios arruinados que empezaban a aflorar con el estallido de la burbuja. Quienes creían en la omnipotencia de Gabino, ante el derrumbamiento de Areces, no eran conscientes del estallido que se avecinaba en Oviedo, ciudad en la que aún se ocultan en parte los mayores agujeros presupuestarios de Asturias, gracias al especial poder manipulador que venía demostrando en la Capital el diario de José Manuel Vaquero.

Cuando Cascos levantó el velo públicamente sobre aquel encuentro -el Pacto de la Zoreda-, como hecho histórico, a principios del año 2011, con una convocatoria electoral clave a la vista, y Foro Asturias daba sus primeros pasos, el entonces alcalde de Oviedo, como todopoderoso presidente del PP en la sombra, había designado a su concejala Isabel Pérez-Espinosa como candidata, para asegurar la victoria socialista en Asturias y evitar el triunfo popular con Cascos al frente. Sus propios intereses electorales en la Capital eran la única motivación. Se trataba de ganar tiempo a la desesperada para que los asombrosos asaltos contra el interés general, cometidos aquí y allá, prescribiesen en el terreno de lo penal, cubriendo su retirada en linea con el sempiterno el que venga detrás que arree.

PALACETE DE VILLA MAGDALENA MARIO ROJAS 17-03-11La debacle electoral del PP de Gabino y la victoria de Foro supuso un vuelco radical de la política asturiana, y al aire quedaron las vergüenzas de tantos años de colaboración entre el hoy delegado del Gobierno, que no se quedó a administrar su propia catástrofe en Oviedo, y el ahora aforado senador Areces, amparados por la protección periodística del obsesivo editor de La Nueva España, colaborador necesario en tanta ruina construida sobre proyectos que contribuyó a impulsar como nadie. Empezaban así a quedar a la vista los tremendos cráteres urdidos en comandita, con sus respectivos chiringuitos, que irían aflorando poco a poco, con el dolor de un terrible parto: SOGEPSA, ZALIA, Gispasa, Sedes, Jovellanos XXI, Cinturón Verde, etcétera, etcétera. Sociedades públicas y empresas concesionarias que ocultaban una enorme deuda pública de la vista de los ciudadanos.

El rechazo de los presupuestos de Foro, que trajo como consecuencia la convocatoria de nuevas elecciones, y la entrada en escena de Mercedes Fernández, abrió un nuevo panorama, con un PP deteriorado al máximo, en el que Gabino de Lorenzo se resistía a morir políticamente, pues si perdía definitivamente el control, iba a ser muy difícil tapar sus vergüenzas en el Ayuntamiento de Oviedo, en donde lo peor está por llegar, con sus dos mayores barbaridades camino de estallar definitivamente. Lentamente llega la evidencia de una suma inasumible para un ayuntamiento desangrado: las sentencias sobre la valoración definitiva de Villa Magdalena y la aclaración del coste pendiente de las obras del Palacio de Congresos de Buenavista, que subirán la deuda de Oviedo por encima del 100% del presupuesto, al nivel de las grandes quiebras municipales españolas.

ÓPERA03.jpgAsí pues, Gabino de Lorenzo, ante el riesgo evidente de quedar con las vergüenzas al aire y con sus responsabilidades estallando en los juzgados, decidió echarle un pulso a Mercedes Fernández, tomando de la mano a su pupilo Agustín Iglesias Caunedo, que durante los primeros meses de su mandato pretendió volar solo y terminó por caer nuevamente en las garras de su mentor. Gabino unió públicamente los destinos presupuestarios de Javier Fernández, su socio en el Pacto de la Zoreda, con los de Caunedo, con una ruidos operación lanzada por La Nueva España, de rumbo incierto, que está causando enormes crujidos porque amenaza con llevarse por delante al PSOE de Oviedo, que se presta a la pantomima, y al PP de Asturias, cuya presidenta decidió trabarse.

Mercedes Fernández, que irrumpió en Gijón para romper la autonomía municipal que encarnaba Pilar Fernández Pardo con su respaldo crítico a Carmen Moriyón, parece querer distanciarse de la entente de la Zoreda, dejando a Gabino a los pies de los caballos en Oviedo -una imagen realmente fructífera cuando se habla de un alcalde de marcada querencia equina-, cuando éste ya tenía dibujado, a través de Caunedo, el nuevo pacto presupuestario cerrado con Javier Fernández, invocando ahora para Oviedo, la autonomía que no respeta en Gijón, en donde sus menguadas huestes siguen defendiendo los intereses del catastrófico urbanismo socialista, que es en realidad el propio urbanismo popular.

Así pues, emoción garantizada hasta el último segundo -pendiente la decisión del comité ejecutivo popular, donde Cherines y Gabino medirán sus “indios”-, con un único resultado cierto: el afloramiento de la situación real de nuestras cuentas públicas. En el Ayuntamiento de Oviedo, en el Principado de Asturias y en La Nueva España cunde el desánimo ante el hipotético desenlace de este nuevo pulso abierto en el Partido Popular, en una estúpida lucha por la imagen, que oculta la realidad de una Comunidad y un Ayuntamiento situados en el despeñadero económico, no porque Asturias y Oviedo se queden o dejen de quedarse sin presupuestos, que eso poco o nada aporta a la catástrofe de los chiringuitos de Areces y Gabino, sino porque están estallando las enormes deudas ocultas de los dos grandes muñidores de la historia reciente del PPSOE astur.

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Gabino, al rescate de Gabino

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Gabino de Lorenzo, vive refugiado en la Delegación del Gobierno, para limpiarse, fijarse y darse esplendor, mientras deja correr los plazos de prescripción de los posibles delitos que se esconden tras decisiones aún no suficientemente evaluadas en sus consecuencias económicas, debidamente amparado por Agustín Iglesias Caunedo, el caracol superviviente de la cesta de concejales que agitaba con fuerza cada vez que uno de los moluscos gasterópodos con los que hacía sus listas (ellos, mejor que nadie, podrán contar cómo se blindaba contra el transfuguismo) trepaba hasta el borde, para volverlos a situar en el punto de salida.

Caunedo, el superviviente de esta pintoresca carrera de sacos, perdió su mejor herramienta, sus dos agentes incrustados en Foro Oviedo, los dos tránsfugas conocidos como Manolo&Donate que se encargaban de neutralizar cualquier acto de fiscalización al equipo de gobierno municipal, y ahora necesita desesperadamente al PSOE para seguir manteniendo los apoyos de la tocata y fuga gabiniana, y por eso Gabino sale al rescate de Caunedo, porque el rescate de Caunedo es el rescate de Gabino, reventando así lo que queda del PP de Asturias, presidido por Mercedes Fernández.

Ya nadie se acuerda del comprensible aunque tontorrón entusiasmo que despertaron en su momento las ahora decrépitas farolas cuyas podridas luminarias empiezan a caer sobre las aceras, con no poco peligro para los viandantes, la Losa cuyo pavimento se raja a ojos vista, los muebles y objetos de todo tipo y función comprados a dedo año tras año a las empresas imputadas en el Caso Riopedre.

La manada de enchufados de su entorno personal vive con angustia las actuales negociaciones con la plantilla municipal. En el Ayuntamiento todo el mundo sabe cómo fueron contratados por empresas de servicios, sociedades y fundaciones municipales a las que se indicaba que metan a la hija de estos, a la novia del otro, a la ex mujer del asesor que no quería pagar compensatoria, a la amante del de más allá y al hijo del de acullá.

Los enchufados de Gabino  tiemblan ante el escrutinio de la plantilla por la garlopa sindical, a la que se intenta ocultar que en el Ayuntamiento de Oviedo hay muchos más casos de cesión ilegal de trabajadores contratados a la carta, que los investigados por el juez Ángel Sorando Pinilla en el Gobierno del Principado de Asturias. Caunedo se encarga de intentar tapar esto y mucho más, sentado en la tapa de una olla que está llegando a la ebullición, mientras sigue arrancando hojas del calendario, a la espera de que se conozca, de manera inmediata, la monumental factura del inútil palacio de congresos de Calatrava que se oxida día a día en su fracasada arquitectura.

Las pavorosas facturas registradas hasta el momento, como las que se derivan de la construcción masiva de aparcamientos invendibles que se han comido hasta el último euro del remanente presupuestario, la más que sospechosa apreciación de un solar inútil como el de Villa Magdalena, sobre cuya astronómica valoración los jueces no han dicho aún su última palabra, son una broma si se compara con lo que está a punto de llegar, cuando se hagan visibles (ya no queda nada para ello) las consecuencias del increíble contrato con Jovellanos XXI que sirvió para transferir al ámbito privado los dos mejores solares de la Ciudad sin contrapartida alguna, mientras el cacharro oxidado de Buenavista se debe en su práctica totalidad, en forma de hipoteca y facturas sin pagar, y el Ayuntamiento no va a tener otro remedio que pagarlo todo, a costa de su propia ruina, después de haber regalado lo mejor que tenía.

Así pues, a nadie puede extrañar, que Gabino salga una vez más, al rescate de Caunedo, el único superviviente de su particular carrera de caracoles, al que encomendó que vigile su arruinado cortijo, sin que se escapen documentos comprometedores o información sensible sobre las atroces consecuencias de su política, mientras los plazos de prescripción de los posibles delitos cometidos en Villa Magdalena, los Palacios y las contrataciones digitales de personal, farolas, muebles, parques, jardines, baldosas y demás familia gabinera, van transcurriendo de cinco en cinco. El PSOE de Oviedo y el PP de Asturias, son las víctimas de esta desesperada lucha contra el destino, en la que por supuesto va incluida la mamandurria del panfleto que se edita desde la ovetense calle de Calvo Sotelo, en donde, como hasta ahora, se da cobertura a una huida desesperada que se desarrolla en el mismo borde del abismo.

¿Por qué tanta prisa por extinguir la concesión del Palacio de Congresos de Calatrava en Oviedo?

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Blogsfero

El Gobierno del PP en El Ayuntamiento de Oviedo acumulaba hasta ahora dos grandes agujeros negros en sus cuentas, a sumar a pozos sin fondo como la inexplicable construcción de un indefinible complejo caballar conocido como El Asturcón y otras fantasmadas varias, que tienen siempre que ver con las tormentas mentales del hoy jefe de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad en Asturias, que echó a correr para escapar de sus ingentes responsabilidades en un barco que se hunde.

La decisión unilateral e inmediata de extinguir la concesión del Palacio de Congresos conocido como Calatrava, para asegurar la realización de los pocos congresos que se organizan a día de hoy en Oviedo, cuando la Ciudad tiene donde celebrarlos, suena a pretexto para repetir, ahora bajo la responsabilidad de Agustín Iglesias Caunedo, actuaciones como las que condujeron Oviedo al precipicio. Se trata de una decisión oscura e inexplicada, adoptada por un Gobierno en minoría, que augura lo peor. ¿Que la Ley obliga a adoptarla? Posiblemente. Explíquese. ¿Qué no hay otros caminos? Está por ver. ¡Demuéstrese! El coste de la extinción del contrato es que hay que pagar la inversión realizada, y ahí empieza a la cosa a ponerse fea.

De los dos grandes agujeros que lastraban hasta ahora el futuro de Oviedo y su ayuntamiento, sólo uno está cuantificado: Cinturón Verde, que es un enorme e inexplicable fracaso inversor de 50 millones de euros, aplicados a la construcción de un total de casi 7.000 plazas en 11 aparcamientos, de las que restan 3.000 sin vender, y créditos por valor de casi 19 millones de euros, tras hacer frente durante diez años a dos millones anuales de intereses, y haber aprobado este año una amortización de 12 millones mediante un incremento presupuestario que fue respaldado por Foro, en un acto de responsabilidad difícil de asumir para la formación presidida por Francisco Álvarez-Cascos.

El otro gigantesco agujero, Villa Magdalena, incierto y dependiente de los avatares judiciales que restan en tan escandaloso asunto, ha supuesto ya el pago de 30 millones por un chalé totalmente inútil a ese precio, construido en un solar que en realidad es trinchera de cubierta de un túnel de RENFE. Se trata de un asunto preñado de oscuridades y responsabilidades no depuradas, como la que se deriva del hecho de que el anterior alcalde, y hoy delegado del Gobierno en Asturias, Gabino de Lorenzo, decidiese no consignar, por razones inexplicadas e inexplicables, el justiprecio de 11,2 millones establecido por esta finca, lo que condujo a una loca retasación que pende como la espada de Damocles sobre el futuro de la Ciudad.

Así pues, a los 19 millones que se adeudan todavía por el agujero de Cinturón Verde, se une la incertidumbre ante las reclamaciones del empresario Miguel Ángel del Fueyo, en otro tiempo buen amigo del ex alcalde, que reclama un pago total de 63 millones por el valor del año 2007,en la punta de la burbuja inmobiliaria. Pues bien, con semejantes nubarrones en el horizonte municipal, pendientes de un gran e inevitable aguacero, sin que hasta la fecha aquí se haya depurado responsabilidad alguna, se nos aparece ahora la mayor y más inasumible de las nubes: la que va a descargar de la la loca operación conocida como “los palacios”, que sin duda terminará siendo el Caso Calatrava.

Nada más oscuro y necesitado de investigación que la operación impulsada por Gabino de Lorenzo para construir dos palacios de Calatrava en Oviedo, uno en Buenavista, suelo municipal, y otro en la calle Jovellanos, también suelo municipal. La realidad es que en Jovellanos no hay ningún edificio que sea público ni de Calatrava, sino una gigantesca inversión privada en vivienda, centro comercial y plazas de garaje, de arquitecto bastante desconocido, que nada aporta a la Ciudad, mientras que en Buenavista hay una gran superficie comercial en crisis, varias plantas de aparcamientos de titularidad ajena al Ayuntamiento, un gigantesco edificio con oficinas del Principado por el que éste soltó en otra oscura operación 60 millones de euros, y un hotel privado. Todo ello aparecido como por ensalmo.

El llamado Palacio de Congresos de Buenavista es un edificio público que se dice que costó entre 80 y 90 millones de euros, del que no se conoce plan de viabilidad, aunque se sabe que cuenta con todos los inconvenientes, pues no es modular, dispone de 2.000 plazas de asiento -un tamaño que no tiene relación con la dimensión de los congresos posibles en Oviedo que en  ningún caso superan un tamaño que no ofreciese el Auditorio Príncipe Felipe o el Reconquista-, que agoniza sin actividad apreciable, mientras otros edificios adecuados para ello se han salido del negocio. El Calatrava no permite hacer proyecciones, no vale para programar música ni actividad cultural alguna. Como el Centro Niemeyer de Avilés, carece de plan funcional o proyecto de uso previo a la construcción, por lo que Santiago Calatrava, como Oscar Niemeyer en Avilés, hizo lo que le dio la gana, es decir, un engendro prácticamente inútil.

Ningún ciudadano particular ni empresa alguna contrata a un arquitecto para que haga lo que le dé la gana. ¿Por qué la administración asturiana sí? ¿Cuánto le va a costar al Ayuntamiento de Oviedo esta inversión absurda, innecesaria y a todas luces insostenible, no tanto por su coste astronómico, sino por lo injustificable de cualquier coste, sea éste el que sea, dado que carece de destino útil o viable? ¿Cómo es posible que en los tiempos en que nos encontramos, se permitan decisiones de esta envergadura, que suponen la construcción de edificios que valen para un roto como para un descosido, y al final no sirven para nada, con tal -así parece- de quebrar la institutión? ¿Cómo es posible que ahora diga el Gobierno del PP que ha decidido, sin contar con el resto de la Corporación, que va a dar la concesión por extinguida? ¿Qué pacto inconfesable parece encubrir esta decisión unilateral adoptada tan rápidamente, y con tan magro pretexto, por un gobierno en minoría?

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